jueves, 8 de diciembre de 2016

Armaduras medievales modernas. La Sappenpanzer


Grupo de tedescos vistiendo sus Sappenpanzer. Con las granadas de mango que se asemejan a mazas medievales
casi parecen sacados por un túnel del tiempo desde cuatro siglos atrás


Soldado alemán vistiendo una
Sappenpanzer del modelo inicial
Prosiguiendo con la serie monográfica dedicada a la armaduras empleadas durante la Gran Guerra, en esta ocasión hablaremos del modelo diseñado por el ejército alemán, la denominada como Sappenpanzer (armadura de trinchera) o también como Brustpanzer (armadura de pecho) y Grabenpanzer (armadura de zanja). Como ya vimos en la entrada dedicada a la coraza Ansaldo empleada por los italianos, dicho diseño era bastante versátil ya que podía ser empleada tanto como armadura de trinchera, como parapeto para tiradores e incluso por los arditi que se infiltraban en las trincheras enemigas para dar golpes de mano. Sin embargo, la Sappenpanzer no ofrecía tantas opciones y, aunque con un peso similar a la Ansaldo, su diseño mostraba claramente que su empleo estaría limitado a posiciones estáticas como centinelas, observadores de primera línea, escuchas, ametralladores, artilleros y, en definitiva, cualquier soldado cuya misión le obligara a permanecer en lugares expuestos, especialmente a la metralla de la artillería enemiga. No hay evidencias de que los tedescos se preocupasen de buscar un diseño alternativo más ligero para su empleo por parte de infantería o tropas de asalto, por lo que podemos dar por sentado que se limitaron a buscar una armadura lo suficientemente sólida como para reducir el número de bajas entre las tropas más expuestas al fuego enemigo en determinados cometidos.

Dos observadores con la coraza colgando a la espalda, lo que
les protegería de proyectiles de artillería o metralleros
que explotasen detrás o encima de ellos
La Sappenpanzer debió hacer su aparición hacia la segunda mitad de 1916 ya que, aparte de ser la época en que comenzó a ser vista en el frente por las tropas aliadas, un año más tarde cayó en manos de estas un documento firmado por el mariscal Ludendorff procedente de un oficial alemán prisionero en el que se apremiaba a llevar a cabo una serie de reformas en la citada armadura, lo que indica que ya llevaba meses operativa y que había sido testada en el frente el tiempo suficiente como para tener claros los defectos a corregir en su diseño. En dicho documento dejaba constancia demás de que no era en modo alguno recomendable usar la Sappenpanzer durante operaciones propias de la infantería, y que correr, saltar o gatear con aquel chisme encima solo servía para agotarse y verse entorpecido.

La coraza original, pintada con el típico feldgrau (gris de campaña) alemán, estaba conformada por un peto de 47 cm. de largo rematado por la parte superior por dos largas extensiones curvadas cuyo cometido era sustentar la coraza sin necesidad de correas. De ese modo, la Sappenpanzer quedaba colgando de los hombros, pudiéndose quitar en un periquete en caso de necesidad; por otro lado, este sistema permitía usarla tanto del derecho como del revés colgándola a la espalda si era preciso. Para proteger el abdomen y la zona púbica estaba provista de tres placas a modo de cola de langosta unidas con dos correas de lona tal como se aprecia en la imagen superior. Para eliminar la posibilidad de que el roce entre ellas hiciese ruido se añadían dos capas de fieltro de pelo de vacuno por placa. 

Los tedescos, gente pragmática como nadie, se preocuparon de producir estos chismes en base a un razonamiento impepinable: había soldados bajitos y soldados grandotes, así que se fabricaron en dos tallas, señalando la misma en la parte interior izquierda tal como vemos en la foto, dentro del círculo. Esta toma podemos también apreciar las amplias hombreras que permitían usarla sin necesidad de correas de ajuste, si bien este sistema tenía un defecto: si el soldado se tenía que tumbar y avanzar a rastras lo tenía más que complicado. Por lo demás, era una coraza fabricada con acero Krupp aleado con silicio-níquel que le proporcionaba una dureza superior a 360 HB, o sea, que era más duro que un cuerno porque el acero inoxidable se queda en 250 HB. Su peso, dependiendo de la talla, iba desde los 8,6 a los 10,8 kilos, siendo el grosor de la chapa de 3,3 mm. en la talla grande y de 3,5 en la pequeña. Sí, no es un baile de números. La coraza de mayor tamaño se fabricaba con una chapa 0,2 mm. más fina para ahorrar peso. Esto es hilar finísimo, pero ya sabemos como las gastan los germanos, ¿no? En todo caso, dicho grosor le permitía resistir disparos directos con munición de calibre 30-06 a 55 metros y, lo más importante, protegía de la infinidad de fragmentos y esquirlas de metralla que volaban por los campos de batalla y que producían cientos de bajas diarias.

Pero, como ya comentamos anteriormente, la Sappenpanzer tenía un uso restringido. El Alto Mando se dio por enterado en cuanto empezaron a llegar informes del frente en los que se hacía referencia a lo engorrosa que era para tropas en movimiento, así como la dificultad que suponía cualquier actividad con ella puesta, principalmente lanzar granadas y disparar. Esto último se debía a que el borde de la coraza impedía mover el brazo hacia adelante y, por otro lado, la cantonera de acero de los fusiles alemanes resbalaba sobre su superficie, también metálica. En la foto de la derecha podremos apreciar mejor este detalle. Como vemos, la flecha señala la zona mencionada, y se puede ver como, en efecto, deja muy poco espacio para poder mover el brazo con la libertad necesaria a la hora de arrojar bombas de mano o apoyar la culata del fusil. Así mismo, la imagen nos muestra el alto nivel de protección que ofrecía la Sappenpanzer ya que cubría por completo el bajo vientre y la zona púbica, siendo la primera de ellas una parte de la anatomía humana donde las heridas son más dolorosas en caso de que una bala o la metralla alcancen el estómago. También conviene señalar la embocadura para el cuello, que impedía que un proyectil que impactase en el pecho y saliese desviado hacia arriba entrase por la parte inferior de la mandíbula.

Estas y otras modificaciones fueron sugeridas durante un periodo de varios meses de pruebas en el que se entregaron gran cantidad de corazas a las tropas del Sexto Ejército para su evaluación. Tras contrastar todos los informes recibidos se recomendó llevar a cabo las siguientes mejoras:

En primer lugar, rebajar la parte del peto que limitaba el movimiento del brazo, la cual hemos sombreado en rojo en el gráfico de la izquierda. De ese modo se ganaba movilidad especialmente a la hora de lanzar granadas. Para mejorar el apoyo de la culata del fusil se añadió un tope como el que vemos en el detalle y que era fijado en la zona señalada por la flecha. Este tope impedía que al apretar la culata contra el hombro o al disparar resbalase hacia afuera debido al retroceso. También se sugería dotar a la Sappenpanzer de dos correas para impedir que colgase cuando el usuario tuviese que permanecer o avanzar tumbado. Estas correas se fijarían mediante unos ganchos a la pieza E, de las que iría una en cada costado. Sin embargo, parece ser que, finalmente, se prefirió un cinturón que rodeaba la espalda de lado a lado por la zona lumbar en vez de las dos correas cruzadas ya que ese sistema requeriría de menos tiempo para quitársela con rapidez. 

Soldado yankee posando con una Sappenpanzer delante de
una pila de armaduras capturadas a los alemanes
También se recomendaba que las hombreras estuviesen fabricadas con piezas aparte fijadas con tres tornillos para poder ajustarla a la anchura de la espalda y la caja torácica del usuario, y para aliviar la presión que ejercía la coraza tras largos periodos de tiempo con ella puesta se recomendaba forrar dichas hombreras por dentro con algún tipo de acolchado. Por último, se añadirían dos ganchos F para poder llevar colgando bolsas de herramientas, granadas o, en definitiva, cualquier impedimenta. Así pues, para testar toda esta serie de reformas se fabricó inicialmente una pequeña partida de dos unidades por compañía que fueron enviadas al 2º batallón del 95 Rgto. de Infantería. Los resultados debieron ser altamente satisfactorios ya que hasta el final de la contienda se fabricaron nada menos que medio millón de Sappenpanzer

En fin, nada más resta que contar. Si acaso, añadir que la Sappenpanzer debió ser objeto de la codicia de los british (Dios maldiga a Nelson) ya que se conservan fotos como la de la izquierda, en las que se ven tommies usando estas corazas, y eso que el ejército británico (Dios maldiga de nuevo a Nelson) fabricó varios modelos, los cuales ya podremos ver con detenimiento en una próxima entrada. En todo caso, lo que sí quedó claro es que la Sappenpanzer fue el modelo que más difusión tuvo y el que se fabricó en más cantidad, así que debió funcionar bastante bien, digo yo...

Bueno, ya'tá.

Hale, he dicho



18 comentarios:

alfonsodf dijo...

Si tuviera que jugarme el pellejo y fiarlo a una coraza de la I GM, prefiero mil veces esta semana que una Ansaldo.

Ya sabemos que los germanos eran, y siguen siendo, muy concienzudos en cuanto a corazas se refiere. Y los italianos igual que nosotros, supongo que por el carácter latino, son bastante chapuceros para según que cosas.

Amo del castillo dijo...

En realidad, Sr. Alfonso, ambas corazas eran de una calidad similar. Lo que pasa es que los tedescos les dieron un uso más racional y acorde a la época ya que no tenía mucho sentido poner a un infante de la Gran Guerra trotando por un campo de batalla con semejante artilugio encima.

Un saludo

dani dijo...

También hoy día los chalecos antibala se dan a las tropas más expuestas pero destinadas a puestos estáticos, porque el peso cansa más si estas en movimiento.

alfonsodf dijo...

Reconozco que le tengo manía a cualquier desarrollo militar italiano, siempre me han parecido bastante inútiles, desde el FIAT 2000 hasta el ridículo MIAS, y no iba a hacer una excepción con una simple coraza personal.

En cambio tengo debilidad por los juguetes alemanes, siempre eficaces y fiables, que le vamos a hacer...

nathan hale smith patton dijo...

Humm este equipo tambien era usado por los sturmtroopers?
Parece curioso como el miedo a morir atravesado por una "abeja" (metralla) empujo a los altos mandos a regresar a sus ejercitos a la vieja epoca de ponerse metal encima y armarse con espadas (solo que esta vez seria con el rifle de cerrojo)

Con respecto a la ultima foto... Dios maldiga a Nelson

Mr. Gatsby dijo...

Hombre, yo diría que si bien en muchas cuestiones los italianos han sido siempre unos tarambanas contumaces, en cuestiones de material bélico, sobre todo en armas ligeras, aviación y barcos, han dado máquinas de calidad sobresaliente que poco o nada tenían que envidiar a las alemanas. En fin Amo, siempre tuve curiosidad acerca de cuanto podían detener estas corazas, así que le agradezco la resolución del enigma. La verdad que ese blindaje no estaba nada mal para un soldado de infantería, no?

Y hablando de armaduras, no puedo evitar mandarle un vídeo que me ha sorprendido enormemente, en el cual se ve cómo réplicas de cascos anglo-sajones y normandos del siglo VIII-IX son capaces de resistir impactos del calibre .45 con pólvora negra. Mire mire:

https://www.youtube.com/watch?v=ygaSMeTh-f0&t=567s

Ok, son réplicas modernas que quizá no tengan nada que ver con los originales más allá del aspecto, y seguro que un golpe así te hace puré el cerebro aunque no perfore el casco, pero aún asi me llama la atención y me encantaría saber su opinión.

Un saludo.

David Álvarez dijo...

A primera vista, se me hace raro pensar que a los soldados asaltantes no les compensase llevarla. ¿ La protección que otorgaba no compensaba con creces la pérdida de movilidad ?

Alex Delgado dijo...

Caramba, excelente exposición del tema..os felicito.

Amo del castillo dijo...

Cierto es, Sr. Dani. Lo que pasa es que la gente suele confundir los chalecos antibalas con los chalecos antifragmentación, que son los que se usan de forma constante.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Sr. Alfonso, como bien dice el Sr. Gatsby, los italianos fabricaron armamento de primera. De hecho, su flota era en los años 30 lo mejorcito del planeta tecnológicamente hablando, incluso por delante de los british (Dios maldiga a Nelson). Por desgracia, solo suele trascender sus bodrios, lo que les ha dado esa imagen de ejército birrioso. El problema de Italia fueron en realidad las veleidades imperiales del nefando Duce, que se creyó un nuevo César.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Pues la verdad, mi muy dilecto ilustrador, es que esos vídeos quedan muy espectaculares pero, aparte de las impactantes imágenes filmadas con cámaras de alta velocidad, son a mi intender un poco absurdos. Sería como ver los efectos de una espada de mano y media sobre el casco de un antidisturbios. Ni en uno ni en otro caso las armas empleadas se corresponden con los medios defensivos puestos a prueba.

Por otro lado, puestos a conocer de verdad el nivel de resistencia de un yelmo medieval ante una moderna arma de fuego, lo primero que habría que hacer es fabricar dicho yelmo siguiendo el proceso original y con el material de la época, menos puro que el actual. Pero, insisto, los yankees son bastante chorras y se pirran por estas comparativas tipo "katana Vs. barra de hielo", "Spetsnaz Vs. samurai" o incluso "neanderthal furioso Vs. cuñado gorrón", que carecen de todo sentido, la verdad. Por lo demás, no he podido averiguar los traumas causados por impactos que no llegan a perforar un casco, y me temo que no serían válidos los causados en el tórax cuando se usa un chaleco antibalas por las obvias diferencias de materiales, más flexibles en los segundos y, por ende, más proclives a ceder parte de la energía del proyectil al cuerpo. No obstante, colijo que si a uno le endilgan un disparo en el casco se debe quedar bastante aturdido por unos segundos. Sería, imagino, una sensación similar a la que siente un motorista que se golpea contra el suelo tras una caída. Una caída con casco, naturalmente. En caso contrario se le queda a uno el cráneo en un estado lamentable.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Tenga por cierto, Sr. David, que si no usaban esos trastos durante un ataque era porque no compensaba. Si alguien que se está jugando el pellejo prefiere dejar su coraza en retaguardia y atacar a pecho descubierto es porque sabe de sobra que no merece la pena.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Muy agradecido vos quedo, Sr. Alex

Un saludo

Amo del castillo dijo...

No, Sr. Nathan, las Stormtruppen no empleaban la Sappenpanzer porque, como ya se comentaba en la entrada, le forma y el peso de la misma les restaba una movilidad que, en su caso, les resultaba vital. Aparte de eso, lo que verdaderamente temían los estados mayores de los ejércitos de la época eran los heridos más que los muertos. Como ya sabemos, a un difunto se le mete en un hoyo y santas pascuas, pero la logística y los costos tanto a nivel económico como psicológico hicieron que estas corazas tuvieran una relación precio-eficacia muy ventajosa por la cantidad de heridos que acabarían en los atestados hospitales de campaña y que se pudieron evitar. Al cabo, la idea no perdió vigencia ya que, tras la Segunda Guerra Mundial, se recuperaron las protecciones corporales y gozan cada vez de más vigencia.

Un saludo

Antonio dijo...

Sr. del Castillo, gracias por poner las cosas en su sitio con los productos italianos. Fruto de propagandas, tópicos falaces o estereotipos vulgares muchas veces a quien no esté avisado, le venden la moto de que son un desastre y lo que producen es basura. Lo mismo que los arrogantes nórdicos nos colocan a nosotros, recuerde el detalle durante la crisis de denominarnos PIGS. Muy ingeniosos los hijos de la gran puta en insultar. Hay demasiados mitos, siempre originados por allá como el de la cobardía francesa, los caóticos españoles, etc., los perfectos, of course, los superhombres. Basura.
Los italianos poseen una industria militar muy buena, fabrican desde carros de combate hasta misiles, piezas de artillería, armas ligeras, aeronáutica y un largo etcétera. Por poner dos muestras: el obús Oto Melara Mod. 56 de 105 mm o las pistolas Beretta que son de lo mejorcito. Y eso, saliéndonos del tema, que son capaces de hacer maravillas como los Ferrari, Masserati o Lamborghini, por citar algo.
Cada cosa en su sitio y a cada cual los méritos que le corresponden.

Amo del castillo dijo...

No hay nada que agradecer, Sr. Antonio. La verdad solo tiene un camino, e igual que el sol sale por el este los anglos, los sajones y los eslavos se creen el ombligo del mundo por los complejos del resto más que por sus logros. Por poner un simple ejemplo, baste el nivel de suicidios y de alcoholismo de los países nórdicos, muy superiores a los del sur de Europa. Por algo será.

Por lo demás, militarmente hablando, salvo el breve periodo de Carlos Gustavo de Suecia, poco han hecho por no decir nada, y solo Suecia mantiene una industria militar destinada sobre todo al consumo propio que, que yo sepa, no tienen ventas en otros países donde, como es lógico, prima el armamento yankee, gabacho (Dios maldiga al enano corso), italiano, español, tedesco, ruso o incluso británico (Dios maldiga a Nelson)

En fin, que les den por donde los pepinos amargan atrozmente, amén.

Antonio dijo...

Estimado Sr. del Castillo, le ruego me disculpe los palabros que escribí antes, a veces uno se sulfura con la pertinaz mala bilis de algunos, ofensiva y molesta. Estoy de acuerdo con su apreciación de los complejos de inferioridad de los sureños, pero ya es hora de superarlos y hoy en día con internet es mucho más fácil. Hay muchísima documentación disponible. Lo único necesario, aparte de curiosidad histórica, es tratar de descubrir la verdad, la nuestra y la suya y poner las cosas en su sitio, lo que no es difícil. Naturalmente, es necesario olvidarse de mitos, propagandas, publicidad y estereotipos folklóricos.

Amo del castillo dijo...

No hay nada que disculpar, Sr. Antonio. Yo soy el primero al que se le calienta la boca cuando se tocan estos temas pero, en fin, tampoco merece la pena redundar más en el tema. No hay mayor ciego que el que no quiere ver, y por desgracia España, además de acomplejados, está llena de ciegos que ven menos que un gato de escayola.

Un saludo