miércoles, 8 de julio de 2015

Mitos y leyendas: fantasmas


Acojona, ¿eh?

Extraña turbulencia captada en el castillo de Edimburgo en las mismas
narices de un turista que parece no haberse dado cuenta de nada.
La foto apareció en un artículo de una página de viajes o algo así, el
cual pueden vuecedes consultar pinchando aquí.
Es justo reconocer que un castillo sin fantasma es como un plato de lentejas sin chorizo. La superstición y la ignorancia han sido los acicates que han permitido propalar hasta la extenuación miles de bulos acerca de la existencia de fantasmas, espectros o presencias en todos aquellos edificios de aspecto imponente, ya sean castillos, viejos palacios o casas solariegas. Porque, eso sí, en las casas normales y corrientes no son tan frecuentes, lo que es un indicio evidente de que a los espíritus, aunque parten hacia el Más Allá, siguen gustando de las viviendas aristocráticas del Más Acá. 

La famosísima foto de la llamada "Dama
Parda", un espectro fotografiado en 1936
en Raynham Hall. Al día de hoy, aún no se
ha podido comprobar que sea un fraude, y
está considerada como auténtica
Hay infinidad de libros y documentales más o menos serios que hablan sobre estos temas y, como es de todos sabido, muchísimas personas creen firmemente en la existencia de estos sucesos paranormales. Ojo, no confundir estos fantasmas con los cuñados que saben de todo y se dan más pisto que un infante de Castilla. Esos son otro tipo de fantasmas que, por desgracia, se suelen aparecer en cuanto uno adquiere una botella de malta de 24 años o un brandy de esos que te hacen llorar a moco tendido de la emoción y que, de forma inexplicable, tienen noticia de ello. Quizás tengan algún enlace con el otro mundo que los informa debidamente, vete a saber... En cualquier caso, lo que sí es cierto es que desde los tiempos más remotos la peña se acojona que es una cosa mala con la supuesta presencia de estos espectros, y la caída de la tarde suele ahuyentar a los que rondan por parajes que se presten a que la imaginación le juegue a uno una mala pasada independientemente de que la oscuridad nos facilite partirnos la crisma al meter la pata en un hoyo o algo por el estilo.

Bien, todo lo dicho hasta ahora es lo que procede en un ciudadano sensato y pragmático como yo pero, ¿y si resulta que hay algo de cierto en estas historias para viejas? Sí, no se empiecen a descojonar, que a lo largo de mis muchos años castilleando he podido obtener alguna que otra foto de esas que pueden denominarse como..."curiosas". Nunca las he mencionado aquí porque, al fin y al cabo, ya sabemos que hablar estas cosas suele prestarse a ser objeto de la befa y la mofa del personal pero, las cosas como son, tampoco son de esas que aparece un pibón traslúcido con jeta lujuriosa en un cementerio o esa de la niña con los ojos en blanco en el pasillo de un sanatorio sino, como digo, fotos corrientes que, tras repasarlas en casa, ves que contienen "cosas" que se prestan a diversas interpretaciones. En fin, ahí van. Todas menos una son mías, obtenidas en mis andanzas a lo largo de los años. En general ofrecen una calidad mediocre ya que, al estar tomadas casi todas en lugares escasos de luz, había que subir mucho el ISO de la cámara, lo que aumenta notablemente el ruido en la foto. No obstante, se aprecian perfectamente esas "cosas" que paso de interpretar. Que cada cual crea lo que quiera, amén y tal.


Esta foto fue tomada durante la Semana Santa de 2011 en la Torre das Águias, en Portugal. Se trata de una casa fuerte de estilo manuelino construida hacia 1520 al que ya se le dedicó en su día una entrada que, para los interesados en el edificio, pueden bichear picando aquí. Como vemos, se trata de una simple chimenea ubicada concretamente en la planta baja de la torre. En el círculo rojo que aparece en el hogar se aprecia lo que podríamos interpretar como una siniestra jeta con aspecto de estar pelín iracunda. Se ve perfectamente el ceño fruncido y la boca abierta, como si gritara. En este caso, la calidad de la imagen es aceptable ya que la foto fue tomada haciendo uso de un trípode. Obviamente, cuando hice la foto no reparé en la cara de marras.


Ahí tenemos otra carita. En este caso, la foto fue obtenida en la cámara de la famosa "Torre Sangrienta" del castillo de Jerez de los Caballeros. En esta torre fue donde, según narré en esta entrada, las tropas de la milicia concejil enviada desde Sevilla para apoderarse del castillo tras la disolución de la Orden del Temple apiolaron bonitamente al comendador frey Juan Bechao y a los supervivientes de la escabechina. Hoy día, como se ve en la foto, la cámara es usada para guardar los aperos del personal que cuida el jardín que hay en lo que fue la plaza de armas del castillo. La verdad, un uso bastante indigno si consideramos los luctuosos hechos que sucedieron en esa torre. ¿Será la carita del muro la de frey Juan? Ah, qui lo sa...



Esta otra fue tomada en febrero de 2007. Se trata del interior de la torre del homenaje del castillo de Almansa, en Albacete. Lo que se ve dentro del círculo es una ventana que comunica con una cámara superior y donde, tras aclarar un poco la foto porque estaba muy oscura, apareció esa otra carita que parece estar observando lo que pasa más abajo. Se aprecia razonablemente bien el perfil de la nariz y los ojos, quedando la boca tras la ventana. 


Esa es de la escalera que conduce desde la primera planta a la azotea de la torre del homenaje del castillo de las Aguzaderas, en El Coronil (Sevilla). Fue tomada en el verano de 2005 y, al igual que la anterior, tras aclarar un poco la imagen apareció esa cosa de color blanquecino que flota. La parte de abajo de la escalera estaba muy oscura ya que la cámara de la primera planta recibe la luz en un ángulo que hace que esa zona quede en penumbra. La cosa parece como un espermatozoide cabezón, y no tengo ni idea de qué puñetas hacía ahí.


Una panorámica del castillo de Puebla de Alcocer, en Badajoz. La foto fue tomada hacia media tarde en diciembre de 2008 y no me fijé en la puerta de la torre del fondo hasta mucho después. Simplemente me llamó la atención que el vano no se viera enteramente negro, así que amplié la foto y apareció la sombra blancuzca de forma humanoide que vemos en el detalle. No puede ser uno de los visitantes que se ven bicheando en el castillo ya que la figura aparece enteramente blanca, así que vete a saber.


Y ahí tenemos la última. Corresponde al fuerte de Gracia, en Elvas, del que ya se ha hablado con gran profusión en este blog por ser una de las fortificaciones más fascinantes, sino la que más, de todas la que llevo visitadas, que son una burrada. Fue tomada en abril de 2010 en una de las galerías provistas de troneras fusileras que circunvalan la escarpa y la contraescarpa del foso. La foto la tomó el compinche con flash, y tras el revelado apareció esa especie de mini-tornado que baja desde el orificio que se ve en la bóveda hasta el suelo. Estos orificios son para evacuar el humo producido por las descargas de fusilería, produciendo las manchas de humedad que se aprecian tanto en el suelo como en el techo a consecuencia de las filtraciones del piso superior. Los dos puntos brillantes son insectos, que suelen aparecer así de gordos y brillantes cuando se usa flash, así que nadie piense que son un añadido del mini-tornado ectoplásmico ese o lo que sea.

En fin, supongo que tras el pase fotográfico habrá comentarios de todo tipo. En todo caso, como yo no me voy a enterar pues tampoco me preocupa mucho, las cosas como son. Sin embargo, cachondeos o sustos aparte, lo que sí es cierto es que a ninguno, incluido yo, nos hace mucha gracia que digamos permanecer de noche en uno de esos sitios. Entre los ruidos de la fauna nocturna y la imaginación trabajando al 110% puede uno salir cagando leches a las primeras de cambio. Por cierto que todas las fotos mostradas fueron tomadas de día por razones obvias ya que no se trataban de "expediciones en busca de lo paranormal", y en todos los casos los efectos extraños que se ven no se apreciaron in situ ya que, de ser así, este menda sale de allí como un cohete. No es que sea un sujeto cobardica ni mucho menos, pero eso de ver espermatozoides cabezones flotando en una escalera o mini-tornados ectoplásmicos filtrándose por galerías fusileras no debe ser algo especialmente gratificante.

En definitiva: ¿existen los fantasmas? Y yo qué sé. Bueno, ahí queda eso. 

Hale, he dicho