lunes, 14 de agosto de 2017

El cañón Puckle, ¿la primera ametralladora?


James Puckle (1677-1724)
Más de una vez y más de dos, e incluso afirmaría que más de tres, hemos tratado diversos diseños tan novedosos que, en realidad estaban avanzados a su época como los ooparts esos de los que tanto hablan los aficionados a los ovnis y cosas así. Es decir, que la tecnología disponible no permitía desarrollar al cien por cien el verdadero potencial del invento. Uno de ellos fue indudablemente el curioso cañón revólver ideado por James Puckle, un probo súbdito del rey Jorge I, el primer monarca de la dinastía Hannover, que combinó su oficio de leguyelo con su pasión por inventar cositas raras y hasta escribir relatos moralistas. Pucke era un esquire, o sea, un miembro de la baja nobleza que tendría su equivalencia española en los hidalgos que ostentaban un señorío. Conviene recordar que en la Inglaterra de aquella época si no tenías un título, por birrioso que fuera, simplemente no existías salvo que uno estuviera poseído de tal talento que hasta la más rancia aristocracia se dignasen reconocerlo. ¿Que por qué hemos titulado entre interrogantes lo de primera ametralladora? Porque, en pureza, el chisme ideado por nuestro hombre no era una ametralladora según el concepto que tenemos de esas máquinas, siendo en realidad un cañón revólver en toda regla como los que aún estaban en uso a principios del siglo XX si bien, como es lógico, estos últimos funcionaban con munición metálica mientras que el de Puckle se tenía que conformar con el sistema al uso en su época: carga de pólvora negra con una bola de plomo y disparado mediante una llave de chispa. Sin embargo, la cosa es que merecería ese nombre tanto en cuanto fue al parecer el primer artefacto denominado como machine gun ya que, al cabo, su funcionamiento estaba basado en un mecanismo que explicaremos más adelante.

Ojo, no debemos pensar que dentro de este tipo de armas estarían incluidos los ribadoquines y demás armas multi-cañón como las que diseñaron Kyeser, Von Eyb o Da Vinci ya que estos artefactos no eran armas de repetición, sino afustes sobre los que se instalaban hileras de cañones para poder desplegar una mayor potencia de fuego. A la izquierda podemos ver un ejemplo, en este caso un órgano diseñado por Kyeser provisto de cuatro bocas de fuego. A cambio, eso sí, una vez agotada la munición tendrían que estar una hora recargando una a una las bocas de fuego de que se componía la pieza con lo cual su verdadera eficacia radicaba en una única descarga masiva que, caso se emplear varios de estos cañones, podían ser ciertamente devastadora, pero nada más.

Bien, hechas estas aclaraciones iniciales vamos al grano. A la derecha podemos ver el cañón diseñado por este polifacético sujeto. De entrada salta a la vista su novedoso diseño con ese trípode regulable y con el arma montada sobre un afuste que le permitía girar 360º y ajustar el ángulo de tiro vertical. El arma constaba de un único cañón de bronce de 91 cm. de largo que, al parecer, podía servirse en tres calibres de 1, 1'25 y 1'5 pulgadas, o sea, 25'4, 31'8 y 38,1 mm. Dicho cañón era alimentado por un cilindro que, según el calibre y el tipo de munición, disponía de seis, nueve u once recámaras. Inicialmente, el de seis era para disparar proyectiles cuadrados mientras que los otros dos eran para munición esférica convencional. Lo de los proyectiles cuadrados era una extravagante ocurrencia de Puckle ya que decía estaban destinados a abatir a los infieles otomanos para, según sus propias palabras, ponerlos al corriente de "los beneficios de la civilización cristiana", que por lo visto consistía en que te matasen a balazos. Los proyectiles esféricos, en teoría menos dañinos, eran para masacrar bonitamente a los buenos creyentes, faltaría más. En fin, una chorrada semejante solo se le puede ocurrir a un inglés (Dios maldiga a Nelson).

El arma fue registrada con el número de patente 418 el 15 de mayo de 1718  según el pliego que vemos a la izquierda, donde se explican con pelos y señales los componentes del cañón e incluso la turquesa con la que fundir los proyectiles ya que en aquella época entró en vigor la norma mediante la cual era obligatorio para obtener la patente presentar un plano del invento, así como una descripción del mismo y su funcionamiento. El texto que aparece en la parte inferior es una especie de memoria-dedicatoria firmada por Puckle haciéndole la pelota más desmedida al monarca, echándole flores a mansalva e informándole humildemente que con ese chisme podrá acabar con todos los enemigos de sus dominios. Como se ve en la parte superior, recibió el nombre de Defence, y continuación se añade una curiosa nota que transcribo literalmente:

"Defending king George your country and lawes is defending yourselves and protestant cause. "

Para los que no entiendan la abominable lengua de los anglosajones viene a querer decir: "Rey Jorge, defendiendo su país y sus leyes está defendiéndose a sí mismo y a la causa protestante". Es evidente que este sujeto estaba pelín obsesionado por la cosa religiosa, ¿no? Por cierto que la letanía haciéndole la pelota al rey está fechada unos días después de la presentación de la patente, concretamente el 25 de julio siguiente.

Ejemplar conservado en la Torre de Londres que muestra el arma cargada
con el tambor para balas cuadradas redentoras de infieles otomanos. Pero
lo que creo que no tuvo en cuenta es que al entrar por el ánima cilíndrica
del cañón tomarían esa misma forma.
Pero el Defence, a pesar de que en la patente especificaba que era válido "para defender puentes, brechas, líneas, pasos, barcos, botes, casas y otros lugares" no estaba en realidad destinado a nutrir la infantería ni la artillería del gracioso de su majestad, sino la Navy. De ahí el empeño de la chorrada de las balas cuadradas para hacerle más la puñeta a los otomanos, más concretamente a los piratas berberiscos que infestaban el Mediterráneo y parte del Atlántico y a los que Puckle deseaba con toda su alma hacerles sentir la ira de Dios en forma de plomo cúbico. 

Vista trasera del Defence
Así pues, este artefacto tenía su verdadero potencial cuando fuese instalado en las bordas de los barcos de su majestad para repeler con eficacia y contundencia los intentos de abordaje por parte de los malvados piratas. Si observamos el afuste regulable nos podremos dar cuenta de un detallito, y es que la regulación vertical alcanzaba un ángulo de depresión muy superior al de elevación, -60º concretamente, es decir, que estaba diseñado para apuntar ante todo hacia abajo, o sea, en los instantes previos al hipotético abordaje de un navío inglés por parte de un bajel o un jabeque berberiscos cuya obra muerta era generalmente de una altura inferior.

Foto decimonónica que muestra el Defence con el tambor
para bala esférica montado en el arma y el anti-turcos
en el suelo, en este caso una versión de 9 recámaras ya
que la original para este tipo de munición era de solo 6
Puckle hizo lo imposible para convencer al personal de que su invento era una maravilla, pero topó con lo mismo que Simms con su primer carro de combate: la incredulidad de los mandamases que, para más inri, en aquellos tiempos no eran militares de academia- entre otras cosas porque las academias militares aún estaban por inventar- sino aristócratas que compraban sus rangos soltando buenas guineas a las arcas del rey. O sea que, salvo honrosas excepciones, no eran precisamente unos genios de la guerra. Y el hecho es que el cañón de Puckle podía vaciar un tambor de nueve disparos en un minuto, lo que suponía el triple de lo que podía disparar un fusilero bien entrenado. Pero no le hacían puñetero caso, pobre hombre... No obstante, no desfallecía en su empeño ya que el 31 de marzo de 1722 un periódico de Londres informó que se había llevado a cabo una prueba con el dichoso cañón en la que se efectuaron nada menos que 63 disparos en 7 minutos, lo que en aquellos tiempos era algo asombroso y, para mayor mérito, bajo una tormenta de las que hacen época, lo que habría inutilizado cualquier mosquete reglamentario. Sin embargo, el sistema de cierre de los fogones de las recámaras diseñado por Puckle impedía la entrada de humedad, por lo que la prueba se llevó a cabo sin un solo fallo. Bueno, pues ni por esas. Los lores no acababan de verle la punta al invento para mayor desesperación de su inventor.

El duque de Montagu, único usuario y
cliente de James Puckle.
Al final tuvo que ceder ante lo inexorable y reconocer que debía esperar a su siguiente reencarnación para inventar algo por el estilo. No obstante, logró un encargo de dos unidades por parte de lord John Montagu, II duque de Montagu, que adquirió dos unidades a título personal cuando el rey Jorge lo nombró gobernador de las islas de Santa Lucía y San Vicente en junio de 1722. Sin embargo, al poco tiempo los gabachos (Dios maldiga al enano corso) echaron a patadas al duque de su recién estrenado dominio, y no hay constancia de que los cañones de Puckle llegaran a usarse para mostrar a los enemigos las excelencias de la inventiva inglesa. Con todo, los dos cañones retornaron al terruño ya que, al parecer, ambos se conservan en dos antiguas posesiones de los Montagu: Boughton House, en Northamptonshire, y en el palacio de Beaulieu en Essex. También ser conserva otro, seguramente el prototipo original, en la Armería de la Torre de Londres si bien parece ser que hay otro en el Royal Armouries de Leeds que, al decir de algunos, son en realidad la misma arma. Sea como fuere, sus acabados son verdaderamente buenos, con unos niveles de calidad excelentes. Igual si hubiese fabricado un churro le hacen más caso al pobre...

Jabeque español. Estos navíos de origen árabe no solo
eran usados por piratas sino por las armadas de
varios países debido a su velocidad, maniobrabilidad y
potencia de fuego, pudiendo navegar tanto a vela como a
remo.  Eran lo que se dice unos malos bichos.
En fin, así fue la breve pero intensa historia de la que muchos consideran la primera ametralladora del mundo. Cuando Puckle palmó en 1724 sus descendientes no se tomaron el más mínimo interés en seguir promocionando el invento paterno, que quedó relegado a una mera curiosidad histórica y santas pascuas. No obstante, lo cierto es que podrían haber dado un buen servicio emplazados en los barcos mercantes que eran el principal objetivo de los piratas (no iban a enfrentarse a un navío de línea de 84 cañones, como es lógico), que se llevarían una desagradable sorpresa al ver caer sobre ellos una lluvia de balas ya que podrían usarse formando baterías de varias piezas con las recámaras cargadas con postas o con balas alambradas. Pero, en fin, así son las cosas y por culpa de mucho tonto de baba pasan las cosas que pasan. Veamos a continuación como funcionaba el chisme que nos ocupa...

A la derecha tenemos una vista trasera del arma en la que se aprecia la manivela que permite desmontar el tambor y, debidamente numeradas, las posiciones de las recámaras, nueve en este caso. Para impedir errores, en la parte interna está provisto de una rueda dentada que obliga al tambor a girar en el sentido contrario de las agujas del reloj. Para posicionar una recámara ante el cañón bastaba aflojar el tambor girando la manivela, posicionarlo a mano y volver a apretar, quedando de ese modo obturada el arma. Sobre el tambor podemos ver la llave de chispa que no era necesario cebar a cada disparo ya que dicho cebado estaba ya previsto en los fogones del tambor.

En esa otra foto podemos ver la placa soporte de la llave de chispa abatida hacia adelante si bien no era necesario colocarla así para girar el tambor, sino solo lo justo para permitir su giro. En el círculo rojo podemos ver uno de los fogones tapado con su cubierta giratoria, mientras que en el círculo azul tenemos el de la siguiente recámara ya abierto, dejando a la vista el oído de la recámara. La apertura se llevaba a cabo en realidad ayudado por la placa de mecanismos la cual tenía previsto un pequeño orificio donde quedaba encajado el botón de la tapa del fogón para impedir fallos o aperturas incompletas. La flecha azul señala dicho orificio, mientras que la roja muestra otro de mayor diámetro que será por donde la chispa se comunique con el oído de la recámara.

Ahí tenemos el cañón con el tambor desmontado. Debemos tener en cuenta que, en teoría, cada pieza llevaría como dotación varios de estos tambores los cuales estarían cargados y cebados, listos para su uso. De ese modo se podría mantener una cadencia de tiro impensable para la época, así como desplegar una potencia de fuego equivalente a varias decenas de fusileros disparando sin parar. El paso de rosca es donde era atornillado el tambor mediante la manivela que formaba parte solidaria del mismo, o sea, cada tambor tenía su propio manubrio. La flecha azul señala el retén que impedía girar el tambor en sentido opuesto, y la roja nos muestra el abocardamiento que daba al ánima forma de embudo para facilitar el posicionado de cada recámara.

Vista superior de la placa de la llave. La flecha azul señala el rastrillo. La amarilla la mordaza que sujetaba la piedra, y la roja la palanca de disparo. Así pues, la secuencia completa sería: alinear la recámara, apretar la manivela, abatir el rastrillo, amartillar y dar un golpe con el puño en la palanca de disparo. A continuación solo había que aflojar el tambor girando la manivela apenas un cuarto de vuelta, alinear la siguiente recámara, apretar la manivela y repetir el ciclo. Como vemos, una velocidad galáctica si lo comparamos con la secuencia de carga de un mosquete. Una vez agotada la munición solo habría que sustituir el tambor vacío por otro cargado, operación que se podía efectuar en escasos segundos.

Bueno, básicamente así es como funcionaba este peculiar cañón que, las cosas como son, en todo momento se mostró más que fiable. Pero aún tuvieron que pasar más de cien años para que la tecnología del momento hiciese... "aceptable" la existencia de máquinas de este tipo. Los seres humanos o, al menos, una gran parte de ellos son así de cretinos, me temo (me van a perdonar, pero yo me excluyo porque los más necios suelen ser los que detentan algo de poder). Ah, por cierto, las fotos del funcionamiento proceden de una réplica que se conserva en el Buckler's Hard Maritime Museum de Hampshire, por eso luce tan flamante.

En fin, ya'tá...

Hale, he dicho




24 comentarios:

Mabri Briones dijo...

porque los tommies creian que una bala cubica hacia mas daño que una esferica?

Amo del castillo dijo...

Bueno, la realidad es que una bala hace mayor destrozo cuanto más roma es la punta ya que la superficie de impacto es mayor y, por ende, producirá un orificio de entrada de mayor tamaño. Pero la gilipollez propia de un british es dar por sentado que una bala esférica de más de 2,5 cm. de calibre sería más "piadosa" que una cilíndrica. Recordemos que aunque el proyectil fuese cúbico, en el momento en que entrase por el ánima del cañón la ductilidad del plomo haría que se adaptase a la forma de la misma, por lo que perdería su forma original y se convertiría en un cilindro. En fin, que sería igual de chorra que tirarle al moro una piedra de 10 kilos con aristas y al cristiano una del mismo peso, pero lisa. Al cabo, ambas les reventarían por igual la cabeza.

Un saludo

Mr. Gatsby dijo...

Desde luego, para el público moderno que ve estas armas hoy en día, conociendo la efectividad de las altas cadencias de disparo, es imposible no pensar qué hatajo de retrasados mentales sin imaginación ni visión de futuro pudieron rechazar un ingenio así. Además, cabe suponer que mientras unos servidores estarían disparando y preparándose para colocar el siguiente cilindro, otros se encargarían de recargar los cilindos ya disparados, ¿no? Así se lograría mantener una cortina de fuego impresionante para la época, más aún teniendo en cuenta que el calibre era muy superior al de un mosquete, por que los destrozo entre las tropas enemigas habrían sido acojonantes. Como digo, una mentalidad incomprensible para nosotros, que vivimos en un mundo donde las armas capaces de disparar miles de balas por minuto, son cosa rutinaria.

Para recrearse en toda su plenitud con el artefacto, aquí dejo el vídeo del amigo Ian McCollum del que estoy seguro el Amo sacó las capturas:

https://www.youtube.com/watch?v=GPC7KiYDshw&t=620s

Saludos.

Amo del castillo dijo...

Para entender cosas como esta, dilecto ilustrador, nada mejor que ver "La última carga", película dirigida por Tony Richardson en 1968, basada en la carga de la Brigada Ligera en Balaklava. Está en la red y no es difícil dar con ella. Al final de la película, que es una verdadera joya, es cuando se comprende la incompetencia supina de gran parte del ejército británico cuyos rangos estaban simplemente comprados empezando por el famoso capitán Louis Nolan, y eso que este era un intelectual en cierto modo. Y la cosa es que en todas partes ha habido genios ignorados, que nosotros ya nos cubrimos de gloria con Peral y Monturiol aunque creo que los que se llevan la palma han sido los british con su incurable arrogancia.

En cuanto a las capturas del funcionamiento de la máquina, ciertamente están sacadas de ese ilustrativo vídeo. Es una pena que no acabase haciendo fuego con la misma, pero en fin...

Un saludo y gracias por su comentario

David Álvarez dijo...

Pero por otro lado, cuanto menos puntiaguda sea su punta, menor capacidad de penetración, ¿no? Aunque supongo que contra un blanco humano sin chaleco antibalas, será igual de letal.
¿Las balas que mayor destrozo causan no son las dum-dum o de punta hueca? ¿De hecho, no están prohibidas desde hace décadas por las brutales secuelas que dejaban en caso de no llegar a matar?

Amo del castillo dijo...

Cuando se dispara a alguien con un armatoste semejante, la capacidad de penetración es lo de menos, Sr. David. Hablamos de armas concebidas para abrir fuego a distancias muy cortas, y la enorme masa de los proyectiles podía literalmente arrancar una pierna de cuajo. Por cierto que lo de los chalecos antibalas es relativo ya que pueden parar una bala, pero no una flecha, ya ve qué cosas...

Las balas Dum-Dum no eran más que un tipo de bala expansiva de la que ya hablamos en su día y que puede leer aquí:

http://amodelcastillo.blogspot.com.es/2012/03/mitos-y-leyendas-las-terrorificas-balas.html

pero para destrozar a un ser humano no hace falta que una bala esté diseñada ex-profeso para que expanda, como también puede leer aquí:

http://amodelcastillo.blogspot.com.es/2015/04/las-balas-minie-y-sus-terribles-efectos.html

La munición expansiva ya estaba prohibida cuando tuvo lugar la Gran Guerra si bien los british las siguieron usando. Obviamente, los destrozos que producen son de difícil arreglo como podrá ver en las dos entradas que se dedicaron a las balas Minié. Sin embargo, actualmente se puede sortear esa prohibición. Basta fabricar una bala cuyo centro de gravedad esté situado en la parte trasera de la misma, por lo que al impactar volteará y entrará en el cuerpo de lado, en vez de punta. Luego está la munición de alta velocidad como el actual 5,56x45 homologado por la OTAN, que produce a distancias cortas lo que se conoce como efecto hidráulico al penetrar en el cuerpo, reventando literalmente las vísceras y órganos que están en su trayectoria. En fin, algo muy desagradable como podrá imaginar.

Un saludo

David Álvarez dijo...

Gracias por la respuesta Amo :) ¿Y cómo es posible que un chaleco antibalas pueda detener una bala pero no una flecha?

Amo del castillo dijo...

Pues porque una flecha tiene mejor coeficiente balístico que una bala. El chaleco detendrá la bala y transmitirá su energía cinética al mismo, produciendo un hematoma o incluso la rotura de una costilla, pero la flecha lo penetrará como si tal cosa. No obstante, ya sabrá que hay diferentes tipos de chalecos para balas de mayor o menor calibre o, simplemente, para detener esquirlas de metralla que han sido siempre los usados en los ejércitos.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Bueno sr del castillo eso de las balas no ha cambiado mucho, tengo entendido que en la actual guerra contra el isis usan balas con la punta manchada y llena de grasa de cerdo porque segun "mandara a los musulmanes al infierno" (debido que en el islam es un pecado consumir cerdo)

Amo del castillo dijo...

Es la primera vez que escucho eso de balas impregnadas en manteca de gorrino. ¿De dónde saca semejante historia?

nathan hale smith patton dijo...

En san google hay mucha informacion: balas de cerdo
https://www.google.com.mx/amp/s/elmicrolector.org/2016/02/22/donald-trump-aboga-por-manchar-las-balas-con-sangre-de-cerdo-para-disparar-a-los-musulmanes/amp/

https://actualidad.rt.com/document/200000000000000000098122/amp

Julio M dijo...

Interesante entrada, ya conocia el invento del tal Puckle pero no la historia que habia detras.
En el tema balas, quien tiene experiencia venatoria sabe que hasta la bala de calibre mas pequeño puede causar un gran destrozo. Lo que me da repelusillo es saber el tipo de herida que provoca un 38 mm o aun el mas anemico 25.... Recuerdo la entrada sobre Waterloo y los "bujeros" en la coraza de cierto soldado.
Sobre los piratas, solo recordar que en la SGM el soldado que era capturado con un revolver y municion MANSTOPPER era fusilado al momento.
Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Sr. Nathan, eso de la grasa o la sangre de cerdo no es más que la enésima soplapollez de Trump, un personaje que se dedica a gobernar a través del Twiter ese o como se llame soltando paridas un día sí y otro también. En definitiva, es un bulo ridículo.

Amo del castillo dijo...

Ciertamente, con el amplio surtido de munición que se fabrica actualmente un mísero .243 Win. armado con una Silverpoint producirá un orificio de salida del tamaño del culo de un vaso como mínimo. Pero la cuestión es que cuando se pregunta sobre los efectos de un proyectil de 38 o 25 mm. de calibre, hablamos de tipos de munición que no tienen absolutamente nada que ver con la munición moderna. Me explico. La munición de aquella época se fabricaba con plomo puro, sin endurecer a base de antimonio y/o estaño y sin cubiertas de cobre, latón, etc. El plomo, que como todos sabemos es muy dúctil, era susceptible no solo de deformarse- con lo que sus efectos eran similares a los de una bala expansiva moderna, sino también de fragmentarse al impactar contra huesos de cierto tamaño, repartiendo por el interior del cuerpo esquirlas en cantidad que, obviamente, dañaban órganos y vísceras convirtiendo una herida en apariencia de poca gravedad en mortal de necesidad.

Pero la cuestión es que esos efectos se producían igual con una bala como las que disparaba el cañón de Puckle, la de un mosquete o una simple pistola, para no hablar de las Minié que ya se han mencionado largo y tendido y de las que se mostraron sus efectos en una entrada ad hoc. Con todo, lógicamente, a mayor calibre más poder destructivo por tener el proyectil una mayor energía cinética. Por cierto que el boquete de la famosa coraza del carabinero Henri Lefevre la produjo una bala de hierro disparada por un cañón, por lo que la herida sería... limpia. O sea, que se llevó limpiamente por delante medio tórax del sujeto, el cual, afortunadamente para él, no se daría ni cuenta.

Respecto a su comentario acerca de los fusilamientos expeditivos durante la 2GM a los que usaban el .455 Webley con munición "Man Stopper", pues quizás sea uno de tantos bulos que circular por ahí ya que ese tipo de munición fue retirado del servicio en 1900, destinándose las existencias a prácticas de tiro, para lo cual vendría de perlas ya que serían como las actuales balas Wadcutter que se usan en las tiradas de Grueso Calibre en la munición de calibre .32 ACP y .38 Sp., o sea, producirían un orificio perfectamente redondo y definido. En 1909 se fabricó otro modelo de bala de este tipo que fue retirado apenas cinco años más tarde, justo al comienzo de la Gran Guerra, así que dudo que, salvo que algún oficial guardase algo de munición para su uso personal durante más de 25 años, se llegara a usar durante la 2GM. Hay otra historia parecida en la que los fusilados eran los alemanes, en este caso si los pillaban con las bayonetas para ingenieros modelo 1898, la cual tenía el lomo dentado. Los british y los gabachos pensaban que eso era para hacer más daño, así que liquidaban al que llevaba una encima. Pero, la verdad, eso lo leí en "Sin novedad en el frente", de modo que a saber si Remarque se lo inventó para darle morbillo a la novela o simplemente fueron casos aislados que alguien le contó (su participación en la guerra no llegó al mes y medio porque nada más llegar al frente lo hirieron y se pasó el resto de la contienda en un hospital), como suele pasar en todas las guerras, cuando uno está extremadamente cabreado y busca alguna excusa para matar a un enemigo que se rinde, ya me entiende.

Un saludo y gracias por su comentario

nathan hale smith patton dijo...

No sr del castillo, aunque le doy la razon sobre lo que dice del trompetas, eso de las balas porcinas ya estaba por ahi del 2012-13.

Y lo de la bayoneta dentada si es verdad, no nada mas lo dice en sin novedad en el frente y los alemanes ejecutaban a cualquier soldado aliado que llevase escopeta o carruchos de esta por considerarla un arma muy barbara

JorgeL dijo...

Estamos acostumbrados a otro ritmo de combate, pero pienso que en esa época un arma sobre todo de ese calibre capaz de disparar 63 disparos en 7 minutos era una autentica locura. Un buen tirador podia hacer dos tiros por minuto y esta podia hacer 9, NUEVE DISPAROS POR MINUTO, una auténtica barbaridad y además con un calibre de 38,1 mm de grosor. Era simplemente demasiado revolucionaria para la mente de la época

Amo del castillo dijo...

Aunque lo dijeran antes de la llegada de Trump, Sr. Nathan, eso es la típica falacia propagandística. A un yihadista lo que hay que hacer es acertarle entre las cejas, y si se va o no al paraíso con sus 74 huríes es lo de menos. Lo importante es quitarlo de en medio.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Exacto, Sr. Jorge, era un concepto de arma que iba más allá del entendimiento del personal de la época.

Un saludo

pg dijo...

Hola felicidades por el blog. Tengo una duda,estoy leyendo unos datos sobre el sitio de Monzón de 1813 donde al hablar de una batería dice que tenia: 1 pieza de 16, 2 piezas de 12 y un cañón de 6 pulgadas. ¿cual es la diferencia entre pieza y cañón?

Saludos y gracias. Pedro Garcia (Monzón-Huesca)

Amo del castillo dijo...

Ninguna. El término "pieza" se usa de forma genérica para denominar cualquier pieza, valga la redundancia, de artillería ya sea un obús, un mortero o un cañón. Me da la impresión de que el autor del texto que cita, en base a los calibres, da el nombre de pieza a morteros pero, como digo, es un término genérico de la misma forma que decimos coche para cualquier automóvil ya sea tipo berlina, cupé, monovolumen, etc. Por cierto que los calibres de los cañones en aquella época se daban en libras, no en pulgadas. En pulgadas se daban los de los morteros.

Un saludo y gracias por su comentario

Carlos fdez barba dijo...

ya se que no tiene que nada que ver con el tema que aqui se expone pero en un post ya lo habeis puesto y esta puesto en la pagina 2 e intento acceder a ella y no me deja el post se llama AMETRALLADORA PUCKLE , yo al decir verdad la conoci por varias sagas de videojuegos de la playstation 3 se llaman ASSASINS CREED. os dejo un video : https://www.youtube.com/watch?v=IaGO0NMZQOQ

Amo del castillo dijo...

Aquí está mejor su aportación, Sr. Carlos. Por cierto que cuando quiera buscar una entrada en concreto puede hacerlo mediante las etiquetas que verá en la columna de la derecha, o bien poniendo en la barra del buscador el nombre del blog y el arma o tema en cuestión.

Un saludo

Cesar Sebastian dijo...

Debo indicar que el buque de la ilustración no es un jabeque puro.
Se trata de una Jabeque-polacra, ya que el casco si es de un jabeque, pero el velamen es de velas cuadras y no latinas.

Un Jabeque llevaba siempre aparejo Latino y el palo trinquete se inclinaba a avante.

La Real Armada los uso abundantemente en el Mediterráneo, tanto como guardacostas, como buques ligeros de escolta y reconocimiento y para hacer el corso si se terciaba.
El más famoso fue el Gitano, construido en el arsenal de Cartagena diseñado y mandado por D. Antonio Barceló y Pont de la Terra, terror de berberiscos y herejes británicos. Que no dudaba en abordar cualquier navío al grito de "Ahorrar la pólvora al Rey".

Aquí se puede ver una representación del D. Antonio entrando por derecho a un corsario argelino con animo de escabechar infieles.

[img]https://www.todoababor.es/historia/wp-content/uploads/jabeque-antonio-barcelo.jpg[img]

Fuente Todo a babor
https://www.todoababor.es/historia/wp-content/uploads/jabeque-antonio-barcelo.jpg

Amo del castillo dijo...

Muy cierto, Sr. César, el aparejo de los jabeques era con velas latinas. Se le agradece la explicación y el aporte de imágenes.

Un saludo y gracias por su comentario