miércoles, 21 de diciembre de 2016

Morteros de trinchera


El término mortero de trinchera está indefectiblemente asociado a la Gran Guerra. Imágenes como la que vemos en la foto de la derecha son rápidamente identificadas como pertenecientes a dicho conflicto pero, sin embargo, muchos desconocen cuál es el origen y el empleo táctico de estas armas que, en realidad, podríamos decir que lo único que heredaron de sus enormes y pesados abuelos fue la capacidad para efectuar tiro indirecto o parabólico, como prefiramos llamarlo. De hecho, el mortero de trinchera sería el "eslabón" (detesto este término, pero ahora mismo no se me ocurre otro más adecuado) entre los morteros que durante siglos fueron los protagonistas de la artillería de sitio y los morteros actuales surgidos tras la Gran Guerra. Así pues, colijo que sería interesante iniciar una pequeña serie de entradas monográficas dedicadas a estas armas que, aunque pocos lo imaginen, fueron las causantes de un elevado número de las bajas totales habidas durante el conflicto. Comenzaremos pues con esta entrada inicial en la que explicaremos la evolución de estos morteros, así como el empleo táctico que les dio el nombre por el que los conocemos y que no tiene nada que ver con los que se emplean en nuestros días.

Como hemos ido viendo en las entradas dedicadas a la artillería de sitio, hasta prácticamente el final del siglo XIX los morteros mantuvieron su misma morfología y su uso estaba limitado a lanzar enormes y pesadas bombas contra las fortificaciones pirobalísticas que se construyeron por toda la Europa a partir del siglo XVI y que básicamente se mantuvieron iguales hasta los comienzos del pasado siglo. Sin embargo, tras la Guerra de Secesión fueron cayendo en la obsolescencia debido a la invención de explosivos como la dinamita o el trinitrotolueno, que permitían causar grandes daños con piezas de tiro curvo de menos calibre, o sea, los obuses, por lo que las añejas bombas cargadas con pólvora negra disparadas por pesadas y engorrosas piezas perdieron su utilidad a pasos agigantados. Eso no era óbice para que, ya en plena guerra, aún fueran de utilidad si bien su anticuado aspecto en fotos de aquella época resulta un tanto irreal, como podemos ver en la imagen de superior, en la que vemos un viejo mortero turco con más de 200 años encima durante el asedio a Kut al-Amara, entre diciembre de 1915 y abril de 1916. En todo caso, aunque aún se recurriera a ellos en caso de extrema necesidad, es más que evidente que en una guerra moderna eran precisas otro tipo de armas.

Batería de obuses de sitio de 280 mm. del ejército japonés en Port Arthur.
Los morteros que surgieron posteriormente eran capaces de desplegar la
misma potencia de fuego con un peso 30 veces inferior
Curiosamente, aunque se suele dar por sentado que el origen de esas "guerras modernas" con las que los humanos establecieron un novedoso y eficaz sistema para contener la hiperpoblación fue precisamente la Gran Guerra, la realidad es que el conflicto que marcaría las nuevas tendencias en armas y estrategias fue la Guerra Ruso-Japonesa, un breve pero intenso conflicto que duró desde febrero de 1904 a septiembre de 1905 y en el que ambos bandos se dieron estopa a base de bien para, finalmente, ser los obstinados nipones los que se llevaron los laureles de la victoria para ofrecérselos al mikado, el cual seguía sin moverse de su palacio en Tokio meditando acerca de la inmortalidad del crisantemo. En dicha guerra fue donde surgió el uso moderno de la ametralladora, las alambradas, y donde quedó claro que la artillería de grueso calibre no bastaba para acabar con las fortificaciones, por lo que era preciso disponer de piezas capaces de disparar proyectiles de alto explosivo desde una distancia inferior, más cercana al objetivo a batir, y con una potencia suficiente para terminar de destruir lo que la artillería ya había derruido a medias. Así mismo, también hicieron aparición complejos sistemas de trincheras y refugios que hicieron casi invulnerable a la infantería.

Para destruir inmensas alambradas como las de la foto era de gran ayuda
la munición de alto explosivo de los moteros de trinchera
Dicha invulnerabilidad era consecuencia de no haber ningún tipo de arma adecuada para hostigarlos mientras permanecieran a cubierto. Los cañones solo podían ofender a las tropas que avanzaban a campo abierto, los obuses abrían fuego a grandes distancias y era muy complicado, debido a los deficientes medios de comunicación vigentes en la época, hacer llegar a las baterías las variaciones de tiro conforme se moviesen las tropas enemigas. Así mismo, los refugios hacían inservibles los flamante metralleros, letales solo contra las tropas que circulaba por las trincheras o a campo descubierto. Por último, los morteros convencionales eran simplemente inútiles en situaciones semejantes, así que era preciso crear un nuevo tipo de arma que reuniese una serie de características adecuadas para los tiempos que se avecinaban. En primer lugar, era imprescindible que fuesen de un tamaño y un peso que permitiese manejarlas con facilidad. Un mortero a la antigua usanza que pesaba dos o tres toneladas no era precisamente la opción más adecuada como es lógico. Por otro lado, en una guerra en la que el personal se enterraba en trincheras y refugios era necesario disponer de armas capaces de disparar proyectiles capaces de alcanzar a los enemigos, así como destruir nidos de ametralladoras, refugios y demás posiciones fortificadas con proyectiles cargados con alto explosivo, capaz no ya de demoler una fortificación, sino de remover la tierra sobre la que se asentaba, facilitando así su derrumbe.

En definitiva, el arma en cuestión sería una pieza dotada de gran movilidad, capaz de disparar con un elevado ángulo de tiro, desplegar una gran cadencia de tiro y disponer de un surtido de calibres lo suficientemente potentes como para abarcar todas las posibilidades, desde el hostigamiento de tropas a la destrucción de alambradas y fortificaciones. O sea, un mortero pequeño provisto de una cureña que le permitía ser trasladado y puesto en posición rápidamente y con un sistema de disparo que hiciera posible efectuar un elevado número de disparos en muy poco tiempo. Pero, ¿por qué la coletilla "de trinchera"? Ahora lo veremos.

Lanzaminas de 25 cm. en su emplazamiento. Obsérvese la desproporción
entre el mortero y el proyectil, de un tamaño similar al de obuses mucho
mayores
Tras lo aprendido en la guerra Ruso-Japonesa, el ejército alemán tuvo claro que ese nuevo tipo de arma sería de vital importancia en conflictos futuros. Así, a partir de 1907, la firma Rheinmetall comenzó a desarrollar lo que sería el primer mortero de trinchera que, en realidad, recibió de los tedescos la denominación de minenwerfer, lanzaminas, lo que se puede prestar a equívocos ya que puede pensarse que se trata de armas distintas. De hecho, para el ejército alemán estos morteros no estaban considerados como artillería y, al igual que ocurría con los lanzallamas, estaban asignados a unidades de ingenieros. Pero, en realidad, los lanzaminas alemanes eran los mismos morteros de trinchera que luego desarrollaron los demás ejércitos en liza. Aclarado este punto, solo comentar que en 1909 estuvo culminado el proyecto, el cual entró en servicio el año siguiente. Se trataba de un mortero de 25 cm. de calibre montado sobre un afuste que permitía trasladarlo rápidamente donde fuera preciso. Una vez en destino, se desmontaba del mismo y se emplazaba . Pero no en cualquier sitio, o en cerca de las baterías de artillería, sino en las trincheras, y de ahí tomó el nombre.

Una de las ventajas de estas armas era su movilidad. En este
caso vemos como tres soldados arrastran un mortero de
7,58 cm. cuyo peso total era de 147 kg.
¿Y por qué en las trincheras, expuestos a los ataques de la infantería enemiga y, por supuesto, a los disparos de la artillería? Pues porque estos morteros tenían un alcance muy limitado, en algunos casos incluso inferior a los 200 metros. Pero, por otro lado, el estar tan cerca de las líneas enemigas permitía mantener un control mucho más efectivo y preciso y, lo más importante, no se veían tan limitados como la artillería, cuyas baterías, emplazadas a varios kilómetros tras las trincheras de primera línea, podían perder el contacto con las mismas en cuanto empezaba una preparación artillera al ser destruidas las líneas telefónicas. Sin embargo, los servidores de los morteros de trinchera podían, llegado el caso, recibir órdenes verbales en escasos minutos y abrir fuego de barrera para parar en seco cualquier intento de la infantería enemiga por acercarse a las líneas propias.

Explosión de un proyectil de alto explosivo contra una
alambrada
Del mismo modo, sus disparos podían destruir las alambradas que tenían tan cerca, aniquilar los nidos de ametralladoras que tenían perfectamente localizados y, por supuesto, batir las trincheras con sus proyectiles de alto explosivo que, si estallaban en el interior de una de ellas, las barrerían de cabo a rabo, aniquilando a todo bicho viviente. Además, su elevada cadencia de tiro, no menos de 20 disparos por minuto por lo general, hacía posible llevar a cabo terroríficas concentraciones de fuego capaces de destruir en poco tiempo cualquier objetivo, desde las alambradas más densas a las fortificaciones más resistentes fabricadas a base de raíles de ferrocarril y hormigón. Y una vez iniciado el conflicto no solo se fabricaron proyectiles convencionales cargados con explosivos, sino también de gas. Obviamente, la posibilidad de lanzar ataques con gases contra el enemigo sin depender de la climatología era extremadamente ventajoso, sobre todo cuando la dirección del viento cambiaba de forma repentina cuando se abrían las válvulas de los grandes cilindros que contenían aquella porquería.

Soldados británicos montando espoletas antes de enviar la munición
a primera línea
El único inconveniente que tenía el empleo táctico de estas armas era las dificultades para acarrear hasta primera línea las ingentes cantidades de munición consumían, gasto este que se veía enormemente aumentado precisamente por la elevada cadencia de tiro que podían alcanzar. Pero este problema no tenía otra solución que crear complejas líneas de aprovisionamiento que podían ir desde el transporte a lomos de la tropa, de mulos o, si era posible, mediante carretones que circulaban sobre raíles que acercaban las municiones hasta primera línea para, a continuación, ser acarreadas por las mismas tropas hasta los emplazamientos de las piezas.

Arnés diseñado para el
transporte de tres proyectiles
para el mortero francés de
58 mm.
Aunque el ejército alemán apenas disponía de unos cientos de lanzaminas al comienzo del conflicto, su indudable eficacia obligó tanto a gabachos (Dios maldiga al enano corso) como a los british (Dios maldiga a Nelson) a ponerse las pilas y a desarrollar a toda velocidad armas capaces de contrarrestar las armas tedescas, teniendo incluso que recurrir en los primeros momentos a piezas obsoletas mientras que salían de las líneas de producción los nuevos modelos. Cuando acabó la guerra, el balance de estas armas no pudo ser más rentable: por citar un dato, algo más de un 58% de la totalidad de las bajas británicas en el frente occidental fueron causadas por los morteros de trinchera, así que estos rechonchos, feos y aparentemente engorrosos artefactos encerraban una capacidad letal que, en la práctica, superaba incluso a la de la todopoderosa artillería.

En fin, así eran los polifacéticos morteros de trinchera. Podían destruir las fortificaciones enemigas, diezmar a la infantería tanto en sus propias trincheras como durante su avance, aniquilar nidos de ametralladoras, refugios y observatorios de primera línea, así como apoyar a la infantería propia cuando, tras llevar a cabo una preparación artillera, salía de las trincheras y avanzaba hacia las posiciones enemigas. Para que rindiesen al cien por cien solo había que mantener un fluido constante de munición para que pudieran mantener su candencia de tiro, y solo gracias a un impacto directo de la artillería enemiga podían ser acallados. 

Sirva pues esta entrada como introito para que podamos tener una idea más clara de como surgieron estas armas. Más adelante iremos publicando otras en las que estudiaremos con detalle los morteros de trinchera más significativos de cada ejército, así como el diseño de las distintas posiciones y emplazamientos desde donde masacraban bonitamente al enemigo. 

Bueno, vale por hoy.

Hale, he dicho

Tropas yankees cargando un motero de trinchera francés de 58 mm. La carencia de este tipo de armas obligó a los hijos
del tío Sam a emplear piezas de sus aliados







30 comentarios:

nathan hale smith patton dijo...

Tengo una pequeña duda (buena entrada) ¿todos los proyectiles de esa epoca tenian bolas de metralla o solo unos cuantos?
El mortero stokes tommie (Dios maldiga a nelson), como dato curioso ese mortero frances le apodaban "pequeño sapo" (nombre ironico debido al apodo de los gabachos)
http://miniaturasmilitaresalfonscanovas.blogspot.mx/2012/02/primera-guerra-mundial-la-artilleria.html?m=1

Amo del castillo dijo...

No, para nada. Básicamente había tres tipos de proyectil: alto explosivo, metralleros (o schrapnells, como prefiera) y de gas. Dependiendo de las circunstancias se usaba uno u otro. En cuando a los sapitos, me temo que se ha liado porque ese apodo no lo tuvo el Stokes británico, sino el mortero de 58 mm. tipo 2 gabacho (Dios maldiga al enano corso) El Stokes era lo más parecido a un mortero actual, un chisme de apariencia estilizada, mientras que el Crapouillot, como era denominado el tipo 2, era un trasto feo y achaparrado como un sapo.

Un saludo

Mr. Gatsby dijo...

Alucino con la foto del mortero turco, o mejor dicho otomano, porque por la pinta parece que les sobró del sitio de Viena de 1683, jaja. Interesante post, alguna vez había visto estos morteros por ahí y me había preguntado sobre su uso y si tenían algo de especial aparte de su superior calibre. Es más, había visto alguno empleado en la Guerra Civil calificado como "lanzaminas", lo cuál me hizo pensar que puñetas significaba eso. En fin, está bastante claro ahora.

Mis saludos.

Fer dijo...

Muchísimas gracias por la página. Es para mi de lectura semanal obligatoria desde hace unos meses, ya me he puesto al día con las entradas.
Saludos y ojalá pueda seguir aprendiendo y divirtiéndome mucho tiempo con ella.

Amo del castillo dijo...

Bueno, Sr. Gatsby, ya sabe que cuando la necesidad obliga se recurre incluso a los cuñados. ¿No ha visto nunca esas fotos de la guerra civil en las que se ven milicianos con fusiles monotiro Berdan o la escopeta de perrillos del abuelo? Pues viene a ser lo mismo más o menos, jeje...

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Quedo vos muy agradecido por el elogio, Sr. Fer, y me alegra tenerle por lector habitual. Espero que siga leyendo mucho y yo que lo vea.

Un saludo y gracias por su comentario

Mr. Gatsby dijo...

Pues fotos de milicianos con escopetas roñosas he visto alguna, pero ni idea de que aquí se emplearon Berdan. Sabía del uso de otras reliquias como los Gras o los Vetterli, pero desconocía la presencia de Berdan en España. ¿Sabe si eran del modelo I o II? Imagino que serían del II, porque es algo más moderno y se fabricaron muchos más durante bastante más tiempo. La verdad, me llama mucho la atención el tema del empleo en combate de armas completamente obsoletas, como cuando aún hoy en día aparecen de manera increíble carros T-34/85 en Yemen, Siria o Ucrania, junto a cantidad de armas ligeras y piezas de artillería también de la IIGM. Desde luego algunos conflictos de baja o media intensidad son como desenterrar fósiles del subsuelo en materia de armamento, no le parece?

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Pues la verdad es que no recuerdo qué modelo de Berdan eran, pero todo lo que había en las maestranzas militares salió a relucir cuando se entregaron armas al personal. De hecho, y si la memoria no me falla, se sacaron incluso viejos Remington sistema rolling block, así que imagine como estaba el patio. En cuanto a lo del material obsoleto, le contaré una anécdota que posiblemente desconozca:

Cuando se declaró el estado de Israel en 1947, nadie quería venderles armas. Pero los judíos, que siempre han sido listos como ellos solos y no estaban por la labor de dejarse apiolar por enésima vez, en aquella ocasión por los árabes, enviaron mogollón de agentes con billetes contantes y sonantes para pasearse por todas las chatarrerías de USA con el propósito de comprar cientos de carros Sherman que, tras el conflicto, fueron dados de baja por millares. La mayoría estaban en un estado lamentable, pero la idea era canibalizar piezas de unos y otros de forma que con 3 ó 4 carros obtenían uno operativo. Años más tarde reformaron una serie de M4A4 poniéndoles motores diésel y armándolos con cañones gabachos de 75 mm. (el que usaba el AMX-13), lo que obligó a alagar la parte trasera de la torreta para dejar sitio a la enorme culata del cañón. Fue el conocido como M-50. Luego se armó otra serie de M4A3E8 con cañones de 105 mm. también franceses, dando lugar al M-51. Junto con los Centurión, que eran también más viejos que el hilo negro, destruyeron mogollón de T-54, T-55 y T-62, así que ya ve como el material anticuado puede ser enormemente útil si se le sabe sacar partido.

En fin, que incluso la quijada de burro de Caín puede, llegado el caso, servir para aliñar al cuñado gorrón que, enterado no se sabe como de que acabamos de recibir una fastuosa cesta navideña, se presenta de sopetón haciéndose el nuevo para dejar solo el mimbre y el celofán.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

como curiosidad sr gatsby, en la guerra civil siria se usa el kar 98k aleman y el stg 44 también, simple, hay armamento "obsoleto" (ya que no imposta si es un arma de las cavernas, si sirve para matar todavia sirve) en siguientes conflictos posteriores debido a que a veces el vencedor cuando derrota a su enemigo se apodera de las fabricas y bodegas llenas de armas y cuando ve que puede sacar provecho (dinero) de ellas las vende a estados fallidos o en pleno conflicto y pues obtiene ganancia, tambien "los señores de la guerra" las venden (si es que las tienen), le recomiendo una pelicula que aborda ese tipo de tema:"war lord" de nicolas cage

nathan hale smith patton dijo...

sr del castillo, ¿que la quijada de burro no era de Sansón? O.o

La taberna de Hlout-wig dijo...

Hace poco que te sigo, pero fijo que me quedo. Me encantan tus artículos.

Amo del castillo dijo...

Me alegro mucho tenerle entre mis lectores, Sr. tabernero, así como que el blog le resulte interesante.

Un saludo y gracias por su cometario

Amo del castillo dijo...

No, Sr. Nathan. La quijada burrera fue un recurso de circunstancias de Caín para apiolar al iluso de su hermano. Recordemos que en aquellos tiempos aún no se habían inventado las armas, siempre según la lógica y los tiempos bíblicos, naturalmente.

No obstante, cierto es que en Jueces 15:15-17 se relata como Sansón dio estopa a sus archienemigos, los filisteos, con una quijada de asno recién muerto, pero más cierto es que semejante arma es universalmente conocida como la empleada por Caín. En fin, que Sansón se limitó a plagiarlo.

Un saludo

nathan hale smith patton dijo...

pero la biblia no dice que arma utilizo cain para matarlo, pudo haberlo hecho con sus puños, una piedra o un simple empujoncito que hizo que abel se cayera y se diera en el coco contra una piedra, bueno es lo que opino yo

creo que sanson no le hubiese importado violar derechos de autor o patente de arma, digo, cualquier recurso es valido si tienes 1000 cuñados queriendo matarte porque le quemaste su cosecha porque tu suegro te dejo sin hembra con la cual copular lol

un saludo

Amo del castillo dijo...

Bueno, igual lo mató a pellizcos, quién sabe. Cierto es que en el Génesis no se menciona pero, como antes le comentaba, es aceptado que fue con la puñetera quijada burrera. Ignoro de donde proviene esa tradición, la verdad, y tampoco es que haya dedicado mucho tiempo a la lectura de la Biblia.

Por lo demás, en nuestros días no basta la osamenta de un asno para finiquitar un millar de cuñados, así que lo mejor es recurrir a una bomba térmica y sanseacabó.

Un saludo

Unknown dijo...

Magnífico trabajo. Como siempre. Un abrazo y espero que siga así.

Amo del castillo dijo...

Agradecido vos quedo, Sr. desconocido.

Un saludo y gracias por su comentario

Antonio dijo...

Coincido con lo dicho sobre el armamento que se puede uno encontrar en las guerras. Hace tiempo estuve trabajando en la identificación de material en fotos de la guerra civil española y desde luego, aquello era un muestrario en que uno se podía dar con cualquier cosa. Un verdadero problema logístico a la hora de municionar y reparar. Y un dolor de cabeza gordo para los que nos interesamos por esas cosas.

Otra muestra de que las armas, mientras funcionen siguen valiendo, la tuve con un fusil ametrallador checo ZB-26, en perfecto estado, capturado en Afganistan a unos guerrilleros. Más de ochenta años de servicios y allí seguía pegando tiros. Fue divertido ver en un foro de despistados elucubraciones sobre que era aquello y hasta se habló de algún arma soviética modernísima. Lo que hay que ver.

Sobre el reciclado de los M4 Sherman, sencillamente brillantes los israelíes a la hora de modificarlos y mejorarlos. Otra muestra de que lo viejo sigue siendo útil mientras de de sí.

Amo del castillo dijo...

Y tanto. Basta echar un vistazo a la entrada que se publicó en su día acerca, precisamente, de algunas armas con más años que la tos y que siguen en activo y lo que te rondaré morena, V.gr., la Browning M-2, la Colt 1911 y sus tropocientas mil versiones modernas que solo consisten en cuestiones estéticas porque el mecanismo es el mismo, la MG-42 o los mismos Kalashnikovs, que a lo tonto a lo tonto tienen ya casi 70 años de nada y siguen siendo las armas que dan más guerra en todo el mundo.

nathan hale smith patton dijo...

Creo que porque el kalasnikova sigue siendo usado porque es barato, ligero (hasta un niño lo aguanta) y resistente

Una duda sr del castillo, estuve viendo un documental frances de la batalla de verdun ¿usted sabe como se llaman los soldados de edad avanzada que siempre andaban cavando trincheras? En el documental dice que se llamaban "yayos" o algo asi, ¿Asi se escribe su nombre?

nathan hale smith patton dijo...

Creo que la confusion es entendible debido a que esa arma influyo en diseño otras, desde la conocida tipo 99 japonesa, la Bren tommie (Dios maldiga a nelson) y la FM 24/29 gabacho, igual de parecida es apariencia...
Usted es veterano de guerra sr antonio o busca tesoros?

Mr. Gatsby dijo...

Efectivamente Amo, conocía el uso tan efectivo que hicieron los israelíes de los "Super Shermans", así como el de los Centurion. Es tremendo como un vehículo obsoleto con actualizaciones masivas, empleado al milímetro en el momento y situación adecuados según sus capacidades y limitaciones, y sobre todo exprimiendo las enormes meteduras del pata del enemigo, puede dar un rendimiento tan espectacular. A modo de curiosidad, también decir que en la guerra del Yom Kippur, los sirios emplearon un reducido número de nada menos que Panzer IV, que les había vendido nuestro ejército de tierra unos años antes, y que mantenían en servicio, ironías de la vida, junto a los T-34/85 comprados a los soviéticos. Huelga decir que no supieron aprovecharlos tan bien como los israelíes con sus Shermans y acabaron convertidos en chatarra humeante.

Y bueno, Afganistan es literalmente como desenterrar fósiles armamentísticos. Leí hace tiempo que no era raro entre las tropas americanas encontrar por ahí rifles británicos Martini-Henry, tanto copias afganas como originales, y decían que la única razón por la que su uso había decaído con el paso del tiempo era la dificultad de encontrar munición para ellos. Y eso por no hablar de los mosquetes jezail que muchos abueletes tribales empleaban contra los rusos. En fin, alucinante.

Un saludo, Amo

Amo del castillo dijo...

Bueno, de ligero nada, Sr. Nathan. El AK-47 pesa 4,3 kilos, lo mismo que el antiguo CETME C usado en España (G-3 en Alemania y Portugal), o el FN FAL de los british, argentinos, etc. El Kalashnikov, aparte de ser un arma que funciona siempre, colijo que lo vemos hasta en la sopa por una sencilla razón: porque la URSS se dedicó poco menos que a regalarlo a todo aquel que, en su día, quisiera hacer la puñeta a Occidente, y de sus fábricas salieron millones de ejemplares que, curiosamente, hicieron acto de presencia en todas las revoluciones de la segunda mitad del siglo XX sin contar, por supuesto, el hecho de que fuera el arma de dotación de todos los países de la órbita comunista.

En cuanto a su duda referente al mote que recibían los Territoriales gabachos, a los que por cierto no mandaron a cavar trincheras sino a reparar la Vía Sacra, la cosa sería saber si en la versión original del documental emplean el mismo término. Me explico: en algunas zonas de España, especialmente en Aragón y Valencia, es una forma cariñosa de llamar a los abuelos. Es un término reciente ya que no apareció en el diccionario hasta 1925, sin que se sepa con claridad su origen. Así pues, ignoro si en el documental emplean el término yayo igual que en español o lo hacen a modo de traducción de un término francés que, igualmente, se emplee de forma coloquial para llamar a los abuelos. Sea como fuere, yayo sería muy válido a la hora de aplicarlo a los hombres que, debido a su edad, ya no estaban en condiciones de combatir.

Un saludo

Amo del castillo dijo...

Pues le daré cuenta de otra anécdota curiosa sobre armas longevas, Sr. Gatsby. Cuando los portugueses llegaron a Japón allá por el siglo XVI dejaron algunos arcabuces de mecha que, como está mandado, fueron copiados con exactitud nipona e introducidos en sus ejércitos. Como todos sabemos, al poco tiempo Japón se cerró a cal y canto al mundo occidental durante siglos, quizás porque los portugueses no usaban desodorante o porque cantaban fatal sus fados, pero la cosa es que cuando cambiaron las tornas en el siglo XIX aún seguían fabricando y usando los mismos arcabuces con los que llevaban 300 años dándose estopa sin que a nadie se le ocurriera modificarlos o mejorarlos.

En cuanto a lo de Afganistán, ciertamente es un parque jurásico del armamento mundial. Ciertamente, yo también he visto alguna que otra foto del afgano sonriente con su jezail pero, la verdad, es algo tan surrealista que me da la impresión de que son más bien fotos de pose. Esa gente, que veneran las armas, conservarían las de sus ancestros y las sacarían a relucir para darse pisto o manifestar su estatus como los marroquíes aún hacen cuando corren la pólvora con sus espingardas. Como ya sabe, un Kalashnikov cuesta allí unos 30 dólares, y siempre lo pueden cambiar por una cabra, un cuñado o, ya puestos, alguna de sus hijas o incluso a la parienta, que ya sabemos como valoran esa gente al hembrerío. De ahí que me extrañe que tengan que recurrir al jezail del abuelo para liquidar infieles.

Un saludo

Faed Nauh dijo...

Donde hay un cuñado hay otro cuñado.
Todo cuñado es cuñado de su cuñado.
¡Hala, al bar! o, como dicen los sarracenos: الله أكبر

Amo del castillo dijo...

Pues sea extremadamente cauto ya que si su cuñado le considera un cuñado, está vuecé perdido

Mabri Briones dijo...

sr del castillo parecera algo gracioso pero ¿que significado o regionalismo tiene la palabra cuñado? veo que lo utiliza mucho en su blog como en sus comentarios :p

Amo del castillo dijo...

Solo es un mero chiste en el que siempre implico a los cuñados como arquetipo de sabihondo-gorrón-paliza-abominable. Generalmente, casi todo el mundo suele tener alguno, y no es raro que echen pestes de ellos, sobre todo cuando se incrustan con toda su familia en el mínimo apartamento playero para pasar el fin de semana de pescuezo, uséase, de gorra. En fin, ya le digo, es una chorradita para dar un tono más coloquial a mis entradas, igual que mis maldiciones a Nelson o al enano corso. Por cierto, ¿no será vuecé de Lucena? Hay muchos Briones por allí.

Un saludo

Ismael dijo...

Retomando un poco el tema de las armas añejas, esto si que vale la pena, aunque claramente el título con ese siglo y la palabra "pirata" están muy por demás:

https://www.youtube.com/watch?v=QiDO5vaUeMk

Amo del castillo dijo...

Sí, se ve que el fulano del canal ese está muy puesto en temas artilleros. Ese chisme es el típico engendro construido a base de canibalizar piezas de siete sitios diferentes. No obstante, es digno de mención el sistema de amortiguación, que parece sacado del compresor de un camión de la basura o algo por el estilo. En fin, como decimos en mi tierra, hay gente pa tó.

Un saludo