viernes, 27 de julio de 2018

Feldgendarmerie. Orígenes





Feldgendarm a punto de darle boleta a un desertor. Estos
probos y a la par implacables policías no se cortaban un
pelo a la hora de cortar de raíz cualquier tipo de acción
contraria a la disciplina
De todas las policías militares habidas y por haber en la galaxia, juraría por mis egregias barbas que los feldgendarmen han tenido el dudoso honor de ser los más aborrecidos por la tropa. De hecho, hasta han sido siempre los malos malosos en las entretenidas novelas de Sven Hassel o en las escasas películas tedescas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, como la exitosa "Stalingrado" (1993) de Fedor Bondarchuck o "El puente" (1959) de Bernhard Wicki. Conviene reseñar que en esta última no solo no aparecen los tedescos como perversos psicópatas sino que, por el contrario, son unos desdichados héroes adolescentes que luchan honorablemente por su patria. No obstante, lo cierto es que la Feldgendarmerie que todos conocemos, o sea, la creada a raíz del comienzo de dicho conflicto, hizo méritos sobrados para ganarse el odio acérrimo del personal. Buena prueba de lo detestables que resultaban eran los motes que recibieron, Kopf Jägers, "cazadores de cabezas" y Kettenhund, "perros encadenados" en referencia a sus características Ringkragen (golas) cuya visión solía producir repentinas ganas de hacer pipí e incluso a veces también caquita en los atribulados tedescos al servicio del ciudadano Adolf. Pero dicha animadversión no solo era producida por su estricto sentido de la disciplina ni por los expeditivos medios que empleaban para imponerla, sino por su participación en acciones represivas de lo más diverso, desde la caza y captura de desertores y prisioneros de guerra fugados a la entusiasta colaboración con los Einsatzgruppen para eliminar de "enemigos del estado" los territorios ocupados. 

Sargento de la Feldgendarmerie de la 250º
División, más conocida como Blau División.
En la manga se aprecia su emblema, la
bandera española
Por otro lado, la Feldgendarmerie no solo era la típica policía militar bajo el control del ejército sino que, como todo cuando se trata de tedescos, era una organización con infinidad de ramificaciones ya que cada cuerpo tenía su propia policía incluyendo las unidades de ejércitos aliados, desde italianos que servían en el ejército alemán a valones, húngaros,  la Kriegsmarine, la Luftwaffe, las mismas SS e incluso la División Azul, que hizo uso de miembros de la Benemérita para dicha finalidad, trocándoles el tricornio por la gola. De hecho, en julio de 1939 y por orden del entonces Generaloberst Keitel hasta se creó una Geheime Feldgendarmerie, una policía militar secreta destinada ante todo a misiones de inteligencia que, si la ocasión lo requería, podían incluso operar vestidos de paisano. En resumen, la Feldgendarmerie iba mucho más allá del policía que abronca con denuedo al guripa que lleva un botón de la guerrera desabrochado o escolta a los desertores, malsines, rebeldes, mangantes y demás morralla militar a los temibles Strafbataillone (batallones de castigo) donde tenían ocasión de redimirse combatiendo en los sitios más asquerosos para demostrar que eran buenos alemanes dignos de servir al Reich y al ciudadano Adolf. Pero esta temible unidad policial no surgió de la nada, sino que ya tenía tras de sí un historial más extenso de lo que muchos imaginan. Veamos pues cuáles fueron sus orígenes.


Peones armados en su mayor parte con aperos agrícolas y desprovistos de
armamento defensivo. Por razones obvias, caían como moscas, y solo si
se veían sometidos a una férrea disciplina se les podía hacer ver que
desertar estaba muy feo
El concepto de policía militar es más antiguo que la tos. Los componentes de una mesnada o una hueste, en su mayoría pecheros llamados a filas con el mismo concepto de la disciplina que un jíbaro amazónico, eran muy susceptibles de largarse a casa a las primeras de cambio si las cosas se ponían difíciles. Las leyes de la época eran similares en todos los países europeos, y obligaban al personal a estar sujetos a filas durante 40 días que, en pleno estío, suponía dejar las cosechas sin recoger y, por ende, tener garantizado un invierno de hambre aunque no todos los varones estaban obligados a marchar precisamente para no dejar las tierras sin mano de obra. Pero a nadie le gustaba eso de ir a palmarla arrollado por un poderoso bridón, y menos aún sentir como una maza blandida por un caballero o un hombre de armas le convertía el cerebro en comida para gatos. Así pues, era necesario crear una fuerza policial que impusiera un mínimo de disciplina. 


Preboste alemán. Grabado obra de
Hans Brun (c. 1559)
En los ejércitos imperiales, y tengamos en cuenta que en la Edad Media Alemania no existía como tal, ya en el siglo XIV se había creado un personaje cuya misión era precisamente la de mantener la disciplina, castigar a los malsines y ladrones y, por supuesto, perseguir y castigar de forma expeditiva a los desertores. Hablamos del mariscal o marschall, palabro surgido de dos términos germánicos: marah y schalk, que significan respectivamente caballo y sirviente. Así pues, el marschall era en principio el encargado del cuidado, mantenimiento y requisa de caballos para el ejército. El 1312 se sumó a esta responsabilidad las de llevar las cuestiones administrativas y disciplinarias de la hueste, por lo que podemos decir que fue en ese momento cuando tomó forma el concepto de policía militar. Ojo, esto no quiere decir que los tedescos inventaran ese cuerpo ya que en Francia o Inglaterra también se creó la figura de un encargado del orden, pero en el caso que nos ocupa fue el germen de lo que siglos más tarde sería la temible Feldgendarmerie.


Ejemplo bastante gráfico de lo que sería la expeditiva pero
eficiente justicia de los prebostes
En Francia apareció el grado de preboste o prévôt, término proveniente del latín PRÆPOSITVS, con el que en aquella época se solían designar a las personas encargadas de llevar a cabo determinadas funciones tanto públicas como clericales. En el caso que nos ocupa hoy, el preboste tenía el mismo cometido que el marschall tedesco: mantener a raya al personal. Curiosamente, en el siglo XVI ese rango lo tomaron los alemanes, desechando el de mariscal para quedarse con el de profos, el cual se hacía acompañar por un selecto grupo de hombres de armas con la misión de castigar a los rebeldes, pícaros, ladrones, malsines y demás morralla, teniendo además potestad para juzgar y ejecutar el castigo que considerase oportuno. O sea, que no tenía lugar una investigación y un proceso previo al castigo, sino que todo se consumaba en el acto. Si el delito era merecedor de una tanda de latigazos, pues al acusado le dejaban los lomos en carne viva allí mismo, y si la cosa era más grave pues lo ahorcaban sobre la marcha, dejándolo colgado de una rama como escarmiento para que sus compadres y cuñados no sacasen los pies del tiesto.


Así solían acabar la mayoría de los motines. Como obviamente no era viable
ahorcar a todo un ejército, pues pagaban el pato los cabecillas o simplemente
echaban a suertes quiénes serían los que servirían de escarmiento
Y si ya en aquella época se hizo imperioso crear la figura del preboste para tener a raya al personal, las interminables guerra de religión que convirtieron Centroeuropa en un matadero obligó a formar unidades de tropas que controlaran no solo a los ejércitos regulares, sino también a las partidas de mercenarios que cambiaban de bando siete veces a la semana, a los saqueadores y, en resumen, a toda la chusma armada hasta los dientes que solo tenía una finalidad: robar, matar y violar. Y a toda esa serie de desastres debemos sumar los motines, irritantemente frecuentes debido a la tardanza en pagar a las tropas, lo que solía poner al personal de los nervios hasta entregarse a los mayores desmanes con los probos ciudadanos que caían en sus sangrientas manos. Eso sí, si la disciplina había sido anteriormente muy estricta, a raíz de estos conflictos fue tan brutal y determinante como la que ejercieron sus sucesores durante y, sobre todo, al final de la 2ª Guerra Mundial. Para ello, en 1577 el emperador emitió una orden mediante la cual se debían formar en los territorios comprendidos en sus dominios una serie de unidades a caballo que, en función de la naturaleza de sus efectivos, tomaron diversos nombres tales como polizei-husaren (húsares policías), polizei-dragonen (dragones ídem) y polizei-jäger (cazadores ídem de ídem).


Soldados y oficiales del Feldjägerkorps zu Pferd
Bien, así se mantuvo la disciplina militar hasta 1740, cuando ascendió al trono Federico II, el esmirriado pero belicoso rey de Prusia que marcó un antes y un después en la cosa bélica. Su padre, Federico Guillermo I había mantenido una policía a caballo nutrida por húsares con la finalidad de dar caza a los desertores, pero no tenían ya nada que ver con los feroces prebostes que colgaban a su abuelo si se había pasado de la raya. Su hijo, Federico, tuvo las cosas más claras y creó una serie de unidades policiales con fines muy específicos, propios de la mentalidad militar prusiana que empezaba a surgir. En aquel mismo año se formó el Feldjägerkorps zu Pferd (Cuerpo de Cazadores de Campaña a caballo), que poco después fue rebautizado como Reitendes Feldjägerkorps (Cuerpo de Jinetes Cazadores de Campaña o sea, lo mismo que antes pero con otras palabras). Este cuerpo se dividía a su vez en diferentes unidades, cada una con una misión específica. Por un lado estaban los Kolonnenjäger (escuadrón de cazadores), destinados a vigilar los caminos; los Kurierjäger (cazadores mensajeros), encargados de llevar y traer mensajes de importancia y, finalmente, los Furierjäger (cazadores fieros), una guardia de corps encargada de dar escolta y protección a la familia real.  Como complemento, al años siguiente se creó una unidad similar, pero de infantería: el Feldjägerkorps zu FussEstos cuerpos, aunque militares, se dedicaban también a labores policiales en tiempo de paz, que no era plan de quedarse en sus acuartelamientos rascándose el ombligo y cobrando una paga por no hacer nada.


Sonrientes tedescos con sus Dreyse al hombro camino del
frente para mearse en las miserables calaveras gabachas
De ahí que, ya en el siglo XIX, se formase una nueva unidad que, ya de forma específica, quedaría bajo las autoridades civiles de cada distrito salvo en caso de guerra, que era cuando servirían exclusivamente a las órdenes de un general del ejército. Recibió el nombre de Landgendarmerie, o sea, gendarmería territorial, que en 1813 vio aumentados sus efectivos a raíz de la unión de Prusia y Baviera, formándose la Gendarmerie im Felde (gendarmería de campaña) y que, esta vez sí, estaba destinada íntegramente a cuestiones militares, desempeñando un importante papel durante las guerras contra el enano corso (Dios lo maldiga por los siglos de los siglos, amén). Esta unidad perduró hasta la unificación alemana, cuando fue sustituida en 1870 por la Feldgendarmerie a raíz del estallido de la guerra franco-prusiana aquel mismo año. Ya había nacido la policía de campaña que todos conocemos y que durante aquella breve pero intensa guerra tuvo un gran número de misiones: mantenimiento del orden en acuartelamientos y acantonamientos, búsqueda de poblados y/o edificios para alojamiento de la tropa durante el avance, mantenimiento del orden en las zonas ocupadas para impedir violencias y saqueos contra la población civil, requisa de animales y víveres, protección y escolta de las columnas de suministros, control y vigilancia de caminos y puentes y, naturalmente búsqueda y captura de desertores y espías enemigos, así como su traslado a los tribunales de campaña y, llegado el caso, su ejecución. En resumen, una policía militar tal como la que actúa en nuestros días. 


Feldgendarm a caballo chorreando seguridad en sí mismo como buen
prusiano. En el cuello luce la gola que tan siniestra fama ganó con el tiempo
Con el término de la guerra se procedió a disolver la Feldgendarmerie ya que todos sus cometidos estaban fuera de lugar en tiempos de paz. Pero el ser humano tiene la desagradable costumbre de no poder estar mucho tiempo sin pasar el rato matándose unos a otros, así que el estallido de la Gran Guerra obligó a formar una vez más la Feldgendarmerie que, con la prontitud y eficacia propia de los tedescos, en apenas dos meses ya tenían 33 compañías nutridas por 60 hombres con las mismas obligaciones que sus antecesores de la guerra franco-prusiana. Para llevar a cabo sus labores de vigilancia se dividían en Streifen, grupos de tres hombres formados por un sargento y dos clases, bien suboficiales o bien cabos por aquello de imponer autoridad a la tropa rasa. Para formar estas Feldgendarmerie Truppen se recurrió a oficiales y suboficiales del ejército, especialmente de unidades de caballería, y alrededor de un tercio eran suboficiales y agentes procedentes de la policía civil. A medida que avanzaba la contienda y, con ello, el número de efectivos en liza, hubo que ir aumentando igualmente las unidades de policía militar, de modo que al final de la guerra las 33 compañías iniciales se habían convertido en 115. Al final de la guerra, el número total de unidades Feldgendarmerie había aumentado a 115 a los que había que sumar cinco escuadrones de caballería para misiones especiales.


La uniformidad de la Feldgendarmerie se diferenciaba del resto del ejército, en algunos detalles, como está mandado. El que vemos en la imagen de la derecha, que corresponde al reglamentario antes del estallido de la guerra, era de color verde oscuro con los puños y el cuello azul claro y con galones amarillos. Este uniforme fue cambiado por el gris reglamentario del ejército en agosto de 1916 porque eso de pasearse con una indumentaria tan vistosa se había vuelto bastante peligroso. El casco era el Pickelhaube modelo 1871 usado por las unidades de dragones con el águila prusiana en el frontal. El barboquejo no era el típico de cuero, sino de cuero forrado con escamas de latón. Y al cuello su objeto más emblemático e inconfundible, la gola.


El tema de las puñeteras golas daría para una entrada monográfica, así que nos limitaremos a dar en esta ocasión los detalles más significativos. Básicamente era la típica media luna que, al comienzo de la guerra, se fabricaban mediante estampación en acero pulido si bien he podido ver ejemplares de latón. Las compañías prusianas llevaban a cada lado un águila y las bávaras un león. En el centro, en números romanos, el número del cuerpo de ejército donde estaba destinada la compañía, y en cifras arábigas el número personal de su portador, ambos de latón. La evidente vistosidad de este emblema obligó en 1915 a pintarlos de gris mate para que los francotiradores dieran matarile a los probos feldgendarmen. Se colgaba del cuello mediante una cadena de eslabones planos que se enganchaba en una presilla que, en vez de estar colocada en la parte trasera, quedaba a la vista tal como vemos en la foto. Imagino que sería para impedir que se girase con el movimiento. No obstante, había diversos modelos en los que se indicaba el nombre del regimiento o, en el caso de la Gardekorps, solo aparecía el número personal del feldgendarm según podemos ver en la foto inferior.


El término de la contienda implicó de nuevo la disolución de la Feldgendarmerie. El exiguo ejército de apenas cien mil hombres que el Tratado de Versalles permitía a la nueva República de Weimar no daba para dividirlo en demasiadas unidades como no fuesen totalmente imprescindibles, así que la policía de campaña desapareció del organigrama militar hasta que en 1939 el ciudadano Adolf la hizo resucitar, y esta vez con más mala leche, más virulenta y con más poder del que jamás había tenido. Pero eso ya lo contaremos otro día, que por hoy ya me he enrollado bastante.

Hale, he dicho



Feldgendarmen durante la campaña de Polonia, donde ya empezaron a ganarse su siniestra fama

36 comentarios:

nathan hale smith patton dijo...

Al parecer los "collares de perro" tenían en comun varias cosas con sus homólogos de la NKVD: un origen en la época de los reyes (la oprichina de Iván el terrible), resucitados años más tarde por dictadores y dedicados de hacerle la vida de a cuadros a las tropas en la SGM,pero al parecer estos eran más blandos.que lo rusos, el hecho que te metan al batallón de castigo en lugar de meterte una bala en el cerebro o a 10 de tu pelotón (como lo hacía la NKVD en la guerra patria) es mayor probabilidad de sobrevivir a la guerra, aunque claro, lo más probable es que lo hicieran por falta de soldados contrario a los rusos que tenía de sobra

Amo del castillo dijo...

Lo único que veo en común entre la Feldgendarmerie y el NKVD eran sus despiadados métodos para mantener la disciplina y evitar deserciones en momentos de extrema debilidad de sus respectivos ejércitos y obviando la cosa política. La diferencia en ese sentido era que el Ejército Rojo estaba en las últimas al comenzar la guerra y el alemán cuando terminaba. Por lo demás, ambos cuerpos no tenían problemas para fusilar o ahorcar a cualquiera por la más mínima sospecha de deserción o por dar supuestas muestras de cobardía ante el enemigo.

Un saludo

Jerezano dijo...

Ya ya, rusos malos, nazis buenos...

Amo del castillo dijo...

¿Quién ha dicho que los rusos fuesen malos y los nazis buenos?

nathan hale smith patton dijo...

Déjelo sr del castillo, al parecer ya tengo admiradores secretos, como el Mariano que en otro post suyo me insultó sin motivo, pero bueno para mis admiradores sin comprensión lectora que me leen desde las sombras, lo que quise decir es que la Alemania nazi tenía batallones de castigo porque no podían darse el lujo de matar soldados ya que tenían escasez de ellos y más en los últimos años de la guerra algo que los rusos tenían de sobra y por eso no les temblaba la mano al matar a 10 en represalia por deserción de otro...

Jerezano dijo...

Usted no, amo.

Amo del castillo dijo...

PAX IN UNIVERSA TERRA, carajo. Al que se pelee lo anatematizo AD SECVLA SECVLORVM, lo pongo en entredicho, lo expulso del castillo e incluso le retiro mis indulgencias plenarias, amén de los amenes

dani dijo...

Muy interesante el artículo, como todos los suyos. Por lo que entiendo no era un cuerpo, sino un destino.

CSF dijo...

Añadir que la gola, como simbolo de autoridad, sigue en uso hoy en día.
Por ejemplo en la Armada Española los oficiales de guardia en tierra o que mandan unidades de marineros en tierra llevan gola y sable.

nathan hale smith patton dijo...

si vis pacem para bellum vuci

No sr del castillo, no me anatematize, mejor mándeme al blocao de la muerte (que espero y me diga que es), la sangre santifica mis pecados

Amo del castillo dijo...

No comprendo a qué se refiere con lo de cuerpo y destino, Sr. Dani

Amo del castillo dijo...

Cierto es. Sr. César. La gola era en realidad un objeto que ya se empleaba en muchos ejércitos durante el siglo XVIII, tanto en unidades de infantería como de la armada. Un día de estos indagaré el origen de ese chisme, creo que será un tema interesante

Un saludo

Amo del castillo dijo...

En su día se publicó una entrada sobre los blocaos, Sr. Nathan. Pinche ahí:

http://amodelcastillo.blogspot.com/2014/01/los-blocaos-fortificaciones-portatiles.html

En cuanto al blocao de Dar-Hamed, hay mogollón de información en la red. Ponga en San Google "blocao de la muerte" o "blocao de dar-hamed"

Un saludo

Rodirog dijo...

siga haci

Amo del castillo dijo...

En ello estamos.

Un saludo

Ismael dijo...

Que gusto tenerlo de vuelta, Sr. Amo. Apenas me he leído esta pero me dispongo a devorar las nuevas entradas.

Una de las cosas que mas me llamaron mas la atención a la hora de leer las crónicas o las obras posteriores relativas a La Conquista de México es que Cortés se la pasaba ahorcando, azotando y cortando orejas, narices, manos y hasta pies entre su gente y posteriormente también entre sus aliados indígenas, teniendo en cuanta la empresa en que estaban metidos es de suponer que se necesitaba una disciplina férrea, quizá algo complicada de entender hoy.

Un Saludo y esperamos que la musa siga prodigandose.

Amo del castillo dijo...

Total, que Cortés era un Hannibal Lecter de la época. ¿Dónde ha leído eso, hombre de Dios? Una cosa era imponer un castigo a un rebelde o un traidor y otra se que pasase la vida descuartizando gente.

Un saludo

Marcos dijo...

ya antes lo importune con mis dudas sobre armamento defensivo hecho de madera sr Armo , pero me carcome una duda (que se me viene a la cabeza por la ilustración de los peones cargando con aperos agrícolas ), y es que en un época tan violenta como era la Europa medieval y renacentista , la gente de a pie que tenia que ir a jugarse la vida en un campo de batalla ¿ por que no se fabricaban ,aunque sea, malas imitaciones de corazas de madera ? siendo este un material mas fácil de manipular y mas barato que el metal de las armaduras de verdad . Aunque no seria capaz de parar un golpe bien dado, algo protegería
Por otro lado , me resulto muy interesante el articulo
Saludos

dani dijo...

Pues me refiero a que no eran como la Guardia Civil o la Gendarmería o los Carabineros italianos, sino como en España, que a cualquier soldado lo destinaban a la PM y luego podía ir a otro destino.

Amo del castillo dijo...

Bueno, la madera se usaba para fabricar escudos, ¿no?

Un saludo

Amo del castillo dijo...

No era un destino, Sr. Dani. La Feldgendarmerie era una unidad donde se ingresaba y ahí se quedaba uno para siempre.

Un saludo

David dijo...

Que yo sepa todas las armaduras eran de metal, o ( si los videojuegos no me han mentido ) de cuero.
Nunca he visto ninguna armadura de madera, supongo que debido a la naturaleza del material sería mucho más difícil de construir y mantener que una de metal: Pensemos que la madera no puede moldearse como el metal ( y en aquella época menos ), al final nuestro campesino obtendría una especie de "cajón" bastante engorroso y de aspecto hasta gracioso, como un robot, salvo que hiciésemos planchas pequeñas de madera unidas entre si con algun tipo de hilo, al estilo de las armaduras de placas metálicas. Y además supongo que se pudriría, no sé hasta donde llegaban los conocimientos de impermeabilización por aquel entonces, pero sé que la madera para ser durable debe estar recubierta por algo que la impermeabilice del agua pero que a la vez permita un mínimo paso de aire. Otro problema más es su poca homogeneidad, para maximizar su resistencia las fibras deberían estar en el mismo "plano" que la zona del cuerpo que pretendamos cubrir, lo que supone otro quebradero de cabeza más. La única ventaja de la madera frente al metal como armadura es que a igual volúmen seria muchísimo más ligera, pero teniendo en cuenta el conjunto... creo que no podría competir con una de metal por la dificultad de su construccion y mantenimiento, nuestro campesino acabaría arruinado :(

David dijo...

Y otro problema más que se me acaba de ocurrir: ¿ Cuánto tiempo pasa entre que un peón es llamado a filas hasta que se despliega en el campo de batalla ? ¿ Podría construirse una armadura de madera en semejante plazo ? No creo.
¿ Pero y si nuestro peón o su señor del castillo fueran hombres previsores y hace tiempo se hubiera construido o le hubieran asignado una por si acaso ? Pues que posiblemente estaría podrida :(

Amo del castillo dijo...

Sr. David, ante todo tenga por cierto que los video-juegos no son totalmente fiables. Se han fabricado corazas de metal y de cuero, pero también de tela. Recuerde los lynothorax griegos de los que por cierto tengo prometida una entrada hace 7 siglos lo menos. Por o demás, su análisis es bastante acertado. La madera no es en modo alguno un material adecuado para una coraza, pero sí para fabricar escudos como se lleva haciendo desde hace siglos. Respecto a su segundo comentario, ahí debe tener en cuenta una cosa, y es que el armamento, tanto ofensivo como defensivo, no se fabricaba cuando se llamaba a las armas al personal, sino que cada cual iba haciendo acopio del mismo a lo largo del tiempo en prevención de una guerra que, en muchas zonas de Europa y en especial en la Península, eran anuales. En fin, que si hubiera sido viable fabricarlas lo habrían hecho, eso seguro.

Un saludo y gracias por su aportación

nathan hale smith patton dijo...

Tengo entendido que la madera se le da un uso más que de entrenamiento que para protección acorazada, los romanos reclutas entrenaban con espadas de madera que pesaban más que las de metal para que agarraran fuerza en su brazo y mano para cuándo llegase el momento las espadas de metal fuesen tan ligeras que fuese la impresión que tenían el arma "fundida" con su mano, o en la PGM cuando entrenaron a los sammies recién llegados con armas, cañonea y morteros hechos de madera

Amo del castillo dijo...

Independientemente del uso que menciona para fortalecer brazos y manos, el uso de armas de madera es más antiguo que la tos, pero con otros fines: uno, no lastimar gravemente al personal durante el adiestramiento. Y dos, por mera cuestión económica. Una espada de madera era mucho más barata que una de acero, que además podía romperse con el gasto que conllevaría.

Un saludo

César dijo...

Después de bastante tiempo leyendo (he leído todos sus posts) me decido a escribir para dar un apunte acerca de las armaduras de madera.
En Japón si que ha habido armaduras hechas de pequeñas placas de madera lacadas (hon kozane) superpuestas y unidas mediante cordones, de tipo oyoroi, la armadura de caja típica del samurai, aunque luego evolucionó hacia el acero.
Un placer leerle

Amo del castillo dijo...

¿Me creerá si le digo que estuve a punto de poner lo de las armaduras japonesas, pero que al no tenerlo claro y no disponer de tiempo para comprobarlo lo omití? En cualquier caso le agradezco la aportación.

Un saludo y gracias por su comentario

David dijo...

Pues me acabo de dar cuenta de que efectivamente los japoneses usaban madera para sus armaduras... Igual no caí en ello porque tenía el foco puesto en Europa.

nathan hale smith patton dijo...

Pero cuando se trata de cuerpos duros como los spetznat o la legión Extranjera francesa ahí si no importa mucho si el personal se lástima, para acostumbrar a los futuros reclutas a vivir con el riesgo...

Amo del castillo dijo...

Creo que nos pasa a la mayoría, Sr. David, que solemos circunscribirnos al entorno europeo olvidándonos del resto del planeta

Amo del castillo dijo...

No crea, Sr. Nathan. Una cosa es endurecer al personal y otra no importarles que se lesionen. Un tipo al que cuesta un pastizal entrenar no es rentable que esté de baja una temporada, y menos aún que tenga que abandonar la unidad por quedar inútil para el servicio

nathan hale smith patton dijo...

que piensa de este video del Bismarck?
https://www.youtube.com/watch?v=oVWEb-At8yc

Amo del castillo dijo...

Pero quiénes son esos mostrencos aullantes, carajo???

nathan hale smith patton dijo...

emm son una banda de rock que sus canciones son de las guerras mundiales, vietnam, Termophilas , en mi opinion no estan mal sus canciones, no se que opine el señor amo , incluso su nombre proviene de la parte de la armadura medieval que cubre el empeine del pie y que en español se llama escarpe.

Amo del castillo dijo...

Parecen orcos en pleno avenate psicótico, leches...