domingo, 29 de junio de 2014

Armas asesinas




El título de esta entrada puede parecer una perogrullada como una catedral pero, las cosas como son, hay armas asesinas y armas asesinas. Quiero decir que hay armas que matan a gente normal y corriente y armas que pasan a la historia por acabar con la vida de grandes personajes e incluso de cuñados, si bien estos últimos suelen requerir armamento pesado para acabar con sus aplatanantes existencias de gorrones irredentos que se beben el güisqui que todos solemos guardar como Yahvé guardó a Israel de la ira del faraón.

Bueno, la cosa es que puede que algunos conozcan algunas de las armas asesinas que trataré en esta entrada pero como es probable que para muchos sea algo novedoso, interesante y hasta puede que les inspire para acabar con los saqueadores de güisqui del bueno, pues ahí va eso, sangre de Cristo...

Arma asesina 1: FN modelo 1910

FN 1910 con el nº de serie 19.074 usada por Princip
Que menos que empezar por la más famosa de todas y más en estas fechas en que se conmemora el centenario del comienzo de la Primera Masacre Mundial. Hablamos, naturalmente, de la pistola FN 191o usada por el terrorista serbio-bosnio Gavrilo Princip para finiquitar al archiduque Franz Ferdinand y a su mujer Sophie Chotek, duquesa de Hohenberg. Dicha arma, fabricada por la Fabrique National d'Herstal, en Bélgica, fue diseñada por el incansable y prolífico cerebro de John Moses Browning, y se fabricó en dos calibres: 9 mm. corto y 7,65 mm. Curiosamente, la pistola que todo el mundo cree que usó Princip fue la FN 1900 en calibre 7,65 mm., e incluso fue apodada como Mataduques precisamente por ser considerada como la matadora del archiduque Franz Ferdinand, heredero de la corona dual austro-húngara. 

Instantes previos al magnicidio. Princip disparó apenas
a metro y medio de sus víctimas.
La FN 1910 era una pistola bastante avanzada para su época. Cargaba 6 cartuchos de 9 mm. corto, disponía de seguros de empuñadura, de cargador y lateral, y su despiece para limpieza era funcional y cómodo. Por su tamaño y ligereza, los calibres que usaba así como por los tres seguros de que iba provista más el martillo oculto que evitaba enganchones con la ropa, la convertían en un pistola ideal de autodefensa, sobre todo para personas poco entrenadas en el manejo de las armas. Su calidad y precisión, como todo lo que salía de la FN, estaba por encima de todo comentario. El 9 mm. corto, cuya denominación oficial es 9×17 mm. no es un calibre especialmente potente. Digamos que es más bien un calibre medio ideado precisamente para autodefensa, pero más que suficiente para liquidar a cualquiera por muy archiduque que sea. En todo caso, el alevoso Princip acertó al heredero en el cuello, produciéndole una herida mortal de necesidad al interesarle la yugular. A su pobre mujer la escabechó de un tiro en el abdomen, pobrecita. El malvado Princip se escapó de la horca por no tener aún la edad legal de 20 años para ser ejecutado, pero la palmó de tuberculosis ósea en el trullo en abril de 1918. Por cierto que poco antes de estirar la pata tuvieron que amputarle la mano derecha. Se la podrían haber cortado cuatro años antes y posiblemente no habrían muerto 9 millones de hombres por obra y gracia del gilipollas canijo de Princip.

Arma asesina 2: Iver Johnson modelo Safety Automatic

Iver Johnson calibre .32 S&W nº 463.644
Si hay una país especialmente aficionado a aliñar a sus dirigentes es, sin duda, los Estados Juntitos. Desde que Booth empezó con esa irritante costumbre cargándose a Lincoln no han parado de matar o atentar contra sus mandamases, siendo Ronald Regan el último que recibió ración de plomo de manos de un chalado que se despertó ese día escuchando voces. Pero la Derringer usada por Booth ya la conocemos todos así que incluiré en esta ocasión otra más desconocida, el Iver Johnson usado por el anarquista León Czolgosz (¿cómo carajo se puede tener un apellido de ocho letras con solo dos vocales?) para poner término por la vía rápida al mandato presidencial de William MacKinley el 6 de septiembre de 1901.

El anarquista de nombre impronunciable en su celda.
Lo frieron en la silla eléctrica de la prisión de Auburn,
en Nueva York. Le metieron tres descargas de un
minuto cada una y 1.700 voltios en fila
india por asesino y por alevoso.
El arma usada por el anarquista de apellido impronunciable era en realidad una copia de los Smith & Wesson tan en boga en aquella época como arma de defensa. Eran pequeños, fáciles de ocultar y portar vestido de paisano y sus calibres más que suficientes para un enfrentamiento a corta distancia. Su tambor tenía cabida para cinco cartuchos del calibre .32 S&W, de una potencia similar al 9 corto que vimos antes. El arma, de armazón basculante, permitía una recarga más rápida que el habitual sistema por el costado abatiendo una pestaña y extrayendo las vainas servidas una a una mediante un empujador adosado al cañón. Como dato curioso, este tipo de revólver se copió hasta la saciedad en los talleres de Eibar, siendo armas que gozaron de gran popularidad por su bajo costo ya que sus calidades por lo general eran muy mediocres. El Iver Johnson que nos ocupa iba niquelado, un acabado más adecuado para un arma que probablemente tendría contacto con el nocivo sudor corporal, para lo que no era adecuado el pavón habitual. Las cachas era de baquelita. Su manejo era más fácil que el de un pito de árbitro ya que, al ser de doble acción (no precisaba ser amartillado para ser disparado), bastaba apretar el gatillo para que saliese el disparo. Como en todos los revólveres, no tenía mecanismos de seguridad que pulsar así que cualquier pelagatos era capaz de dispararle a su abuela aunque no hubiera empuñado un arma en su puñetera vida. En fin, en este caso el asesino no se fue de rositas. Ah, por cierto, el revólver le costó solo 4,50 dólares en una ferretería de Búfalo.

Arma asesina 3: Webley British Bulldog

British Bulldog con que Guiteau mató a Garfield. El
arma, depositada en el Smithsonian, actualmente se
encuentra en paradero desconocido
Veinte años antes de que MacKinley fuera depuesto por el del nombre impronunciable, otro presidente de los Estados Juntitos fue destituido por obra y gracia de uno que, al parecer, sí que escuchaba voces. De hecho, a James Gardfield, vigésimo presidente, lo liquidó sin motivos políticos ni nada similar un tal Charles Guiteau, el cual ya había sido recluido en un sanatorio por su familia en 1870 o 1875 por pirado. El tipo estaba tan chalado que compró el arma que vemos a la izquierda por 10 dólares para acabar con el presidente por no haberle querido dar un puesto como diplomático. Como un cencerro, vaya...

Edición del 8 de julio del semanario Harper's en
la que aparece el médico comprobando el deceso
de Guiteau, que es el que cuelga como un salchichón
con una capucha en la cabeza.
Bueno, el British Bulldog, aparte de ser el revólver usado por el famoso detective Sherlock Holmes era, como el Smith & Wesson, una de las armas preferidas en aquellos años para defensa personal ya que reunía las mismas virtudes que la hacían fácilmente transportable y manejable. Diseñado por la empresa británica radicada en Birmingham Philip Webley & Son, el Bulldog recibía ese apelativo por su aspecto rechoncho y macizo, similar al de los poderosos y cabezones perros de presa homónimos. Este arma montaba un cañón de tres pulgadas, y su tambor tenía capacidad para cinco cartuchos de calibre .44 Webley, un cartucho bastante potente para un arma de tan escaso tamaño. Al igual que el Iver Johnson, disparaba en doble acción si bien la recarga se realizaba vaina a vaina por el costado derecho empujándolas con la varilla que aparece bajo el cañón. Por su acusado retroceso, la toma de miras tras un primer disparo no era fácil para alguien no habituado al uso de estas armas si bien, considerando las escasas distancias a las que se usaban, tampoco requerían ser Jimmy Ojo de Lince para acertar a un cuñado a un par de metros y meterle, como le hicieron a Gardfield, dos balas en el cuerpo. En fin, el pobre Garfield tardó dos meses en diñarla porque sus médicos no eran capaces de dar con la bala que le entró por la espalda (la otra apenas le rozó un hombro), llegando incluso a idearse un detector de metales para dar con ella, si bien infructuosamente. A Guiteau no le sirvió de nada estar como una cabra para librarse de la horca, la cual le fue aplicada el 30 de junio de 1882 previa lectura de un poema de lo más plasta que compuso para la ocasión y para lo cual había solicitado una orquesta que ambientase el recital con música de fondo, lo cual le fue negado, naturalmente. Igual le dijeron que nones porque el poema era malísimo.

Arma asesina 4: Piolet modelo "Brain Crumbs"

No siempre los asesinos modernos han acabado con sus víctimas con una pistola que, al fin y al cabo, es una forma bastante vulgar de asesinar ciudadanos porque cualquier mindundi es capaz de empuñar una y volarte los sesos. Un auténtico y verdadero asesino tiene que sentir la sangre de su víctima salpicándole la jeta y cómo su mano es instrumento de muerte. Y para ello, nada mejor que practicar el medievo con un piolet como el que vemos a la izquierda, el mismito que usó Ramón Mercader para airearle el cerebro a Lev Davidovich Bronstein, más conocido por propios y extraños como León Trotski. Como ya podemos suponer, un piolet no tiene mucho que explicar porque tiene menos mecanismos que una palangana. Solo hacen falta la mala leche y la decisión necesarias para hincarlo ferozmente en el cráneo de la víctima como si uno se retrotrajera al siglo XIV y se viera en plena batalla y rodeado de enemigos. En todo caso, el chisme que nos ocupa fue fabricado por una empresa radicada en Zurich llamada Fritsch & Co., según reza la inscripción que aparece en la herramienta-arma. Creo por otro lado que no hace falta detallar los demoledores efectos que un piolet puede producir en una cabeza pero, para los que lo desconozcan, les recomiendo una pausada lectura de esta edificante e ilustrativa entrada. Es un poco desagradable y no apta para almas sensibles, advierto...

Bueno, el piolet de Ramón Merader no tiene tampoco mucho que contar. Ignoro por qué no usó un arma menos brutal como un cuchillo o similar, arma que mata bien y tampoco hace ruido pero en fin, tampoco era el tal Mercader un máquina usando ese chisme porque Trotski aguantó un día antes de espicharla a pesar del boquete que le hizo en el cráneo. En la foto de la derecha lo tenemos al hombre en el lecho del dolor, bastante perjudicado el pobre. A Mercader lo metieron 20 años en el trullo pero el padrecito Stalin dejó ordenado antes de partir al infierno de los soviets que lo recompensaran como Lenin manda (iba a decir como Dios manda, pero como estos eran ateos...), por lo que lo condecoraron como Héroe de la Unión Sovética en cuanto lo soltaron y se largó al paraíso comunista para ser recibido como un compadre en día de bautizo. Por cierto que nunca me ha caído bien el tal Mercader, era un pelagatos y un traidorzuelo staslinista...

Arma asesina 5. Mauser modelo 712 Schnellfeuer


La pistola Mauser usada para el crimen, expuesta
en el Museo Nacional de Serbia
A esta famosa pistola le caben dos honores: uno, el haber sido la protagonista del primer magnicidio de la historia filmado en vivo y en directo. Y dos, no fue usada para derrocar solamente al rey Alejandro I de Yugoslavia, sino que también cesó de su cargo al ministro de Asuntos Exteriores francés Louis Barthou, que acompañaba al monarca en el vehículo que lo paseaba en plan triunfal a su llegada a Marsella el 9 de octubre de 1934, y al conductor del coche. La cosa no iba con ellos, pero estaban en el momento y el lugar equivocados y se largaron bonitamente al Más Allá dándole collejas al monarca por haberlos pringado sin quererlo ni beberlo. 


El asesino era un revolucionario búlgaro Vlado Chermozemski, miembro de la Ustacha, el temible partido croata que durante la Segunda Masacre Mundial se alió con los nazis para combatir a los comunistas de Tito. Para la ocasión eligió un arma un tanto aparatosa, pero colijo que la explicación la tenemos en la foto de la derecha. En ella vemos al tal Vlado con su uniforme de ustacha y sosteniendo bajo el brazo precisamente una Mauser enfundada en su funda-culatín. Al parecer, la foto se tomó poco tiempo antes del atentado por lo que caben dos posibilidades: una, que eligió la Mauser precisamente porque ya sabía manejarla con soltura. Dos, que la pistola de la foto fuera la misma que usó en el magnicicio y que en esa época lo que hacía era justamente practicar con ella.





Instante en que el tte. coronel Jules Piollet, de 141 Rgto.
de Infantería Alpina, golpea con su sable al asesino, el
cual aparece con el brazo izquierdo levantado en
actitud defensiva
La 712 era una variante de la archiconocida C96 que fue creada en 1932 para hacer frente a las cada vez más populares copias españolas de la misma fabricadas por Beistegui Hnos. y Astra, provistas ambas de dispositivo ametrallador y que arrasaron en el mercado chino a raíz de la guerra civil con la que intentaban, sin éxito por cierto, mantener un nivel demográfico razonable. Debido a ello, la Mauser tuvo que ponerse a fabricar un arma que le permitiera competir con las hispanas. Y ciertamente lo lograron, ya que pusieron en el mercado una virguería fabricada casi enteramente a mano, como se hacían antes las cosas para que fueran productos de primerísima calidad. He tenido en la mano pistolas de estas y puedo jurar y juro que solo desmontarlas es un placer para los sentidos para cualquier amante de las armas. El ajuste que traen de fábrica es una mera utopía para las pistolas fabricadas actualmente por muy reconocidas que sean.


Asesinato en vivo. De izquierda a derecha: El vehículo avanza seguido por el tte. coronel Piollet. El asesino, marcado
en rojo, trota junto al vehículo con el ramo de flores y gritando "Vive le roi!" para despistar. Aparte de Piollet, nadie

protege el vehículo por lo que es obvio que las medidas seguridad fueron un verdadero churro. Centro: Chermozemski
se sube al estribo del coche y apunta al rey. Las muertes del conductor y el ministro fueron en realidad bajas 
colaterales, como las llaman ahora. El tte. coronel Piollet, que escucha los disparos, detiene su caballo y se gira.
Indudablemente, supo reaccionar como un sujeto capacitado ya que no permitió escapar al asesino.Quizás si hubiera
cabalgado un poco más atrás en ese momento habría podido impedir el crimen abalanzándose contra el búlgaro.
Derecha: una mano toma el pulso en el cuello al monarca mientras este, con los ojos muy abiertos, nota como la vida
se le escapa a una velocidad preocupante. Murió instantes después.

Mauser 712 con su funda-culatín. Chula, ¿que no?
La 712 iba provista de cargadores de 10 y 20 cartuchos de calibre 7,63 × 25 mm., que tiene una potencia similar a un 9 mm. Parabellum. Como todas las Mauser, se servía con una funda de madera que servía como culatín en caso de querer ser usada como una pequeña carabina. En todo caso, el asesino la empuñó de la forma convencional, oculta con un ramo de flores y graznando "¡Viva el rey!" para no levantar sospechas cuando se acercó al vehículo a perpetrar el triple crimen. No se anduvo con tonterías el tal Chermozemski. Sin dudarlo ni un instante, se subió al estribo del vehículo y se lió a tiros con el personal ya que su arma tenía munición de sobra para acabar con media dinastía yugoslava de una tacada. Así pues se cargó al chofer, que intentaba empujarlo, hirió al ministro francés que acompañaba al rey y la palmó poco después por un mal tratamiento de su herida, y le metió al yugoslavo dos balas en el cuerpo acabándolo allí mismo. Por cierto que, al parecer, se formó un follón de aúpa, con la policía disparando en todas direcciones y la gente queriendo linchar al búlgaro alevoso, lo que ciertamente lograron porque entre el sablazo, un tiro que le pegó un gendarme y la soba que le dieron los ciudadanos asistentes al evento lo dejaron para el arrastre y palmó el mismo día. Que se joda, por malvado y por usar flores, que son símbolo de buen rollito y tal, para ocultar un arma asesina.

Arma asesina 6. Remington modelo 760 Gamemaster

Esta es un arma de asesinos fríos y despiadados, de esos que ven a través a través de la mira telescópica como su víctima se termina el café con leche y la media tostada antes de volarle la tapa de los sesos y ver la nube rosa. Se trata de un rifle Remington modelo 760 Gamemaster con el que James Earl Ray dejó literalmente en el sitio al bondadoso y comprometido Martin Luther King en el motel Lorraine de Memphis, Tennessee, el 4 de abril de 1968. Ese rifle es un arma para no fallar, para asegurarse la muerte de la víctima con un disparo medianamente bien colocado si bien Ray hizo buen uso del entrenamiento recibido en el ejército ya que acertó a King en el lado derecho la cara, reventándole la mandíbula, destrozándole varias vértebras, la yugular, la subclavia y deteniéndose en el hombro izquierdo. El pobre hombre no dijo ni pío. Cayó desplomado, muerto antes de tocar el suelo a mi parecer aunque en el hospital intentaron reanimarlo. Pero vamos al arma, que lo del motel Lorraine ya lo sabemos de sobra...

Varios acompañantes de King señalan el lugar de donde partió el disparo
fatal. En el suelo se ve el cuerpo inerte del líder negro, el cual fue
declarado muerto a las 19:05 horas en el
Saint Joseph Hospital  de Memphis
El Remington que nos ocupa es una de las armas largas más populares en USA, habiéndose fabricado al día de hoy más de un millón de ellas en gran variedad de calibres desde su introducción en el mercado en 1952. Su popularidad como arma de caza mayor se debe a su sistema de repetición por corredera o pump action (como las escopetas de las pelis de Rambos y similares), el cual es extremadamente fiable porque no se encasquilla. La munición va en un cargador separable con capacidad de entre cuatro y cinco cartuchos dependiendo del calibre. El que usó Ray tenía además una mira telescópica Redfield de 2 a 7 aumentos y 36 mm. de foco, un visor muy habitual para caza mayor. En cuanto al calibre, hay cierta controversia acerca de si usó un .243 Winchester o un 30-06. Al parecer, inicialmente el asesino compró en la armería Aeromarine de Memphis un 760 en el primer calibre mencionado, así como munición para el mismo de la marca sueca Norma con puntas de 75 grains. Pero no debió parecerle adecuado ya que lo cambió al día siguiente por el mismo modelo pero en 30-06 y munición con puntas de 150 grains, con la que si se acierta de lleno en una cabeza te arranca la mitad literalmente de cuajo si se usa munición expansiva. Pagó por el arma 268,85 dólares, la cual adquirió usando el nombre falso de Harvey Lowmeyer. La cuestión es que la firma Remington no introdujo el .243 Winchester para este rifle hasta 1968, precisamente el año del asesinato. En cualquier caso, no deja de ser pintoresco que a estas alturas no se sepa el calibre del arma en un país en que hasta los críos de teta saben disparar desde el taca-taca con la Colt que el abuelo usó en Vietnam o tirotean a los amiguitos de la escuela por robarle las canicas.

El hermano de la dueña del motel
limpia la sangre seca de King
Cuestiones de tipo moral o de mera sensibilidad aparte, así como el hecho de que en USA aún andan con teorías conspiranoides con el tema del asesinato del venerado líder de los derechos civiles, el disparo que mató a King fue espléndido fuese quien fuese el que lo efectuó. Lo que sí puedo decir es que he tirado con armas de ese tipo durante años y se distinguir perfectamente cuando el tirador es un experto o un papafrita. Un tirador mediocre habría apuntado al pecho para asegurar la diana, pero el malvado Ray apuntó donde apuntan los que saben disparar y, además, saben que no fallarán porque son tan hideputas que no les tiembla el pulso y que la bala irá derecha al objetivo. Hubo una pequeña desviación hacia abajo, quizás porque había practicado poco con ese arma pero, en todo caso, el disparo fue muy bueno y más que suficiente para dejar huérfanos a los negros norteamericanos. En cuanto a su asesino, la espichó en la trena en el año 98 con 70 tacos y el hígado magníficamente triturado por una cirrosis de caballo producida a raíz de haber contraído anteriormente una hepatitis C. No puedo negar que es un buen sitio y una buena manera de palmarla para todos aquellos que se dedican a ir por el mundo liquidando probos ciudadanos. 

Bueno, ahí queda eso.

Hale, he dicho...

Post scriptum: Para el que le haya sabido a poco esta entrada, puede bichear en esta otra que se publicó hace ya tiempo y que también habla de armas magnicidas. 



2 comentarios:

nathan hale smith patton dijo...

9 millones? y eso que no contamos las victimas de la segunda guerra y de las guerrillas de la guerra fria por consecuencias de la primera guerra mundial, pensar que dos balas cambiarian el destino de millones de personas, efecto mariposa

Amo del castillo dijo...

Sí, es un efecto muy desagradable, ciertamente. Lleva siglos produciéndose en realidad