lunes, 8 de abril de 2013

Curiosidades: armamento longevo





La imagen actual del combatiente es poco menos que de película de ciencia ficción. Del guripa con uniforme cutre verde oliva, botas de Segarra y mosquetón de hace apenas 40 años hemos pasado a una especie de Rambos con más impedimenta sobre sus cuerpos que la mula de un buhonero, a lo que añadimos sofisticados sistemas de visión nocturna, de comunicaciones y la Biblia en pasta.

Sin embargo, puede que a más de uno le resulte sorprendente que, en muchos casos, el armamento que portan ellos o los supermodernos vehículos de combate datan de hace varias décadas y, en algún caso, incluso son armas centenarias. Sí, dilectos lectores, hay armas con más de un siglo a cuestas que no han perdido su eficacia y, de hecho, permanecen aún en uso en ejércitos de diversos países. Es más que evidente que los hombres que las diseñaron lograron tal perfección que, a pesar de que la ciencia avanza que es una barbaridad, nadie ha logrado aún superar dichos diseños, por lo que cabe pensar que solo podrán ser desbancadas por las pistolas de rayos cósmicos o algo por el estilo. 

Así pues, esta entrada estará dedicada a estas armas longevas que llevan dando guerra por todo el mundo mundial desde hace la torta de años. Veamos varias de ellas...

Ametralladora pesada Browning M2


Ésta versátil y poderosa máquina es fruto del portentoso cerebro de John Moses Browning, quizás el más prolífico diseñador de armas ligeras que ha conocido el mundo. Su diseño se remonta al año 1918 cuando el general Pershing, comandante del cuerpo expedicionario enviado por los EE.UU. a Europa ese año, solicitó una ametralladora de un calibre capaz de perforar los nacientes vehículos blindados o de derribar los aviones de la época, siendo elegido el calibre .50 (12,70 x 99 NATO). El proyecto se vio concluido en 1921 y entró en servicio en el ejército americano como arma antiaérea de dotación en las cúpulas de los carros de combate, los cazas tanto del ejército del aire como la armada y como ametralladora de apoyo en tierra emplazada sobre trípode. 


BMR del ejército español desplegado en
Afganistán armado con una Bronwning M2
A partir de la Segunda Guerra Mundial vio enormemente ampliado su uso en los sistemas de armas más variopintos: montajes antiaéreos dobles y cuádruples, como arma ligera embarcada en todo tipo de navíos, en los bombarderos medios y pesados, etc. Desde su puesta en servicio a nuestros días se han fabricado más de 3 millones de ejemplares en sus distintas versiones que sirven en los ejércitos de 97 países, lo que no es moco de pavo. Durante sus 92 años de vida operativa ha estado presente en todos los conflictos que ha visto el mundo, y por su difusión en los campos de batalla me da la impresión de que aún le quedan muchos años por delante antes de que se vea convertida en una pieza de museo.

Ametralladora media MG-42 / MG-3


Cualquiera que sea aficionado a estos temas relacionará inmediatamente esta famosísima ametralladora con el ejército alemán. Fue diseñada por el equipo técnico de la Metall und Lackierwarenfabrik Johannes Grossfuss AG con el fin de abaratar y facilitar la producción de este tipo de armas, ya que la ametralladora en uso, la MG-34, requería nada menos que 150 horas de mano de obra, lo que suponía un costo por arma de 327 RM de la época. El uso de chapa estampada en vez de metal mecanizado permitió rebajar a solo 50 horas la mano de obra, quedando el precio de la máquina en 250 RM. Básicamente, la MG 42 era una ametralladora para uso general en calibre 7,92 mm. (el mismo del fusil K-98 reglamentario) que podía ser usada para apoyo de unidades tipo sección o compañía a fin de proporcionar potencia de fuego, o bien como ametralladora de posición emplazada sobre trípode. 


Carro de combate Leopardo 2E del Ejército Español.
En la cúpula del comandante del carro se aprecia la
inconfundible silueta de una MG-3
Era municionada mediante cintas de 250 cartuchos o bien tambores de 50, lo que le daba una gran versatilidad y facilidad de reamunicionamiento en caso de necesidad. Así mismo, iba provista de un sistema de cambio de cañón que permitía el cambio del mismo en pocos segundos cuando su elevadísima cadencia de disparo lo sobrecalentaba. De hecho, es la ametralladora media con más cadencia en servicio, proporcionando la friolera de 1.700 disparos por minuto. Tras la guerra fue adoptada por varios países, sufriendo pequeñas modificaciones aunque la principal fue el recamararlas al calibre reglamentario de la OTAN, 7,62 x 51 mm. Esto dio lugar a la MG-3 que sirve, entre otros, en el ejército español. Con 71 años a cuestas sigue tan vigente como el primer día, dando apoyo a nuestras unidades desplegadas por esos mundos de Dios o como arma de defensa cercana para vehículos blindados o de transporte de tropas y helicópteros de ataque.


Fusil de asalto M16


Imagino que hasta a los más profanos en estos temas le suene este pequeño y versátil fusil de asalto cuyo aspecto es y ha sido difundido hasta la saciedad en las tropocientas mil pelis ambientadas en la guerra de Vietnam o en cualquier otro conflicto habido desde entonces. Ha sido fabricado en multitud de versiones y adaptado como sistema de armas, es ligero, es barato, apenas tiene retroceso y su munición es capaz de reventar las vísceras del enemigo alcanzado por un disparo a corta distancia debido a la elevadísima velocidad del proyectil que dispara, el .223 Remington (5,56 x 45 NATO), que tiene una Vo. de más de 1.000 m/seg. El M16 tiene su origen en un arma civil desarrollada por la firma ArmaLite en los años 50, el AR-15, que cedió la producción a la compañía Colt en los años 60 como consecuencia de los requerimientos de estas armas para la guerra de Vietnam.


Una sección armada con M16 se dispone a internarse
en la jungla. El último hombre es el ametrallador de la
unidad. Sobre su hombro porta una M60 calibre 7,62 mm.
Curiosamente, y a pesar de que el M16 forma parte inalienable en el imaginario popular del soldado yankee, originariamente no fue puesto en servicio para ellos, sino para dotar a sus aliados de Vietnam del Sur. El arma reglamentaria del infante americano de la época era el M14, un potente fusil semiautomático que disparaba el calibre reglamentario de la OTAN, en 7,62 x 51 mm. el cual era demasiado pesado y su retroceso demasiado potente para los birriosos vietnamitas que comían arroz en vez de chuletones de 2 kg. Así pues, en 1963 se adquirieron partidas de AR-15 para dotar a sus aliados de un arma moderna y que ellos pudieran disparar sin caerse de culo o partirse la clavícula. Sin embargo, las peculiaridades del conflicto hicieron que el ejército USA mandase al garete a sus pesados M14 y los sustituyeran en 1969 por el M16. Esto permitía a las unidades que se pasaban días enterrados en la jungla portar un arma ligera y muy eficaz en el combate a cortas distancias habitual en aquella zona. Además, al ser la munición más pequeña que el 7,62, cada infante podía portar mucha más, siendo lo habitual unos 450 cartuchos por hombre (más del doble que con el M14). El M16 ha servido o sirve en más de cien países y, debido a sus constantes mejoras, aún le quedan muchos conflictos en los que participar. En todo caso, sus más de 60 años de operatividad dicen mucho en favor de su práctico diseño que ni siquiera a perdido vigencia en lo meramente estético.

Fusil de asalto Avtomat Kaláshnikova 1947, AK-47


Si el M16 es un arma famosa, el AK-47 creo que supera a cualquier otra que se haya diseñado jamás. De hecho, podría decirse que no hay día en que no lo veamos de una forma u otra: en una película bélica, en los periódicos, en las noticias de la tele o incluso en los escaparates de las jugueterías donde venden pequeñas réplicas en plástico made in China para que los nenes se hagan una idea de lo cruel que es éste puñetero mundo. Así mismo, creo que éste chisme ha estado y está en más guerras, follones, tiroteos entre narcotraficantes y líos diversos más que ninguna otra. Y, al mismo tiempo, se puede decir que es uno de los diseños más acertados que han entrado en servicio jamás de los jamases, porque el AK-47 es capaz de seguir disparando cuando cualquier otra arma empieza a fallar debido a las adversas condiciones de un campo de batalla. 


Mijaíl Kalashnikov mostrando un flamante AK-47
La criatura es obra del incuestionable genio de Mijaíl Timoféyevich Kalashnikov que, siendo un simple mecánico, estaba al mando de un carro T-34 durante la guerra mundial. En 1941 fue herido en un brazo, por lo que aprovechó su estancia en el hospital para diseñar un arma conforme a las sugerencias que había ido recogiendo entre la soldadesca, quejosa del armamento reglamentario del momento. En cuanto salió del hospital se puso manos a la obra y creó la que con el paso de los años se convirtió en el arma más difundida del mundo y, debido a los señores traficantes de armas, símbolo de las revoluciones "democráticas" que dan lugar a dictaduras inacabables. Su entrada en servicio tuvo lugar en 1947, por lo que lleva ya 66 años pegando tiros y lo que te rondaré morena porque, o mucho me equivoco, o este chisme cumplirá más años que su inventor, que tiene ya 93 tacos y sigue desayunando con vodka.


Pistola semiautomática Colt 1911 / 1911A1


Aquí tenemos un preclaro ejemplo de arma centenaria. La archifamosa Colt 1911 que ha sido una de las armas cortas más emblemáticas del siglo XX, copiada a diestro y siniestro y obra, como no, del inagotable John M. Browning. Su origen se remonta a las postrimerías del siglo XIX, cuando las tropas yakees tuvieron que enfrentarse a los moros filipinos tras quitarnos bonitamente las islas los muy... Bueno, la cosa es que los moros, hasta las cejas de farlopa, se abalanzaban kampilang en mano contra la oficialidad yankee sin que la munición de calibre .38 Colt de sus revólveres reglamentarios no hiciera más que cosquillas a los alucinados y enloquecidos filipinos. Así pues, se diseñó una pistola semiautomática en un calibre capaz de detener en seco al moro más pertinaz, el .45 ACP.


Una rata de túnel se dispone a entrar en una galería
en Vietnam armado solo con una linterna y
su Colt 1911A1
Alimentada por cargadores con capacidad para 7 cartuchos, su mecanismo ha sido copiado hasta la saciedad, siendo actualmente la base para modernas pistolas deportivas para la modalidad de IPSC. Ha servido en sitios tan peculiares como el ejército soviético o el chino. Se ha fabricado, además de su calibre original, en 9 largo (las copias españolas fabricadas por Star y Llama), .38 super auto, 9 mm. parabellum, .40 S&W y 10 mm. Auto. Ha sido reglamentaria en Argentina, Noruega y en innumerables policías del mundo y, actualmente, sigue en servicio en muchas unidades especiales de diversos ejércitos debido a su fiabilidad. O sea, que la añeja Colt cumplirá con toda seguridad bastantes más años de los 102 que ya ha cumplido. Como dato curioso, decir que en USA hay infinidad de empresas dedicadas a la fabricación de piecerío de repuesto para estas pistolas debido a la enorme difusión que aún tiene tanto como arma de defensa como deportiva. He tenido en mis manos catálogos de cientos de páginas en los que solo se veían dichas piezas, con las que podría uno, si la ley hispana lo permitiera, fabricarse una pistola completa.


Cañón naval Vickers 381/45 modelo 1926


Boca de fuego de un Vickers de 381 mm.
Para terminar, algo verdaderamente gordo: un cañón naval. Algunos de estos monstruos, aunque parezcan dinosaurios durmientes, aún están plenamente operativos y dispuestos a enviar al fondo del mar a todo aquel capaz de desafiar a sus proyectiles de 800 kg. de peso. Todo en estas piezas es a lo bestia: el cañón pesa 86 Tm. y el tubo mide 17 metros. El cierre pesa 1.663 kg., y puede enviar su proyectil a la friolera de 35.100 metros gracias a una carga de proyección de 250 kg. de pólvora. O sea, que un disparo realizado en la batería de Paloma Alta (Tarifa, Cádiz), la única que los mantiene operativos en España, puede alcanzar Ceuta sin problemas.


Interior de la casamata de acero. En primer término,
la rampa de alimentación y el cierre del cañón
Obviamente, la defensa del litoral está hace mucho confiada a misiles antibuque y demás virguerías tecnológicas, pero los tres cañones de Paloma Alta, provistos de sistemas de telemetría y puntería modernos, no son un enemigo a despreciar. Una de sus granadas, cargadas con alto explosivo, puede mandar a hacer puñetas a cualquier navío moderno. Además, su cadencia de tiro no es en modo alguno lenta para una pieza de semejantes proporciones, ya que puede realizar una salva por minuto. Estos cañones fueron comprados por orden expresa del dictador Primo de Rivera a fin de artillar con armas modernas y potentes el litoral hispano, siendo adquiridas 18 piezas que fueron destinadas inicialmente a El Ferrol, Cartagena y Mahón. En los años 40 fueron desactivadas dos baterías, una de El Ferrol y otra de Mahón, y sus piezas enviadas a Tarifa, donde fueron instaladas en la batería de Paloma Alta ya mencionada.


Batería de Los Castillitos, en Cartagena. Actualmente
se encuentra desactivada.
Han pasado ya 87 años desde que entraron en servicio. Aunque ya solo quedan tres piezas operativas y es más que evidente su obsolescencia, su presencia todavía impone respeto en el Estrecho. Aún recuerdo siendo crío que estaba con mis abuelos almorzando en Algeciras cuando, de repente, un trueno mostruoso nos hizo a todos dar un bote en la silla. Las copas se volcaron y los camareros salieron echando leches a poner las manos en las ventanas para impedir que los cristales saltaran hechos añicos mientras el encargado, pálido como una sábana, nos informaba a los parroquianos que "solo" eran los cañones de Paloma Alta haciendo prácticas de tiro. Puedo jurar y juro que jamás en mi vida he escuchado un estruendo similar, y eso que estábamos a varios km. de distancia. En fin, algo brutal.

Bueno, como ya hemos visto la tecnología y los avances del siglo XXI no han podido relegar a la obsolescencia a armas que, a pesar de los años transcurridos desde su entrada en servicio, están plenamente operativas. Y es que, a veces, se crean cosas que alcanzan la cúspide sin quererlo o sin que sus creadores sospecharan que el fruto de su ingenio iba a resultar tan imperecedero.

En fin, por hoy ya vale.

Hale, he dicho...


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