domingo, 26 de enero de 2014

La panoplia del gladiador: el casco



Dos ciudadanos recreacionistas deleitan al público haciendo de retiario y de secutor mientras empiezan a escucharse
voces diciendo "¡Mátalo, mátalo!", lo que indica que, aunque han pasado siglos, seguimos siendo igual de sanguinarios
si bien lo disimulamos un poco mejor. Al final, la fiera que habita dentro de nos sale siempre a relucir


En las entradas que en su día se dedicaron a algunos tipos de gladiadores pudimos ver que estos combatientes disponían de una panoplia de armas muy específica para rendir lo mejor posible en los juegos. En lo tocante al armamento defensivo no solo eran diseños específicos, sino también de una calidad superior al usado en el ejército ya que se pretendían dos cosas: una, que los combates se alargasen el máximo posible ya que, como un espectáculo que era, eso de ver caer a uno de los gladiadores con el cráneo partido por la mitad a los pocos segundos de empezar la pelea no era del agrado del respetable. Y dos, porque los gladiadores costaban muchísimos dinero, por lo que los LANISTÆ preferían preservarlos al máximo posible de heridas fatales o que los dejasen inútiles para la lucha. Así pues, vamos a dedicar una serie de entradas a estudiar un poco más a fondo la panoplia que usaban estos púgiles empezando, como está mandado, por la cabeza. Al grano pues...



Gladiadores entrenando bajo la vigilancia del MAGISTER
Ante todo, hay que tener en cuenta algunas concreciones. La primera de ellas es que las diversas tipologías de las que se tiene noticia proceden de dos fuentes: una, los mosaicos en los que aparecen figuras de gladiadores que, si bien muestran su aspecto de forma bastante concisa, carecen de detalles que nos permitan conocerlos más a fondo. La segunda es que el 75% de los cascos hallados en buen estado de conservación proceden de Pompeya. Ello ha permitido que al estar veinte siglos enterrados en ceniza, cuando salieron a la luz allá por el siglo XVIII estaban igual que cuando el Vesubio arrasó la población. Sin embargo, nos limita bastante en el tiempo ya que las 15 piezas encontradas en las ruinas de la casa de un lanista pompeyano pertenecen a la época imperial, no pudiendo tener constancia de como eran los de época republicana si bien, como ya se explicó en su momento, es en tiempos de Augusto cuando se establecen las distintas tipologías de gladiadores por lo que cabe pensar que en tiempos anteriores usarían una panoplia menos específica. En cualquier caso, lo que hay es lo que hay mientras que aparece un yacimiento que nos aporte novedades al respecto. 



Dándose estopa. Obsérvese la protección que ofrecen tanto
las GALEA como las MANICÆ que envuelven los brazos
Así pues y de forma genérica podemos decir que, por norma, los cascos usados por los gladiadores eran bastante más pesados que los del ejército. Fabricados en bronce en su mayoría, su peso oscilaba entre los 3 y los 5 kg. Obviamente, ello implicaba un nivel de protección mayor ya que la chapa con que estaban fabricados oscilaba entre 1 y 3 mm., siendo el grosor medio 1,5 mm. mientras que los usados por el ejército era de 1 mm. Por otro lado, todos los bordes de las viseras y alas estaban recubiertos por una chapa plegada para hacerlos más resistentes a los tajos del adversario y, por último, iban provistos de una máscara con grandes aberturas para los ojos a fin de facilitar tanto el campo de visión como la circulación de aire. Unos cascos tan pesados no serían viables para el ejército regular, cuyos miembros se pasaban el día entero con el casco puesto, pero sí para luchadores que se lo ponían en la cabeza justo antes de empezar un combate que, por lo general, no se alargaba más de 15 o 20 minutos como mucho. Aparte de eso, los gladiadores no eran los típicos hombres fibrosos habituales en las legiones, sino tipos muy musculados que no hacían otra cosa que ejercitarse y fortalecer su cuerpo, para lo que, además de las instrucciones de los LANISTÆ, recibían una alimentación muy rica en proteínas e incluso carne casi o enteramente cruda ya que se pensaba que así alimentaba más que cocinada.

Así pues, estos cascos tenían una serie de aspectos en común independientemente de su diseño general, siendo los dos más señalados el ir provistos de una amplia ala y la máscara facial. Esto estaba encaminado, al parecer, no solo a proteger el rostro y los ojos del combatiente, sino ocultar su cara para que no fuese reconocible por el público. Si era un gladiador famoso podría ponerse de su favor, o los gestos de dolor podrían hacer que el personal se compadeciera. Solo el usado por el SECVTOR iba desprovisto de ala, si bien contaba con un fuerte crestón en lo alto del casco. Pasemos a ver cada tipo con más detalle...



A la izquierda tenemos el casco usado por el SECVTOR y el ARBELAS. Estos últimos eran un tipo de gladiador que combatía con una daga en la mano derecha y una especie de prótesis tubular en la izquierda por la que introducía el antebrazo para sujetarla, estando rematada por una cuchilla en forma de media luna. Como vemos en este casco, los rebordes inferiores se alargaban para dar protección al cuello y los hombros. Las aberturas para los ojos eran dos pequeños orificios de apenas 3 cm. de diámetro, lo que dificultaba tanto la visión como la circulación del aire. El crestón superior estaba destinado a ofrecer una superficie pulida y sin aristas donde no hiciera presa con facilidad la red de los RETIARII, sus principales oponentes. El que aparece a la derecha es una versión posterior, de hacia el siglo II d.C., en la que el visor ha sido agrandado de tamaño y, para proteger los ojos, se le han añadido las rejillas con orificios circulares típicas de estos cascos. También usaban esta tipología los ESSEDARII, gladiadores que luchaban en carros de guerra. 



A la derecha podemos ver el tipo usado por los THRAECES (tracios) y SAMNITAS. Se caracterizaban por ir provistos de un crestón rematado por una cabeza de grifo en el que llevaban un penacho o CRISTA de crin de caballo teñida de vistosos colores. A ambos lados se aprecian los canutos metálicos de los portaplumas que completaban la decoración del casco. Estos ejemplares estaban inspirados en los yelmos áticos y beocios usados por los griegos. Ambos van provistos de una ala en todo su contorno, si bien el de la derecha tiene una más amplia y adecuada para proteger los hombros. La máscara facial se abría mediante unas presillas en dos mitades, y los visores eran fácilmente removibles por si fuera necesario repararlos. Para fijarlos al casco tenían unas pestañas que se encajaban en sendas muescas que son perfectamente visibles.



Ahí tenemos los usados por los MYRMILLONIS HOPLOMACHI muy similares a la tipología anterior salvo en el crestón, que en este caso era más voluminoso y desprovisto de figuras decorativas. El que aparece a la izquierda, quizás el más masivo y pesado de todos, iba provisto de una ala baja que protegía casi todo el hombro, así como un visor muy amplio pero encajonado en una visera que limitaba la visión a lo que se tenía delante. El de la izquierda, muy similar al de los THRAECES salvo en el crestón, no lleva adornos de ningún tipo para no ofrecer aristas a las redes de los RETIARII



A la derecha vemos el casco de los PROVOCATORES, un tipo de gladiador que, a finales de la República, iba equipado como un legionario. Como podemos apreciar en la foto, el casco en cuestión es básicamente una GALEA del ejército provista de una máscara facial. El ala trasera va reforzada por una pletina, y la unión de las dos mitades de la máscara facial está protegida por una tira metálica que baja desde una pieza remachada bajo el refuerzo frontal típico de las GALEA. Para proteger la parte delantera del cuello, la máscara tiene dos pliegues que bajan hasta el pecho, y los visores, al igual que los anteriores, son removibles para su fácil sustitución. Como decoración tiene la parte frontal repujada y dos portaplumas a ambos lados.



Bien, estos son los tipos que, aunque eran preferentemente usados por cada clase de gladiador, esto no era impedimento para que pudieran ser utilizados por cualquier otro. Cabe suponer que en lo tocante a esta pieza de la panoplia se daba cierta libertad de elección al personal salvo a los RETIARII, que eran los únicos que combatían con la cabeza descubierta. Solo nos resta comentar los cascos que, como el que vemos a la izquierda, iban profusamente decorados con repujados. Hay, como es habitual, teorías para todos los gustos acerca de este tipo de casco que, obviamente, debía ser extremadamente caro. Una de ellas asegura que eran usados exclusivamente para la POMPA, la ceremonia de inauguración de los juegos y que, por ello, los LANISTÆ proporcionaban a sus pupilos las mejores galas para dar categoría a su SCHOLA. Sin embargo, otros afirman que esta decoración era en sí misma, aparte de un adorno, un método para reforzar aún más estos pesados cascos. Ante el hecho de que podían sufrir desperfectos en los combates, los que se unen a la segunda teoría alegan que un LANISTÆ se podía permitir perfectamente varios de estos cascos ya que el gasto que suponían no solo era asumible para las SCHOLÆ de postín, sino una forma de mejorar substancialmente la protección de sus caros luchadores. 



¡IVGVLA!
Sea de una forma u otra, la cuestión es que debía ser un espectáculo ver aparecer en la arena a varias parejas de fornidos gladiadores con los yelmos pulidos como espejos y con sus penachos y plumas de vistosos colores. Eso sí, al cabo de pocos minutos la suntuosa cabalgata se convertía en una brutal matanza que era lo que de verdad buscaba el público, cruzando apuestas por tal o cual luchador y berreando como posesos pidiendo la vida o la muerte de los derrotados. 

Bueno, ya está. Ya seguiremos.

Hale, he dicho...