martes, 7 de noviembre de 2017

Curiosidades: el periplo militar del cabo Adolf Hitler


Hitler, el primero a la derecha, junto a algunos compañeros. Generalmente aparece en las fotos de grupo colocado
en un extremo, y siempre con un rictus serio

Retrato del futuro cabo Adolf a la edad de 16 años
obra de F. Sturmberger, un compañero de clase
Nada nuevo creo que pueda decirse sobre este controvertido personaje a estas alturas. Se han publicado tropocientas biografías sobre su vida y milagros, y aún más ensayos acerca de su compleja personalidad que, en realidad, nadie ha sabido aún descifrar. Todos sabemos más o menos como fue su existencia desde su nacimiento en Braunau am Inn en el seno de una familia modesta cuyo cabeza de familia, Alois Hitler, era funcionario de aduanas y de cuyos orígenes se han escrito mil historias por ser hijo espurio de una criada y no se sabe quién. También hemos oído hablar alguna vez de su problemática adolescencia, su vida bohemia hasta el estallido de la Gran Guerra y, por supuesto, su ascenso al poder tras una farragosa carrera política. Sin embargo, quizás la parte que menos se conozca fue su periplo militar, desde que se alistó en 1914 hasta que dio término la contienda y se agarró un cabreo importante porque, como la inmensa de sus camaradas pensaban, se habían pasado cuatro largos y penosos años en el frente para verse vendidos, según las ideas políticas de cada cual, por las élites sociales, los comunistas y marxistas en general, por los judíos forrados de pasta que eran los que movían los hilos en la sombra, etc. 

Un Hitler cuasi cadavérico de principios
de la guerra
Alguna que otra vez hemos contemplado las pocas fotos que se conservan de este personaje durante su permanencia en filas, en las que vemos a un joven Hitler enjuto, serio y con su demacrada jeta adornada por un poblado mostacho según la moda de la época. Pero, en definitiva, no nos hemos dedicado por lo general a profundizar en esa parte de su vida porque la verdaderamente jugosa empezó más tarde, cuando se hizo el amo del cotarro y sumergió al mundo en una vorágine como jamás viose. Así pues, daremos cuenta de una serie de curiosidades curiosas, de esas que no suelen comentarse en los documentales del Canal Historia, para vapulear de forma inmisericorde a ese cuñado que asegura saberlo todo sobre el nefando Führer, y que hasta compró en eBay una Cruz de Hierro para colgarla en el salón en un marquito junto a un certificado de autenticidad muy bien falsificado por un grabador rumano que, enviado al paro tras la caída de Ceaucescu, se gana la vida desde entonces vendiendo condecoraciones auténticas más falsas que un euro de plastilina. 

Una de las muchas acuarelas que elaboró
Hitler durante su faceta pictórica. La verdad
es que el hombre no lo hacía nada mal
Bueno, la cosa es que el 24 de mayo de 1913, nuestro hombre se largó de Viena porque no le gustaba nada el ambiente de aquella ciudad donde, según él, "...era repugnante el conglomerado de razas que mostraba la capital del reino..." que, naturalmente, incluía judíos, y se plantó en Munich, donde tenía la intención de cultivarse y prosperar como artista del lápiz y el pincel. Como no andaba precisamente sobrado de peculio acabó recalando en casa de Josef Popp, un sastre que tenía su negocio en el número 34 de  la calle Schleissheimer, donde este probo espadachín de la aguja ofrecía en alquiler una habitación para "hombres respetables". Frau Popp le mostró al joven austriaco la habitación y llegaron a un acuerdo en seguida. Hitler le dio una señal y cuando le preguntaron nombre y oficio para el registro puso "Adolf Hitler, pintor arquitectónico de Viena". En Munich, nuestro hombre se encontraba en su salsa. Acudía a la ópera, a los cafés, a las cervecerías y, en definitiva, a todos los ambientes bohemios de la ciudad, viviendo de lo poco que ganaba con sus acuarelas por las que, por cierto, hoy se pagan buenos dineros solo por ser obra suya. Pero un mal día el mundo cruel le mostró su verdadera faz, y aquí comenzamos a narrar esta serie de curiosidades curiosas.

Nº 34 de la calle Schleissheimer, en Munich,
donde vivió Hitler hasta su incorporación a filas
1. Apenas dos meses después de largarse de Viena, el 22 de agosto de 1913, un funcionario ya hizo constar que el ciudadano Adolf no solo no había hecho acto de presencia para cumplir con sus obligaciones militares, sino que tampoco se sabía nada de su paradero. Como nacido en 1889, debía haberse registrado para el servicio militar en 1909 y presentado al examen médico en la primavera de 1910, pero por algún motivo que se desconoce pasó del tema. Tras las pesquisas pertinentes, en las que se incluyeron a sus hermanas Ángela y Paula que afirmaron no saber nada de él desde 1908, el funcionario, un tal Zauner, dio por fin con el supuesto prófugo en casa del sastre muniqués. A las 15:30 del domingo, 18 de enero de 1914, o sea, en plena hora de la sacrosanta siesta, un tal Herle, inspector de la policía criminal de Munich, se presentó en su humilde domicilio  para hacerle entrega de un oficio en el que se le ordenaba que el día 20 debía personarse en el embarcadero Kaiserin Elisabeth de Linz para cumplir el servicio militar. Herle añadió que podía caerle una multa de 2.000 coronas y una pena de cárcel de entre cuatro semanas y un año si no podía dar explicaciones convincentes sobre su deserción, tras lo cual lo agarró por una oreja y se lo llevó detenido, entregándolo al día siguiente en el consulado austriaco. El ciudadano Hitler se acojonó en grado sumo, y envió al cónsul un pliego de descargo en el que juraba por todo lo jurable que, aunque ciertamente había faltado a su deber de registrarse en 1909, al año siguiente sí lo hizo, pero que no recibió luego ningún tipo de llamada o requerimiento. Además, le largó una filípica tan lacrimógena narrando sus miserias que el cónsul se enterneció tanto que no le metió el paquete reglamentario. Total, que al final incluso le aceptaron que se presentase en Salzburgo en vez de en Linz ya que estaba más cerca de Munich, por lo que lió el petate y, con un billete de tren pagado por el estado austriaco, se presentó el 5 de febrero siguiente ante la Comisión de Reclutamiento local para pasar el examen médico. El resultado no pudo ser más alentador para el ciudadano Adolf ya que el diagnóstico fue el siguiente: "Inútil para el servicio militar y servicios auxiliares. Demasiado débil. Inhábil para el manejo de las armas". Muy contentito por haberse quitado de encima, de momento, los sacrosantos deberes patrios, se volvió a Munich a seguir con sus acuarelas y demás historias, que era lo que le molaba.

2. Ya vemos que el ciudadano Adolf fue declarado inútil para el servicio, por lo que muchos se preguntarán como acabó alistado desde el primer momento y, además, en una unidad alemana y no austriaca. La cosa es que tras su regreso a Munich y a raíz del asesinato del archiduque Francisco Fernando a manos del memo de Gavrilo Princip, un fuerte sentimiento pangermanista se apoderó de nuestro hombre, que vio en la monarquía de los Hohenzollern una especie de nuevos cruzados cuyos caballeros, uséase, la carne de cañón que enviarían al frente, serían los designados por el destino para formar una Gran Alemania que dominaría el mundo. La famosa foto en que se le ve mezclado entre la masa exultante ante la movilización general decretada a raíz de la declaración de guerra de Rusia, aliada de Serbia, fue tomada en el Feldherrnhalle de Munich el 2 de agosto de 1914. El ciudadano Adolf se lo tomó tan a pecho que luego escribió que "...superado por un rapto de entusiasmo, caí de rodillas y le di gracias al Cielo con el corazón desbordante por concederme la suerte de poder vivir en este tiempo.

El efímero coronel List
3. El día 3 Francia declaró la guerra a Alemania, por lo que envió una carta personal nada menos que al rey Luis III de Baviera rogándole que lo admitiese en su ejército. Apenas tardaron un día en responderle, lo que demuestra tres cosas. Una que el rey Luis era un sujeto serio que respondía a la correspondencia con prontitud. Dos, que, a la vista de lo que se avecinaba, estaban dispuestos a admitir como voluntarios a todo bicho viviente.  Y tres, que la avalancha de voluntarios, así como cierta incompetencia por parte de los funcionarios encargados del reclutamiento, pasaron por alto su nacionalidad. De hecho, parece ser que no fue ni mucho menos el único austriaco que sirvió en el ejército bávaro. En cualquier caso, la cuestión es que el día 5 de agosto se presentó como voluntario en el 1er. Rgto. de Infantería, donde no fue admitido por estar completo. El día 16 fue finalmente citado para que se presentase en el Centro de Reclutamiento nº 6 de Munich, donde sería enviado al 2º batallón del 2º Regimiento de Infantería, donde recibiría el equipo completo. Este batallón fue acuartelado en una escuela que habilitaron para tal fin, y allí empezó a recibir instrucción militar hasta que, a comienzos de septiembre fue destinado de forma definitiva al 16º Regimiento de Infantería de Reserva, más conocido por el nombre de su comandante, el coronel Alfred Julius List. Este regimiento, de reciente creación, estaba nutrido por personal de lo más variopinto en lo tocante a las edades de sus componentes, así como origen o estatus social de los mismos. Allí permaneció nuestro hombre durante toda su andadura bélica.

Hitler, con un pickelhaube en la cabeza, junto a unos compañeros en un
refugio en el frente
4. La instrucción fue completada aprisa y corriendo porque el 20 de octubre siguiente, apenas mes y medio después de su reclutamiento, el Regimiento List estaba listo para ser enviado al frente a tener una muerte heroica conforme mandan los cánones. Al día siguiente embarcaron al personal en tres trenes y los mandaron al Frente Occidental, teniendo como destino la ciudad de Lille, donde arribaron el 23. Seis días más tarde, el soldado Hitler entró en fuego por vez primera en la carretera de Menin, cerca de Ypres. Allí mantuvieron un violento cambio de impresiones con el enemigo durante cuatro días, de resultas de lo cual los efectivos del regimiento List se vieron un tanto mermados. Bueno, no nos engañemos, les dieron las del tigre, porque tuvieron un 70% de bajas incluyendo a su comandante, el coronel List, al que la guerra le dio menos de sí que un jersey de hojalata ya que palmó el día 31 con el tórax bastante perjudicado por la metralla. De los 3.600 efectivos con que su regimiento llegó al frente se habían quedado en apenas 611 debido, entre otros motivos, al fuego amigo de dos regimientos de Württemberg y de Sajonia que los confundieron con british (Dios maldiga a Nelson). En fin, no se puede decir que el bautismo de fuego del soldado Hitler fuese precisamente alentador.

Hitler, en la primera fila a la izquierda, con los enlaces del regimiento.
Como siempre, aparece en un extremo y más serio que un responso
5. Como el regimiento se había quedado bajo mínimos lo ascendieron a cabo el 3 de noviembre. El List, como todas las unidades de los bandos en liza, quedó inmovilizado por la guerra de posiciones que acababa de inaugurarse, por lo que tuvo tiempo de rehacer sus mermados efectivos. Con el ascenso le llegó además un nuevo destino. El día 9 fue enviadoo a la plana mayor del regimiento como Meldegänger (enlace), donde serviría el resto de la guerra. Ser enlace no era precisamente una lotería. Caían como moscas porque debían ponerse en movimiento cuando la artillería destruía las líneas telefónicas y no quedaba más remedio que corretear por las trincheras, o incluso fuera de ellas, para llevar las órdenes que no se podían comunicar hasta que se arreglasen las líneas averiadas. Pero, además, eran unos de los principales objetivos de los francotiradores porque un enlace muerto era como una línea telefónica destruida, y en este caso no se ponían arreglar sino, a lo sumo, sustituirlos por otros nuevos. De hecho, en apenas un mes ya habían pasado a menos vida tres de los ocho enlaces de la plana mayor, y otro había sido herido de gravedad, por lo que ya vemos que la vida de estos probos corredores no era fácil.

Hitler junto a dos compañeros del grupo de enlaces,
Ernst Schmidt y Anton Bachmann, Con ellos, Fuchsl,
la mascota de Hitler. Los tres muestran la cinta de la
Cruz de Hierro de 2ª clase
6. Su primera condecoración le llegó aquel mismo mes, pero además acompañada por buenos augurios respecto a su futuro. El nuevo comandante de la unidad, el teniente coronel Engelhardt, tenía in mente proponerlo para la Cruz de Hierro de 2ª clase. Pero estando en su refugio con varios oficiales del regimiento, una granada enemiga lo alcanzó de lleno, matando a varios de ellos y dejando al teniente coronel hecho una birria al pobre hombre. El cabo Hitler había salido apenas 5 minutos antes a cumplir una misión de enlace, por lo que se libró por los pelos de  una muerte casi segura. Así fue la famosa anécdota por la que, desde aquel momento, se consideró a sí mismo como alguien señalado por la Providencia para alcanzar grandes destinos. Pero, cuestiones providenciales aparte, la cosa es que Engelhardt no palmó, la propuesta llegó a instancias superiores y, finalmente, le fue concedida el 2 de diciembre de manos del teniente Georg Eichelsdörfer. Fue, según manifestó en una carta a su antiguo casero, el sastre Popp, "el día más feliz de mi vida". Normal, a todo el mundo le gusta que le reconozcan los méritos, qué carajo... Solo 60 hombres de su regimiento recibieron esa distinción, entre ellos cuatro enlaces entre los que se encontraba el cabo Hitler, así que ya vemos que no la otorgaban así como así.

HItler, a la izquierda con un frondoso mostacho. En la foto aparece
también Fuchsl, que por lo visto era un chucho apreciado por el personal
7. Es de todos sabido que Hitler tenía pasión por los chuchos. En el frente dio con uno al que adoptó como mascota con el nombre de Fuchsl, que aparece en alguna que otra foto junto al cabo Hitler y sus camaradas. El chucho aquel era más listo que el hambre, y según él mismo contaba posteriormente, se ponía delante de él cuando comía esperando a ver si caía algo. Pero cuando se daba cuenta de que, tras pasar un rato, no le daba nada, se sentaba delante mirándolo con expresión de "¿y a mí, qué?". Al parecer, le tomó un cariño bestial al animalito, y se entretenía enseñándole a hacer chorradas para pasar el rato ya que Hitler no era precisamente un tipo sociable, y solía permanecer en los refugios sumido en sus pensamientos o leyendo mientras sus compañeros jugaban a las cartas o se rifaban postales eróticas para aliviarse en algún rincón apacible por la falta de hembra.

En esta vemos a Hitler, en segundo lugar por la derecha en la última fila,
junto a varios camaradas convaleciendo en el hospital de Beelitz
8. Su regimiento fue enviado en marzo de 1915 al sector de Fromelles, donde tendría lugar una buena escabechina cuando en julio del año siguiente comenzó la batalla del Somme. La primera herida la recibió el 5 de octubre, cuando una granada de artillería explotó justo en la entrada del refugio donde se encontraba junto a unos compañeros. Mientras que los demás resultaron muertos o gravemente heridos, el cabo Hitler solo recibió algunas esquirlas de metralla en el muslo izquierdo. La suerte le seguía favoreciendo. Fue trasladado a un hospital de campaña, donde permaneció hasta el día 9 para, a continuación, ser enviado al hospital de la Cruz Roja de Beelitz, cerca de Berlín, donde prosiguió su convalecencia hasta el día 1 de diciembre. De vuelta al frente, recibió su segunda distinción el 17 septiembre de 1917, cuando su regimiento fue replegado tras sufrir enormes pérdidas a lo largo del mes de agosto. En esta ocasión le fue concedida la Cruz Militar de 3ª clase. Posteriormente, el 18 mayo de 1918 obtuvo la Verwundeterabrechnen, la Medalla de Herido, una distinción creada el 3 de marzo de aquel mismo año por el káiser para que sirviera de consuelo a los que habían agujerado el pellejo por la Patria.

Hitler luciendo la Cruz de Hierro
de 1ª clase
9. El 4 de agosto de 1918 le fue otorgado su más preciado galardón, que jamás en su vida dejó de lucir y que creo que hasta lo llevaba puesto cuando se duchaba, la Cruz de Hierro de 1ª clase, una condecoración que solo se concedía a los suboficiales y las clases de tropa de forma excepcional. Recordemos que era la distinción más importante del ejército alemán tras la Orden Pour le Mérite, que solo obtenían los miembros de la élite militar y los aviadores más distinguidos, como von Richthofen, su mismo hermano, Lothar, el inefable Göring y tantos otros. Sin embargo, la concesión de esta medalla estuvo y aún está envuelta en cierto misterio ya que, tras la guerra y su inicio en la política, intentó ocultar por todos los medios que se la debía a un judío. En los libros de texto en que los nenes arios aprendían la vida y milagros del excelso Führer se explicaba que la obtuvo haciendo prisioneros a nada menos que 15 gabachos (Dios maldiga al enano corso) a los que, tras acojonarlos bonitamente, desarmó él solito y los condujo a retaguardia. Sin embargo, parece ser que la realidad era muy diferente.

Hitler en el Berchtesgaden. Bajo su inseparable
Cruz de Hierro de 1ª clase se ve la
Verwundetenabzeichen, la Insignia de Herido
Unas semanas antes, tras quedar destruidas las líneas telefónicas durante un feroz bombardeo, un oficial de la plana mayor de origen judío, el teniente Hugo Gutmann, prometió la medalla al cabo Hitler y a otro enlace si eran capaces de hacer llegar un importante mensaje hasta primera línea, lo que ambos lograron. Tras recomendarles para la concesión del premio, Gutmann tuvo que insistir durante semanas al comandante de la división porque, aunque era un hecho meritorio, no lo consideraba tanto como para acceder a una distinción tan importante. Al final, Gutmann se salió con la suya y, finalmente, la dichosa medalla fue prendida del ajado uniforme del cabo Hitler por el mayor von Tubeuf. En todo caso, Hitler jamás agradeció al teniente su intercesión ya que más tarde escribió que "...habíamos tenido un judío en nuestro regimiento, Gutmann, un cobarde incomparable. Había ganado la Cruz de Hierro de 1ª clase. Eso fue una atrocidad y una desgracia." De desagradecidos está el mundo lleno, ¿que no?

Hitler tras la guerra
10. Para el cabo Hitler, la guerra terminó en la noche del 13 al 14 de agosto de 1918. Su unidad se encontraba en unas colinas al sur de Wervick, en el sector de Ypres, cuando les sorprendió un ataque de iperita por parte de los british. Al darse cuenta de lo que se les venía encima, tanto él como sus compañeros salieron echando leches de allí ya que ante la iperita no valían las máscaras antigás normales, y era necesario cubrirse con una capa protectora de goma para impedir que aquella porquería llegase al cuerpo. Cuando salieron de las trincheras el cabo Hitler tenía ya los ojos como dos tomates, y hacia las 7 de la mañana los sentía "como brasas ardientes, y todo se había oscurecido alrededor", siendo evacuado junto a otros compañeros afectados por el gas al hospital de campaña de Oudenaarde, donde recibieron el tratamiento adecuado para mitigar los efectos de la porquería aquella que les habían dejado las conjuntivas y los párpados como boniatos. El día 21, el cabo Hitler fue enviado al hospital de Pasewalk, en Pomerania. Parece ser que tuvo una recaída de tipo psicosomático producida por el berrinche que se llevó cuando se enteró de que Alemania estaba a punto de rendirse, porque el día 9 de noviembre había recuperado por fin la visión para perderla de momento al saber la noticia de lo que él mismo denominó como "la mayor villanía del siglo". La cuestión es que el día 10 el capellán del hospital reunió a los pacientes para informarles que el káiser había sido derrocado, que la monarquía se había ido a hacer puñetas, que se había instaurado una república y, lo que era peor, había estallado una revolución. El cabreo fue tan monumental que, según él mismo, metió la cabeza entre la manta y la almohada para ponerse a llorar a moco tendido. "Desde que estuve ante la tumba de mi madre no había llorado... pero entonces no pude evitarlo" dijo más tarde. El día 11, Alemania se rendía. A finales de ese mismo mes, el cabo Hitler recibió el alta médica y declarado como apto para el servicio a pesar de que "...solo podía distinguir los titulares más grandes de un periódico" pero, total, ya daba igual. Por cierto que durante su estancia en el hospital recibió su última condecoración, la Dienstauszeichnung (Medalla al Servicio) de 3ª clase. En fin, el hombre hizo acopio de quincallería militar para lucir en la pechera.


Carné de DAP del ex-cabo Hitler donde podemos ver la
fecha de su afiliación al partido, 1 de enero de 1920
11. El término del conflicto no supuso la licencia. Sin oficio ni beneficio, ni perspectivas de vender más acuarelas arquitectónicas porque no estaba el horno para bollos, permaneció en el ejército, donde al menos tenía alojamiento y tres comidas al día. Tras pasar por varios destinos acabó ejerciendo como agente de inteligencia para, como otros de sus compañeros, infiltrarse en los partidos políticos que habían surgido como hongos a raíz de la revolución. En julio de 1919 recibió el encargo de infiltrarse en un partido birrioso que apenas contaba con medio centenar de miembros, el DAP (Deutsche Arbeiter Partei, Partido Obrero Alemán) dirigido por Anton Drexler y, en vez de llevar a cabo sus labores de intoxicación e información, resultó que le tomó gusto a eso de despotricar contra los comunistas y los judíos, culpables según muchos de haber perdido la guerra, así como contra el humillante Tratado de Versalles. El 31 de marzo de 1920 se licenció finalmente del ejército dando así comienzo su carrera política.

Fritz Wiedemann cuando era un picatoste
nazi
12. Como colofón, añadir una curiosidad extra, y es acerca del ascenso a unteroffizier (suboficial) que nunca llegó a pesar de, como hemos visto, tener méritos para ello ya que era un tipo valeroso. Según Max Amann, posteriormente uno de los fundadores del NSDAP y que sirvió como sargento encargado del personal en en el regimiento List donde conoció a Hitler, se llegó a plantear la posibilidad de ascenderlo. Por otro lado, el capitán Fritz Wiedemann, que servía como ayudante del comandante del regimiento, manifestó posteriormente que los mandamases de la unidad lo veían como un bohemio y carente de dotes de mando, por lo que queda claro que ninguno de ellos tenía un máster en psicología. Lo más probable es que prejuzgasen al cabo Hitler en base a su actitud generalmente retraída, su carácter solitario y su escaso interés por tener amiguitos en el regimiento. En cualquier caso, y paradojas del destino, tanto Amann como Wiedemann fueron posteriormente subordinados de Hitler.

Bien, este fue, grosso modo, el periplo militar del cabo Hitler. Como hemos ido leyendo, fue uno más de los millones de alemanes que combatieron por su país y que incluso fue recompensado con distinciones superiores a las habituales en un simple cabo. Es más que evidente que si hubiese tenido una muerte heroica le habría ahorrado al planeta unos cuantos millones de víctimas, pero por algún motivo la Providencia lo dejó escapar en las diversas ocasiones que tuvo para entregar la cuchara. En todo caso, es posible que el nacionalismo feroz que surgió en Alemania a raíz de la humillante derrota sufrida hubiese creado, sino a este sujeto, otro igual o peor, por lo que los seguidores de la teoría de la predestinación asegurarían tal vez que eso estaba escrito.

En fin, espero que esta docena de curiosidades curiosas permitan a vuecedes impeler a cualquier cuñado a una autolisis fulminante, incapaces de soportar la humillación de haberse gastado un dinero en la tele por cable para que, al final, lo que han aprendido en los documentales no les haya servido de nada.

Hale, he dicho

Hitler (4º por la derecha) aparece en esta foto junto a sus siete colegas enlaces del regimiento

35 comentarios:

lope1562 dijo...

Estoy leyendo su blog, y me está gustando mucho.

Si me lo permite, le comentaré que en su momento leí el libro <>, escrito por Thomas Weber, quien entre otras prácticas para preparar el libro, buceó en el archivo de guerra de Baviera en Munich.

Un detalle menor pero a comentar de ese libro, es que según el autor, Hitler jamás fue ascendido a cabo, sino a <>. Por supuesto, el autor indica el rango en idioma alemán, pero la verdad es que no lo recuerdo, y no tengo el libro a mano para comentarlo.

Otra curiosidad comentada en el libro, es que Gutmann tuvo que huir de Alemania durante el nazismo, ya que a su condición de judío se unía la de ser especialmente incómodo o odioso para el nazismo. Además, tuvo que cargar durante toda su vida con el remordimiento por haber propuesto a Hitler para esa medalla, ya que no sólo lució orgullosamente toda su vida, sino que fue un importante activo propagandístico para Hitler.

Al hilo de esto, comentar que al parecer a Hitler el resto de soldados de su unidad lo consideraba un <>. Es decir, que se buscó un agujero en la retaguardia, donde no sólo estaba lo más lejos posible del frente, sino también lo más cerca posible de los mandos. Weber comenta que había dos tipos de correos de enlace, uno de ellos actuaba en la línea del frente, y el otro tipo actuaba de enlace entre el centro de mando (en la retaguardia) y el frente. Hitler pertenecería a este segundo centro. Es decir, que se le concederían medallas y beneficios no por heroísmo, sino por ser un <>.

Así mismo, el libro indica que la famosa ceguera de Hitler, en realidad tuvo efectos leves que podrían haber sido tratados ya cerca del frente. Sin embargo, tuvo que ser evacuado porque ya desde que sufrió ese ataque, tuvo ese efecto psicosomático. Es decir, que aún habiéndose recuperado físicamente, seguía afectado psicológicamente. Por ello fue evacuado a un hospital donde era tratado por el efecto psicosomático (no por el efecto físico del gas). Por tanto, el efecto sufrido al conocer la rendición de Alemania, fue más bien una recaída.

Amo del castillo dijo...

Ante todo, celebro que el blog le resulte interesante, así como agradecerle su aportación, Sr. Lope.

Respecto a sus comentarios, vayamos por partes.

Ciertamente, hay algún que otro autor que afirma que Hitler no fue ascendido a cabo (gefreiter), sino a soldado de 1ª clase (oberschütze). Esta graduación era usada inicialmente por el ejército bávaro, al cual pertenecía el Rgto. List, y no fue añadida al ejército alemán hasta 1920. Sin embargo, de las cuatro biografías que he manejado para elaborar la entrada, las de Joachim Fest, Ian Kershaw, John Toland y Volker Ullrich, solo este último coincide que la que vuecé menciona. Ya sabe la tendencia que hay al revisionismo por parte de muchos autores porque, al cabo, es la única forma de vender sobre un tema tan manido, así que hay que entresacar datos nuevos cuya autenticidad debe ser cuestionada por norma. Estos "nuevos datos" suelen ser anunciados con grandes alharacas pero, en realidad, muchas veces no se aportan pruebas contundentes. En cualquier caso, y ya que siguen siendo mayoría los que afirman que ascendió a cabo, mote por el que incluso era llamado despectivamente por los gerifaltes del ejército tras su ascenso al poder, me quedo con la teoría mayoritaria. Por otro lado, en ninguna foto se atisba el distintivo de soldado de 1ª clase en las fotos que se conservan, que consistía en un diamante blanco sobre un parche circular negro en la manga izquierda.

La reseña de la biografía que menciona ya apareció en la prensa, concretamente en el Daily Mail hace varios años y, la verdad, me parece asaz tendenciosa y emplea el recurso habitual de autores con ganas de vender recurriendo al "esto nadie lo ha contado antes", lo que tratándose de un personaje tan polémico como Hitler suele dar resultado. Pero el hecho de que Weber afirme que obtuvo una Cruz de Hierro de 1ª clase por ser coleguilla de los mandos de su unidad me parece absurdo y una mera forma de descalificar los méritos de alguien por muy odioso que haya sido.

En definitiva, no me merece mucho crédito el tal Weber, la verdad. Se me antoja un personaje similar a Kurt Hunter-Mann, que descubrió un cementerio en York y en dos días ya había deducido que eran gladiadores, y hasta qué tipo de gladiador había sido el propietario de cada esqueleto. Puede consultar la entrada aquí:

http://amodelcastillo.blogspot.com.es/2014/02/el-cementerio-de-gladiadores-de-york.html

En fin, ya le digo, estos autores revisionistas hay que tomarlos con mucha precaución, y más cuando hay obras como la de Kershaw, considerada como la biografía definitiva de Hitler. Eso de coger personajes históricos y darles la vuelta como un calcetín asegurando que sus medallas eran falsas, que sus heridas eran falsas, y que en realidad fueron unos cobardes redomados no me resulta aceptable, y más cuando hay decenas de autores que afirman lo contrario.

Un saludo

JorgeL dijo...

Pues el cabito este puede que más tarde fuera un http (hijo de la tan tremendísima p...) pero tenia suficiente valor para hacer (bien)su trabajo, suerte para mantenerse vivo y suficiente mérito para que se lo reconocieran.
Un saludo

Amo del castillo dijo...

Así es, Sr. Jorge. El que alguien sea un ser despreciable no es motivo para restarle otros méritos que pueda tener. Un ejemplo lo tenemos en Dirlewanger, al que ya se le dedicó una entrada en la que se daba cuenta de como este sujeto, paradigma del más refinado sadismo, fue herido siete veces en combate, participó en las dos guerras mundiales y en la guerra civil española y fue condecorado incluso con la Cruz de Caballero. Que fue un hideputa clase A extra superior ya lo sabemos, pero negar que fue un militar valeroso es absurdo.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Con revisionista se refiera a esos autores que denigran las acciones militares de hitler en la primera guerra mundial solo por vender mas?

Pues eso lo hacen en casi todo para vender, ¿Que venderia mas?
Un libro que hable de la leyenda negra de la inquisicion española o un libro que hable de la derrota a san blaz leo

Amo del castillo dijo...

Revisionista es cualquiera que pretende modificar la historia comúnmente aceptada con nuevas teorías, verdaderas o falsas. Suelo tomarme con muchas reservas ese tipo de obras precisamente porque suelen basarse en el sensacionalismo antes que en el rigor, y que el autor sea historiador no significa que tenga más crédito precisamente. El afán de lucro abarca a todo el mundo.

Un libro que vendería horrores sería uno que desvelase las derrotas sufridas por los british y que han pasado a la historia como victorias gracias a su magnífica propaganda. Pero dudo que tuviese ventas en Inglaterra, son muy poco dados a admitir sus errores.

JorgeL dijo...

Por cierto, me llamó la atención que existieran dos tipos de enlaces, uno entre las diferentes secciones del frente y otro del puesto de mando al frente (imagino que iría cada vez a una sección en específico del frente). No solo no me parece mala idea, sino hasta práctico. Y tan expuestos estaban a la guadaña los primeros (cortando las comunicaciones entre las secciones de tropas) como los segundos (incapacitando a las tropas de recibir órdenes u orientaciones de los mandos superiores). Teniendo en cuenta la vocación práctica de la organizacion militar de los tedescos, me resulta hasta normal esta division de tareas.
saludos

Amo del castillo dijo...

En lo que a mí respecta, no tengo constancia de que hubiera dos tipos de enlaces, sino solo que el regimiento tenía ocho hombres dedicados a ese menester que, supongo, se irían relevando. En cualquier caso, como hemos visto, estar en el puesto de mando a la espera de órdenes no implicaba estar a salvo ya que la distancia entre el mismo y la primera línea era de apenas un par de kilómetros a lo sumo, o sea, que podían volar en pedazos como le ocurrió al mismísimo coronel List.

Por otro lado, la misión de los enlaces era mantener el contacto entre el puesto de mando y los oficiales de las compañías de primera línea ya que entre estas, si hacía falta, bastaba con enviar a cualquier soldado que solo tenía que recorrer unos cientos de metros de trinchera. Sin embargo, si la línea telefónica entre dicho puesto de mando y la primera línea era cortada es cuando empezaban las complicaciones, y cuando los enlaces tenían que salir a comunicar las órdenes oportunas. En todo caso, si me viera en una situación así y tuviera que elegir entre ser enlace en primera línea y entre el puesto de mando y primera línea, obviamente preferiría el primer destino ya que no tendría que exponerme a recorrer zonas batidas por la artillería y los francotiradores. Sea como fuere, lo que sí está claro, y eso lo manifiestan de ese modo en todas partes, es que ser enlace no era ninguna bicoca. Ya hemos visto como solo en un mes el List perdió a la mitad de ellos.

Un saludo

dani dijo...

Muy interesante el artículo, algo había leído pero nunca todo junto. Lo de prometer medallas para incentivar acciones peligrosas es relativamente habitual, pero que lo hiciera un "mero" teniente es lo que me descoloca un poco. Aunque claro, en el ejército del Kaiser eran muy tacaños a la hora de dar ascensos y lo mismo ese teniente estaba al mando de un batallón. El autor de Tempestades de Acero no paso de teniente y hubo ocasiones en las que estuvo al mando de muchas tropas.

JorgeL dijo...

Pues gracias por la aclaración. De todos modos coincido con usted señor Amo, en que ser enlace era una carrera (literalmente) muy riesgosa. Y ocho enlaces por regimiento me parecen pocos (aunque para eso podria usarse al primer infortunado que pasará por allí)
saludos

Amo del castillo dijo...

La propuesta para una condecoración la puede hacer cualquier superior, Sr. Dani. Lo que pasa es que dicha propuesta es calibrada y aceptada siguiendo la cadena de mando. O sea, el teniente propone a fulano al capitán de la compañía, el cual aceptará o no dicha propuesta. En caso afirmativo hará lo propio con el comandante de su batallón, este con el coronel del regimiento, y finalmente al general de la división. Lo que ya no sabría decirle es hasta donde hay que llegar según la categoría de la medalla porque, por ejemplo, una Cruz Laureada de San Fernando no es lo mismo que una Cruz de Guerra. En cuanto al teniente Gutmann, al parecer servía en la plana mayor del regimiento, o sea, no ostentaba el mando de una sección.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

No hay de qué, Sr. Jorge. Y por cierto, no debemos olvidar que dichos enlaces no solo actuaban entre la plana mayor y la primera línea, sino también entre la plana mayor del regimiento y el puesto de mando de la división, alejado varios kilómetros de la primera línea. En definitiva, no era un destino facilón en modo alguno.

Un saludo

JC dijo...

Muy interesante. Existe poca divulgación de estos datos y la mayoría no aparecen en los documentales mediocres de HC.

Gracias por esta recopilación.

Mr. Gatsby dijo...

Me ha hecho gracia eso de Adolf escaqueándose del ejército austríaco, para luego en mitad del frenesí ir a suplicar por el alistamiento en el alemán. Debía ser que no le entusiasmaba eso de servir en el ejército de una monarquía decadente, conformada por una repulsiva mezcolanza de razas y naciones incompatible con sus psicóticas concepciones de la patria y el pueblo, o alguna paja mental por el estilo.

Por cierto, una cosa me ha dejado bastante confuso. ¿Qué es eso del ejército y el rey de Baviera? ¿Es que no era todo Alemania ya o cómo iba la cosa? Ni idea sobre la organización territorial tedesca por aquel entonces, la verdad...

Draugkarak dijo...

Y con ésta ya me pongo al día de sus entradas...

Desconocía la faceta pictórica de Hitler, de hecho siempre había escuchado que había intentado dedicarse al ballet, pero que su carrera no prosperó.

Por otra parte el libro que hace mención sobre las derrotas británicas que han hecho pasar por victorias creo que podría tener una gran acogida, ya que al fin y al cabo el idioma castellano es el 2º o 3º del mundo (varían según las fuentes). Yo por lo menos se lo compraría ;-)

Amo del castillo dijo...

No hay de qué, Sr. JC

Amo del castillo dijo...

Es que inicialmente estaba poseído por la vena artística y, curiosamente, parece ser que consideraba el servicio militar como una pérdida de tiempo. Respeto a lo del ejército bávaro, busque en San Google que fue el II Reich. Grosso modo y para que se haga una idea, surgió a raíz de la unificación alemana y duró desde 1871 a 1918. Durante el mismo Baviera mantuvo su rey, pero bajo el dominio del káiser alemán, sus relaciones diplomáticas eran independientes a las de Alemania y conservaba su propio ejército. Cuando acabó la guerra se acabó el II Reich, dando lugar a la breve República de Weimar para, tras su caída y con la llegada al poder de Hitler surgir el siniestro III Reich

Un saludo

Amo del castillo dijo...

¿Ya se ha leído las 920 entradas anteriores, Sr. Draugkarak? Es vuecé un máquina con la lectura, juro a Dios... En cuanto a Hitler, no no le dio nunca por el ballet. Su obsesión era ser un gran artista, e incluso intentó ingresar en la escuela de bellas artes sin éxito. La verdad es que la adolescencia de este hombre parecía sacada de una novela de Dickens. Respecto a lo del libro ese, era un mero ejemplo, no es que tenga intención de escribirlo. Pero si le gusta la historia, puede pasar muy buenos ratos con las dos novelas históricas que tengo publicadas en Amazon. Pinche en los enlaces y podrá leer algunas páginas para que le entre el gusanillo.

Un saludo

Clockwork Lady dijo...

Mil gracias por su blog, caballero, hace usted que las prácticas de esta pobre pasante sean muchísimo más amenas, desde abril que conocí este pequeño rincón a día de hoy me he leído la mayoría de las entradas... ¡Creo que con eso se lo digo todo!

¡Un saludo!

Amo del castillo dijo...

Nada que agradecer, Sra. Clockwork. Quedovos agradecido por el elogio, y congratulado por resultarle ameno.

Un saludo y gracias por su comentario

nathan hale smith patton dijo...

Tengo entendido que aparte de ser pintor tambien le gustaba la arquitectura y aunque no lo logro en sus años en viena lo hizo en los años que ya era fhurer, tengo entendido que el diseño la medalla con la cual premio al piloto hans-Urilch y la arquitectura la hacia con Albert Speer (como esa cupula del reich de los mil años) por algo era muy cercano a el.

Ismael dijo...

Excelente articulo Sr. Amo, tambien vengo poniendome al día.

Tuve una profesora en la universidad que nos ponía las acuarelas de Hitler como ejemplo de buen uso de este medio para la representación arquitectónica, la verdad es que son ejemplo de lo ideal que se requería para eso ni más ni menos, aunque creo que a mis compañeros les dio más tirria que nada, por el personaje e incluso a la pobre acuarela en si, es que los renders actuales son mejores, cualquier cualquier época que no le haya tocado a uno es peor, ya se sabe.

Me permito compartir un canal de Youtube que me ha gustado mucho, suben un programa de televisión de de un museo Uruguayo, el conservador habla sobre la historia de ese país especialmente del aspecto militar y guerras. Lo mejor es que muestra muchas armas interesantes.

https://www.youtube.com/watch?v=MCHUENQvBN4

Un Saludo.

Amo del castillo dijo...

A Hiter le apasionaba la grandiosidad, Sr. Nathan. Identificaba los edificios majestuosos con la cultura germánica, y de ahí su afinidad con Speer, que no paraba de llevar a cabo proyectos faraónicos para, tras la victoria que nunca fue, convertir Berlín en la capital cultural del mundo. Hay bastantes fotos en las que aparece un Hitler literalmente absorto ante las fasbulosas maquetas que le presentaba Speer. Respecto a la medalla de Rudel que menciona, no sé a cuál se refiere.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

La cosa, Sr. Ismael, es que hay habido y hay mucha gente que cuestiona el talento pictórico de Hitler por ser quien fue, lo cual obviamente es una estupidez palmaria porque no tienen nada que ver el culo con las témporas. Sin embargo, curiosamente, mientras que se daba buena maña para el tema arquitectónico solía cometer errores de proporción notables en las figuras humanas que, a veces, acompañaban algunas de sus acuarelas. La realidad es que eran fallos excesivos hasta para una persona sin conocimientos sobre el tema, lo que es extraño si consideramos que, precisamente, un dibujante de edificios requiere un buen conocimiento de la perspectiva y la proporción. No se sabe si eran meros descuidos porque, al cabo, esas figuras eran un simple relleno, o bien, como sugieren algunos, consecuencia de su compleja personalidad, para la que el ser humano era insignificante. En fin, vaya a saber...

Un saludo y gracias por su aportación. A ver si luego puedo ver el vídeo tranquilamente.

alfonsodf dijo...

Tengo a medio leer "Mein Kampf", no he podido terminarlo, a pesar de ser corto, porque encuentro que está pésimamente escrito y me resulta muy aburrido. Aún así, es una lectura que tienes que ocultar so pena de ser tildado de nazi, racista y cualquier otra tontería. A mi me parece lo más normal del mundo tratar de conocer algo de primera mano para poder entenderlo y criticarlo, pero hay una cantidad de prejuicios tan enormes alrededor de este hombre, que simplemente tratar de saber qué decía, en lugar de que te lo cuente otro, ya es causa de destierro y excomunión.

Amo del castillo dijo...

Yo intenté leerlo hace ya muchos años, pero no pude pasar de la tercera o cuarta página. La verdad es que es un peñazo de cuidado. Por cierto que siempre he tenido una curiosidad enorme por saber a quién irán a parar los derechos de autor. Hitler ganó un pastizal con los mismos por razones obvias, pero tras su muerte solo tenía como herederos a su hermana Paula y, si mal no recuerdo, a un hijo de esta o de su otra hermana, Ángela, que vivía en Norteamérica. Ignoro si sus descendientes serán los beneficiarios.

Aparte de eso, como bien dice, para conocer hay que leer. Pero, curiosamente, si tiene uno en casa libros de Marx, Bakunin o Engels nadie piensa que se es un malvado bolchevique o un abyecto anarquista, pero si se atisba el "Mein Kampf" o una simple biografía de Franco automáticamente lo tachan de nazi, fascista, etc. Obviamente, lo que la gente opine de mi me da una soberana higa, pero me irrita sobremanera la hipocresía que gasta el personal, así como la doble vara de medir que gastan muchos. Y recomiendo a vuecé que no oculte lo que lee, y que si alguien osa prejuzgarlo por ello lo mande bonitamente al mismísimo carajo. A ver si ahora vamos a estar como en la época de Franco, con el famoso Índice donde se decía lo que se podía o no podía leer.

Al hilo de su comentario, recuerdo como una vez se me ocurrió comentar ante algunos conocidos que el famoso Escarabajo fue una idea de Hitler para que cada familia alemana se pudiera tener un automóvil, hasta entonces privilegio de las clases muy pudientes, y que se podían adquirir mediante suscripción. Bueno, poco menos que me querían lapidar porque daban por sentado que una idea tan popular no podía salir de esa mente perversa. Pero para que vea como la gente prejuzga sin tener ni idea de lo que hablan, tenemos el famoso cheque-bebé que hace unos años se puso de moda para fomentar la natalidad. ¿Sabía que eso ya se le ocurrió a Hitler en los años 30? Para superar el derrumbe demográfico que había supuesto la Gran Guerra se dictó una ley mediante la cual el estado entregaba un préstamo de 1.000 marcos (un dinero muy curioso en aquella época) a las parejas que contraían matrimonio como ayuda para iniciar su vida marital. Por cada hijo que traían al mundo se condonaba un tercio del mismo, y con la llegada del tercer retoño quedaba pagado. O sea, el estado regalaba 1.000 marcos por casarse y tener 3 nenes. Nenes arios, naturalmente, pero bueno...

Así pues, si uno menciona las supuestas excelencias de otras ideologías tan denostables como el comunismo, el pijo-progre casposo de turno le hará entrega del carné de demócrata. Pero si hace referencia a que con la llegada del fascismo a Italia al menos los trenes fueron puntuales, lo que fue todo un desafío, lo mejor que hace uno es exiliarse porque será señalado de por vida como un vil seguidor del perverso Benito.

Pedro Duran dijo...

Si, es un mal de nuestro tiempo , no ver los aciertos , del que no nos gusta.
La Seguridad social que hoy tenemos , fue un logro de hace más de 50 años , La potencia agricola que somos , tambien . La industria turistica ....... La implantación de los fabricantes de automoviles extranjeros , Renault , Citroen ....... El sitio y lugar de la mayor fabrica de automoviles nacionales , en Barcelona ......
Y tambien comparto en el "haber" , como desgracias del anterior regimen , la falta de libertades, represion , el ejercito enorme , el caciquismo-enchufismo ( que aún perduran )... etc etc.

Un saludo De Cáceres

nathan hale smith patton dijo...

Yo la verdad ando aprendiendo aleman porque prefiero leerlo en su version original que ña traducida en ingles, no vaya ser que la hayan adulterado por error de traducción o por la mania que tienen los ingleses y yankees al demonizar algo que no sean ellos, aqui tanto en mi casa como en la escuela me han tachado de nazi porque me gusta leer la historia alemana como la de los nazis, mejor pasese por los cojones lo que le diga la gente sr alfonso

nathan hale smith patton dijo...

La medalla de la que hablo es la cruz de hierro con robles y diamantes, la unica condecoracion mas alta que fue entregada en toda la guerra y el unico que la gano fue ese piloto que menciono

alfonsodf dijo...

Obviando la fea costumbre de fumigar a cualquier que consideren inferior, el Nacional Socialismo protege bastante más al trabajador autóctono que cualquier ideología progre. Pero en fin, eso es política y no es el motivo de este blog.

Amo del castillo dijo...

Bueno, Sr. Pedro, lo de las libertades es relativo, porque ahora prohíben hasta lanzar un rumboso requiebro a una señora o señorita y lo acusan a uno de acoso sexual solo por decirle que tiene unos ojazos. Si se para a pensarlo, salvo en la cosa política antes hacía uno lo que le daba la gana. Ahora no. Por cierto, lo del ejército enorme era habitual en todos los países europeos porque aún seguía vigente el servicio militar obligatorio. Fíjese en Suiza, donde cada ciudadano está sujeto a filas durante gran parte de su vida

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Vuecé se refiere a la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro, Sr. Nathan. Esa distinción no fue diseñada por Hitler, sino introducida por él. Había tres distinciones aparte de la normal: con hojas de roble, con espadas y con diamantes. Se añadían categorías en función de los méritos, y solo 27 militares los alcanzaron, incluyendo a Rudel, que en modo alguno fue el único que obtuvo las tres

Amo del castillo dijo...

La cosa, Sr. Alfonso, es que el nacionalsocialismo buscaba el apoyo popular como forma de dominar a las élites que desde siempre habían primado en Alemania y a las que culpaban de sus miserias. Pero, como bien dice, eso es política.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

Humm anotado para evitar errores.

Podriamos agregar que la otra proeza militar de hitler fue eliminar a su concuño fegelein?
Los concuños son peores que los cuñados?

Amo del castillo dijo...

Bueno, lo de Fegelein fue lógico. Al cabo, no fue más que un traidorzuelo. En cuanto al nivel de iniquidad de los concuñados, es similar al de los cuñados a secas, pero con el agravante de que el parentesco es aún más lejano.