sábado, 15 de junio de 2019

CUCHILLOS DE SUPERVIVENCIA



Al día siguiente de que esta escena se viera en los cines de España allá por el año 1982, e imagino que en los de gran parte del mundo, hasta el potito dio por sentado dos cosas: una, que si te hacías con un cuchillo como el del vapuleado, sufrido y un poco psicótico John Rambo serías poco menos que primo lejano de Superman. Y dos, que si llevabas encima un cuchillo de esos, de los que por cierto hasta el día del estreno de la peli el 90% de los humanos no tenían ni puñetera idea de su existencia, podías pasearte por el mundo mundial sabiendo que serías capaz de sobrevivir a cualquier circunstancia por muy adversa que fuese incluyendo el ágape de la Primera Comunión del pequeño orco de tu cuñado más abominable. La demanda de cuchillos de supervivencia fue tan bestial que afamadas firmas cuchilleras que nunca antes se habían dedicado a comercializar ese tipo de productos se volcaron en atender a un mercado ávido de cuchillos para jugar a ser ex-combatientes con neurosis de guerra aunque solo fueran al campo de higos a brevas a ponerse hasta las cejas de paella con la familia. Los paranoicos obsesionados con los holocaustos nucleares estaban convencidos de que poseer un cuchillo como el de Rambo les salvaría de verse reducidos a una pústula doliente antes de palmarla convertidos en un cáncer andante en menos de una semana, y los que daban por hecho que cualquier día un virus con muy mala leche convertiría en zombis al 99% de la población mundial, no tenían nada que temer porque sus cuchillos de supervivencia les ayudarían a salir del brete y a esquivar las dentelladas de esos pútridos y torpones ex-ciudadanos.

Colección de pijadas de un cuchillo de supervivencia. Si
mandas al fabricante un vídeo que demuestre que eres capaz
de sacarlo todo de la empuñadura y volverlo a meter sin que
falta espacio te regalan un viaje de una semana a la jungla
tailandesa para que lo pases pipa jugando a sobrevivir
Por una vez, este no será un artículo meramente didáctico, sino más bien de opinión o, mejor dicho, una mezcla de ambas cosas. La realidad es que es un tema que me ronda por el magín hace bastante tiempo, pero por una cosa o por otra lo he ido demorando así que ya va siendo hora de largar la filípica correspondiente. Pero, ante todo, vayamos por orden. En primer lugar debemos hacernos una pregunta: ¿qué es un cuchillo de supervivencia? Si planteamos este tema a cualquier ciudadano estoy convencido de que la mayor parte, por no decir todos, responderán lo mismo: un cuchillo con mogollón de chorraditas en la empuñadura para solucionar cualquier contingencia. Pero, por muchas chorraditas que lleve, ¿sabe vuecé sobrevivir? Porque por llevar, puede llevar incluso una máquina de coser, un juego de llaves de carraca y una placa vitrocerámica alimentada por energía fotovoltaica para calentar una lata de callos, pero si no sabemos desenvolvernos en un ambiente hostil no nos servirán de nada. 

Cuchillo Buckmaster 184. Al parecer fue diseñado por miembros de los
SEAL, pero los dos pinchos esos deben ser secreto de estado porque nadie
sabe con certeza para qué leches sirven. Algunos sugieren que como un
anclote para trepar por una fina cuerda que se ata a la anilla del pomo
En todo caso, ese tipo de cuchillos han sido el culmen, porque su origen hay que buscarlo mucho mucho tiempo atrás si aplicamos el término "cuchillo de supervivencia" a un cuchillo válido para cualquier uso que nos puede solucionar determinados problemillas en un momento dado, desde rebanar de forma taimada y sutil el pescuezo de un enemigo que está en babia a desollar un conejo, cortar el salchichón del bocata, sacar punta a un palo o incluso rascarnos ese sitio de la paletilla que siempre es inalcanzable. En ese caso, los cuchillos de supervivencia son más antiguos que el hilo negro, porque ya sabemos que desde los tiempos más remotos muchos guerreros de las culturas más dispares portaban en las vainas de sus espadas pequeños cuchillitos auxiliares para estos fines, desde las falcatas de nuestros ancestros iberos a las katanas que hemos visto hace pocas semanas pasando por los kukries nepalíes o los estiletes que llevaban los lansquenetes en sus katzbalger

Luego tenemos el concepto de cuchillo herramienta, mucho más moderno. En este caso hablamos de un arma cuya morfología se sale de lo tradicional, o sea, no se limita a ser una hoja con una empuñadura, sino que está provista de accesorios o acabados para una finalidad concreta que ayude a sus usuarios a tareas muy específicas, como por ejemplo el lomo serrado para cortar madera o la hoja más ancha por la punta para que sirva como machete. Y ello sin restar su principal misión: acuchillar si es necesario. A principios del siglo XIX empezaron a producirse con regularidad modelos de cuchillos/machetes/bayonetas con modificaciones en la hoja o diseñados de forma específica para unidades de ingenieros, zapadores y artilleros. En la foto A tenemos un ejemplo bastante elocuente. Se trata del machete para zapadores modelo 1803 del ejército español, una sólida pieza provista de una hoja de 64'5 cm. de largo y 5 mm. de gruesa con prácticamente todo el lomo serrado. El orificio de la punta era para introducir por el mismo una barra metálica que permitía usar el machete como una sierra de dos manos. Ingenio español, ¿que no? En la foto B tenemos un concepto distinto de arma/herramienta. Se trata del machete modelo 1843 para tropa de ingenieros y artilleros. En este caso se trata de un robusto y pesado machete con una hoja de 41'5 cm. de largo y 6 mm. de grosor con la empuñadura fabricada enteramente de bronce. Su misión no era hacer cortes precisos como el modelo anterior, sino simplemente para desbrozar y cortar ramas o, llegado el caso, cercenar bonitamente cuellos enemigos. 


Por citar un par de ejemplos más modernos tenemos la espada-bayoneta modelo 1879 para la carabina de artillería Martini Henry que vemos en la foto C. Este chisme, que calado en la boca el arma debía hacer extremadamente difícil hacer una puntería decente, tenía casi la mitad del lomo de la hoja serrado para, como ya podemos imaginar, cortar y/o desbrozar la vegetación del lugar elegido para emplazar la pieza. Su larga hoja de 75'5 cm. servía como espada corta para combatir cuerpo a cuerpo, y la guarda de la empuñadura protegería la mano a la hora de detener o desviar de los tajos o golpes enemigos, o sea, prácticamente el mismo concepto que el modelo de ingenieros español mostrado en el párrafo anterior. Otro ejemplo sería la famosa bayoneta modelo 1898/05 (foto D), también con el lomo serrado y que se distribuía entre las unidades de ingenieros y ametralladores con la misma finalidad: desbrozar y cortar madera. Aparte de eso la solían usar los suboficiales, pero no para sobrevivir, sino para diferenciarse de la tropa ya que la infantería normal usaba el mismo modelo pero con el lomo liso, y ya sabemos que si algo produce sueños húmedos entre los tedescos es marcar el estatus personal.


Bien, como es obvio ese tipo de armas, que por cierto fueron usadas por muchos ejércitos europeos, no estaban concebidas para "sobrevivir", ni tampoco, como piensan muchos que han visto demasiadas películas, para hacer más daño al meter por la barriga del enemigo una hoja serrada. Sin embargo, podríamos decir que fueron el germen del concepto de cuchillo de supervivencia que fue tomando forma a lo largo del tiempo. 


Cuchillo de trinchera tedesco de la Gran Guerra. No era un cuchillo de
supervivencia, pero si sabías usarlo mejor que el enemigo sobrevivías
Durante la Gran Guerra, como ya sabemos, el cuchillo de trinchera se convirtió en un arma inseparable del soldado. Eran las herramientas ideales para salir airosos de los feroces combates cuerpo a cuerpo en las angostas trincheras o para silenciar centinelas adormilados durante los golpes de mano nocturnos. Ya hemos hablado de ellos en un artículo hace tiempo, por lo que no hace falta redundar en ese tema salvo para señalar que estos chismes tampoco es que estuvieran ideados para sobrevivir en un entorno hostil y solitario, sino en una puñetera trinchera atestada de ciudadanos deseosos de sacarse las tripas unos a otros. O sea, no se corresponden tampoco con el concepto de cuchillo de supervivencia convencional. Así pues, nos vemos con que en los años 20 eso del "cuchillo de supervivencia" ni siquiera se había inventado y, en puridad, ni siquiera existía ese concepto.


Navaja suiza modelo 1890 y herramientas multiusos procedente de un
códice de Giovanni da Fontana
Curiosamente, lo que sí era una herramienta que verdaderamente ayudaría a solventar muchos pequeños problemas cuando se está en un frente de batalla o simplemente haciendo el gamba en mitad de un bosque llevaba funcionando desde hacía más de 30 años: la navaja de varios usos. Aunque en realidad este tipo de cuchillo con varios accesorios ya estaba inventado en la Edad Media, como vimos en su momento, nadie se había preocupado de corroborar que eran unos artilugios extremadamente útiles. En 1890, un probo cuchillero suizo llamado Karl Elsener logró que el ejército de su país hiciera reglamentaria su Schweizer Taschenmesser (navaja suiza), y ese sí que era un cuchillo que permitiría, sino sobrevivir, al menos solventar mogollón de problemillas cotidianos. El modelo primigenio estaba provisto de hoja, un destornillador para desmontar el fusil Schmidt-Rubin reglamentario, un punzón y, lo más importante para no palmar de hambre: un abrelatas. Sí, una bayoneta puede valer como destornillador, puede servir de punzón y, obviamente, puede abrir una lata. Pero la navaja era un objeto ligero, pequeño y se llevaba en el bolsillo cómodamente. 


Navaja suiza modelo 1897
Siete años más tarde patentó un modelo más completo que contenía una hoja de menor tamaño para jugar a cirujanos o sacar punta al lápiz y para algo vital en una época en que los tapones de rosca aún no eran cosa cotidiana: un sacacorchos. Esta navaja fue denominada como Schweizer Offiziers-und Sportmesser, cuchillo suizo para oficiales y deportistas. El resto ya lo conocemos más o menos. Elsener se hizo de oro y bautizó poco después su empresa como Victorinox, que actualmente sigue vendiendo millones de estas navajas cojonudas, algunas con más usos que una llave fija del 10-11. Resumiendo: todos los ansiosos por sobrevivir llevan su cuchillo de supervivencia, pero lo que verdaderamente les saca las castañas del fuego a la hora de solucionar problemas son estas navajas que nadie relaciona con la puñetera supervivencia. Yo tengo una desde hace la torta de años y puedo jurar y juro que solo me desprendería de ella para comprar otra igual, y conste que es de las que tienen lo justo para solucionar cosillas cotidianas.


Ka-Bar original de la 2ª Guerra Mundial. Obsérvese que la vaina en vez de
estar cosida y remachada está cosida y grapada para abaratar costos
Bien, con esto llegamos a la 2ª Masacre Mundial sin que el concepto esté aún claro. Firmas como Fairbairn-Sykes o Ka-Bar fabricaron dagas concebidas simplemente para apuñalar con saña bíblica o cuchillos todo uso respectivamente, si bien el concepto "todo uso" o "multiuso" se limitaba a lo habitual en un cuchillo de campo que, por las circunstancias de sus usuarios, también eran válidos para hincarlo en el plexo solar de un enemigo. El famoso Ka-Bar, suministrado por miles y miles a las tropas estadounidenses, era un simple cuchillo con una hoja tipo bowie de 7" (18 cm.) y una empuñadura fabricada a base de discos de cuero que venía bastante bien para absorber el sudor, pero no era un cuchillo de supervivencia. Era un simple cuchillo de campo más práctico y versátil que los knuckle-duster aparecidos durante la Gran Guerra y que, aunque ciertamente servían para cortar el pan para el bocata de media mañana, eran unos chismes bastante limitados en ese sentido. Los knuckle-duster eran para lo que eran: reventarle la jeta al enemigo de un puñetazo y, a continuación, rebanarle el gañote sin más historias. Por lo tanto, el Ka-Bar era un cuchillo de combate, que no supervivencia, con todas las aplicaciones propias de un cuchillo de caza o de campo y nada más.


En el detalle superior se puede apreciar el dentado romo para eliminar
el hielo de los esquís. Muchos creen que es una sierra malucha que no corta
Termina la contienda el ciudadano Adolf pasa a la historia, pero la humanidad sigue sobreviviendo sin cuchillos de supervivencia. No obstante, en España se había introducido en 1945 un cuchillo que, tiempo después, todo el mundo empezó a asociar con la dichosa supervivencia (foto de la izquierda). Producido en la Fábrica Nacional de Toledo, este pequeño y emblemático cuchillo que recuerda un poco a las puntillas de descabellar reses estaba destinado en principio a las unidades de montaña. De ahí ese curioso lomo dentado con el que no se podría cortar ni un rábano ya que no estaba concebido para serrar madera, sino para eliminar el hielo en los esquís. Su hoja de forma afalcatada de apenas 15 cm. de largo era demasiado corta para que su masa desplazada hacia la punta lo hiciera útil como machete, no valía gran cosa como daga para apuñalar, y jamás entenderé la jodida manía española de fabricar hojas con esa forma, desde el machete de artilleros modelo 1907 hasta las puñeteras bayonetas del CETME B, porque son complicadas de afilar y no aportan nada a la hora de cortar salvo, en el caso que nos ocupa, para desollar un animal gracias a su acentuada curva y sus pequeñas dimensiones. Es un misterio insondable para mí, la verdad. 


Con todo, este cuchillito fue posteriormente reglamentario de las COE's, las famosas Compañías de Operaciones Especiales creadas en 1961, pasando a denominarse como "Cuchillo de Monte para Unidades Especiales", así que ya vemos que lo de la supervivencia seguía IN ALBIS a pesar de que muchos ya empezaban a hablar de él como "cuchillo de supervivencia". Por cierto, a pesar de su birrioso aspecto son extremadamente robustos ya que están fabricados de una sola pieza con la cruceta y el pomo soldados al conjunto. Fueron sustituidos en 1983 por el modelo "Oso Negro" de la firma Aitor, otro cuchillo "de supervivencia" en plan más modernito, con su hoja de lomo serrado, funda de fibra y, como no, afalcatado y feo de cojones.


Y por fin, ¡tachánnnn!, en la década de los 50 del pasado siglo aparece por fin el término "supervivencia" aplicado a un cuchillo. Costó trabajo, pero quien la sigue la consigue, qué carajo. En 1953, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (Dios maldiga a Hearst) convocó un concurso para la fabricación de un cuchillo destinado a los pilotos de la Fuerza Aérea. Al año siguiente, la firma Marble-Arms Corporation presentó un prototipo conforme a los requerimientos del ejército, suministrando varios miles de unidades para que fueran probados en situaciones reales. 


Muchos yankees acabaron usando el cuchillo de piloto, como
vemos en el guripa de la izquierda. Las unidades dedicadas
a patrullar por la jungla y a operaciones de búsqueda y
destrucción eran los usuarios más habituales
En 1959 y tras darle mogollón de trote y señalar las pequeñas modificaciones que debían hacerse conforme a las experiencias de campo, la Marble-Arms, la Ontanio Knife Company y la Camillus Cutlery se presentaron para la licitación del contrato, siendo esta última firma la que se llevó el premio porque hablamos de muuuchos miles de unidades, si bien Marble-Arms no se durmió en los laureles y se dedicó a fabricar una versión civil del mismo sabiendo que se los quitarían de las manos todos los aficionados a la naturaleza, a luchar con osos grizzly a pelo o a irse de excursión con un cuñado y aprovechar la coyuntura para filetearlo en cualquier bosque solitario y umbrío. Había nacido el famoso "Jet Pilot Survival Knife", Cuchillo de Supervivencia para Pilotos de Reactores. Imagino que lo del "jet" lo pusieron porque por aquellos años los cazas de hélice ya eran una antigualla pero, en cualquier caso, se había creado el concepto de un cuchillo cuya finalidad principal era facilitar la supervivencia de su usuario. Pero no con el metro de sedal y la cerilla anti-humedad que años más tarde añadieron los fabricantes en su búsqueda de compradores, sino para sobrevivir en caso de ser derribado y verse en la gran puñeta más solo que la una y rodeado de ciudadanos muy muy cabreados porque media hora antes has regado con napalm la aldea y los cuñados han sobrevivido todos porque estaban en el único sitio donde esa porquería no llegó: en el bar. 


El famoso coronel Robin Olds, con su cuchillo de supervivencia
bien asegurado al arnés del paracaídas. Este "as"obtuvo la "asombrosa"
marca de 16 derribos entre la 2ª Guerra Mundial y Vietnam, unos cuantos
menos que Erich Hartmann, que apenas logró abatir 352 aviones enemigos.
Pero ya sabemos que las victorias yankees valen por 20, ¿no?
En puridad, los de la Marble tampoco es que se devanaran mucho los sesos para diseñarlo porque su parecido con el Ka-Bar es palpable. En todo caso, sus especificaciones variaban en varios aspectos. La hoja debía tener una longitud de 5 pulgadas y ⅛, o sea, 13 cm. justos. En el lomo tenía una sierra de unos dos tercios del largo de la misma, pero no para cortar madera (desafío a cualquiera a que corte sin pararse a descansar una rama de encina del grosor de su muñeca con una sierra de apenas 8 cm.) sino para algo más lógico en un piloto: cortar la fina chapa de aluminio del fuselaje en caso de quedarse encerrado dentro de la cabina. Su aguzadísima y afilada punta permitiría perforar la chapa e introducir la hoja para, a continuación, abrir un boquete por donde escapar. La empuñadura estaba formada por discos de cuero de 3 mm. de grosor impregnada con paranitrofenol, un fungicida que impediría que se pudiera el material en ambientes especialmente húmedos. El pomo era talmente una tuerca exagonal que igual valía como martillo para romper un cristal, clavar un clavo o partirle el cráneo a un devoto seguidor de Mao, de Kim Il-sung o de Hô Chí-Minh. Su funda, fabricada de cuero y en versiones posteriores rematada con una chapa a modo de contera, tenía en su cara externa una pequeña piedra de afilar de carburo de silicio. Los orificios en ambos extremos de la vaina se supone que eran para asegurar el arma con un cordón ya que hablamos de que su usuario sería un ciudadano que podría verse eyectado del avión a una velocidad acojonante y, por último, unos misteriosos orificios en la cruceta que, al parecer, eran para atar el cuchillo a un palo y usarlo como una lanza o, más probablemente, para usar un cordón como fiador. Aparte de todo lo dicho, su pequeño tamaño tenía también un motivo: muchos pilotos preferían llevarlo metido en un bolsillo del chaleco de vuelo para que no les estorbase en momentos decisivos. En fin, ya tenemos un cuchillo que, ciertamente, podía sacarle a uno las castañas del fuego llegado el caso. Su sierra valía para escapar o ayudar a otros a escapar de una carlinga, su pomo le permitiría romper algún obstáculo o accionar alguna palanca o resorte bloqueado del avión, y la piedra de afilar siempre venía bien para tenerlo a punto. Esto sí es un cuchillo de supervivencia para sobrevivir como Dios manda en un entorno muy concreto.


Yankee con un Randall mod. 1 como el que vemos en la foto de la izquierda.
Muchos hombres compraron cuchillos de marcas comerciales para ir
mejor acompañados al combate. Incluso el general Westmoreland
sobrevivía rodeado de enemigos con uno de estos cuchillos artesanos
La guerra de Vietnam fue el punto de inflexión para este tipo de armas. Muchos yankees adquirían a título particular cuchillos como el mencionado, o de las firmas Ka-Bar, Randall y Gerber,  pero en estos casos seguimos hablando del típico cuchillo todo uso, (all purpose como dicen los yankees) sin más historias salvo, en algunos casos, la hoja serrada que, por cierto, en muchos modelos estaba concebida en realidad para cortar cuerdas y no embotar el filo. Pero la humanidad vio la luz el día en que Randall o, dicho con propiedad, la "Randall Made Knives", de Orlando (Florida), creó lo que actualmente conocemos como cuchillo de supervivencia. Esta empresa fue creada en 1937, y nunca se dedicó a buscar contratos bestiales con el ejército ni nada similar. Su línea de mercado estaba enfocada hacia el cuchillo artesano para uso civil o militar con un catálogo que pretende cubrir la demanda de cualquier aficionado a la naturaleza, la caza o para ir a vender la democracia y liderar el mundo libre a cualquier parte del mundo. De hecho, hasta diseñaron un precioso modelo chulísimo de la muerte destinado a los astronautas del Proyecto Mercury por si había que sobrevivir en el espacio. Antojadizos, tomen nota: vale unos 450 pavos, así que si quieren sobrevivir en Marte no duden en adquirir uno, que se acaban.


Randall mod. 18 de primera generación. Como se puede ver, aún no
tenía tapón de rosca en la empuñadura, sino un simple tapón de goma
a presión sin más. Este ejemplar muestra la hoja corta de 5'5 pulgadas
Así pues, este probo cuchillero lanzó al mercado el "Model 18 Attack-Survival", o sea, Modelo 18 de Ataque y Supervivencia que, como novedad, tenía el mango hueco, pero vacío para que cada cual metiera dentro lo que le pareciese mejor. El tapón contenía un pequeña brújula cuya utilidad, francamente, pongo en tela de juicio porque cualquiera que haya manejado una alguna vez sabe que como no estén perfectamente horizontales su precisión deja que desear. Con todo, siempre puede venir bien para dárselas uno de experto cuando va con la novia y está más perdido que un submarino en un charco y quiere aparentar que domina la situación aunque esté a punto de echarse a llorar porque casi es de noche, el móvil no tiene cobertura y ha visto unas sombras muy inquietantes moviéndose entre la maleza. Pero lo del mango hueco ya supuso toda una revolución porque ese compartimento herméticamente cerrado permitía guardar cosas verdaderamente útiles: cerillas, pastillas potabilizadoras, una pequeña barra de magnesio para encender fuego si se terminan las cerillas o incluso una pastilla de cianuro por si te pillaba el enemigo y pasabas de que practicasen el medioevo con tu persona.


Randall mod. 18 con hoja de 7'5 pulgadas y tapón roscado con brújula
Inicialmente, este cuchillo tuvo sus detractores en lo tocante a la solidez de la unión de la hoja con la empuñadura. Al carecer de la espiga convencional se cuestionaba si la unión era verdaderamente eficaz, lo que se acabó demostrando con el tiempo. La hoja podía ser de dos longitudes, 5'5 y 7'5 pulgadas (14 y 19 cm. respectivamente), y estaba fijada a una empuñadura de acero inoxidable liso (ahora también se hace cuadrillada) rematada por el pomo-brújula con el exterior cuadrillado para facilitar su apertura con las manos mojadas o llenas de vísceras de cuñados. En la cruceta de bronce también lleva dos orificios como en la del "Jet Pilot Survival Knife", en este caso con la clara intención de facilitar la sujeción del arma a un palo para convertirla en una lanza. Por cierto que ese uso aparece en una escena de "Acorralado" en la que da buena cuenta de un enorme jabalí.


Con él empezó todo. Este es uno de los trece cuchillos que James Lile fabricó para el rodaje de la mítica película.
Por lo visto, seis de ellos se los quedó el Silvestre. Las cosas como son: es chulo a rabiar


El éxito de este cuchillo hizo que otras firmas se decidieran a fabricar armas de este tipo, dando así el pistoletazo de salida que culminó con la dichosa película que hizo que la popularidad de los cuchillos de supervivencia subiera como la espuma de una cerveza mal tirada. Por cierto que el famoso cuchillo de Rambo no era un modelo comercial, sino que fue diseñado ex-profeso para la película por un pequeño fabricante de Arkansas llamado James Lile y que pegó un pelotazo de antología como ya pueden suponer. En la foto de la izquierda podemos ver a Lile junto a Stallone con el cuchillo en cuestión en una muestra de cuchillos personalizados en California en 1985. Supongo que ninguno de los dos podía imaginar la popularidad y la repercusión que tendría ese cuchillo gracias al cual muchos pamplinas anhelan desde entonces tener una excusa para coserse alguna heridilla y mostrarla a los colegas como indudable prueba de su valor y su sangre fría aunque los alaridos durante la operación de costura se oyesen a kilómetros de distancia.


El Explora Survival de Marto. Abajo lo vemos con el guardamanos montado
Bien, a partir de ahí el mercado para este tipo de productos pasó de lo meramente deportivo a lo ridículamente peliculero, a ver quién era capaz de meter más chorradas en el mango o de idear más complementos totalmente absurdos. Me ceñiré a los dos modelos que causaron más furor en España, entre otras cosas porque por aquellos años nadie tenía ni puñetera idea de quienes eran los fabricantes foráneos ni de cómo adquirir un cuchillo en USA, y más con lo restrictivas que han sido siempre las leyes en este país para todo lo referente a las armas, aunque sea un puñetero cuchillo de trinchar. Uno fue el "Explora Survival" que comercializó la firma Marto, Manufacturas y Artes de Toledo. Este cuchillo en realidad no era un diseño propio, sino que lo fabricaban bajo licencia de su creador, Charles Brewer-Carías, un polifacético venezolano naturista, explorador y qué se yo cuántas cosas más. Yo tuve uno de estos cuchillos, cambiado a un conocido por una maqueta a escala 1:9 de una Zundapp de la 2ª Guerra Mundial que llevaba años descatalogada. Una vez se me ocurrió mirar lo que contenía el pequeño bote de la empuñadura y no fui capaz de volverlo a poner todo como estaba pero, en realidad, menos las cerillas impermeabilizadas allí sobraban cosas como el sedal, los anzuelos, una minúscula boya, un cordelito muy fino que no sé para qué carajo sería o la chorrada de la aguja de sutura, como si todos fuésemos capaces de cosernos una herida a pelo.


Ahí lo tienen, el Explora con funda de cuero asegurada
en la trincha izquierda con cinta americana
La hoja serrada traía un transportador de ángulos, un código de señales visuales por si a uno lo buscan desde el aire y una muesca que, encajada con un pivote de acero atornillado en la funda de fibra, lo convertía en una cizalla. Ah, y en el tubo de la empuñadura tenía pintado el alfabeto morse, lo cual es muy útil cuando uno sabe morse, porque si no tienes ni idea, como la mayoría de los humanos, ¿qué pasa si eres capaz de emitir un mensaje a duras penas pero no sabes descifrarlo cuando te responden a toda velocidad? Por último, la empuñadura estaba provista de un guardamanos que podía desmontarse y que, la verdad, no sé qué utilidad tendría salvo como nudillera, uso que por lo general carece de sentido cuando uno está perdido en mitad de un bosque proceloso pegando berridos a ver si alguien te escucha. No obstante, parece ser que estaba considerado con un buen cuchillo y hasta lo sacó Clint Eastwood cuando interpretó al incombustible sargento de artillería Highway que había meado más sangre, echado más polvos, etc. que nadie (esa escena merecía un Oscar, carajo)


Jungle King I con todos sus accesorios. También se fabricó en negro
Pero los de Marto se quedaron cortos ante la creación de Aitor, el Jungle King I (luego hubo un Jungle King II de tamaño más reducido y más tarde un tercero aún más enano), un chisme bastante grande que no solo tenía la empuñadura llena de cositas, sino que hasta disponía en el interior de la vaina una especie de cajón que contenía más pijaditas incluyendo entre otras un pequeño cuchillo desollador que valía como abrebotellas y unas gomas que, previamente colocadas en una horquilla de la vaina, la convertían en un tirachinas, se supone que para cazar animalitos pequeños: pajaritos, conejitos, ratoncitos... A ver, si de críos acertarle a un gorrión ya era una proeza, ¿con 30 o 40 tacos y sin haber usado un tirachinas en tu vida pretendes acertar a un conejo y dejarlo en el sitio, dando además por sentado que el conejo no se movería ante tu amenazadora presencia?  


El  Black Shark con los resortes que hacían de pala de ballesta. La
empuñadura no era el típico tubo hueco, sino que había que desmontar
una cacha para acceder al contenido. Obviamente, si se perdía el tornillo
adiós muy buenas. Imagino que tendría problemas de patentes o algo similar
Pero la cosa fue más allá, porque quiero recordar que un fabricante de no sé dónde sacó un modelo, el "Black Shark", que traía una equipación similar al "Jungle King I", pero con un añadido consistente en unos resortes que, en vez de tirachinas, convertían la vaina en una ballesta, supongo que por sugerencia de los negados que no acertaban con el tirachinas ni a un mamut a dos metros de distancia. En fin, como vemos la cosa pasó de lo medianamente lógico a lo ridículo para satisfacer la enorme demanda de pamplinas deseosos de jugar a sobrevivir. Aún recuerdo la portada de una conocida revista de aquel entonces, "Armas", la primera que se editó en España sobre cuestiones armeras, que en un número de 1985 anunciaban un enjundioso reportaje sobre el Jungle King con este titular tan prometedor: "Sobreviva en "El Día Después" con el Jungle King I", (esa peli se estrenó en 1983) en el que dos compadres, que por cierto todos los meses publicaban algún artículo, se habían pasado un fin de semana en un coto de caza haciendo el gamba y probando las excelencias del producto que, obviamente, fue gentilmente facilitado por la firma Aitor para que lo publicitaran como es debido.

En fin, dilectos lectores, ahora llega el momento de las conclusiones: ¿Sirven de algo estos cuchillos? ¿En verdad merece la pena llevar uno encima para echar un día de campo o caza? ¿La cantidad de accesorios que incluyen tienen una utilidad práctica aparte de dar envidia al cuñado que tiene uno parecido pero con menos chorradas?


En vez de llevar una tirita y una aguja de sutura nos dejamos de pamplinas
y nos compramos un paquete de primeros auxilios del ejército. En la red
los venden de mogollón de países. Por cierto, nadie se cose una herida él
solo. Para eso se inventó el cianocrilato, o sea, el Loctite. Te pegas la
herida y tiempo habrá en el hospital de coserla como Dios manda
Francamente, creo que estos cuchillos no sirven de nada. De nada en el sentido de que el 90% de los accesorios o son inútiles o no sabemos darles uso. Nadie va a vivir un holocausto nuclear, y menos aún un holocausto zombi, y si los vive mejor volarse los sesos y acabar de una vez. Nadie se introduce tanto en un bosque como para verse perdido, y más en un país como España donde siempre se atisba a lo lejos una casa, un cortijo o un pueblo. Nadie, salvo que lo haga a posta, se pasa días o semanas en mitad de la nada, y si lo hace seguro que previamente se ha equipado de todo lo necesario incluyendo baterías de repuesto para el móvil porque no puede dejar de mandar selfies a los amiguitos de Instagram o Feisbú en plena naturaleza luchando a muerte contra un grillo o haciendo como que devora una lagartija cruda. Eso del sedal, las pastillas potabilizadoras y demás zarandajas son una mera estupidez, porque si vas al campo llevas un macuto donde puedes llevar un botiquín decente y, llegado el caso, un plegador de corcho con 20 o 30 metros de sedal y varios anzuelos que, por cierto, ¿sabes como se empatillan? No hace falta comprar cerillas impermeabilizadas porque coges las corrientes, le das un baño de cera y ya no les entra humedad o, mejor aún, te dejas de gilipolleces y te llevas un Zippo o un yesquero de los de toda la vida. Olvídate de tirachinas, ballestas y memeces y mete en el macuto unas cuantas latas de fabada y un chorizo, y no olvides la Victorinox, que esa sí que se será útil porque solo sus tijeritas y sus pinzas valen un tesoro si te clavas algo en un dedo. 

Llevar un cuchillo de supervivencia no garantiza sobrevivir si no sabes desenvolverte en un ambiente, no ya hostil, sino simplemente extraño. ¿No eres capaz de distinguir una seta venenosa de una que no lo es y te vas a dedicar a comer de lo que da el terreno? ¿Te mareas si ves sangre y pretendes desollar a un conejo, abrirlo en canal y meter la mano dentro para sacarle las tripas? ¿Te dan miedo lo bichos y pretendes dormir al sereno rodeado de mogollón de ellos incluyendo víboras, culebras, alacranes y escolopendras, y encima cada vez que un mochuelo ulula pegas un brinco acojonadísimo? Nada de eso es problema si llevas el cuchillo de supervivencia, ¿verdad? 


Esa birria de silbato que cabe en cualquier sitio o se lleva colgando del cuello
emite un pitido de 120 dB, 20 más que la bocina de un autobús o un camión.
Si nadie te escucha es que verdaderamente estás muy jodido
Entonces, ¿qué es un cuchillo de supervivencia? Pues, a mi parecer, es aquel que está concebido para salvarte la vida en una situación concreta, como el cuchillo para pilotos. Una herramienta que te permitiría salir de un avión derribado. Eso sí, si fuera te esperan catorce viet-congs armados hasta los dientes el cuchillo no te servirá de nada, como es lógico.  Y digo una situación concreta porque es imposible abarcar todas las situaciones de peligro en las que uno se puede ver implicado. ¿Que te ataca un oso? Pues una de dos, o le pegas un tiro certero o tomas el olivo, porque si pretendes matarlo a cuchilladas antes de que tú lo mates a él te habrá despedazado ¿Que te has caído por un barranco y te has roto una pierna? Pues echarás de menos algo tan chorra como un simple silbato, objeto que casi nadie suele tener en cuenta y que te puede solucionar la papeleta en un caso así e incluso puede servir para ahuyentar algunos animales. ¿Que olvidaste el botiquín y acabas de hacerte una buena raja en la mano? Pues si no tienes agua para lavar la herida te meas en ella y santas pascuas, que peores son las bacterias del ambiente que te rodea que tu propia orina. En definitiva, y por no alargarme más: mejor te compras un buen manual de supervivencia y te dejas de cuchillos. Aprende a buscar el norte por el sol, las piedras o la corteza de los árboles, a usar un mapa, a obtener agua donde no la hay o a preparar trampas sumamente fáciles en vez de tirarte dos horas haciendo el tonto con el tirachinas mientras el conejo se descojona en tu cara porque no le das ni de chamba. Con un metro de sedal y sabiendo donde hay que ponerlo, ese día comes conejo asado sin problema. 


¿Que no te resignas a salir sin estar equipado para el holocausto que viene?
Pues déjate de tonterías y te compras un kit como el de la foto, que trae
muchas más chorradas que el cuchillo. Ocupa poco espacio y hasta lleva
botones, aguja e hilo por si se te descose uno del polo de Lacoste y luego
te riñe la parienta porque eres un desastre que no tienes cuidado con nada
Entonces, ¿qué llevo encima cuando vaya de excursión a demostrarle a la parienta que soy un tipo valeroso y decidido aunque tengo a diario pesadillas por culpa del pitbull del vecino? Pues aparte del macuto con todo lo dicho, una simple Victorinox y, si quieres darte un poco de pisto, pues un cuchillo de monte mondo y lirondo. Los hay cojonudos por menos de 50 pavos, y me apuesto 3 docenas de cigalas hembras a que en todo el fin de semana no tendrás que sacarlo ni una sola vez de su funda salvo, eso sí, para clavarlo con aire decidido en un viejo tronco junto a la hoguera para demostrarle a nuestra dama que está segura, y que no dudarás en abalanzarte como una fiera contra todo aquel o aquello que pretenda hacerle daño (el spray de pimienta que te prestó tu compadre de la UIP y cuyo chorro alcanza los 5 metros mejor que no lo vea porque te restaría credibilidad).

Bueno, así surgieron los cuchillos de supervivencia y esa es la opinión que me merecen. Por cierto, durante toda mi vida he pasado horas, días y a veces semanas enteras en el campo cazando, pescando o buscando castillos donde Cristo dio las tres voces y jamás he usado más que una navaja o un cuchillo de remate en determinados lances venatorios. Y he sobrevivido, que conste.

Hale, he dicho

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Y si no lo tienes claro, pues olvida el puñetero cuchillo, te ligas una cacharra poderosa, no dejas títere con cabeza y
aquí paz y después gloria, amén de los amenes

50 comentarios:

Private Nemo dijo...

Para usar el arma de manera no letal, como puntos de presión para incapacitar.

Amo del castillo dijo...

En situaciones de combate diría que lo más recomendable no es incapacitar presionando un punto, Sr. Nemo, sino más bien presionar la hoja en dirección a la carótida en busca de la incapacitación definitiva. Ya sabe que no hay mejor enemigo que el enemigo muerto.

Un saludo y gracias por su comentario

David dijo...

Me ha encantado éste artículo Amo, instructivo y divertido a partes iguales, y me sirve para preguntarle una cosa: ¿ Ha habido algún caso real de soldados que, saliendo de entre las sombras, consiguiesen acuchillar a centinelas antes de que diesen la voz de alarma ? Siempre me pareció una hazaña sólo posible en películas, por lo difícil que me parece a simple vista.

Lo de que nadie es capaz de coserse una herida me lo creo completamente, hace años me pincharon anestesia en la palma de una mano y aquello fué un dolor espantoso, no me quiero ni imaginar lo que sería tener que atravesarme varias veces la piel por mi cuenta.
¿ Y no existe un producto pensado para usarse en caso de hemorragia, que lo que hace es espesarte la sangre en el acto ?

CSF dijo...

Uff, yo hice la mili 80/81 y cuando vi
La película y aquella brujulitas que apuntaba a cualquier lado.
Yo recuerdaba mi curso de cabo primero y la clase de orientación con las prácticas de monte con las brujulas con nivel y guia y los mapas y claro me partía.

Una cuestión acerca de los pilotos. Aunque evidentemente Holiwood ha deformado su historia con OK a propaganda hay un hecho.

Cualquiera de los grandes pilotos alemanes volaron más de mil misiones.
Casi todos volaron desde 1939 hasta su muerte o el final de la guerra. Hartman voló 1104 misiones de combate.
Walter Nowotny, que estuvo un año sin volar tras ganar los diamantes y murió en la primavera de 1944, volo casi 500.
En la USAAF Ods llegó a Europa en mayo de 1944, terminó su primer despliegue en octubre, lo mandaron a USA y no volvió hasta enero.
Los pilotos americanos de caza regresaban a casa tras unas 250 horas de vuelo en misiones. Lis de bombardeo cada 25 misiones.
En la RAF el primer despliegue era de 30 misiones, tras lo cual se les retiraba del frente. Algunos solicitaban un segundo periodo, que era el máximo permitido.

Buyan dijo...

Interesante artículo Maese!
Un tema actual y de "moda" coincido con usted que el uso del cuchillo de supervivencia en el campo, en raras ocasiones se hace imprescindible (hablo de condiciones normales, ni cazando, ni evasiones, ni ejercicios tácticos ni conflictos o catástrofes...)
Para mi gusto,y en mi humilde opinión (hice la mili con jhon, jhon Rambo) pienso que con una multiherramienta (tipo leatherman o Vic) y una navaja algo más potente que la suiza suele ser más que suficiente.
Aunque siempre está el factor psicológico de llevar 20 cm de acero al cinto.
Un saludo y debería usted plantearse la posibilidad de escribir una pequeña "serie" relacionado con este tema.gracias

Alfredo Vega dijo...

Impresionante. No se puede resumir mejor la tontería que hay alrededor de estos cuchillos. Yo, no sé si por suerte o por desgracia, tengo que ocuparme de un terreno de 3.200 metros cuadrados de monte y prado, y, aparte de algún hacha y una sierra, siempre me he arreglado de maravilla con mis humildes navajas portuguesas y asturianas. Me imagino que los que se gastan verdaderos pastizales en esos cuchillos no pisarán verde más que algún que otro fin de semana. Le reitero mi enhorabuena.

dani dijo...

uffffffffff he vuelto a la adolescencia, efectivamente yo también viví la moda de los cuchillos de superviviencia, antes de internet y de poder comprar cosas de fuera de España. Y como buen adolescente quise tener uno. Pero mi padre me trajo una navaja suiza como recuerdo de un viaje que hizo a dicho país. La usé durante años, mucho más de lo que hubiera usado un cuchillo de supervivencia. Hasta que ........ Y quien .......... me compró otra con un par de funciones más y que ahora la llevo a ciertas actividades en las que tener a mano una herramienta multiusos puede venir bien.
Muchas gracias por su artículo, ha sido todo un viaje en el tiempo.

Amo del castillo dijo...

Imagino, Sr. David, que el tipo de entrenamiento que se ve en esta foto estaba precisamente destinado a apiolar centinelas:

https://i0.wp.com/www.defensemedianetwork.com/wp-content/uploads/2012/10/Training-Fairbairn-Sykes.jpg?fit=720%2C549&ssl=1

No puedo citarle casos concretos, pero es evidente que los golpes de mano que se realizaban de noche durante la Gran Guerra implicaba acabar de forma taimada y sutil con centinelas medio dormidos, agotados por la falta de sueño.

Respecto al tema de las heridas, hay vendajes compresivos capaces de contener hemorragias chungas salvo, como es lógico, si se tiene interesada una arteria en cuyo caso o te pilla un médico a mano o no lo cuentas. Ya se hablado en alguna ocasión sobre ese tema y sabemos que bastan escasos segundos para que un schok hipobolémico lo deje a uno listo de papeles. Para heridas normales que precisen sutura, pues o se venda y se busca a un médico o se recurre al cianocrilato, que como digo se inventó para eso y puede mantener cerrada una herida durante el tiempo que haya falta.

Un saludo

Veo dijo...

Dónde estén las albaceteñas que se quien las Suizas!!!
Lo único el abrelatas, eso sí. Pero vamos, que yo al monte prefiero llevar una navajita sencilla con buena hoja para pelar las naranjas, que las de las suizas son muy rectas.

Un apunte, llevar pastillas potabilizadoras no es ninguna chorrada, pero no en plan supervivencia claro.
Hay veces que haciendo senderismo no tienes acceso a agua potable y tienes que cogerla de un río... Y cómo no le eches un poco de lejía unas horas antes de beber te puedes ir de vareta en mitad de ningún sitio.

Amo del castillo dijo...

El mentado Hartmann derribó once aparatos en solo dos misiones, Sr. CSF, y por citar otro ejemplo, Nowotny echó por tierra 49 aviones solo en agosto de 1943. En resumen, que independientemente de que las horas operativas de los yankees fuesen inferiores, alcanzar 16 victorias en dos guerras me parece una marca más que birriosa para alguien tan celebrado. En lo que comenta sobre las brújulas, pues coincidimos ambos, y si se trata de aplicarlas sobre un mapa mucho más, porque el más mínimo error y apareces en Birmania.

Un saludo y gracias por su aporte

Amo del castillo dijo...

No solo hablamos del efecto psicológico de llevar 20 cm. de acero colgando del cinturón, Sr. Buyan, sino de la determinación para usarlos. Cuando iba de montería todo el mundo llevaba su cuchillo de remate obligado, creo que la mayoría más por tradición que por necesidad porque, puestos a rematar una res, es más fácil pegarle un tiro que arriesgarte a que te meta un gañafón y se lleve un pedazo de tu persona. Otra cosa es sentir la emoción del lance a cuchillo, pero eso es otra historia. Una vez conocí a la hija de un rehalero que con apenas 14 años llevaba matados el ciento y la madre de cochinos en pleno agarre, que eso tiene mogollón de peligro. La mocita no levantaba dos cuartas del suelo, era canija y poca cosa, y a pesar de sus gafas y su aire de nena empollona tenía dos cojones como dos castoras. Se metía en la mancha con los perros y llevaba un cuchillo que le fabricó el padre con el espadín de una motosierra y un cacho de cuerno de venado con el que no dudaba en entrarle a verracos aculados en tablas que acababan de destriparle a unos cuantos chuchos. Por eso, una de las cuestiones que menciono es si sabemos sobrevivir, porque el cuchillo es una herramienta, no un robot que te sacará las castañas del fuego.

En cuanto a lo de la "serie", tomo nota de su sugerencia.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Al personal le atrae mucho eso de las batallitas, Sr. Alfredo, pero una cosa es verlas sentado mientras devoras palomitas y otra verse en mitad de la nada y, en un momento dado, con la vida en peligro real.

Por lo demás, celebro que el artículo haya sido de su interés y le agradezco sus elogios.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Yo no me separo de la Victorinox, Sr. Dani. Las tijeritas, el destornillador de estrella y las pinzas valen su peso en oro. Hasta ha salvado una vida cuando hace cosa de un par de años saqué a una mocita de un coche accidentado que estaba empezando a echar un humo bastante sospechoso y no había forma de quitarle el cinturón porque estaba casi incrustada contra el volante. Si no hubiese llevado la navaja para cortarlo se achicharra sin remisión allí dentro.

Por cierto que tanto que se "preocupan" por nuestra seguridad los políticos de chichinabo que tenemos que padecer, en vez de tantas soplapolleces que idean para multar más y mejor a ninguno se le ha ocurrido obligar a los fabricantes a que, del mismo modo que los autobuses llevan un martillo para partir los cristales de las ventanas, los coches lleven una cuchilla junto a los cinturones para poder cortarlos, bien los ocupantes o bien los que los intentan sacar del vehículo. Cuando la diferencia entre salir vivo del brete o palmarla allí mismo es cuestión de segundos manda cojones que lo que te mate sea lo que en teoría debería salvarte, el dichoso cinturón.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Sr. Veo, seamos realistas: una navaja de Albacete es cojonuda para calar melones, cortar chorizo, o incluso para aliviar de sus miserias a un cuñado, pero una navaja suiza tiene muchísimas más aplicaciones prácticas en la vida cotidiana. Al cabo, la navaja española de siempre en sus distintas variantes han sido ideadas y usadas ante todo como armas. Sobre ese tema ya se ha hablado largo y tendido en el blog, y excepto algunos tipos específicos como las capaoras, los tranchetes o las de punta cortada, las de toda la vida se han empleado para defenderse y atacar a otros ciudadanos.

Lo que comenta de las pastillas es cierto, son útiles. Lo malo es que en el tubito del cuchillo no dice para qué cantidad de agua son. Igual hay alguno que echa una entera en un vaso y la palma envenenado. ¿Y cuánta lejía se vierte en una cantimplora de un litro, dos gotas o veinte gotas? Si le digo la verdad, salvo en el Guadalquivir he bebido agua de mogollón de torrentes, ríos y embalses y nunca me ha dado cagalera ni tifus ni nada similar. Igual es porque jamás bebo agua embotellada y mi estómago acepta de todo, porque hoy día con tanta higiene y tanta asepsia hay gente que por abrir la ventana ya pilla la gripe. Siempre pongo el mismo ejemplo: ves gitanillos correteando en un descampado medio en cueros en pleno invierno y no se acatarran nunca, y los nenes payos empiezan el colegio y todos a una se lían con las fiebres, las varicelas y tal porque carecen de defensas naturales.

Un saludo y gracias por su comentario

P.S. Por cierto, los abrelatas ya no sirven de gran cosa, ¿no cree? :-)))

PeDurán dijo...

Estupendo articulo . Mis abuelos jornaleros del campo extremeño , con una navaja , lo hacian todo , hasta abrir una lata de sardinas . Muchas cosas me enseñaron , el agua puedes beber si tiene bichos nadando de esos que parecen que van a brazadas, y que incluso vuelan cuando se secan .....
Muchos años atras , coincidí con un " superviviente " de esos de Coronel Tapioca , la cara que puse de asombro al ver el monton de pijadas que llevaba a cuestas , no se le olvida a mi novia de entonces , la vela que se come ,es de traca ....... Yo tengo la Victorinox de toda la vida , la sencilla de Mac-giver la buena la de la cruz cromada , y ahora recientemente me he comprado una multiherramienta de esas , tipo alicate, sierra ,destornillador y que curiosamente tambien tiene navaja .
Otra cosa para cazar un pobre conejo , busca su madriguera , y con un lazo, no se necesita más , desde que estoy muy bien alimentado( sobrepeso ) no he vuelto a hacerlo , me da pena ........será que me estoy volviendo flojo.
Un saludo y maginifica entrada...

Metal Hurlant dijo...

Pues yo tengo una Victorinox desde hace un par de años pensando que me vendría bien para esos "por si acasos" de la vida diaria. Con suerte la he utilizado para abrir un par de paquetes.

Por lo demás, para matar a un animal o a un hombre con un cuchillo se necesitan pelotas que no todos los hombres tienen y que el cuchillo no te va a dar por grande y ramboyesco que sea.

Antonio dijo...

Fantástico y divertido artículo, lo he pasado pipa saboreandolo. Enhorabuena una vez más.

Por aportar algo, que la deuda es mucha, respecto a la Buckmaster 184 y eso de ideada por los SEAL, cuentos orientales, ya la habían inventado los brits en 1880 y de muestra:
https://www.buckskinning.org/orionwoodsbrigade/article_the_new_old_survival_knife.htm
Por algún lado leí que los pinchos, colocados en dirección contraria valían para lucha cuerpo a cuerpo.

Todo lo que se alabe a la navaja suiza es poco. Tengo una desde hace muchísimos años y me ha sacado de muchos apuros.

Respecto a "cuchillos de supervivencia" y tal, coincido con Vd, fantasías poco útiles y carísimas. He visto mucho exhibicionista luciendo hierro y equipamiento que ni sabían que era. Pero adornaba cantidad. Ya sabe Vd. esos que intentar prender fuego a un leño en una chimenea aplicando una cerilla o mejor aún: intentando hacer una hoguera en el jardín frotando piedras como los primitivos. Como me gusta eso de la montaña y tal, tengo desde pequeño un cuchillo albaceteño, R. Zafrilla pone, que es una maravilla. Abriendo latas he sido abroncado por los rambos de fastuosos cuchillos por "arañarlo y destrozarlo", no sabían (creamelo) que se podía abrir una lata a machetazos. No quisiera verlos por ahí sobreviviendo.

Rafa Baeza dijo...

Señor Amo del Castillo, muchas gracias por este y tantos otros artículos interesantes.
Celebro su pasión por las Vitorinox, a mi me regaló mi padre una hace mucho tiempo y me ha sido tan útil que he acabado comprándome el modelo grande solo por el gusto de tenerlo. Porque muy útil no es que sea.

Amo del castillo dijo...

Celebro que le haya gustado, Sr. PeDurán. Por cierto que los conejitos son unos bichos muy simpáticos y tal, pero colijo que si pasan tres días sin llevarse nada a la boca le empezarán a caer fatal y deseará apiolar tantos como pueda. Es la ley de la selva, ya sabe...

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Así es, Sr. Metal. No es fácil matar a un semejante, y más con tus propias manos mirándolo a los ojos salvo que a uno lo domine una ira irracional por el motivo que sea. Pero en un caso así se mata con lo que se tenga a mano, incluyendo ceniceros de bronce, sartenes o incluso bordillos de acera. Con todo, como bien dice, llevar un cuchillo encima no aporta dosis extra de testiculina.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Asombrosa aportación, Sr. Antonio. Y lo más curioso es que con los pinchos hacia abajo tiene toda la lógica del mundo porque serviría como daga de detener para bloquear la hoja enemiga. Sin embargo, no se ve una sola foto del Buckmaster en la que aparezcan así. Siempre los ponen mirando hacia arriba. Y el sistema de bloqueo para el asta de circunstancias es increíblemente ingenioso. Tengo que rebuscar por ahí a ver si averiguo algo más. Ojo, lo de los SEAL es cierto. Otra cosa es que lo fusilaran vilmente, que también es más que obvio.

Respecto a los Rambos modernos, pues qué quiere que le diga salvo coincidir con vuecé. Pocas latas he abierto yo con una navaja o un cuchillo cuando aún no se habían puesto de moda las aperturas de anilla y las de sardinas y caballa traían su propia llave que, a veces, se pasaba y no había forma. Por cierto que su comentario respecto al fuego me ha traído a la memoria uno de los fantásticos documentales del eximio Félix Rodríguez de la Fuente durante su periplo por tierras amazónicas. Un indígena pretendía enseñarle a encender fuego frotando el palito y tal, y a pesar de intentarlo una vez tras otra no lo lograba mientras que el indio sacaba humo en cuestión de segundos. El mismo Félix se sorprendía de que no fuera capaz de hacer lo mismo a pesar de ser un hombre mucho más robusto que el indio, ergo frotaba el palo con más ímpetu. Es evidente que más vale maña que fuerza, y eso demuestra que, en efecto, la cuestión es saber sobrevivir y no llevar encima 50 kilos de equipo.

Un saludo y agradecido vos quedo por la aportación

Amo del castillo dijo...

Nada que agradecer, Sr. Rafa. Para mí es un placer que les sirvan de divertimento. Y mi pasión por las Victorinox es debida, como le pasa a vuecé y a todos los que tienen una, a que son unas herramientas cojonudas y sumamente útiles.

Un saludo y gracias por su comentario

Antonio dijo...

A mi también me llamó la atención, Sr. del Castillo, la colocación de los pinchos. Es anormal y se corre el riesgo de ensartarse la mano en ellos. Quizá en esa posición de la foto sirvan de guardamanos, para escalar o trepar no creo como no sea usarlo atado a un cordel como un ancla arrojadiza. Si es verdad lo de los SEAL, desde luego le fusilaron el diseño al coronel.

A mi recordaron uno de esos exóticos puñales hindúes con varias hojas. Si el coronel brit ese, estuvo en la India, no me extraña que se inspirase en ellos, aunque sigo sin ver la utilidad porque son muy cortos. Si ya le ha clavado al enemigo toda esa hoja con efectos malsanos y sangrantes, los pinchos solamente producirían heridas mínimas o cosquillas. En fin, vaya Vd. a saber, eso sí, luce atemorizante en manos de un tío cargado de material bélico y la cara pintada de camuflaje, pero si el otro tiene una automática de 9mm y te pesca, vas listo de papeles.

Opinando y escogiendo, me quedo con Randall modelo 1, calidad y elegancia. Miré por ahí y cuesta carísimo. De fábrica tardan seis años en enviárselo aunque puede conseguirse de segunda mano al módico precio de unos 800-900 dólares. Eso sí que daría envidia cochina, más que las fantasmadas de supervivencia.

Agnar dijo...

Muy buen articulo, increíble todo el comercio que se hace sólo por el hecho de que un producto salga en las películas, y lo peor de todo es que la gran mayoría de las personas cree que sirven para algo, yo por le menos cuando salgo a acampar llevo una brújula, uno encendedor y mi fiel corvo atacameño, ah y avisar a las autoridades antes jaja saludos y siga con su excelente blog

Ismael dijo...

Genial articulo como siempre, Sr. Amo, ni había pensado que el origen de estos cuchillos fuera de herramientas militares.

Información muy necesaria, el mismo germen de que tanta gente compre este tipo de cosas es el de que triunfen programas absurdos donde dejan gente desnuda a "sobrevivir" muchos días en la selva. Aunque en últimos años hay una fuerte corriente, el "bushcraft", mucho mas sensata que apuesta por cuchillos pequeños y robustos, así como por las hacha, sierras y machetes de siempre.

Un cuchillero de aquí cuya familia se ha dedicado al oficio desde que esto se llamaba La Nueva España, me contaba cómo se dedicaron por décadas literalmente a hacer cuchillos con sierra tipo "Rambo" luego de la famosa película, en un tiempo en que prácticamente no se podían comprar cosas al exterior ni había industria nacional que asumiera ese nicho porque todo se dictaba desde el Estado, solo quedaban los artesanos para que los cuñados pudieran sentirse armas mortales supervivientes, al extremo de ver cuchillos baratos peligrosísimos para el usuario con una hoja burdamente soldada a un caño para meter el kit de supervivencia igualmente deficiente por las cuestiones del mercado.

Aunque si es una idea que da mucho morbo, en últimos años he visto algunos cuchillos de este tipo muy bien hechos por artesanos, sobre todo recuerdo éste hecho por los hermanos Sobral, cuchilleros argentinos de primer nivel, con todo hecho de una sola pieza de acero con el mango hueco hecho a torno, dándole una solidez máxima:

https://www.bladeforums.com/threads/survival-integral-knife-wip-finalized.992474/

En fin, un placer leerle como siempre.

CURA UT UALEAS

Amo del castillo dijo...

Ya hemos desvelado en parte el misterio misterioso, Sr. Antonio, así que no digo nada porque en el artículo de hoy cuento todo lo que he podido averiguar. En cuanto al Randall, qué quiere que le diga, por ese precio me compro un cuchillo de remate con guarniciones de plata y me pongo flojito de solo acariciándolo.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Colijo que lo mejor es llevar un teléfono vía satélite y santas pascuas, Sr. Agnar. Así puede uno pedir socorro hasta en mitad del Gobi.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Alucinante, Sr. Ismael. Lo que me quedaba por ver, un cuchillo partiendo de un puñetero redondo de acero. Desde luego, hay gente talentosa.

Un saludo y, como siempre, muy agradecido por sus interesantes aportes.

AVE ATQVE VALE

juanluisseis dijo...

Eso de coser un botón del polo es genial, me mató de risa un rato, pero viéndolo bien mirado, la ira de la parienta es el apocalipsis más probable al que se enfrenta el hombre moderno.
También me declaro seguidor de Victorinox, a pesar de que tengo docenas de cosas filosas, las vic son las que hacen el trabajo. Saludos desde México.

Amo del castillo dijo...

Bueno, siempre se puede echar la culpa de la pérdida del botón a un oso, un lobo o cualquier otro predador cabreado. En el peor de los casos siempre puede uno comprarse un polo igual y llevarlo dentro del cuchillo como repuesto.

Un saludo y gracias por su comentario

Motzkor dijo...

Excelente, la primera vez que entro a esta página y no hay otra cosa que decir.

Amo del castillo, me he topado con tu artículo una semana despues de que me topara con este otro,

https://backcountrypilot.org/knowledge-base/safety-and-survival/186-pilots-knives

Despues de años viendo los ceños torcidos de aficionados por hablar de este tabú me alegro de respirar aire sano.

Motzkor dijo...

Relacionado con el tema, lo que hace la publicidad. Llevamos siglos por toda Europa usando herramientas depuradas y optimizadas para eso que llaman "bushcraft". Vienen de fuera explicandonos el tema y corremos tras ellos olvidando y a veces desdeñando nuestras ancestrales tradiciones... Ignorantes no, como sociedad somos lo siguiente.

Menos mal que hay veces que otros hacen mayor honor que nosotros a nuestras herramientas, cultura y tradiciones,

https://www.billhooks.co.uk/podone-y-podadora-es/

Amo del castillo dijo...

Una aportación francamente buena, Sr. Motzkor, y que obviamente comparto. De hecho, y por no alargar más de la cuenta este que nos ocupa omití un detalle que parecen ignorar todos los fabricantes de cuchillos de supervivencia, y es que dan por sentado que el poseedor de los mismos tendrá que desenvolverse en un entorno boscoso y húmedo. Pero, ¿qué pasa si nos vemos en el desierto, donde no hay un puñetero tronco en el que usar la magnífica sierra ni las cerillas impermeabilizadas para hacer fuego? ¿Y los anzuelos y el sedal, si no hay un río a cientos de kilómetros? ¿Y si estamos en un páramo cubierto de nieve? En fin, la cosa es que tendría uno que llevar encima una colección de cuchillos destinados según a qué entorno nos dirijamos. Al final todo se reduce a una sola cosa: mero consumismo para los cuatro pamplinas que les gusta jugar a Rambo los fines de semana, pero sabiendo que tienen el coche aparcado a una hora de camino o incluso menos.

Un saludo y gracias por su comentario y su aporte

Bocata dijo...

Por si alguien es aficionado a la pelota vasca yo poseo un recuerdo deportivo muy curioso, un Aitor Jungle King I en negro con la hoja firmada por el gran Joxean Tolosa.
¡Ni os imagináis como chuleaba con el delante de mis amigos cuando era un mocoso!

Amo del castillo dijo...

Me temo que no tengo ni la más remota idea de quién es ese Sr. Tolosa

Un saludo

Bocata dijo...

Fuera del PV, Navarra o la Rioja es normal que no lo conozca ni el tate, pero fue cuatro veces campeón y otras tantas subcampeón y hoy día trabaja como comentarista en la tele vasca. Se puede decir que es un personaje popular, hasta tiene un humorista que lo imita con mucho éxito.
Por otro lado, el cuchillo es una especie de serie limitada para conmemorar su retirada, además de su firma, tiene impresos la fecha y lugar de su último partido.
Siempre me pareció una cosa un poco loca regalar un cuchillo en el homenaje de un deportista.
Yo tengo porque me lo dio un familiar que también fue jugador profesional de pelota, cosa que no le gusto nada a mi madre en su momento.
Para un crío eran francamente impresionantes el tamaño del cacharro y todos los cachivaches que equipaba.

Amo del castillo dijo...

Bueno, imagino que como los de Aitor son de por allí querrían hacerle un homenaje al hombre, y si fabrican cuchillos no iban a regalarle un botijo, digo yo...

Un saludo

Motzkor dijo...

Por favor tuteame.Gracias a ti por el trabajo que haces, es impresionante.

Coincido con lo que dices, lo triste es que el humano local medio piense que los Samurais y Katanas son lo sublime y desconozcan que se necesitaban abrelatas con palanca para enfrentarse a los caballeros, conozcan el bowie pero desconozcan el macho Riojano, conozcan distintos puukkos y los Leukus y desconozcan el uso de tajamatas y podones

https://1.bp.blogspot.com/-5kSeH-XzKUA/W8SKO6ubW-I/AAAAAAAAfpc/w4xv9yQL57M7eF8ohTeRrKJOio0ViefzQCLcBGAs/s1600/marzo%2Bpoda.jpg

Y así hasta la saciedad y mas. Vivimos en una sociedad aborregada que se traga y adora todo lo que viene de fuera y/o le venden expertos de pacotilla mientras desconoce y rechaza lo suyo que no es que puede estar a la altura, sino que puede ser mejor. Una pena.

En este contexto blogs como el tuyo es una joya.

Sigue asi!

Amo del castillo dijo...

Así son las cosas, Sr. Motzkor, y más en España donde por norma se considera que lo foráneo siempre es mejor cuando hemos tenido y tenemos de los mejores y más ingeniosos cerebros del planeta. Solo la variedad de navajas quedó patente en las entradas que se dedicaron a las mismas, pero pocos saben enumerar cada tipo mientras que conocen de memoria todo el catálogo de Spiderco. Ídem con el tema de cuchillería, pero el personal tiene sueños húmedos con los Puma. En fin, esto sería una filípica interminable que, además, no serviría de gran cosa tanto en cuanto los que dan por sentado que un acero japonés era mejor que uno toledano no cambiarán de parecer porque no hay mayor obstinación que la del ignorante.

Un saludo y gracias por su comentario

Jesús dijo...

Maravilloso, como siempre, pero puestos a puntualizar chorreces, el cuchillo que molaba de Stallone era el de la peli Cobra.

https://www.worthpoint.com/worthopedia/cobra-movie-knife-officially-licensed-74779697

De Acorralado me quedo con la habilidad, utilísima en el monte, de derribar los helicópteros de los cuñados a pedradas.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Recuerdo el cuchillo ese, Sr. Jesús. Francamente, lo reservaría exclusivamente para cuñados. Da un poco de grima.

Lo del helicóptero desde luego fue todo un alarde, pero colijo que no se queda atrás preparar mogollón de trampas para sus perseguidores que cualquier mortal tardaría al menos un día o dos en preparar. Obviamente, gracias a su fantástico cuchillo, faltaría más.

Un saludo y gracias por su comentario

Beltran dijo...

No se burlen señores, que no saben de lo que es capaz un veterinario:
http://informeinsolito.com/wp-content/uploads/2015/09/Helico-Ej%C3%A9rcito-derribado.jpg

Magnífica entrada Sr. Amo, como todas por otra parte.
No se si conoce Vd. la bayoneta sudanesa para el AR-10 fabricada por Interarmco en los 60, se sale del epígrafe cuchillo, pero creo que podría reseñarla en la siguiente entrada del tema.

Un cordial saludo

Amo del castillo dijo...

Qué cabrón el veterinario, ¿no? ¿Iba su cuñado en el helicóptero acaso? Por sino, no tiene mucho sentido liarse a pedradas. Ya quisiera el Rambo ese tener la letal precisión del sanador de chuchos, juro a Dios.

En cuando a la bayoneta que menciona, pues la verdad es que la desconozco, pero ya rebuscaré por ahí, descuide.

Un saludo y gracias por su comentario

Motzkor dijo...

Por cierto, creo que poseo cucharas mas afiladas que el cuchillo mantequillero que se ve en el cuello de sheriff en la primera foto.

Amo del castillo dijo...

Imagino que los cuchillos usados en la película no podrían cortar ni un plátano por razones obvias, Sr. Motzkor. Degollar actores en pleno rodaje no solo es inapropiado, sino además ilegal.

Saludos

Motzkor dijo...

No hablo de que maten a actores, ni a los malos ni a los que me caen mal. No creo que la industria ganase nada con eso, hoy en día hay sitio para todos. Aunque rodajes bestias si que ha habido

https://www.google.com/amp/s/es.gizmodo.com/como-se-rodo-roar-la-pelicula-mas-peligrosa-de-la-hist-1823733954/amp

Hablo del otro lado de la pantalla, del espectador que se traga todo lo que le echen.

Jesús R. dijo...

Si muchos cuchillos de supervivencia destacan por la cantidad de artilugios inútiles que incorporan, algunas navajas multiusos no se quedan atrás en su afán de introducir estupideces. No se pierdan esta que pongo en el enlace ni los comentarios de clientes:

https://www.amazon.es/Wenger-19201-Navaja-suiza/dp/B000R0JDSI

Inestimables gracias amo, por los impagables momentos de lectura que tengo con su blog y libros. Arma infalible ante cuñados.

Amo del castillo dijo...

Ya conocía ese chisme, Sr. Jesús. Obviamente, carece de utilidad. Es un mero objeto de colección.

Un saludo y gracias por su comentario

Unknown dijo...

Enhorabuena.llevaba mucho sin reirme asi. Por cierto,soy de victorinox y ahora opinel con silbato incorporado(km y km diario obligan.el movil nanay).¿que un cuchillo de sv que sirva realmente?dificil lo pones pero te dire lo que yo estoy fabricando tras muchos percances a lo largo de decadas de montaña solo con mi perro:un cuchillo de tubo hueco en el que incluire una banda de tiritas(complemento de la tijerita victo...)y un par de pequeños sprays de los chinos.uno con agua oxigenada y el otro,como nó,con el iodo todoterreno.parece una capullada pero hasta hoy lo tengo en un monedero y ya lo use en varios cortes(no es torpeza,es brutalidad hem,hem).resumiendo:centremonos en curarnos y olvidemos el juicio final que nos pillaria en medio de la nada.Ah,olvidaba el metro cuadrado de plastico de pintor,porque a vosotros nunca vos pilla una lluvia repentina verdad?

Amo del castillo dijo...

Celebro que haya sido de su agrado, Sr. desconocido. Lo del plástico no lo he mencionado por falta de costumbre porque, como bien supone, aquí cada vez que alguien compra un paraguas acuden los reporteros y las cámaras de diversos canales televisivos para inmortalizar el evento.

Un saludo y gracias por su comentario