sábado, 5 de mayo de 2012

La Capela dos Ossos, o como rendir culto a la muerte




El culto a lo mortuorio no es exclusivo del cristianismo. De hecho, creo que todas las religiones se han dedicado siempre a acojonar al personal con temas del Más Allá antes que preocuparse del Más Acá. Pero una cosa es la obsesiva presencia de lo fúnebre, y otra el regodeo incansable ante todo lo referente a ella.

Uno de los ejemplos más preclaros lo tenemos en Évora, concretamente en la iglesia de San Francisco. Este santo, que al parecer era un sujeto alegre y tal y que hasta charlaba con los animalitos del bosque, no fue precisamente el ejemplo que siguieron los que abrazaron su controvertida orden. Vamos, que eran lúgubres a más no poder. La capilla en cuestión fue construida en el siglo XVII para lugar de meditación, aunque en semejante sitio, más que meditar le entran a uno ganas de salir echando leches, la verdad.  De entrada, tal como vemos en la foto de cabecera, el recibimiento no puede ser más estimulante: "NOS OSSOS QVE AQVI ESTAMOS PELOS VOSSOS ESPERAMOS", que podríamos traducir como "los huesos que aquí estamos, a los vuestros esperamos". Pues que sigan esperando, qué carajo...

Bueno, la cuestión es que, al parecer, en el siglo XVI existían en Évora y alrededores más de cuarenta cementerios los cuales, por lo visto, estaban en trance de ser eliminados. Supongo que sería como consecuencia de las obras para fortificar la población. Así pues, los frailes, a fin de que los restos de sus paisanos no se vieran desperdigados, optaron por recogerlos y usar parte de cada esqueleto para alicatar literalmente una dependencia del convento que anteriormente había sido dormitorio. Concretamente usaron cráneos, tibias, fémures y vértebras que, unidos con un incuestionable..."sentido estético", dieron para forrar de arriba abajo la pequeña dependencia y convertirla en lugar de meditación. Al parecer, recolectaron más de cinco mil esqueletos para ello. Y el resultado fue este:



Como se ve, es una dependencia de tres naves de apenas 18,70 metros de largo por 11 de ancho cuyas paredes y columnas están forradas de osamentas. Al fondo, el Senhor dos Passos, también denominado como Senhor Jesus da Casa dos Ossos, a quien está consagrada la capilla de marras. Las vallas de vidrio son consecuencia del vandalismo habitual: el personal se lleva de recuerdo los cachos de hueso. Manda huev.... En fin, hay gente pa tó.

Ante el altar se conserva la lápida de don Jacinto Carlos da Silveira, obispo titular de Maranhão y proveedor del arzobispado de Évora, asesinado por los gabachos el 29 de julio de 1808. Estos galos, siempre tan "respetuosos" y tan empeñados en liberar al personal de la superstición. El obispo fue asesinado por emitir un decreto contra Francia, y fue una de las más de 1.500 víctimas de la matanza llevada a cabo entre militares, paisanos y clérigos por la infame brutalidad del general Loison desde las cuatro de la tarde del 29 de julio de 1808 hasta el día 31 del mismo mes. Se despachó a gusto el hideputa, vaya...

Aparte del obispo, hay tres frailes más depositados en un sarcófago de mármol, haciendo compañía al personal. Por lo demás, poco más tiene que ver la capilla en cuestión que, las cosas como son, recibe cientos de visitas al año. Por cierto que si se quieren hacer fotos hay que pagar 1,50 eurillos de tributo. Como soy la leche de honrado, pagué mis derechos fotográficos y los del compinche pero, una vez dentro, vi que podía habérmelos ahorrado porque había diez o doce personas más abrasando aquello a golpe de flash, y el taquillero no se preocupaba de comprobar si uno había pagado o no. En fin, mejor haber pagado, no sea que los espíritus de los frailes me reclamen antes de tiempo como venganza. 

Como conclusión, ahí dejo una curiosa foto. Como se puede ver, es una momia bastante desvencijada que cuelga del muro por un gancho. Por su tamaño, diría que es de una mujer. A la izquierda de la imagen se ve otra momia que, según parece, es de un crío o algo semejante. Bueno, de medio crío, creo, porque solo se ve la mitad inferior del mismo. No pude averiguar qué leches pintan allí pero, la verdad, desentonan bastante de la decoración. En fin, lo mejor al salir del recinto es meterse en un bar y ventilarse una buena caneca de Sagres helada para olvidar pronto la visita.

Hale, he dicho...



4 comentarios:

Jose dijo...

Je,. Estuve allí el año pasado. Al principio me impresionó bastante, pero a los 5 minutos me pareció más que macabro, hosco, con un punto escatológico.

No sé si invitará mucho a la reflexión. Casi lo que más invita a ello es la frase del dintel. Supongo que en el XVII la ambientación sería diferente, (y la moral no digamos, entonces seguro que este cometido lo cumplía con creces).

Por la época concuerda con el esplendor barroco. Época en la que la simbología se usaba profusamente, sobre todo en pintura. Es frecuente ver en muchas de ellas no ya los típicos martirios y las formas humanas con sufrimientos y posturas extremas, tan real que la mayoría no deja indiferentes a nadie (me viene a la cabeza al fantástico Caravaggio, y su "Muerte de la Virgen", que como no podía ser de otra forma en la época de la contrarreforma supuso un escándalo, no ya por mostrar el cadáver de tan singular y usada advocación en siglos anteriores (en la mayoría de catedrales españolas), sino por haber usado de modelo el cadáver de una ahogada, sino que también era corriente la representación simbológica acerca de cualquier tema, por lo general eclesiastico, o con contenido "reflexivo" como los de Valdés Leal, con los conocidos "Finis gloriae mundi" (El fin de las glorias mundanas) e "In ictu oculi" (En un abrir y cerrar de ojos. También existían alegorías al tiempo, pintando al lado de una calavera que mira al espectador un reloj de arena, aduciendo que tarde o temprano, dentro de unos años todos calvos.

Esta capilla pertenece a esa moral, y por lo tanto, aunque actualmente nos pueda parece muy macabra, escatológica o nos parezca que invita a todo menos a la reflexión, en su contexto realmente no era excepcional, pues existen bastante más manifestaciones europeas de esta fascinación por "coleccionar huesos". Quizás el caso mas famoso sea el de la capilla de los capuchinos italiana, en cuyo caso no eran huesos, sino momias lo que conservan desde hace mas de 4 siglos. Perdón por el tocho. Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Nada que perdonar, Sr. Jose. Antes al contrario, siempre son gratificantes los comentarios ilustrativos.

En cierto modo, incluso diría que esta obsesión mortuoria quizás obedeciese también a favorecer la mentalización del personal sobre los fugaz de la existencia, así como de que la muerte planeaba de forma inexorable sobre todos. En una época en que la gente moría joven, en que las epidemias acababan con poblaciones enteras y las guerras eran cosa cotidiana, mejor estar preparado para lo peor, digo yo...

Lo de la cripta de los Capuchinos de Palermo, en realidad, no es más que eso, una cripta en la que el personal quería ir a parar debido a que, por sus condiciones ambientales, se favorecía la momificación. Es de todos sabido que, hasta hace pocas décadas, se pensaba aún que lo ideal era estar lo menos estropeado posible de cara a la Resurrección.

Un saludo y gracias por el comentario

Jose dijo...

Ciertamente así es. Responde también a la moral de la Contrarreforma Católica. Al contraataque para intentar contrarrestar a la reforma protestante. Como Lutero acusaba a la iglesia (entiendase la Católica, Apostólica y Romana) de corrupta, de avariciosa y lasciva (como realmente era, las cosas como son), y criticaba abiertamente la venta de indulgencias, estos intentaron "neutralizar" la propaganda Luterana siendo más papitas que el papa, expresión que aquí viene como anillo al dedo jeje, es decir, empezaron a promulgar desde el concilio de Trento, un cambio radical, promoviento, como decirlo, de una moral más pía, más humilde, en comunión más íntima con Dios, más reflexiva, atendiendo a la meditación, a la conciencia etc., y otro montón de reformas, por tanto, empezaron la campaña de lavar su imagen. Hay que decir que la renovación no fue a consecuencia de Lutero, sino que empezó con el concilio de Trento, pero aprovecharon ya que estaban barriendo la casa, para incluir en las reformas, aquellas que contrarrestaran ese nuevo reto que eran los protestantes.

De aquella moral más "pía" surge los demás. Surgen las representaciónes pictóricas violentas, con luces extremas (tenebrismo), motivos de martirio y expiación, reflexivos como los huesos y alegorías a la muerte, de oración, de comunión íntima con Dios, etc. También ayudaron como bien dices el que la muerte fuera parte de la vida, mediante guerras y epidemias de pestes sucesivas, y eso se viera con más intensidad que por ejemplo hoy día.

Lo importante es que la contrarreforma supuso un cambio radical en la moral de la época. Nada que ver con el lujo y la lujuria de la iglésia renacentista y sus Borgias.

Una época esplendorosa en lo tocante al arte. La mayoría de los pasos procesionales de España, tuvieron su apogeo en el barroco, y no por casualidad, si atendemos a los motivos representados en la Semana Santa.

Un saludo otra vez.

Amo del castillo dijo...

Incluyendo el paso "de la Canina" del Santo Entierro, ciertamente... Creo que, en cierto modo, es un remedo del cuadro de Valdés Leal "In ictu oculi"

Por cierto que ambas obras, que se pueden admirar en la iglesia de Hospital de la Caridad de Sevilla, son sobrecogedoras.

Un saludo