jueves, 21 de diciembre de 2017

Gewehr 71, el origen de la saga Mauser


Tropas prusianas en plenas maniobras. Obsérvese como dos de los fusileros recargan uno a uno los cartuchos de sus armas,
así como la densa humareda blanca producida por la pólvora negra que aún se usaba


En estos días tan entrañables en que la familia política se incrusta en el sacrosanto hogar y los cuñados dan rienda suelta a su "sapiencia", no está de más tener preparada una batería de curiosidades curiosas para chafarles el discurso aprovechando que, tras la comilona, nos usurpa nuestra butaca predilecta y se hace con el mando de la caja tonta para endilgarnos el último documental que se ha visto 28 veces hasta aprendérselo de memoria para intentar humillarnos. Por eso, no está de más tomar buena nota del fusil que trataremos en esta entrada y que fue el primogénito de una prolífica saga de armas largas de las que hasta los críos de teta han oído hablar alguna vez, los Mauser. Millones, decenas de millones de fusiles de diversos modelos han servido en mogollón de países, han intervenido en multitud de guerras durante más de un siglo, y aún se usan y se usarán durante muchos años no solo en el ámbito militar, sino en el venatorio y el deportivo con armas procedentes de surplus que permiten obtener un rifle de calidad a precios muy asequibles.

Paul Mauser (1838-1914) y Wilhelm Mauser (1834-1882). Paul se dedicaba
más a los temas técnicos, mientras que Wilhelm llevaba las cuestiones
puramente comerciales
Generalmente, cuando se habla de los fusiles Mauser casi todo el mundo menciona al modelo 1898 como el que dio origen a la extensa familia y con el que los tedescos se presentaron en Bélgica en agosto de 1914 con muy malos modos. Algunos probos ciudadanos que han estudiado un poco más sobre el tema se remontan a los modelos 1888 o 1893, siendo este último el primer fusil de cerrojo reglamentario del ejército español para sustituir a los obsoletos pero eficientes Remington monotiro con sistema rolling block que también sirvieron en medio planeta. Pero la realidad es que para hallar el origen del clan Mauser hay que remontarse unos años más, concretamente a 1867, cuando los hermanos Paul y Wilhelm Mauser se asociaron con Samuel Norris, representante para Europa de la firma Remington. Veamos como se coció la cosa...

De arriba abajo, fusil Dreyse mod. 1841 y fusil Chassepot mod. 1866
Los Mauser trabajaban en la Armería Real de Württemberg, uno de los muchos estados alemanes que formaron la Alemania unificada en 1871, desarrollando a título personal una serie de mejoras en el fusil de aguja Dreyse con que dieron las del tigre a los gabachos (Dios maldiga al enano corso) en la guerra Franco-Prusiana a pesar de que el Chassepot empleado por sus enemigos era un arma más moderna y eficiente. Tanto el Chassepot como el Dreyse inauguraron de forma gloriosa y extremadamente letal la era de las armas de retrocarga, haciendo que los cartuchos de papel nitrado pudieran ser introducidos por detrás en vez de por delante gracias a un cerrojo obturador que permitía aumentar de forma notable la cadencia de tiro y, más importante aún, usar cañones estriados sin necesidad de emplear munición tipo Minié, o sea, balas ligeramente subcalibradas que se dilataban en el momento del disparo para tomar las estrías. 

Soldado prusiano con su fusil Dreyse.
Obsérvese la posición de la palanca del cerrojo,
que quedaba perpendicular al arma, un poco
inclinada hacia la derecha
Pero el Dreyse ya tenía poco futuro por delante tal como estaba concebido, y buena prueba de ello fue que las modificaciones planteadas por los Mauser no tuvieron la acogida que esperaban a pesar de que suponían una mejora substancial en el rendimiento del arma. Pero el que tuvo verdadera visión de futuro fue el tal Norris, que como buen agente de ventas sabía que la demanda de nuevas armas estaría orientada hacia las que fuesen capaces de disparar cartuchos metálicos y no los de papel que, al cabo, conllevaban una serie de inconvenientes. Los dos más relevantes consistían por un lado en tener que usar agujas percutoras muy largas, capaces de atravesar el cartucho y la carga de pólvora hasta alcanzar el pistón colocado en el culote de la bala y por ello muy susceptibles de romperse, y por otro la evidente vulnerabilidad de dichos cartuchos ante posibles roturas durante su manipulación o por la humedad ambiental, que obviamente los podía echar a perder en un periquete. Así pues, en 1867 Norris planteó a los Mauser adaptar las mejoras ideadas para el Dreyse a una nueva arma capaz de disparar cartuchos metálicos, para lo cual llevaron a cabo una asociación en la que el yankee figuraría como socio capitalista y los Mauser como diseñadores. Por cierto que Norris, que era un preclaro ejemplo del conocido refrán que dice que más sabe el diablo por viejo que por diablo, hizo firmar a estos probos hermanos un contrato en el que las patentes quedarían en su poder, vil artimaña a la que muchos sesudos creadores se han visto arrostrados porque una cosa es saber de armas y otras saber de negocios.

Mauser-Norris 67/69
En cualquier caso, una vez formalizada la asociación se largaron muy contentitos a Lieja, que en aquella época era el corazón de la producción armera de la Europa, y de donde salían las mejores armas del momento. Allí fabricaron un prototipo de fusil monotiro para cartucho metálico denominado como Mauser-Norris modelo 1867/69 que contenía una serie de ventajas tales que dejaban al Chassepot totalmente obsoleto. 

La flecha señala el tetón de acerrojamiento. Este sietema
permitía una obturación más resistente y fiable
Otros de los inconvenientes de este tipo de armas consistía en que la obturación no era ni mucho menos hermética, por lo que se producían fugas de gases durante el disparo que, aparte de dar más de un susto al personal, influía en la velocidad del proyectil ya que, lógicamente, al haber una disminución de la presión en la recámara la bala salía por la boca del arma a menos velocidad que si se aprovechan los gases al cien por cien. Además, al producirse la combustión en directamente en la recámara el cañón se calentaba con más rapidez, pudiendo incluso alcanzar temperaturas en el interior que podían inflamar la pólvora incluso antes de efectuar el disparo. A eso, añadir la suciedad que producía dicha pólvora al arder que, en aquella época, aún era negra y ya sabemos que este tipo de propelente producen cantidad de residuos durante y tras la combustión.

Posiciones del cerrojo del Mauser-
Norris abierto y cerrado
Así pues, el Mauser-Norris se cargaba con un cartucho metálico de percusión central cuya vaina era extraída tras el disparo y expulsada del arma para proceder a la recarga. Como vemos en el grabado de la derecha, este fusil no tenía la típica abertura en el costado derecho del cajón de mecanismos, por lo que la introducción del cartucho y la expulsión de la vaina servida se efectuaban por arriba. En cuanto al acerrojamiento, se efectuaba mediante un tetón situado en la parte delantera del cerrojo que quedaba bloqueado cuando este se giraba a la derecha. Durante el proceso de carga, o sea, cuando se empujaba el cerrojo hacia adelante, la aguja percutora se retraía, eliminando el riesgo de que se produjera un disparo fortuito. Este tenía lugar cuando se apretaba el gatillo y se liberaba la aguja gracias al muelle helicoidal que la envolvía, o sea, exactamente el mismo método que aún se emplea en las acciones tipo Mauser. Este prototipo fue presentado por Norris al ejército francés que, como está mandado, pasó olímpicamente del tema, así que el yankee, que previamente lo había patentado en los Estados Unidos, decidió romper la sociedad con los Mauser y largarse enhoramala, con lo que queda claro que no era tan listo como parecía porque si hubiese seguido con la sociedad se habría forrado hasta límites suntuarios.

Werder modelo 1869
Tras el fiasco, en 1869 los Mauser presentaron el prototipo en la Real Escuela Militar de Tiro de Prusia, donde sí quedaron bastante impresionados con el nuevo modelo ya que, además, estaban en pleno proceso de sustitución de los Dreyse que llevaban operativos desde 1848 y que aún tendrían que rendir un postrero servicio en la guerra Franco-Prusiana que estallaría apenas un año más tarde. Con todo, las cosas no se presentaban fáciles porque ya tenían un competidor por delante, el Werder modelo 69 que ya había sido adoptado como arma reglamentaria por el ejército bávaro. 

La flecha muestra la palanca de apertura del cierre. En esa foto el arma
aparece amartillada. En las fotos inferiores podemos ver la recámara
abierta y cerrada. El Werder era un fusil muy bien acabado y de gran calidad
Recordemos que, incluso en la Gran Guerra, Baviera conservaba una gran autonomía respecto a los demás estados unidos bajo la supremacía prusiana. Este fusil, diseñado por Ludwig Werder, director técnico de la Maschinenfabrik Cramer-Klett de Nuremberg, era también un arma monotiro con un sistema de cierre deslizante Peabody como el que usaba el Martini-Henry, pero con un mecanismo de apertura y eyección diferente ya que no era mediante palanca, sino presionando una pieza con forma de gatillo invertido situado en el guardamonte. Al apretar dicha pieza se abría el cierre y se introducía el cartucho. A continuación se amartillaba, proceso este en el que también se accionaba el cierre obturando la recámara. Tras el disparo se volvía a presionar la pieza en cuestión y se abría de nuevo el cierre, expulsando la vaina servida. El arma estaba recamarada para el calibre 11x50R, y su eficiente mecanismo permitía alcanzar una cadencia de tiro de 18 disparos por minuto en tropas bien entrenadas. En total se fabricaron unas 127.000 unidades más 4.000 carabinas para caballería y 750 con destino a la policía bávara.

Mauser modelo 1871
Sin embargo, el sistema propuesto por los Mauser era notablemente superior ya que el ciclo de carga era aún más breve por efectuarse con un único mecanismo, el cerrojo. Así pues, tras las pruebas pertinentes efectuadas en diciembre de 1871 los prusianos mandaron el Werder y a los bávaros a hacer puñetas y eligieron el modelo ofrecido por los Mauser bajo la denominación de Gewehr 71 si bien condicionado a una serie de modificaciones, como la inclusión de un seguro perfeccionado y la eliminación, absurda a mi modo de ver, del extractor, lo que obligaba a levantar el cañón para que la vaina saliera de la recámara y, a continuación, girarlo hacia la derecha para que cayera al suelo. 

Grabado original de la Mauser en el que podemos ver el cerrojo abierto
y al final del mismo el seguro de aleta que hubo que añadirle para ser
admitido por el gobierno prusiano
Quizás lo hicieron para impedir que las tropas se entusiasmasen con una cadencia de tiro tan elevada y se quedaran sin munición, como le pasó a los gabachos en la guerra recién acabada y que les costó la derrota por no saber mantener una disciplina de fuego y liarse a tiros con sus Chassepot hasta agotar sus reservas de cartuchos, lo que permitió a los prusianos balearlos bonitamente sin que los gabachos pudieran ofenderlos más que a pedradas. Finalmente, y tras la adquisición de un lote de 2.500 armas con los cambios propuestos, el 22 de marzo de 1872 fue finalmente adoptado. No obstante, y debido a la autonomía que aún conservaban los estados alemanes en sus compras de armamento, en Baviera no fue introducido hasta cinco años después.

El calibre elegido era el 11x60R, un cartucho que montaba una bala de plomo de 370 grains de peso y una carga de proyección de 77 grains de pólvora negra, obteniendo una velocidad inicial de alrededor de los 400 m/seg. que le daba una potencia más que respetable de unos 2.200 julios. En cuanto a la bayoneta, el raíl de encastre estaba en el lado derecho del cañón, como era habitual en muchas armas de la época. El arma, que podemos ver en la foto superior, era una soberbia pieza de 60 cm. de longitud con una hoja de 47 cm. y una empuñadura de bronce estriada por una cara y lisa por la otra, quedando a la vista el resorte de la uña de retención. La cruceta, con galluelos invertidos, era de acero. Las hojas las fabricó la firma Gebruder Simson, de Suhl, que las enviaba una vez terminadas al Arsenal Real de Erfurt, donde eran terminadas. La vaina, como vemos en la foto, estaba fabricada de cuero con la contera y el brocal de bronce.

Cartucho de 11x60R. La envuelta de papel de la bala era para sellar la vaina

Mauser 71 carabina
Una vez comenzada la producción del fusil se acordó diseñar y fabricar una carabina para caballería y tropas auxiliares. El arma, que podemos ver a la derecha, era chulísima de la muerte y con un acabado soberbio. El guardamanos hasta la boca le daba un elegante aspecto deportivo, y para hacer más cómodo su manejo e impedir enganchones se le cambió la palanca del cerrojo recta por una doblada 90º. En este caso, carecía de engarce para la bayoneta, accesorio este que no tiene mucho sentido entre las unidades de caballería, y de baqueta. También hubo que producir una versión de munición con una carga reducida ya que el cartucho estándar para fusil era demasiado potente, produciendo en las carabinas un retroceso muy molesto si bien, en caso de necesidad, podían usar ese tipo de munición sin problemas. Recordemos que la pólvora negra es muy progresiva, por lo que usar una determinada carga en un cañón corto da lugar a que una parte de la misma salga del cañón sin terminar de quemarse. Estas armas no se pusieron en producción hasta que se completó la distribución de fusiles de infantería en 1876, usando mientras tanto carabinas obtenidas de los fusiles Chassepot capturados a los gabachos durante la guerra Franco-Prusiana que, además, habían sido recamarados para disparar los cartuchos del Dreyse.

Mauser 71 Jägerbüsche
También se fabricó una versión para cazadores o Jägerbüsche que solo se diferenciaba del fusil en que era 10 cm. más corta y que el gatillo estaba estriado para favorecer la sensibilidad del dedo. El motivo de producir este tipo de arma radicaba en que ya existía una versión similar del Dreyse, pero mucho más perfeccionada ya que disponía de gatillo al pelo, o sea, un gatillo doble que, cuando se presionaba el trasero, permitía que la presión necesaria para efectuar el disparo con el delantero fuese mínima, lo que favorecía la precisión, detalle este de gran importancia para este tipo de tropas que se dedicaban ante todo al merodeo y las escaramuzas, por lo que era habitual tener que abatir blancos situados a grandes distancias. Sin embargo, en la versión del Mauser 71 no se sumó este accesorio, por lo que la presión del disparador era similar a la del fusil de infantería, o sea, muy elevada para impedir que, con los nervios y la ansiedad se produjeran disparos fortuitos.

Grupo de guardias fronterizos con sus Mauser y sus bicis
Finalmente, en octubre de 1879 se procedió a fabricar una versión destinada a los guardias fronterizos denominada Grenzaufsehergewehr mod. 79 que, en la práctica, no era más que un modelo 71 acortado como el de los cazadores. La única diferencia notable con sus hermanos estaba en el calibre, una versión aligerada del 11 mm. Mauser con la vaina acortada que dio lugar al 11x37,5R ya que estas unidades tampoco tenían necesidad de emplear un potente cartucho de guerra, sino uno válido para autodefensa y para despachar a tiros a los contrabandistas de turno. Estos fusiles, fabricados por la Fahrradfabrik V. Chr. Schilling de Suhl y que se empezaron a distribuir en 1880, estuvieron en servicio hasta 1913.

Mauser modelo 74/84
Pero la época de las armas monotiro con cartucho metálico vio llegar su ocaso apenas empezar a caminar, y en pocos años quedó claro que era necesario plantear la fabricación de armas de repetición. Para ello, Paul Mauser intentó actualizar el arma con varios tipos de cargadores para, finalmente, adoptar un modelo tubular para ocho cartuchos diseñado por el general austriaco Alfred, ritter von Kropatschek, un sesudo militar y diseñador de armas cuyo nombre, por cierto, aún se conserva como marca comercial para la fabricación y venta de armas de caza de esas que te dejan sin respiración, absolutamente regias y dignas de ser acariciadas y veneradas de por vida. Cuestan un huevo y la yema del otro, aviso. Bueno, no nos engañemos, cuestan ambos huevos, pero son la archidescojonación.

Bien, pues con el cargador de Kropratschek el Mauser 71 se vio rejuvenecido y reciclado en un arma moderna capaz de competir con el Lebel 1886 que saldría apenas dos años más tarde y, además, se convirtió en el primer fusil de repetición del ejército alemán. Esta nueva versión, denominada como Mauser 71/84, fue provista del extractor que en su día las autoridades prusianas se negaron a usar ya que, obviamente, era una pieza vital para el buen funcionamiento de un arma de este tipo. Su aspecto exterior era básicamente igual que el de su hermano mayor salvo por el tapón del depósito situado al final del guardamanos si bien sus mecanismos internos eran totalmente distintos. En cuanto a la bayoneta, aunque seguía con el engarce lateral, se cambió por el modelo que vemos en la foto superior, mucho más corto que el modelo 71. En este caso se trata de un arma de 37 cm. con una hoja de 24,5 provista de una generosa acanaladura. La empuñadura, con cachas de madera, le dan el aspecto que tendrían los modelos alemanes posteriores hasta la Segunda Guerra Mundial. En cuanto a la vaina, estaba fabricada con cuero y contera y brocal de acero.

Respecto a la munición, al ir almacenada en un cargador tubular fue necesario cambiar el tipo de bala por otra con la punta chata como la que vemos en la foto de la derecha. Sin embargo, aquel mismo año el químico francés Paul Marie Vieille inventó la pólvora de base nitrocelulósica, o sea, la primera pólvora moderna, lo que revolucionó todos los cánones establecidos hasta el momento. Esta pólvora, tres veces más potente que la pólvora negra, no solo permitía usar menos cantidad para obtener velocidades mayores, sino que supuso tener que cambiar el material con que se fabricaban las balas ya que el aumento de velocidad producía un rápido emplomamiento de las estrías, por lo que era imprescindible usar munición con envuelta de cobre, cobre-níquel, etc. En resumen, el Mauser 71/84 se había quedado obsoleto nada más aparecer en escena ya que no era viable cambiarle el calibre, por lo que había que llevar a cabo un nuevo diseño totalmente actualizado capaz de resistir las presiones más elevadas que producían las pólvoras nitrocelulósicas, y más si tenemos en cuenta que los gabachos, aprovechando el invento, sacaron el Lebel 1886 ya preparado para usar dichos propelentes. Dos años más tarde los tedescos igualaron a sus enemigos de toda la vida con el Mauser 1888 "Commission", pero eso ya es otra historia.

Orondo veterano de la guerra Franco-
Prusiana con su fusil Mauser 71.
Obsérvese la longitud del mismo con
la bayoneta calada
Como vemos, la vida operativa del primogénito de la saga no fue excesivamente larga ya que no fue más allá de los 14 años. Sin embargo, su producción no fue despreciable ya que entre fusiles de infantería y de cazadores se produjeron alrededor de 1.820.000 unidades más una cantidad indeterminada entre 80 y 100.000 unidades de carabinas. A estas cifras habría que sumar las destinadas a los países que en su momento adquirieron este modelo como Serbia, que compró 110.000 unidades, y Turquía con un total de 550.000 fusiles recamarados para el 9,5x60R. A esas cifras habría que añadir cantidades menores enviadas a China, Corea, Uruguay y los 900 ejemplares adquiridos por los del IRA en 1914 para hacerle bonitamente la puñeta a los british (Dios maldiga a Nelson). Con todo, los Mauser 71 no fueron a parar a la chatarra ya que, aparte de ir vendiéndolos a terceros países, quedaron en los arsenales alemanes los suficientes como para nutrir a las unidades de reservistas y tropas de retaguardia durante la Gran Guerra, e incluso algunos llegaron a ver el siguiente conflicto en manos del Volkssturm cuando, en las postrimerías de la guerra, la escasez de armas obligó a echar mano hasta de los tirachinas de los nenes.

En fin, no creo que olvide nada relevante, así que a merendar tocan. 

Hale, he dicho

20 comentarios:

dani dijo...

Interesantísimo artículo. Un par de preguntas y una petición:
Pregunta 1: ¿Algunos de estos fusiles llegaron a participar en la guerra carlista?
Pregunta 2: ¿Los Remington monotiro con sistema rolling block usaban cartuchos de papel o metálicos?
Petición: ¿Podría hacer un artículo sobre los diferentes fusiles en servicio en los ejércitos españoles? Como se fue pasando de los fusiles de chispa hasta el mauser.

Amo del castillo dijo...

Muy agraecido, Sr. Dani. Le respondo:

1. Ninguno. De hecho, su aparición fue contemporánea a la Tercera Guerra Carlista.
2. Metálicos. Disparaban un cartucho de calibre 11x57R que era conocido en USA como .43 Spanish Remington
3. Ciertamente, sería un tema interesante. De hecho, tengo en mi larguísima lista de temas pendientes uno sobre el Remington. Respecto a los mosquetes de chispa y percusión, claro que puede hacerse si bien este tipo de armas no mostraban diferencias notables, y a veces ni eso, respecto a las de otros países salvo el calibre y poco más. Por otro lado, hablamos de una época en que cada arma o cuerpo tenía su propio fusil/carabina, porque en los ejércitos no había nada que se pareciese a una homologación. Recordemos que,por ejemplo, la uniformidad variaba de un regimiento a otro, e incluso dentro de los regimientos había diferencias entre una compañía y otra. En cualquier caso, tomo buena nota de su sugerencia. Ya bichearé en mis fuentes y manantiales a ver qué tengo por ahí.

Un saludo

Mr. Gatsby dijo...

Vaya, todo un placer leer una entrada sobre este maravilloso rifle, si bien siempre me gustó más el Gras. Desconocía que no tenía extractor solamente por decisión del estamento militar, pensaba que había sido simplemente por ser "el primero", ya sabe. Se ve que los franceses no tenían problema con eso de quemar pólvora porque el Gras lo tenía desde el principio, jeje. En cualquier caso, llevo la tira de tiempo deseando poseer ambos rifles, me encantan los dos. A modo de curiosidad, llama la atención constatar cómo mientras que los Kropstschek austríacos valen dos duros en el mercado, las versiones de los Mauser y Gras con cargadores de tubo se venden a precios astronómicos. Será todo cosa del número de piezas disponible.

Aparte, suscribo más que efusivamente la idea del amigo sobre una serie de entradas sobre rifles militares españoles a lo largo del siglo XIX. Mientras que es pan comido comprobar dicha evolución en los ejércitos francés, británico, alemán e incluso el ruso, hacer lo propio con el español es una odisea. Me encantaría ver algo así en el blog.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Bueno, el precio de las armas históricas va en función tanto de la disponibilidad como de la demanda. Uno de estos Mauser le puede costar más de 1.500 o 2.000 del ala sin problema, y eso que se fabricaron unos dos millones como hemos visto. En cualquier caso, si carece de licencia y los tiene que inutilizar para tenerlos como coleccionista es un crimen perforarlos, que lo sepa. Es más, sería una acción digna de cuñados.

Respecto a las entradas sobre fusiles hispanos, como ya le decía al Sr. Dani, hasta la llegada del Remington lo que había era un batiburrillo de modelos distintos en función de las tropas a las que estaban destinados incluyendo, por ejemplo, incluso a los cornetas. O sea, que se encuentra uno con 4 o 5 modelos parecidos con el mismo año de denominación, pero cada uno para un tipo de tropas diferente. En resumen, que entre chispa y pistón hablamos de decenas de modelos a lo largo del siglo XIX. En todo caso, quizás sería más interesante detallar estas armas según el arma o cuerpo en que sirvieron. Quizás así sea más fácil para situar en el tiempo la evolución de cada modelo en función de donde sirvieron. En fin, ya veré como lo hago pero, repito, no crea que va a ver grandes diferencias en una serie de armas a lo largo de 50 años. Los cambios gordos empezaron a raíz de la implantación del Remington y, posteriormente, los Mauser.

Un saludo

La PLebe dijo...

Estaria interesannte conocer mas de la vida de los hermanos Mauser y la factoria krupp tambien.

Hooke dijo...

Una puntualización. Cuando comentan vuestras mercedes la ausencia del "extractor", ¿no se referirán al EYECTOR?, es decir la pieza que cuando el cerrojo ha extraído la vaina servida de la recámara la golpea con fuerza para que salga despedida....

En los Mauser 98 (como en mi FR-8) esta pieza está a la izquierda del cajón de mecanismos, junto a la retenida del cierre.

No veo cómo se podría prescindir del EXTRACTOR (o uña extractora) que es la que agarra la ranura del culote de la vaina para extraerla de la recámara, ya que la vaina al expandirse dentro de la recámara para sellar los gasesse queda "pegada" a las paredes de la misma y es absolutamente necesario el concurso de dicha uña extractora para despegarla y sacarla.

Un saludo y Feliz Navidad.

Hooke dijo...

Por cierto, para el compañero que se preguntaba por la evolución de los fusiles militares españoles, le recomiendo la página WWW.catalogacionarmas.com en la que puede encontrar excelentes artículos sobre muchos de esos modelos.

Amo del castillo dijo...

Tanto de los Mauser como de poderoso clan de los Krupp debe haber mogollón de información en red, Sr. Plebe. Me temo que, en lo que a mí respecta, carezco de fuentes sobre esos probos ciudadanos.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Ciertamente, Sr. Hooke, fabricarlo sin uña extractora no debió ser especialmente útil. De hecho, en la entrada ya comento lo absurdo de dicha medida y los meneos que había que darle el fusil para extraer las vainas servidas. En todo caso, observe el grabado del décimo párrafo, donde se ve claramente que el arma conserva el eyector, pero no verá la uña extractora por ninguna parte. Ya sabemos que en la historia de las armas se han tomado multitud de veces decisiones carentes de toda lógica y, de hecho, ya ve como cuando lo modificaron para convertirlo en un arma de repetición no dudaron en colocarle el extractor porque, de lo contrario, su funcionamiento sería imposible.

Un saludo

Carlos fdez barba dijo...

En un caso hipotético de que España hubiera participado en la primera guerra mundial y la misma persona fue este que posteriormente fue el M98 y esta arma combatió al lado de Alemania en ambas guerras mundiales y ahora viendo la serie TIEMPOS DE GUERRA basada en la guerra del rif y es que a veces supongo si no que alguien me lo corrija : el calibre del máuser español es distinto al alemán ? Y también este mismo diseñador de armas llegaron hasta la revolución mexicana ? No se si me habré explicado bien. FELIZ NAVIDAD !!

Amo del castillo dijo...

Ciertamente, el Mauser español estaba recamarado en calibre 7x57 en vez del 8x57 alemán. Lo usados en el Rif montaban la acción 93. También intervino en cantidades bastantes respetables en la revolución mejicana, realizándose el primer pedido por Porfirio Díaz en 1895 en el mismo calibre que el español.

Un saludo

Samuel Sanchez Blanco dijo...

Felices fiestas.

Amo del castillo dijo...

Igualmente, Sr. Samuel

Un saludo

dani dijo...

Felices fiestas. Mi padre allá por inicios de los años 60 en su mili disparó con unos mauser a los que les llamaban mexicanos, porque eran más largos. Quizás de la partida de fusiles mexicanos que recibió la república. No sabía que México los había comprado en el mismo calibre que España. En aquellos años cada país se hacía su propio calibre, por aquellos de dificultar el uso de armas capturadas o por prúrito nacionalista. Porque eso de unificar calibres fue un invento de la OTAN. Pero creí que el último mauser español, el modelo 1943 era ya en calibre alemán.

Amo del castillo dijo...

Lo de los calibres iguales o distintos ante la posibilidad de que el enemigo pudiera o no aprovechar las armas o las municiones no es un dato fiable, Sr. Dani. Por ejemplo, el Mauser 98 Radom polaco estaba recamarado al mismo calibre que su colega alemán, y ya ve como acabaron en 1939. En cuanto al Mauser español 1943, en efecto era de calibre 8x57

Un saludo

carlos tomas leon pulido dijo...

querido y estimado señor del castillo:
nuevamente me dirijo a su poderosa sabiduria de las tierras lejanas de la madre patria para que m ilustre en una cuestion que mi absurda cabeza le gusta traerme de plato fuerte cada mañana, esto es, la curiosidad curiosa del dia que ha de ser satifecha a mansalva, (sino me vuelvo un mamon) pero bueno a lo nuestro: si bien es cierto que el dreyse tenia unas pretaciones en cuanto a alcance se refiere con diferencia incluso de los rifles tipo minnie, igualmente estos, al haber sido reformados como fusiles de retrocarga reducian, aunque sea infimamente, su ofensiosa presencia para con el personal enemigo?

espero ansioso su respuesta. eruditos saludos

carlos tomas leon pulido dijo...

estimado y respetable señor del castillo, espero que haya de encontrarse de lo mejor y ruego a la corte celestial para que su omnipresente presencia vuelva a sentirse por estos parajes como dios manda, pero bueno la dificultad del dia(como esta mandada) es que mi cecera no me quiere dejar de apabullar los pensamientos, asi como cuando su musa le deja a su bola, por lo que cuando el deber llama uno debe atender porque si no el control no seria mio. Por lo demas la duda que mi obsesiva y perniciosa cabeza requiere reponder con suma alevosia es la siguiente: los fusiles minnie reformados a retrocarga presentaron la dificultades opturadoras de escape de gases del fusil dreysse?, esto es, su reconversion afecto su alcance de alguna forma?. pues tengo entendido que los prusianos casi mandan a hacer la puñeta al mentado rifle por el tema del alcance, hasta que fueron convencidos por moltke y la bastante mas que apabullante(para la epoca claro) cadencia de tiro.

bueno por el momento esta es la duda que mi joderdora cabeza requiere de respuesta. siempre suyo el maruqes de carabaz( huy no, eso no), su buen lector carlos tomas. eruditos y aristocráticos saludos

Amo del castillo dijo...

Lógicamente, cualquier sistema que no se base en cartuchos con vainas metálicas tendrá pérdida de gases ya que el acerrojamiento nunca es hermético. Eso se traduce como es evidente en una pérdida de velocidad y, por ende, de alcance. Otra cosa es que los efectos de dicha pérdida de gases afecten de forma notable el rendimiento del arma, porque una cosa es una prueba en un campo de tiro y otra en el campo de batalla, donde priman cosas más importantes que agrupar los disparos en un sello de correos o ser precisos a distancias inviables en combate.

Un saludo

Matias Zaya dijo...

Hola ! Gracias por el contenido ! Yo tengo un fusil Mauser 1871 ¿ A cuánto lo puedo vender? Esta en muuuuuy buen estado ...

Amo del castillo dijo...

Los precios son muy relativos, y más cuando se trata de piezas de colección. Lo mejor será que busque en la red, donde hay páginas de compra y venta de armamento. Ojo, le advierto que si carece de permiso de armas y no tiene el fusil debidamente registrado está cometiendo un delito de tenencia ilícita de armas.

Un saludo