sábado, 7 de octubre de 2017

Mitos y leyendas: el cine y los francotiradores


Fotograma de la aclamada cinta "American sniper", dirigida en 2014 por el inefable Clint Eastwood y en la que
se narran las múltiples hazañas del extinto Christopher Kyle, quien obtuvo 160 víctimas confirmadas

Ya, ya sé que tocaría la segunda parte de los visores de los sharpshooters, pero hace varios días que mis odiosas cervicales me han declarado una guerra sin cuartel y, a pesar de que las bombardeo con Valium y Nolotil a mansalva, las hideputas bellacas resisten heroicamente. Por lo tanto, los temas enjundiosos quedarán aparcados hasta que estas malvadas se rindan incondicionalmante porque, las cosas como son, los efectos colaterales de los bombardeos me dejan la sesera un tanto mustia, y a lo más que llego es a estas entradas que no requieren de mucho más que lo almacenado en mi disco duro intra-craneal. Así pues y aclarado este punto, al grano.

Tedesco literalmente apiolado por un hijo
del padrecito Iosif
Como ya sabemos de sobra, y al que no lo sepa se lo digo claramente, el cine ha mitificado hasta la extenuación la mortífera precisión de estos letales ciudadanos. De hecho, desde hace unos años a esta parte se han llevado al cine películas en las que el protagonista indiscutible era un señor, por lo general taciturno, huraño, misántropo y poco dado a las bromas, que es enviado a tal o cual misión y que liquida con la precisión de un reloj suizo a mogollón de enemigos. Pero no los abate de un tiro en la barriga ni nada por el estilo, sino con un certero balazo justo en mitad de la frente. Da igual que esté a 100 o a 1.000 metros, de frente o de perfil, porque la bala se incrustará de forma sistemática en la intersección del eje imaginario entre la línea horizontal que une las cejas con la mitad exacta del frontal. Sin embargo, en las escenas de acción de estas películas hay una serie de incorrecciones que buscan ante todo primar la espectacularidad con la realidad. Total, en la práctica, casi nadie de los que vean la peli en cuestión habrán estado en una guerra, o ni siquiera habrán empuñado un arma en su vida, así que dan por hecho que nadie se dará cuenta. Si acaso, algún que otro ciudadano cazador que, en realidad, ignora casi todo lo referente a los entresijos del tiro de precisión, y usan el visor en muchos casos para situaciones en las que, no solo es prescindible, sino incluso un estorbo más que otra cosa. Pero, ¿y lo que fardan cuando enseñan en el taco el Zeiss que les ha costado más que la ortodoncia de sus cuatro nenes? ¿No compensa el enorme gasto ver la jeta amarillenta por la envidia del cuñado que solo puede aspirar a adquirir un Tasco o un Bushnell?

En resumen, los francotiradores son en realidad unos grandes desconocidos, y ese desconocimiento es aprovechado por directores y guionistas para plantar delante de las jetas del personal escenas imposibles o, simplemente, manipulaciones o efectos totalmente absurdos. Veamos algunos de ellos...

1. El letal ciudadano francotirador no para de trapichear en las ruedas de regulación del visor. Con un susurro, su observador le indica la distancia a la que se encuentra el objetivo, y entonces el tirador ajusta un par de cliks para asegurar su precisión. Bueno, esto da morbillo y tal, pero es una chorrada. En los disparos normales, casi siempre a menos de 1 km. y la mayoría a una distancia máxima de 500 metros, dos o tres cliks no suponen nada por una razón. Los visores suelen venir casi todos con una capacidad de ajuste de ¼ de MOA (minuto de ángulo, que es igual a 1 pulgada) lo que se traduce en 25'4 mm., que a su vez serían 6'35 mm. por clik a una distancia de 100 metros. Lógicamente, a más distancia esa corrección se magnifica, pero no hace falta andar con correcciones, y más cuando no se dispone de tiempo para ello. En estos casos, como es obvio, el entrenamiento del tirador será vital ya que hará las correcciones pertinentes sin necesidad de regular el visor, es decir, lo hará a ojo porque sabe donde impactará la bala en función de la distancia. ¿Cómo? Veamos...

Actualmente, muchos fusiles de francotirador usan calibres magnum que proporcionan por lo general una trayectoria muy tensa, o sea, que la parábola que describen hasta que empieza a caer el proyectil apenas varía en 4 o 5 cm. en toda su trayectoria. Si mal no recuerdo, aparte del .308 Winchester de toda la vida, que es lo mismo que el 7,62x51 NATO, los más usados últimamente son el .300 Win. Mg., el .331 Lapua Mg., el .338 Lapua Mg. o el célebre y añejo calibre .50 (12'70x99) con el que se logran disparos asombrosos a más de 3 km. de distancia si bien en esto también influye el factor suerte o, más bien, una potra inmensa. Para no andar con correcciones, el fabricante indica la flecha del proyectil que, pongamos por caso, en un determinado calibre y para un peso de bala concreto, es de 287 metros. Según vemos en el gráfico superior, la raya roja es la línea recta que marca la trayectoria imaginaria del proyectil conforme a la posición del cañón, mientras que la azul es la parábola que describe debido entre otras cosas al giro del mismo. Bien, pues la flecha es el punto en el que la trayectoria imaginaria y la parábola se cruzan. A partir de ahí el descenso será progresivo hasta que, simplemente, caiga al suelo por haber perdido toda su energía. ¿Qué pasa entonces con la dichosa flecha? Pues que todo lo que esté a menos de los 287 metros señalados acertará como mucho a unos 5 o 6 cm.  por encima del punto de impacto, lo que significa que basta con apuntar al centro del cuerpo para dejar en el sitio a cualquiera. Si la distancia es mayor, solo será necesario apuntar más alto y, de hecho, hay visores que traen previsto en el retículo marcas para hacer dichas correcciones y, sino, el mismo tirador sabrá cuánto tiene que elevar la puntería. Hablamos de que no está en un polígono de tiro, donde tiene tiempo de sobra para llevar a cabo todas las correcciones habidas y por haber para acertar a una moneda de 1 euro a 200 metros, sino en una situación de combate donde el tiempo apremia y hay que eliminar a un enemigo en cuestión de segundos.

2. El letal ciudadano francotirador siempre coloca el retículo encima del objetivo sin importar si este está inmóvil o se desplaza. Si dispara, por ejemplo, al malvado terrorista que va en su birrioso ciclomotor hasta las trancas de C-4, la bala pasará por detrás varios metros porque lo lógico es "adelantar" el disparo, es decir, calcular el sitio exacto en que el proyectil se cruzará en la trayectoria del malvado terrorista. Eso no es fácil como podrán imaginar ya que hay que dilucidar en décimas de segundo tres cosas: una, a qué velocidad va el de la moto. Dos, a qué distancia está. Y tres, cuánto tardará la bala en recorrer esa distancia. De ese modo, el letal ciudadano francotirador, si sabe lo que hace y su experiencia le permite hacer el cálculo de forma casi automática, calculará que debe apuntar, por ejemplo, cinco metros por delante del objetivo para abatirlo e impedir que el malvado terrorista haga un uso inadecuado de los explosivos que lleva encima. 

Una de las cosas que enseñan en las escuelas de tiradores es precisamente cómo calcular de forma bastante aproximada las velocidades a las que se desplaza un posible objetivo y, en función de su trayectoria, calcular rápidamente cuánto deberá adelantar el disparo. En el gráfico de la derecha podemos ver algunos ejemplos si bien, como ya podrán imaginar, las posibilidades son cuasi infinitas. En la figura A vemos que el objetivo avanza o se aleja del tirador en línea recta, por lo que no importa que corra ya que eso no tendrá importancia en el cálculo de la trayectoria. Solo habría que apuntar más alto si la distancia supera la flecha del proyectil o porque se aleja a gran velocidad. En la figura B tenemos a un despreciable enemigo que avanza a paso ligero hacia la derecha del tirador, así que deberá adelantarse unos centímetros, o metros si está demasiado lejos, para que se cruce con la trayectoria del proyectil y muera asquerosamente. Finalmente, en la figura C vemos al cuñado del despreciable enemigo que, al estar situado a más distancia, no solo deberemos adelantar más el disparo ya que la bala tardará más en llegar, sino que habrá que apuntar un poco más alto para compensar la caída del proyectil. Como vemos, estos cálculos no pueden hacerse a base de girar las ruedas de corrección del visor, sino a base de experiencia y oficio.

3. El letal ciudadano francotirador siempre apunta a la cabeza del enemigo porque así lo mata más y mejor. Lógicamente, lo ideal es dejar al malvado enemigo como al miliciano iraquí de la foto de la derecha, alcanzado de lleno en Faluya por una bala de calibre .50 disparada por un tirador yankee. Es más que evidente que su capacidad de respuesta ha sido anulada, y que le resultará muy difícil, por no decir imposible, proseguir el combate ya que está total y definitivamente muerto. Sin embargo, un disparo así solo es viable cuando el objetivo está cerca o cuando es la única parte del cuerpo visible porque la cabeza es pequeña, se mueve constantemente incluso cuando el cuerpo está en reposo y, casi con seguridad, no podremos tener una segunda oportunidad si fallamos el disparo ya que el malvado enemigo no es tonto y se ocultará en una fracción de segundo.  

Por ello, lo habitual o, mejor dicho, la norma, es apuntar al cuerpo, que es mucho más grande y contiene muchas zonas donde un disparo es mortal de necesidad. En una secuencia de disparo como, por ejemplo, la que muestra la foto de la derecha, vemos que el punto de impacto está en el brazo del alevoso ciudadano terrorista. Sin embargo, la herida irá mucho más allá. Una bala con la potencia de los calibres antes mencionados romperá sin problemas el húmero para, a continuación, penetrar en el cuerpo atravesando su pulmón izquierdo, el corazón, el pulmón derecho y salir por el otro costado. O sea, que el alevoso ciudadano terrorista se larga al otro barrio a disfrutar de sus 72 huríes acompañado de 10 toneladas de Viagra que lo dejarán contentito para muchos siglos. No debemos olvidar una cosa, y es que el schok producido por el impacto de una bala que cede al objetivo toda su energía cinética produce un aturdimiento o incluso una perdida de consciencia que impediría al enemigo reaccionar de inmediato. Sería, por poner un ejemplo más o menos válido, el mismo estado en que uno se encontraría cuando lo atropella un vehículo y lo lanza al suelo. Si a eso le añadimos los daños causados por el proyectil ya podemos imaginar que eso de que a uno le peguen cuatro tiros y aún tenga energías para hacer alguna puñetería es simplemente un camelo.

4. El letal ciudadano francotirador acierta en el culo de una mosca a medio kilómetro. Pozí, quedan sumamente molones esos disparos imposibles que inducen a pesar que los que los efectúan no son seres humanos, sino semidioses instruidos por el mismo Marte. He tomado dos ejemplos que vemos a la derecha, ambos de la famosa cinta "Enemigo a las puertas" que tanto furor hizo cuando dio a conocer al planeta, menos en Rusia, donde sí era bastante famoso, al certero Vassili Grigórievich Zaitsev. En el fotograma superior vemos como corta un cable telefónico que, según dice en plan lacónico el protagonista, está a 155 metros. En el inferior, el frío y calculador comandante König corta el cordel con que Zaitsev pretende alcanzar su fusil. Bueno, ambos son simple y llanamente un camelo monumental. A 155 metros y con un visor de 3 aumentos como el que usa Zaitsev en la película no se acierta a un cable ni por la intercesión directa del padrecito Iosif y el phantasma de Lenin, entre otras cosas porque apenas sería visible. No obstante, no es raro que nos ilustren con secuencias por el estilo que dejarán boquiabierto al que no tiene ni idea del tema y descojonándose vivo al que ha intentado alguna vez imitar la hazaña y sabe la dificultad que entraña.

5. El letal ciudadano francotirador apunta cuidadosamente como mandan los cánones, o sea, cerrando el ojo contrario. La realidad es que esto es un error habitual si bien lo comete el 95% de los que alguna vez disparan. Lo acertado es apuntar con ambos ojos abiertos, cosa que los tiradores de plato y/o pichón saben sobradamente. ¿Que eso no tiene lógica? Más de la que imaginan. De entrada, no es difícil habituarse a disparar con los dos ojos abiertos. Basta adiestrar la vista para que el que apunte sea el ojo maestro. Pero esa forma de apuntar tiene dos motivos, y son los siguientes: en primer lugar, con ambos ojos abiertos se abarca un mayor campo visual, con lo que se controla más terreno y, por ende, es más fácil calcular distancias, etc. Recordemos que nuestra visión estereoscópica queda anulada en el momento en que miramos con un solo ojo, perdiendo la capacidad de ver en tres dimensiones. Si alguien lo duda, que permanezca un buen rato con un ojo tapado y luego intente tocar un objeto que tenga frente a él. Se sorprenderá al ver que su mano no lo alcanza o, por el contrario, se pasa de largo. ¿Que por qué no ocurre al momento? Porque nuestro cerebro es capaz de memorizar durante un corto espacio de tiempo las distancias, pero se le "olvida" en seguida . Pero lo más importante es que si apuntamos con un ojo se produce un efecto un tanto peculiar. Nuestro aparato visual están diseñado para que las pupilas reaccionen al unísono ante los estímulos luminosos, por lo que si una recibe luz pero la otra no al cerrar el párpado, esta última se dilata mientras que la otra se contrae. En ese momento la pupila más cerrada tenderá a dilatarse por simpatía con la otra, por lo que recibirá más luz de la debida y sufrirá un deslumbramiento. Esto, que puede parecer irrelevante, no lo es cuando se trata de apuntar a un objetivo situado a centenares de metros ya que producirá indefectiblemente un error de puntería hacia un enemigo al que casi no vemos.

6. Al letal ciudadano francotirador le han enseñado eso de "respira hondo... aguanta la respiración y dispara". Bueno, esa es la mejor forma de errar el tiro. Hay dos reglas básicas para efectuar un disparo como Dios manda: la primera es que dicho disparo debe sorprendernos. O sea, hay que empezar a presionar el gatillo suavemente, de forma que cuando se produzca el desenganche no nos demos ni cuenta. Es una tracción progresiva que incluso debe continuar una vez notamos el culatazo y escuchamos el estampido. De ese modo se evitarán los gatillazos que, además de no cumplir adecuadamente con el débito conyugal, significa dar un tirón brusco del gatillo, lo que indefectiblemente producirá un desvío hacia la derecha o la izquierda en función de la parte del dedo que tengamos apoyado en el disparador. Resumiendo: no se debe disparar apretando a conciencia del gatillo. La segunda, tanto o más importante, es aprender a tener un control de la respiración adecuado. Si contenemos la respiración se acelera el ritmo cardíaco, lo que hará que el cuerpo "vibre" más. El momento idóneo para soltar el disparo es entre latido y latido del corazón, que es cuando se obtendrá lo más parecido a una inmovilidad absoluta. ¿Que cómo se consigue eso? Habituándonos a prolongar el tiempo en apnea, lo que no es nada complicado, y menos si no se es fumador. De ese modo se reduce el número de respiraciones a solo tres o cuatro veces por minuto, lo que nos permite disponer de entre 7 y 9 segundos de apnea. Prolongar más ese tiempo supone que la vista se nuble un poco y que nos empiece a temblar el pulso. Por otro lado, un letal ciudadano francotirador que está en forma, no fuma, no bebe y fornica lo justo para no acumular tensiones innecesarias tiene un ritmo cardíaco de unas 60 ppm, y con un entrenamiento respiratorio adecuado lo puede bajar a 50 o menos. De ese modo, dispone de 2 o 3 segundos de quietud orgánica para aliñar al malvado terrorista.

Fotogramas de las películas "Enemigo a las puertas"(superior)
y "Salvar al soldado Ryan" (inferior)
7. El letal ciudadano francotirador apunta como le da la gana porque acertará sí o sí. Bueno, pues no. La distancia desde el ojo al visor oscilará alrededor de los 8 centímetros ya que, de lo contrario, la visión será defectuosa cuando no nula. En el caso de la imagen superior, el ojo verá un aro negro muy grueso y una visión muy limitada del objetivo. En el caso inferior, su visión será parecida a la de un túnel con aros concéntricos luminosos y, al final, el objetivo bastante borroso. Aparte de eso, una vez se efectúe el disparo tendrán que desincrustarle el visor del cráneo al memo del tedesco, porque el retroceso del arma se lo introducirá hasta el cerebro. De ninguna de esas dos formas se puede apuntar y, de hecho, es incluso molesto para la visión. Como decimos, la distancia aproximada es de 8 cm. que, en base al ojo de cada cual, se reducirá o aumentará unos milímetros. Aparte de eso, cada tirador tiene que enfocar el visor para adaptarlo a su vista girando a izquierda o derecha el foco del mismo. Es el tubo que queda más cercano al ojo, para entendernos.  La visión deberá ser límpida, libre de brillos y/o reverberaciones y con el retículo perfectamente centrado respecto al cuerpo del visor.

En fin, ya vemos que, muchas veces, la realidad no tiene nada que ver con la ficción. En cualquier caso, estas aclaraciones nos vendrán de perlas para callarle la boca al cuñado que se ha visto todas y cada una de las pelis de francotiradores de los últimos 20 años. Como colofón, una chorradita que puede que a más de uno le haya llamado la atención. Se trata de los carriles acanalados donde van montados los visores como el de la foto. Ese sistema de fijación es el más barato y, al mismo tiempo, el más sólido. Los sistemas de bases giratorias son bastante más caros, sobre todo los de Apel, que cuestan un huevo y la yema del otro. Hablamos del orden de unos 550 del ala, que no es cosa baladí. Bien, pues esas acanaladuras perpendiculares no tienen otro cometido que fijar siempre en el mismo sitio el visor ya que, de no ser así, cada vez que lo desmontemos para limpiarlo o lo que se tercie tendríamos que volver a centrarlo. Aunque pueda parecer una nimiedad, colocarlo medio centímetro más atrás o más adelante hará que el punto de impacto varíe, por lo que se ideó ese sistema basado en las monturas de raíl que, antes de que salieran al mercado esas con las ranuras, había que marcar con laca de uñas o cualquier pintura similar el sitio donde debían apretarse las anillas. Supongo que sus odiados cuñados no conocerán ese detallito, así que resérvenlo para cuando se pongan más pesados de la cuenta.

Bueno, es hora de un nuevo bombardeo con diazepam + metamizol magnésico + IVA, así que me piro a flotar un rato. Lo de los visores espero tenerlo en breve si esto remite de una puñetera vez. Cómo las odio...

Hale, he dicho


33 comentarios:

Sete Ruiz Salto dijo...

Muy buenas señor Amo. ¿Recomendarías alguna película sobre este tema que fuera más realista? Siempre es un placer leerte, un saludo.

Amo del castillo dijo...

La de "American Sniper" está bastante bien traída. A mi parecer, solo sobran las escenas babosillas con la parienta y tal. Eso de plasmar la vertiente humana de un tirador me parece una chorrada, la verdad. Pero las escenas de acción están bien. Otra bastante aceptable es la de "Enemigo a las puertas" si bien en esa no busque rigor histórico sino solo buenas ambientación. Además, lo efectos especiales son estupendos.

Un saludo y gracias por su comentario

David Álvarez dijo...

Muy interesante artículo Amo! Lo que más me sorprendió fué lo de disparar con ambos ojos abiertos.

Hablando de mitos, me gustaría preguntarle una cosa que trata más de evitar ser disparado que de disparar: ¿Conoce la serie "Generation Kill"? En ella, un periodista que acompaña a unos marines americanos en la segunda guerra del golfo, se pone a correr en zig zag para evitar que un francotirador irakí le alcance, y cuando consigue volver con los marines, esto le espetan que qué demonios estaba haciendo, que la próxima vez corra en línea recta. ¿Es otro bulo de las pelis lo de correr en zig zag para reducir las posibilidades de que nos acierten? Muchas gracias de antemano

Amo del castillo dijo...

Celebro que le haya resultado interesante, Sr. David. Respecto a la serie que menciona, la desconozco. En cuanto a lo de correr recto o en zigzag dependerá de la posición de uno respecto al tirador. Si hay que correr hacia él o para alejarse de él, colijo que correr en línea recta es darle todas las papeletas para que lo deje seco. Si se corre paralelo al tirador, entonces si se debe correr en línea recta para estar el menor tiempo posible bajo su campo de tiro.

Un saludo y gracias por su comentario

dani dijo...

El cine y sus mitos, muy buen artículo. Yo que he hecho la mili y he sido RV, además de ser VS, he tenido armas en mis manos y he disparado unas pocas veces. Pero nunca he recibido sufiente entrenamiento como para disparar con los dos ojos abiertos. O controlar la respiración o no dar gatillazos. Y me da que muchos soldados tampoco.

Amo del castillo dijo...

En el ejército no enseñaban más que a pegar tiros, Sr. Dani, no a disparar. De hecho, antes no había francotiradores, sino tiradores selectos que usaban el mismo CETME que el resto y que solo se distinguían de los demás por disparar mejor, casi siempre por traerlo ya aprendido de casa. Solo los destinados como francotiradores reciben actualmente un adiestramiento adecuado. Las prácticas de tiro de antaño se limitaban a quemar unas decenas de cartuchos, casi siempre sin establecer un baremo de puntuaciones o sin la presencia de instructores de tiro. A lo más que se llegaba era a explicar como funcionaba el arma, ya fuese el FUSA, la pistola o el subfusil, y a decir que si se encasquillaba se levantase la mano y no se le ocurriera darse la vuelta, pero no la forma de solventar la interrupción por uno mismo. ¿Qué pasaría si en una situación de combate se queda uno sin saber como solucionar ese problema? En fin, para qué hablar... ¡Carajo, si cuando fuimos a las primeras prácticas siendo reclutas dos o tres acabaron llorando a moco tendido porque les daban miedo los disparos! Es lo que tenía la mili obligatoria, que los inútiles, los timoratos y los cobardes entraban en el lote.

Un saludo

David Álvarez dijo...

¿Y es cierto que los instructores gritan e insultan? Un amigo mío del bachillerato se metió a boina verde, y me dijo que lo mejor que le decían a uno era "cabrón" y que eran tíos enormes que pegaban "pechazos" (Supongo que querría decir puñetazos en el pecho). Aunque si veían que te desmoralizabas mucho, te llamaban maricón por no seguir adelante. Ésto fué hace como 12 años o así, y en ésa rama del ejército.

David Álvarez dijo...

Un fastidio lo de que en la mili enseñasen tan poco... Salvo para los que la hayan odiado claro XD

Amo del castillo dijo...

Los cuarteles no han sido nunca colegios de pago, Sr. David. Al personal hay que curtirlo, endurecerlo, hacerle ver que ya no está junto a las faldas de mamá. Hay que insuflarle agresividad, combatividad, mala leche. El enemigo te tratará aún peor, te querrá matar, así que hay que mentalizarse y dar por hecho que la guerra es una circunstancia muy desagradable de la que solo se sale vivo cuando se está mentalizado de ello. Eso no se consigue tratando a la peña en plan blandito ni regalando puntos para obtener más permisos de fin de semana.

El motivo de que los ejércitos forzosos tengan peor preparación, aquí o en cualquier país del mundo, es obvio: cuesta un pastizal entrenar a la tropa para que al cabo de un año se largue a casa. De ahí que el adiestramiento fuese básico para cumplir su cometido, pero nada más. En cuanto a lo de odiar a los deberes patrios, los que así piensan se creen que hacer la mili es defender al gobierno o a las instituciones, y no se dan cuenta de que la Patria es mucho más que cuatro politicastros de chichinabo. La Patria es nuestra familia, nuestra cultura, nuestra forma de vida, nuestros valores, nuestra tierra, y eso es lo que se defiende hasta el último hálito de vida. Dulce et decorum est pro patria mori, y eso no tiene vuelta de hoja.

David Álvarez dijo...

O sea que sí son a veces algo durillos XD
Tal vez el motivo de que muchos reclutas odiasen hacer la mili (a mí ya no me tocó) fuese que no le veían utilidad, por no percibir ninguna amenaza inminente para sus familias ¿Alguien pretendía invadir España para exterminar a su gente como hicieron los Nazis en Rusia? Un familiar que la hizo me dijo literalmente "la mili era una pérdida de tiempo", y no era alguien en contra de las instituciones. Seguro que en Israel el servicio militar obligatorio está mucho mejor acogido de lo que estuvo aquí.
En cuanto a lo de tratar con dureza a los reclutas, se que ha habido controversia ¿Realmente, alguien que sólo esté "de paso" va a volverse más aguerrido porque le griten o incluso le peguen? ¿Y quien tenga vocación de soldado y de hacer carrera militar, necesita que lo maltraten un poco para ser más eficiente?
Cosa muy distinta es ésta charla que da un instructor de marines, que me ha sorprendido positivamente, pues habla de respetarse mutuamente y sacar lo mejor de cada persona, desde luego no tiene nada que ver con los insultos del sargento Hartman https://youtu.be/-Ns2FkZNTC0
Perdone si me he extendido mucho Amo, y espero que sus problemas cervicales terminen de una vez.
Un saludo

alfonsodf dijo...

Discrepo, es muy loable eso de defender a tu familia, tu tierra y tu cultura. Pero la realidad es que el populacho en una guerra no es más que carne de cañón, que sacrifica su integridad física y su vida en beneficio de unas élites a las que importa un comino.

Amo del castillo dijo...

Es un tema demasiado largo para tratarlo aquí, Sr. David. Pero, sea como fuere, lo que sí hay que tener claro es que ya sea milicia obligatoria o voluntaria, siempre es necesario disponer de un ejército porque el palo viene precisamente cuando se baja la guardia. Si vis pacem, para bellum, recuérdelo.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Cuando yo juré bandera, Sr. Alfonso, no me sentí "populacho". Antes al contrario, me sentí muy orgulloso de servir a mi Patria, incluso a los que reniegan de ella o las élites que jamas se pringan. Si se acude a las armas es para impedir que el enemigo vulnere tus leyes, tus costumbres, tu pueblo o tus tierras. Las "élites", en un caso así, cuentan lo mismo que una cagada de mosca en mitad de un mar de lava.

David Álvarez dijo...

En éso sí estoy de acuerdo, en nuestro mundo conviene tener ejército, aunque sea para pelear contra amenazas que estén a miles de km. por lo que puedan hacernos, o al menos (las pocas veces que ello interese) para misiones humanitarias.

Amo del castillo dijo...

Las misiones humanitarias para las ONG's. Esa chorrada de comprometer al ejército repartiendo caramelos fue la enésima soplapollez buenista de nuestros abyectos políticos. Es ejército está para lo que está, no para construir escuelas en estados fallidos

nathan hale smith patton dijo...

Humm justamente este fin de semana Vi enemigo a las puertas y no me creía que Vasili lograse darle al cable a esa distancia, solo me quedé en la parte donde Vasili se pone hacer cochinadas con la rusita (que no tenía mal culo por cierto XD)

Es cierto que Vasili tuvo un duelo a muerte con el malo mañoso de ROM?

Es cierto que los francotiradores sufren de algún temblor al momento de apuntar?

Que rifle es mejor para usar de francotirador? De cerrojo o semiautomático

Humm sr quería pedirle su opinión, por lo mencionado s aquí el servicio militar es una burla (por donde vivo), no tengo nada en contra de limpiar pero aquí ya no enseñan a disparar, solo recoger basura, según por su miedo a que se vuelvan narcos, patrañas, para mí que no enseñan a disparar para evitar alguna revolución o insurrección contra este gobierno

nathan hale smith patton dijo...

Tenga en cuenta sr David que antes si uno no era hijo de ricos tenía que ir sí o sí a la guerra o enlistarse cuando las cosas se ponían feas o era las trincheras o el paredon, los que no aguantaban de plano o se drogaban con cocaína robada de la enfermería o se mataban a puñetas con la foto cachonda que le mandaba su Mozilla o madrina de guerra, ya en el permiso algunos de colgaban o se pegaban el tiró en el coco, yo por mi parte aunque quisiera no puedo hacer servicio militar por mi escoliosis y por mi historial de epilepsia, ni modos, así vine al mundo y me tendré que quedar con las ganas de meterle un tiró entre las cejas algún cuñado que quiera meter su droga aquí en México

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Lo del duelo con el tirador alemán no se ha podido confirmar nunca.

Es la primera ve que escucho eso de que un francotirador tiembla al apuntar, la verdad.

Lo de los cerrojos o los semi-automáticos ya se explicó en una entrada sobre curiosidades armamentísticas. Eche un vistazo en la etiqueta de armas de fuego.

Respecto al servicio militar en su país, me temo que entre las revoluciones que han tenido, la corrupción crónica y para colmo el tema de la droga lo tienen verdaderamente chungo. En fin, que le sea leve, porque no creo que se arreglen allí las cosas de un día para otro.

Un saludo

David Álvarez dijo...

¿Pero mientras el ejército, o al menos una parte de él, no esté ocupado en algún conflicto, no estaría bien usarlo de vez en cuando para realizar o apoyar misiones humanitarias? Si una ONG tiene problemas de seguridad en algún país inestable, ¿Por qué no mandar a parte de nuestro ejército para protegerlos?
También le digo que desconozco a qué se dedica un militar de carrera cuando no hay guerras durante períodos prolongados ¿No trabaja en nada?


Amo del castillo dijo...

Si una ONG está en un país inestable lo primero que tiene que hacer es no ir, y si lo hace que sea bajo su responsabilidad. En todo caso, siempre pueden contratar a los de Blackwater, que son muy eficientes. El pastizal que cuesta mantener tropas en el extranjero para evitar que dos tribus se maten entre ellas y que se seguirán matando en cuanto nos vayamos, se invierte en mantenimiento y compra de material, que es en lo que hay que gastar. Y mientras no hay guerra, los militares solo tienen una misión: estar preparados para cuando la haya.

Espartero africano dijo...

Señor Amo, estoy totalmente de acuerdo con lo que dice sobre las ONG.
He coincidido con algunas (y con la ONU, que casi se puede decir es algo similar y lo mismo de buenista) y su comportamiento en muchas ocasiones se parece a una empresa montada por el dirigente, cuya finalidad primordial parece es el beneficio del propio dirigente y su staff, y en segundo lugar está el procurar hacer algo que se parezca a la ayuda que en teoria van a prestar.
Quizás exagere por mi opinión personal y lo que he visto y sabido desde mi puesto, pero le puedo decir que en la intervención en Albania cuando cayó el régimen comunista, para las ONG era sagrado el fin de semana y en esos dias en los campamentos de refugiados y acogida no quedaban más que los militares.
Y en centroamérica, los fines de semana los funcionarios de la ONU y adyacentes aprovechaban para el turismo en burnos hoteles utilizando los propios coches oficiales, con la autorización debida y pagando una tarifa de uso de estos coches muy asequible, mejor que el alquiler en empresa privada.
Para cualquier urgencia ya estaban los pringados de los militares, en el campo con la guerrilla, y una guardia en la plana mayor por si surgia cualquier cosa.
Aunque también estoy seguro que hay miembros de ONG y de la ONU abnegados y preocupados y convencidos de su labor.

Ismael dijo...

Me quedé impresionado con el aditamento de fusil Kentucky, quien diría que hubo algo así para esa arma de avancarga cuya fabricación disfrutamos en aquel documental.

Sobre el servicio militar acá, es igual que con las restricciones a las armas de fuego. El gobierno en su empeño porque los ciudadanos no pasen jamás ni cerca de un arma ya ha prácticamente abolido la instrucción militar. Tengo un tío que siendo un civil común, en pocos meses ya estaba saltando en paracaídas desde un C-130, hasta hace algunos años todavía se podían dar unos tiros con el G3, ahora a lo más que se llega es a marchar. Lo que se hace los sábados por la mañana es un servicio civil consistente en dar mantenimiento a parques, pintar edificios públicos, recoger basura etc.
Pero el clima general que reina ante este servicio incluso así de pacifico es de apatía, y las ONGs y partidos progresistas piden su abolición.

Que se mejore pronto para tenerlo de vuelta en plenitud.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

He hecho referencia a algo que no quería comentar, Sr. Espartero. Y como además este tipo de organización no son controladas ni auditadas, pues intuyo que de cada 10 euros se quedan con 9 por la cara. En fin, prefiero no meneallo porque esas cosas me ponen de mala leche, y más el ver como se aprovechan de la buena fe de mucha gente para vivir del cuento.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

¿Entonces, están Vds. sin un ejército efectivo, Sr. Ismael? ¿Quiénes son entonces esos tipos que aparecen en las noticias armados de punta en blanco cuando trincan a algún capo de la droga? ¿Policías o qué? Anda que vamos bien con los progres y las ONG's de los cojones...

Un saludo

Ismael dijo...

Son militares de carrera, del ejercito o la armada, de hecho algo que notan los extranjeros al ver los despliegues comunes aquí es que la edad promedio de los soldados es alta, cuando esperarían ver casi adolescentes. No se utiliza en el conflicto actual a los conscriptos, que como mencioné ni siquiera reciben instrucción militar, los conscriptos y las reservas están solo como un número estadístico.

El gran problema es que el ejercito profesional está sufriendo mucho desgaste porque se ha abusado de él poniéndolo a realizar labores de policía (que se pudre de corrupta) pero no queda de otra, y las ONGs que defienden a los delincuentes no paran de entorpecerlo, tienen muy limitado su rango de acción y si algo sale mal siempre se les acusa, En todo caso han sabido salir avante y es único bastión que nos queda.

Un Saludo.

Amo del castillo dijo...

Por lo que veo, las ONG's dan por culo en todas partes. Cabe suponer que deben estar nutridas de los típicos anti-sistemas que solo quieren ver el caos reinando en el mundo, los muy hideputas.

Total, que en su país solo tienen alguna opción los profesionales, mientras que el resto son un mero número en un expediente vacío. Y mientras tanto, los capos de los carteles haciendo la vida imposible a la gente decente. Un panorama desolador. Lógico es que tantos miles de paisanos suyos se la jueguen con tal de llegar a los Estados Unidos. ¡Qué pena, carajo, y qué cabrones los políticos!

alfonsodf dijo...

Vuelvo a discrepar, siendo usted español y teniendo amplios conocimientos de historia, seguro que conoce el atávico nivel de ineptitud de nuestros líderes políticos y económicos, y las inútiles carnicerías que han provocado entre hombres buenos que creían luchar por su familia, su tierra y su cultura.

Le recomiendo la última versión de la película "Los Últimos de Filipinas", obviando la dulcificación de los Tagalos, a los que pintan como hermanitas de la caridad, creo que refleja bastante bien cómo se debe sentir un soldado raso obligado a participar en una guerra que no entiende, y que en el fondo ni le va ni le viene. Especialmente buena es la interpretación que Luis Tosar hace del Teniente Cerezo, un buen oficial que tiene un fuerte conflicto interno entre la obediencia debida a las órdenes y lo que le dicta el sentido común.

nathan hale smith patton dijo...

Para reforzar lo que dijo Ismael sr del castillo, un exsoldado del ejército mexicano me contó que si te la das de héroe eliminando a un criminal antes que este cometa su fechoría te joden la madre los derechos humanos ¿Que quiero decir? Usted está haciendo su patrulla por las calles, nota algún grupo con actitud sospechosa o que ya de plano vio con armas escondidas y si usted se le ocurre la brillante idea de arrestarlos o de agarrarse a balazos con ellos antes que estos disparen primero le dan una buena corte marcial y a la cárcel sin sueldo puede parar, me dijo que literalmente si desenfunda primero antes que el maloso de turno y este resulta herido o muerto aunque este traiga malas intenciones el afectado siempre será usted, mismo caso en Argentina donde si el dueño del negocio se defiende a balazos de los chorros lo llevan preso a menos que tenga una grabación que demuestre que los malosos sacaron el arma primero

nathan hale smith patton dijo...

Nah sr del castillo, los que les dan las armas a los capos son los yankees, por eso me tiene hasta los cojones que Trump diga que México es un país violento o que nosotros les llevamos criminales cuando es su puñetero país quién arma a los narcos y ellos son lo que le compran su droga, y de ejemplo está la operación "rápido y furioso"

Amo del castillo dijo...

Me temo que no puedo emitir un juicio sobre la película que menciona, Sr. Alfonso. A los 10 minutos de visionado y ante la evidente corrección política imperante y con los estereotipos obligatorios marcados por la progresía de beluga y Möet la cerré. En cualquier caso, un soldado no tiene que cuestionarse nada ni tiene que entender si la guerra en la que participa es o no de su incumbencia. Un soldado, sea cual sea su graduación, solo tiene un cometido: obedecer las órdenes.

Lo que hagan los políticos es otra historia. Ya sabemos que llevan unos 4.000 años incordiando al prójimo, y probablemente pasarán muchos más hasta que esos virus malignos se extingan para siempre.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Total, que ahí también pringa el que se defiende legítimamente, igual que aquí, donde leyes y jueces excesivamente garantistas protegen al delincuente y dejan vendido al ciudadano honrado. Debe ser una pandemia extendida por todo el mundo, me temo. Aquí hay una ONG, española, por supuesto, que se dedica a filmar los asaltos de las vallas fronterizas de Melilla para denunciar a la Guardia Civil cuando se ve obligada a rechazar por la fuerza a las oleadas de inmigrantes extremadamente agresivos. Naturalmente, no dicen que los asaltantes, casi siempre negros provenientes de África Central, van armados de palos y piedras. En fin, unos tiempos terribles nos toca vivir...

Draugkarak dijo...

Algo que siempre comentamos un compañero y yo, a próposito del primer gazapo que usted ha mencionado, es que casi siempre ajustan la distancia accionando la torreta equivocada, ya que accionan la de lateralidad y no la de alcance.

Sobre lo que indica que el disparo ha de sorprender a quién lo efectua, estoy de acuerdo para un tirador novel, pero no así para uno experimentado, que no solo ha de realizarlo de forma completamente deliberada y consciente, sino que además ha de seguir con el control del disparador durante el seguimiento del tiro y el reseteo del gatillo. Pero en fin, cada maestrillo tiene su librillo y cada tirador su opinión...;-)

Y para todos aquellos interesados en el tema, les recomiendo la lectura del libro the ultimate sniper, el cuál también puede encontrase fácilmente en castellano, ya que uno de los autores es español.

Amo del castillo dijo...

Por muy experimentado que sea un tirador, Sr. Draugkarak, y se lo dice uno que ha practicado el tiro durante 20 años en varias modalidades de arma corta en 1ª categoría, el momento del desenganche siempre debe sorprender porque, de lo contrario, se convertirá en un disparo erróneo en mayor o menos grado en función de la tracción que se haga. Obviamente, el proceso del disparo debe ser consciente y controlado, presionando progresivamente la cola del disparador conforme a todas las normas que ya sabemos de memoria, pero el instante en que el martillo o el percutor queda libre debe ser, por decirlo de alguna forma, involuntario. Aparte de eso, como bien dice, la presión debe proseguir hasta alcanzar el forelash, así como el mantenimiento de las miras para que la vista no quiera adelantar a la bala, defecto este que, como sabrá, es habitual en los novatos.

Por lo demás, quedovos muy agradecido por la aportación y el comentario. Un saludo