martes, 28 de agosto de 2018

Armaduras medievales modernas: la armadura Brewster


Grupo de soldados durante una demostración de la Brewster para dejar claro que se movían mejor que un robot. No
obstante, obsérvese que ni siquiera pueden apoyar el fusil en el hombro, sino en el casco

Doughboys recién desembarcados en Francia. No tardaron mucho en
comprobar que los tedescos eran peores que Caballo Loco y Toro Sentado,
y se les borró su sonrisa de autosatisfechos WASP's en cuanto los obuses
tedescos empezaron a caer sobre ellos
Una de las primeras cosas que los líderes del mundo libre en ciernes pudieron comprobar tras su llegada al Viejo Mundo para salvar a la humanidad pegando tiros y soltando versículos chorras de sus biblias protestantes era que, muy a su pesar, las tropas del káiser no usaban tomahawks, ni arcos y flechas ni lanzas. Ni siquiera vetustos fusiles de pistón o algún que otro Winchester 73 cambiado por 200 pieles de búfalos, sino eficaces ametralladoras y, lo que era aún más preocupante, una cantidad de piezas de artillería como no habían imaginado. Pero lo peor no era eso, sino que los tedescos no tenían un ejército nutrido por unos cientos de indios a caballo, ni tampoco por unos pocos miles de españoles con malaria y paludismo o de mejicanos que formaban mucha bulla pero que estaban fatal organizados, sino de millones de hombres bien adiestrados y mejor armados que pasaban de cortar cabelleras, pero que con el fuego cruzados de sus ametralladoras podían escabechar a un batallón entero en menos de cinco minutos, lo que dejaba su famosa batallita del Pequeño Gran Cuerno, más conocida como Little Big Horn (qué contrasentido, ¿no?, un cuerno grande y pequeño a la vez) en una pelea de patio de colegio por mucho que el controvertido teniente coronel George Armstrong Custer y sus muchachos murieran con las botas puestas, cosa que por cierto hacían todos los que palmaban en el Frente Occidental porque no les daba tiempo de quitárselas. Ya se encargaban los escuadrones de enterradores de aligerarlos de calzado llegado el caso si era necesario para proveer a los vivos.

El general Pershing cruzando la pasarela del buque que lo llevó
a Francia, donde arribó el 13 de junio de 1917. Al fondo vemos
la pléyade de british y gabachos que subieron a bordo para
recibirlo y hacerle la pelota adecuadamente
Así pues, cuando el general Pershing llegó a Francia en junio de 1917 y vio el panorama, rápidamente tomó conciencia de que si querían ser los líderes del mundo libre tendrían que volver vivos a los Estados Juntitos, porque en aquella guerra el personal caía como moscas, y por aquellas fechas los tedescos seguían ocupando territorio enemigo y no había indicios de que estuvieran por la labor de volver a casa a devorar salchichas con sauerkraut bien regadas con cerveza. Una vez puesto al corriente de los diversos modelos de protecciones corporales y cascos usados por ambos bandos, sin perder ni medio segundo más ordenó al Departamento de Suministros que se pusieran a buscar como fuera diseños adecuados para impedir que sus doughboys acabaran en un hoyo en cualquier erial del otrora ubérrimo territorio donde se desarrollaban los combates. Recordemos que los yankees llegaron a Francia con sus cráneos cubiertos por el suave fieltro de sus sombreros de cuatro bollos, y que tuvieron que adquirir a toda prisa cascos Brodie a los british (Dios maldiga a Nelson) para que los índices de bajas no fueran tan escandalosos que la opinión pública doméstica no se cabrease y los hicieran volver. Al cabo, aquella guerra no era suya y, como se convirtió en norma de la casa desde aquella época, eso de enviar a los hijos a palmarla miserablemente en países lejanos donde no se les había perdido nada no era plato de buen gusto por mucho que la propaganda afirmase que era su obligación por ser los líderes del mundo libre de los cojones y poco menos que los inventores de la democracia.

Durante las pruebas. A la izquierda vemos como le ajustan la armadura.
A la derecha, Brewster cierra el visor, por si acaso
Básicamente, los requerimientos estaban encaminados a dos tipos de protecciones para fines diferentes. Por un lado se consideró necesario disponer de una armadura ligera que permitiese al soldado portarla durante períodos largos de tiempo sin molestias ni cansancio. Esta armadura debería ser capaz de detener proyectiles de arma corta y fragmentos de metralla, estos últimos los más peligrosos y que arrojaban el mayor número de bajas. Lógicamente, estas armaduras debían permitir a las tropas moverse sin problemas, correr, arrastrarse y manejar sus armas sin ningún tipo de impedimento ya que serían usadas durante los avances. El otro tipo de protección requerido consistía en una armadura pesada que, además de proteger a sus usuarios de los proyectiles de arma corta y la metralla, lo hicieran también de la munición de arma larga disparada por fusiles y ametralladoras (era la misma). Estas armaduras, que  lógicamente serían mucho más pesadas, limitarían más tanto los movimientos como el tiempo de empleo, así que sus principales usuarios serían los centinelas, los escuchas y los servidores de las ametralladoras que, como sabemos, solían figurar en lugar preferente en las listas de objetivos a batir de los francotiradores enemigos.

El primer modelo que se probó fue una extraña y enorme armadura inventada por un probo dentista de Dover, en Nueva Jersey, llamado Guy Otis Brewster que, a su vez, estaba representado y promocionado por un tal Emil Heller. Dichas pruebas tuvieron lugar varios meses antes de la entrada en guerra de los yankees y sin que aún se hubiera manifestado la necesidad de que el ejército dispusiera de semejantes chismes. Al parecer, la afición de Brewster por las defensas corporales venía de antiguo ya que unos años antes, concretamente en 1913, había inventado una curiosa armadura para boxeadores que podemos ver en la foto de la derecha. Este extraño chisme, que no era más que un armazón de grueso alambre debidamente acolchado, permitiría darse de mamporros durante los entrenamientos sin acabar con un coágulo en el cerebro o el hígado convertido en comida para gatos. No tengo constancia de que el invento prosperase porque, entre otras cosas, imagino que los guantes acabarían hechos puré al poco rato por golpear contra la superficie dura y áspera del metal. No obstante, si observamos el invento vemos que el torso y, sobre todo, la cabeza, se mantienen convenientemente alejados del armazón que actuaba como armadura para no llegar a sentir el golpe que le propinase el contrincante.

A la derecha vemos el invento el día en que se llevaron a cabo las pruebas en el Arsenal de Picatinny, en Rockaway, Nueva Jersey, en abril de 1917, y cuya sola visión podría bastar para espantar a los enemigos más valerosos porque parecería un alien surgido de la nada. Como vemos, está formada por un enorme peto de acero al cromo-níquel de 5,3 mm. de espesor obtenido mediante prensado por la firma Bethlehem  Steel Corporation, que con el tiempo sería la segunda mayor empresa metalúrgica yankee.  El peto cubría el cuello, los hombros y todo el tronco hasta por debajo de la zona púbica, dejando solo descubiertos brazos y piernas. En cuanto al casco, parecía la resurrección de un añejo baúl de justas de la Edad Media provisto de un visor con dos protectores regulables que podían cerrarse más o menos a voluntad en función de la densidad del fuego enemigo. Ambas piezas estaba construidas formando un acusado ángulo para desviar los impactos de las balas enemigas. El conjunto pesaba alrededor de los 18 kilos y, al menos durante la demostración llevada a cabo en su momento, su usuario podía moverse con relativa facilidad.

Las pruebas fueron de lo más variadas para que los mandamases asistentes al evento pudieran comprobar la calidad del producto. Con la colaboración de tiradores selectos del ejército, el mismo Brewster se ofreció como blanco humano vistiendo su armadura y permitiendo que disparasen sobre él, tan seguro estaba de la eficacia de su diseño. La primera prueba consistió en golpear la armadura con un pesado martillo sin que en ningún momento el sufrido Brewster acusara para nada los impactos. Posteriormente se hizo fuego contra él con un fusil de calibre .303 British tal como vemos en la foto de la derecha para, finalmente, dispararle una ráfaga de ametralladora con una Lewis que tampoco acusó para nada a pesar de la evidente cesión de energía que se produciría cuando varias balas chocasen contra la armadura.

Otra de las pruebas, en las que un piquete de cinco fusileros abren fuego a corta distancia contra Brewster. Las cosas
como son: le echó huevos

Ahí vemos al mismísimo Brewster tras las pruebas. En la
parte inferior izquierda del peto se observan varios impactos
La clave estaba en el sistema de fijación de la armadura, consistente en un complejo armazón formado por alambres y correas que actuaban como un muelle que mantenían separado el cuerpo de la armadura y absorbía la energía de los impactos, algo similar como ya anticipamos a su protector de boxeo. De hecho, declaró que la sensación producida por el impacto de una bala equivalía a una décima parte del que se acusaba por un martillazo. El peso de la armadura reposaba sobre los hombros y las caderas, de forma que el era repartido por el cuerpo sin que se notara en exceso el mismo. En cuanto al casco, se colocaba en la cabeza con un un armazón similar que recuerda vagamente a las cofias usadas por los baúles de justa, que mantenían en todo momento las paredes internas del yelmo bien alejadas de la cara y el resto de la cabeza para que no sufrieran daños en caso de que un impacto deformara o hundiera el metal. Sin embargo, el diseño de Brewster tenía varios defectos de difícil solución, y que además lo harían aún más engorroso en caso de llevarlos a la práctica.

Mostrando su "ligereza" en un supuesto
ataque a la bayoneta
De entrada, la forma del peto no permitía siquiera apoyar la culata del fusil en el hombro, y el casco impedía por completo hacer puntería por lo que solo se podía abrir fuego de forma instintiva desde la cadera y a cortas distancias. A eso habría que añadir que las extremidades permanecían en todo momento expuestas al fuego enemigo que, como no era tonto, abriría fuego contra las piernas y santas pascuas. Por otro lado, aunque permitiera cierta capacidad de movimiento el soldado que lo usase lo tendría crudo para defenderse contra un enemigo cuerpo a cuerpo, al que le bastaba soltarle un tiro o un bayonetazo en la pierna para dejarlo fuera de combate. Solo haciéndola más pequeña, ligera y envolvente podría ser usada con relativa comodidad, pero si se quería mantener su resistencia al fuego enemigo no podía perder sus características iniciales. De hecho, se comprobó que si se querían mejorar aún más sus prestaciones en ese sentido la habrían convertido en algo imposible de usar durante más de una hora a lo sumo ya que, para resistir el disparo de un arma larga a 30 yardas (27 metros) el peso del peto alcanzaría los 20 kilos, y el de la armadura completa los 50. En resumen, aquel chisme era un auténtico engorro a pesar de la fe que su inventor tenía en el mismo, que llegó al extremo de que, aunque no despertó el más mínimo entusiasmo, lo presentó en la oficina de patentes el 13 de agosto siguiente.

Para solucionar el problema de las piernas diseñó un añadido en forma de musleras, quijotes y escarpes que, en realidad, no eran más que una simple copia de cualquier armadura renacentista. En la lámina de la derecha, correspondiente al registro de patentes, podemos ver los perniles metálicos que ideó y que se sujetaban con correas igual que cinco siglos antes. También podemos observar el complejo sistema de sujeción tanto para la cabeza como el cuerpo que, en esta "mejora" del invento había suprimido el casco por una pieza integrada en el peto con dos minúsculas mirillas. Como se ve en la figura de perfil, la armadura se colgaba de los hombros como las Sappenpanzer tedescas para luego sujetarse al tronco con su enrevesado sistema de correas y flejes. Como se en la parte superior, la patente fue finalmente concedida el 3 de agosto de 1920, tres años después de ser presentada al ejército y con la guerra más que concluida. No obstante, una vez aceptada la patente Brewster y su representante, Emil Heller, reclamaron al ejército la friolera de 600.000 dólares por los gastos devengados por la fabricación de varios ejemplares para pruebas. Obviamente, los mandaron al mismísimo carajo, como no podía ser menos.

Bueno, esta fue la extraña, compleja y engorrosa armadura que el ejército desechó en primer lugar porque, por mucho interés que su inventor puso en demostrar su eficacia llegando a ser él mismo el blanco de las pruebas de fuego real, un caso único por cierto, la realidad era que obligar a las tropas a pasearse por el frente con semejante trasto más el peso de las armas, municiones, etc. era totalmente inviable. Y a todo esto, ¿nadie ha caído aún en la curiosa semejanza de la armadura de Brewster con la que se fabricó el famoso bandido australiano Ned Kelly menos de 40 años antes. Vean, vean... Con todo, conviene aclarar que además de este diseño fueron planteados otros muchos más viables y racionales que iremos estudiando en sucesivas entradas. No obstante, como este fue el primero pues le hemos dado la primicia a pesar de ser bastante birrioso.

En fin, s'acabó lo que se daba.

Hale, he dicho

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Durante las pruebas, mostrando a los presentes la más que cuestionable libertad de movimientos que permitía ese chisme

21 comentarios:

Axil dijo...

Maese Amo del Castillo, nada más lejos de mi intención que poner en duda su sapiencia y la veracidad de sus fuentes, pero para semejante mamotreto en acero de más de 5mm diría que 18 kilos resulta sorprendentemente liviano. ¿Es posible que los 5,3mm fueran las partes más sólidas y que gran parte del arnés fuera mucho más fino (siguiendo, por otra parte, la técnica medieval)?

Y, por cierto, me encanta que vuecé haya autorizado los comentarios en su blog, que sin duda van a ser una fuente de enriquecimiento y aprendizaje para sus lectores.

dani dijo...

Gran artículo. Una cosa que siempre me ha gustado de los yankees es lo mucho que han intentado cuidar a sus tropas. Tanto en cuanto a protección, como armamento, alimentación y demás necesidades del combatiente. ¿Será que en el fondo eran votantes a los que había que cuidar bien?

nathan hale smith patton dijo...

Esos engorrosos trastes de metal, si el yankee no te mataba de un tiro te mataba de un susto de lo marciano que se ven

Castra galaica dijo...

No deja ser sorprendente lo que paría esa conflicto armado transición a la guerra moderna. Alguna foto recuerda los primeros robots de ciencia ficción del cine.
Diga usted que los taimados yanquis entraron en la fiesta cuando ya estaba el pescado vendido, tras el fiasco de la Kaiserschlacht y con los tedescos ya con falta de todo. En eso han demostrado siempre ser dignos sucesores de los ingleses.

ahora que va por finalizar el centenario de la Gran Guerra y ya que estamos con los estados unidos, me pregunto si han visto este interesante documental sobre gentuza de la peor especie con estrellas en el uniforme de la Gran Guerra:
https://www.youtube.com/watch?v=wCsxp5AhpkQ



Amo del castillo dijo...

Cuánto tiempo, Sr. Axil, anda vuecé más perdido que un político en un congreso sobre ética. No se venda tan caro, leches, que sus comentarios siempre son bien recibidos. Respecto a su sugerencia, tenga en cuenta de que hablamos del peso del peto y prácticamente una máscara, ya que ambas piezas solo cubrían la parte delantera del cuerpo. Un arnés renacentista, como vuecé bien sabe, pesaba alrededor de los 30 kilos con una chapa de 1 mm. y alguna décima más, así que considerando que lo componían muchas más piezas y cubrían la totalidad del cuerpo y las extremidades creo que esos 18 kilos no andan descaminados. En cualquier caso, el peso lo corroboran las fuentes que he consultado, que coinciden en el mismo: 40 libras.

Un saludo y agradecido por su visita

Amo del castillo dijo...

Colijo, Sr. Dani, que la razón es diferente porque los demás países en liza también eran democracias y las tropas votantes que no tendrían mucho interés en pasar penurias. Ante todo, tengamos en cuenta el inmenso poder económico, industrial, ganadero, etc. de ese país. Por otro lado, desde su Guerra de Secesión, en la que sí pasaron hambre y carencias de todo tipo, no han sufrido ataques extranjeros, ni bombardeos que destruyesen sus fábricas, ni sus campos convertidos en frentes de batalla. Lógicamente, es más fácil proveer a las tropas de provisiones cuando nadie te arrasa las cosechas ni te roban o te matan el ganado.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Tenían una apariencia bastante inquietante, Sr. Nathan. Guerra psicológica, ya sabe...

Amo del castillo dijo...

Bueno, la Kaiserlacht tuvo lugar en los primeros meses de 1918 pero, como bien dice, los alemanes estaban ya literalmente exhaustos y con su población civil sometida a un racionamiento bastante chungo. Siempre he pensado que los yankees, que en realidad eran contrarios a la guerra y ni les iba ni les venía lo que pasaba en Europa, entraron en la misma para ir escalando puestos de cara a convertirse en los amos del cotarro y los que dirigiesen la política mundial, como así fue.

El vídeo lo reservo para la anochecida, que es mi hora predilecta para ver documentales. Por cierto que en una entrada sobre la Gran Guerra ya se habló del último caído en la misma, un canadiense creo que era, que se empeñó en hacerse el héroe para recuperar su rango. Había sido sargento, pero lo degradaron y vería que se le iba la última oportunidad para volver a ascender. Total, lo frieron a tiros al atacar él solo una posición tedesca defendida por una ametralladora en un pueblucho medio arrasado pocos minutos antes de las 11 de la mañana del 11 de noviembre de 1918. Al parecer, los mismos alemanes le gritaban para que no avanzase más hasta que, finalmente, tuvieron que abatirlo. Un cretino, vaya.

Un saludo y gracias por su aportación

Mr. Gatsby dijo...

Yo cuando veo estos abortos blindados, que basta echarles un vistazo para ver que suponen un suplicio extra para el soldado, en lugar de una mejora, sólo puedo pensar en una cosa. Teniendo en cuenta la virguería que eran las articulaciones de una armadura del 1500, en comparación a estos engendros cuadriculados, ¿por qué no buscaban algo similar? Digo yo que la industria y la metalurgia de primeros del XX podía fabricar de manera económica y masiva algo que en el siglo XV solamente estaba al alcance de unos pocos y requería incontables horas de trabajo. O quizá no, no sé, el caso es que me lo pregunto cuando veo estas armaduras grotescas de la IGM. Es decir, el por qué no aspiraban a -vaya bajando, verá que maravilla- algo como esto:

https://www.artstation.com/artwork/d3m8J

Independientemente de que ni siquiera algo así fuera práctico, que lo no sería, desde luego, pero teniendo en los museos armaduras alucinantes con las que inspirarse...en fin, ahí le dejo mi duda, Sr. Amo.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

En primer lugar, anticiparle que ya verá en una próxima entrada armaduras básicamente similares a las del siglo XVI y que, al igual que el mamotreto este, se diluyeron en la nada porque la relación costo-eficacia era ridícula. La invulnerabilidad del soldado ni siquiera se ha alcanzado remotamente en nuestros días a pesar de los plásticos y tejidos tan avanzados que se fabrican, dilecto ilustrador, así que hace cien años ya me dirá. Tenga en cuenta que los que inspiraron y dirigieron muchos de estos diseños eran expertos en armamento medieval que, al cabo y como quedó demostrado, eran totalmente inviables, carísimos y no garantizaban nada. Como ya sabemos,los únicos modelos que lograron cierta difusión fueron la Sappenpanzer y la Ansaldo, pero si recibían un disparo de arma larga a 100 o 200 metros aliñaba al que iba dentro. Contra un metrallero no servían de nada porque formaban un cono encima de ellos, y la metralla convencional podía herir en tropocientos sitios mortales sin necesidad de alcanzar el tórax. Un francotirador solo tenía que esperar un poco para cazar al que vistiera una armadura en el momento en que se despistase un poco a la hora de ir a mear, o meterle un balazo justo en donde acababa el peto a la altura del hombro, joderle la subclavia y desangrarlo en menos de 2 minutos. En resumen, era y es imposible proteger a un combatiente al 100%.

Esa curiosa coraza que muestra su enlace (es una pasada. ¿Modelado en resina tal vez?) lleva una cosa que se parece a la Sappenpanzer, un casco muy parecido a un diseño americano para servidores de ametralladoras y, además, unas hombreras y unas rodilleras que también las hubo. ¿Y servirían de mucho? Ni siquiera en un cuerpo a cuerpo. Un disparo de pistola en el cuello o en un muslo, carótida y femoral seccionadas y adiós muy buenas. O una simple puñalada en los genitales, la ingle, el sobaco, un tajo en el brazo o el antebrazo para cortar la braquial o la radial... En fin, el surtido de sitios donde atacar para acabar con un enemigo es enorme. De ahí que, al final y tras años y millones invertidos en pruebas y más pruebas llegaron a la única conclusión posible: en la guerra la gente palma sí o sí. Lo más que se ha logrado es que los chalecos anti-fragmentación y los cascos de Kevlar reduzcan las bajas por esquirlas de metralla. Ojo, esquirlas, porque como a uno lo pille una lasca de medio kilo de hierro no lo libra ni la caridad. Ya ve la de yankees que vuelven a casa envasados con su bandera encima o mutilados, y encima por obra y gracia de unos insurgentes quintomundistas con armamento más desfasado que un troncomóvil. Imagine en una guerra de igual a igual cómo sería la cosa.

Un saludo y gracias por su comentario

nathan hale smith patton dijo...

la verdad no quiero ni imaginarme como seria una guerra entre 2 potencias actualmente, si de plano una guerra entre una potencia y milicianos del tercer mundo con armas viejas se convierten en enormes agujeros de dinero y material sin mencionar en vida humanas ¿como seria el gasto si ambas potencias vuelcan toda su industria en matarse entre si?

Es un error que cometen muchas potencias actuales de que porque un enemigo usa armas viejas quiere decir que solo les harán cosquillas, que un arma sea vieja no quiere decir que no mate una mosca, sea desde un palo afilado hasta un AK-47

Amo del castillo dijo...

Tenga en cuenta un detalle: salvo las bombas inteligentes usadas en la aviación y los misiles de corto y medio alcance (de los ICBM ni hablamos porque eso sería el Armagedón), el armamento convencional, tanto ligero como pesado, tiene décadas de servicio. Cualquier pieza de artillería es o está basada en modelos con más de medio siglo a cuestas. El sistema de acerrojamiento de la Beretta 92 está copiado de la P-38 alemana. El M-16 y sus derivados tienen ya casi 60 años de edad. Las ametralladoras de cualquier ejército, M-60, FN MAG, MG-3 o MG-42, etc. tienen más años que Noé. En resumen, el problema no es que el armamento sea más o menos moderno o de la tecnología, sino la inmensa capacidad industrial de Occidente si se dedicase por entero a fabricar material bélico. ¿Por qué si no las dos guerras mundiales fueron apocalípticas? Precisamente por eso. Si se hubieran enfrentado a pedradas ni habrían sido tan largas ni habrían muerto millones de hombres.

David dijo...

Si ésas grandes armaduras metálicas ya serían engorrosas y pesadas para nosotros, supongo que para la gente de principios del siglo pasado aún más debido a su ligeramente menor estatura y consiguiente menor corpulencia.

Por cierto amo, dice usted que a los americanos ni les iba ni les venía la 1a guerra mundial, pero yo recuerdo de un libro de texto de historia que entraron porque les habían prestado dinero a los aliados y no querían quedarse sin su devolución más intereses.

Sobre el supuesto poco éxito de la armadura para boxeadores, igual puedo arrojar yo algo de luz, pues estuve varios años practicando deportes de combate: Seguramente sería un engorro para las distancias mas cortas entre 2 boxeadores, es decir, cuando estan "abrazados" para intentar escapar de la distancia a la que los puñetazos son más efectivos, y también falsearian bastante los movimientos de esquiva de la cabeza frente a golpes rectos, su uso en el entreno daría lugar a aprender movimientos menos optimos para un combate que en caso de no usar tal armatoste. Por hacer un símil con el ejército, sería como si los reclutas entrenasen con armas de diseño y/o peso muy diferentes de las que manejarían en batalla.

En cuanto a la mortalidad de los ICBMs en una guerra moderna ( pongamos que fuesen nucleares además ) en un blog leí que actualmente hay muchísimas menos armas nucleares, y de mayor precisión pero mucha menor potencia que en los años 80, y que además EEUU y Rusia tienen pactado que en caso de usarlos, los únicos blancos serían militares, con lo que de usarse no supondría la extinción de la humanidad. En cambio si tal conflicto hubiera sucedido en los 80, si habría sido apocalíptico.
Hay una película documental de la BBC llamada "Threads" estrenada en el 84, que trata los efectos inmediatos y a largo plazo de una guerra nuclear total en ésa década. Logra transmitir la tensión de un conflicto imaginario en oriente medio que va escalando hasta destruir el mundo.
Para mi lo mas interesante que muestra es la organización gubernamental que supuestamente existiría de producirse tal conflicto. Cuenta con bastante detalle la penosa supervivencia durante el invierno nuclear posterior, y muestra una sociedad cuasi medieval desoladora hasta 14 años después, muy recomendable su visionado.

Unknown dijo...

Disculpe que traiga una pregunta fuera del tema de esta entrada, acabo de leer su artículo sobre las fosas ardeatinas, y pido me aclare una duda que tengo desde hace años, y que he investigado infructuosamente:
El derecho de represalia, fue abolido en algún momento después de la IIWW, pero nada encuentro sobre la legalidad, implementación, jurisprudencia a lo largo de la historia.
Entiendo que muchos de los crímenes cometidos por Alemania podrían encuadrarse en este derecho de represalia...
Pido disculpas por acudir de este modo al foro, debido a mi inexperiencia, y lo felicito por los conocimientos que demuestra en su blog.
Muchas gracias.

Amo del castillo dijo...

Le respondo cuestión por cuestión, Sr. David

La entrada en guerra de USA tenía, lógicamente, muchas implicaciones, especialmente de tipo político. En todo caso, si como vuecé sugiere fue para asegurarse el pago de unos créditos colijo que les tuvo que salir infinitamente más caro meterse en una guerra, que es al cabo un agujero negro de dinero y vidas humanas.

Respecto a la armadura de boxeo no digo nada porque no sé una papa de ese deporte salvo que dos probos ciudadanos se dan de hostias a cambio de un estipendio.

De los supuestos pactos entre potencias nucleares para no arrasar poblaciones no se crea nada. Precisamente la disuasión nuclear se basa en el horror ante un holocausto nuclear, y para destruir una instalación militar no hace falta una bomba atómica, de modo que si las conservan es precisamente para dejar el país enemigo convertido en un solar. Un ICBM con seis cabezas de varios megatones cada una borraría del mapa ciudades como Moscú, Londres o Nueva York, y sus efectos se extenderían decenas de kilómetros alrededor del punto cero. Y lo grave no es que USA o Rusia tengan su arsenal, que en realidad ni sabemos lo que aún tienen, sino las potencias emergentes. Siempre se habla del enfrentamiento entre yankees y rusos, pero nadie se acuerda de que Irán, India, Pakistán, Israel, o Corea del Norte tienen la bomba, además de China, Francia y Gran Bretaña. En fin, mejor que no les de por apretar el botón, porque de ser así veríamos tomates azules y vacas con 8 tetas

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Si mal no recuerdo, Sr. desconocido, la primera vez que se hizo referencia a las represalias contra civiles en los Convenios de Ginebra fue en 1949, y precisamente para prohibirlos. Fue concretamente en el Cuarto Convenio, mientras que en los anteriores solo se hacía referencia al tema militar. Si le digo la verdad, desconozco si la represalia estaba contemplada en algún tratado internacional anterior o bien era la típica ley no escrita que se venía aplicando desde vaya a saber cuándo, pero lo cierto es que se consideraba lícita tanto en cuanto ya ve que a Kappler y su alegre banda de camaradas los procesaron, no por la represalia, sino por haber asesinado a cinco personas más de las que "legalmente" debían ser ejecutadas en base a la proporción de 10 a 1 ordenada por el ciudadano Adolf. Además, recordemos que los represaliados debían ser condenados a muerte por lo que, en orden práctico, daba en realidad lo mismo que los liquidaran por un delito o como escarmiento. El problema era que los cinco "extra" no estaban condenados, por lo que era un asesinato sin más historias.

En fin, siento no poder concretarle más, pero colijo que habría que indagar cada caso de represalia y su hipotética respuesta jurídica en los últimos 150 años para poder tener algo más claro este tema. Piense que, por ejemplo, los fusilamientos del 2 de mayo fueron un acto de represalia contra la población civil que, lógicamente, en aquellos tiempos no podía ser castigado penalmente. ¿Solución? Ojo por ojo, como así se hizo.

Por cierto, para futuras cuestiones que tenga a bien hacerme le ruego que sean en la entrada a la que haga referencia, ya que de ese modo los interesados en el tema pueden también darle respuesta a sus dudas.

Un saludo y gracias por su comentario

Renzo Vittorio Camilloni Montalvo dijo...

Felicitaciones por tan excelente artículo y ya que al fín toca el tema de los soldados del sol naciente,servidores del Shoeeawa Tenno,podríamos ver un artículo sobre ellos y su manera de combatir que no se diferenciaba tanto de las cargas napoleónicas(Dios maldiga al enano corso(siempre quise decirlo)) o las usadas en la primera guerra que demostraron ser obsoletas al cargar con fe, moral e impecables modales a los guardias indiscutibles de la paz mundial hijos de Tío Sam,en algunas de las más mugrosas islas del Pacífico.
Así como pedirle encarecidamente continúe con el artículo de las tropas obsoletas en la primera matanza mundial,que no me canso de leer lo de los coraceros como un enano, un saludo y otro agradecimiento por ilustrarme tanto.

Renzo Vittorio Camilloni Montalvo dijo...

El calorcito de verse flameado por un lanzallamas dentro de aquella armadura es más en cualquiera de ellas,digo yo.

Amo del castillo dijo...

Precisamente tengo en lista de espera algún artículo más sobre el tema de las tropas obsoletas, Sr. Renzo, pero como ve aún ando poniéndome al día tras dos dos meses de parón. Descuide, que ya caerá en no mucho tiempo, espero.

Un saludo y gracias por su interés

Renzo Vittorio Camilloni Montalvo dijo...

Gracias por su pronta respuesra ilustre Amo del Castillo,seguiré expectante cada artículo nuevo¡

Amo del castillo dijo...

Nada que agradecer, Sr. Renzo.

Un saludo