martes, 3 de abril de 2018

Cine histórico: BRAVEHEART

¡Aleluya, aleluya, hijos míos! ¡Han aparecido! Como ya he comentado más de una vez, las entradas que hace años se publicaron sobre la infamante tergiversación y la interminable lista de anacronismos y errores de todo tipo que se ven en las películas "históricas" habían desaparecido del blog. Bueno, pues las he encontrado en las procelosas profundidades de un disco externo, así que las republico porque, francamente, creo que merecen la pena, entre otras cosas porque son una preclara muestra de los vapuleos a los que los directores y guionistas someten a la verdadera historia. Aparte de eso, y siempre velando por la supremacía cultural sobre la familia política de mis queridos lectores, les vendrán de muerte para rescatar el viejo CD y ver de nuevo la peli en cuestión en compañía de ese odioso cuñado que en su momento nos dio una murga tremenda acerca de las excelencias del producto. Bueno, ahí va una de las primeras que se publicaron, nada menos que en agosto de 2011, por lo que podemos decir que es cuasi una pieza de museo. Carajo, casi siete años ya... Me desmorona ver como pasa el tiempo, el más cruel e inexorable enemigo del hombre, juro a Cristo. Bueno, no me enrollo más. Añadir solo que, lógicamente, ya iré publicando las restantes. Bueno, no me enrollo más. Al grano...

"Su pasión cautivó a una mujer", dicen en el póster de la película. Si se refiere
a Isabel de Francia, me temo que Wallace fue un pederasta de cuidado, como
a continuación veremos


Esta aclamada cinta, que ganó cinco Oscars incluido el de Mejor Película, se preocupó más de la ambientación que del rigor histórico. En lo referente a lo primero, las cosas como son, se lucieron a base de bien salvo algunas chorraditas. El armamento y los despliegues de masas son bastante convincentes, así como las sangrientas escenas de lucha que, como es lógico, son más fieles a la realidad que otras en las que la gente cae como moscas sin que se vea una gota de sangre. Sin embargo, en el rigor de la historia tal como fue se buscó, como está mandado, el tema mercantilista. Y no sé por qué, ya que el personaje y su época da de sobra para una película épica sin necesidad de meter gazapos absurdos. Pero, como siempre, el poderoso caballero que es Don Dinero corta el bacalao y, además, a los yankees les debe privar eso de manipular la historia para que aparezca tal como a ellos les hubiera gustado que fuera, en vez de mostrarla como fue en realidad. Bueno, al tema...

William Wallace

Estatua de William Wallace en Aberdeen. Ese sería su aspecto real, muy
alejado del heroico andrajoso que aparece en la película
En realidad, se sabe muy poco sobre la vida de este personaje antes de su aparición en escena a raíz de los intentos por parte de los escoceses de mandar a su casa a los ingleses. Escocia había sido un reino independiente que Inglaterra deseó anexionarse constantemente, cosa que también ocurrió con Gales e Irlanda. En cualquier caso, sí es cierto que Wallace, posiblemente perteneciente a la baja nobleza escocesa y hombre con seguridad dotado de gran carisma y habilidad innata como estratega, le dio bastante guerra a Eduardo I de Inglaterra. Al parecer, fue educado en un monasterio, lo que le permitió tener un nivel cultural superior a los hombres de su tiempo. No se conoce con certeza su fecha de nacimiento, pero en la batalla de Stirling Bridge (1297) (la primera que aparece en la cinta), debía tener menos de 30 años. Por cierto que el parecido de la batalla real con el que nos muestra la película es pura coincidencia, lo que por otro lado tampoco debe sorprendernos.

Batalla del puente de Stirling, librada el 11 de septiembre de 1297
Su rebelión comenzó, tal como aparece en la película, con el asesinato del sheriff de Lanark, William Heselrig, en 1297. Las causas que le llevaron a cometer tales actos no tuvieron nada que ver con la muerte de su amada Murron, personaje ficticio sin nada que ver con la realidad. Al parecer, Wallace mantuvo un altercado con el sheriff, quizás por el despotismo que los ingleses solían mostrar contra los lugareños, y en respuesta al mismo Wallace reunió a varios de los suyos y acabó con la vida de Heselrig. Tras su captura, fue ejecutado en agosto de 1305 tal como vemos en la cinta, siguiendo la norma que se seguía con los reos de alta traición y que era un verdadero alarde del sadismo más rebuscado: colgado del cuello sin que se le rompiera el cuello para prolongar la asfixia, castrado, destripado y, finalmente, decapitado. Luego, su cuerpo fue cuarteado y cada trozo enviado a los diferentes lugares en que intervino. Su cabeza fue expuesta en el puente de Londres, clavada en una pica, como escarmiento.

Eduardo I de Inglaterra, conocido como Longshanks 


En la época de la acción de la película contaba con 58 años. Su reinado fue bastante turbulento, viéndose comprometido en constantes problemas de tipo político y militar, a pesar de lo cual incluso tuvo tiempo de irse a las Cruzadas en 1268 aún teniendo el tesoro regio con telarañas. No murió, como aparece en la peli, justo cuando ejecutaban a Wallace (eso de palmar a dúo ambos enemigos queda molón, pero es falso). De hecho, sobrevivió al escocés algo más de dos años, falleciendo de disentería en julio de 1307 (contaba 68 años de edad, lo que no está nada mal para la época) mientras andaba a la gresca con Robert Bruce, al que no pudo meter en cintura a pesar de su empeño.




Eduardo, príncipe de Gales y luego Eduardo II de Inglaterra 

Este personaje, único varón superviviente de la extensa progenie de Eduardo I, aparece perfectamente reflejado en la película. Era homosexual hasta la médula, hasta el extremo de hacer valido suyo, cuando alcanzó la corona, a su amante Hugo Le Despenser, el cual hizo y deshizo a su antojo y favoreció a los suyos como quiso con el beneplácito de su amante y rey. Sin embargo, el guionista se debió dejar el libro de historia junto al inodoro el día que escribió la trama, porque Eduardo no se casó hasta enero de 1308, o sea, nada menos que tres años después de la muerte de Wallace, cuando contaba con 22 años y su mujer apenas 16. Por otro lado, en la época de la acción era un chaval de apenas 14 años, de modo que poco pudo intervenir en cuestiones militares, como cuando dice a su padre que ha enviado tropas en auxilio de York, cercado por Wallace. Derrocado por su mujer, Isabel de Francia, con el apoyo de la nobleza en enero de 1326, fue encerrado en el castillo de Berkeley y asesinado en septiembre del año siguiente. Al parecer, para no dejar rastro del regicidio y achacar su muerte a causas naturales, ya que los venenos al uso en la época dejaban al occiso con muy mal aspecto, sus carceleros, Thomas de Gournay y John, barón de Maltravers, en un alarde de sádico ingenio, le introdujeron por el recto un cuerno de cabra previamente enderezado mediante la aplicación de calor para luego, a través del cuerno, meterle en el cuerpo un hierro candente. Así no dejaron huella, al menos externa, del crimen.

Isabel de Francia, mujer de Eduardo II 

En realidad, su presencia en la película no tiene sentido ya que, como he dicho, su boda con Eduardo no tuvo lugar hasta tres años después de la muerte de Wallace. Debido a la homosexualidad de su marido, que solo se molestó en engendrarle tres hijos para cumplir con sus obligaciones a la corona, se convirtió en amante de Roger Mortimer, VIII barón de Wigmore y cerebro del derrocamiento de Eduardo II. Por sus alevosías y su ambición fue apodada como la "Loba de Francia", motivo este por el que en el retrato que aparece a la derecha vemos que sus manos son mostradas como zarpas caninas. Pero, temas conspiratorios aparte, en la época de la acción Isabel apenas tenía 5 añitos, por lo que difícilmente pudo ponerle los cuernos a su marido con el aguerrido Wallace o ser enviada como emisaria del rey para establecer una tregua. 

Robert Bruce padre, VI Lord de Annandale 

El taimado, maquiavélico y astuto leproso que aparece en la película, aunque durante mucho tiempo envuelto en las constantes luchas por el poder en Escocia, acabó sus días en Palestina, en 1304. O sea, que poco pudo influir en la decisión de vender a Wallace al enemigo ya que éste fue capturado un año después. Cuando la batalla de Stirling Bridge contaba con 54 años, pero eso de la lepra lo tenía un poco deteriorado al hombre. A la derecha podemos ver una recreación basada sobre su cráneo. No debía ser especialmente gratificante compartir en su compañía un plato de callos o cualquier otra delicia procedente de la casquería de animalitos vacunos o porcinos, las cosas como son... No obstante, el tema de la lepra aún es tema de debate y no se puede afirmar con rotundidad que la padeciera.

Robert Bruce hijo 

Logró la corona de Escocia en 1306, pero su verdadera preocupación, más que Eduardo I, fue el otro aspirante al trono, John Comyn, señor de Badenoch y aspirante, al igual que Bruce, al trono escocés. Bruce acabó con su competidor de una forma muy práctica y adecuada para que no le diera más quebraderos de cabeza: lo apuñaló durante una reunión en la iglesia de Greyfriars, en Dumfries, en febrero de 1306. En la época de la acción contaba con 23 años de edad.

Y la estrella principal: el mandoble de Wallace 

El cual es totalmente anacrónico (véase la entrada sobre el mandoble o montante). Wallace usaría una espada similar a las de sus enemigos (véanse las dos entradas sobre La espada del Milenio). Se debieron inspirar en el ejemplar que vemos a la derecha, conservado en el Wallace National Monument de Stirling. Este armatoste de nada menos de 167 cm. de largo- no creo que Wallace fuese mucho más alto- sería un caso similar a los de la Tizona y la Colada, espadas atribuidas a un determinado personaje pero que en modo alguno corresponden al mismo. En este caso parece que se trataría de una hoja obtenida de tres ejemplares unidos mediante forja, siendo una de ellas de un tipo datado hacia finales del siglo XIII lo que ha hecho que algunos crean que, en cierto modo, no toda pero sí parte de la espada fue la de Wallace. En todo caso, ya en el siglo XVI era atribuida a nuestro hombre. Eso sí, la de "espadas de Braveheart" que han vendido los fabricantes de réplicas ha sido algo tremendo gracias a la peli. Así mismo, su indumentaria de combate sería más bien la de los hombres de armas de la época, y no con faldas, con la jeta pintada de azul y totalmente desprotegido. Ah, y lo de las estacas afiladas para detener la carga de caballería, me lo sustituyan por simples lanzas. En efecto, usaron esa táctica para defenderse de los caballos ingleses, pero eso estaba inventado hacía siglos. O sea, que no fue una genial idea de Wallace. 

Bueno, con esto creo que queda aclarado lo principal de la película. Para mi gusto, es demasiado larga y, aparte de los flagrantes errores históricos, sobran tantas escenas amorosas en bosques de ensueño con música de gaitas de fondo. Pero, en fin, como eso vende, hay que tragar. Sea como fuere, la película vale para echar una tarde devorando apaciblemente una arroba o dos de palomitas.

Hale, he dicho

¡Al ataquerrrrllllll!

16 comentarios:

Marqués de las Doce y Media dijo...

No debió ser esta versión la que finalmente usted publicó ya que recuerdo una frase que hacía referencia a que las gaitas no sólo no estaban prohibidas (cosa que afirman en la película), sino que pertenecían a todo el mundo celta. Aparte, también creo recordar que la versión que usted publicó aclaraba muy acertadamente que no tenía sentido ensalzar el patriotismo y otros temas similares ya que aún no estaban "inventados" en la sociadad feudal de la época.
Alguna cosilla más recuerdo, lo que me hace pensar que quizás no es la versión definitiva y que se publicó en su momento.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Es la misma, Sr. Marqués. Lo único que se ha añadido es la imagen del leproso y algunos datos sobre el mandoble, pero nada más. Lo de las gaitas y demás pormenores que comenta no se mencionaron. Supongo que se habrá confundido con otra entrada en la que sí se habla de que el concepto de patria o nación tal como lo entendemos nosotros no existían en la Edad Media. Al cabo, son ya varios años los que han transcurrido desde que se publicó.

Un saludo

Currito Prieto dijo...

"Braveheart" es un caso flagrante de "vamos a pasarnos la realidad histórica por el forro de la bisectriz porque nos da la gana. En uno de los documentales de los extras del DVD (sí, soy la clase de persona que se ve estas cosas) el propio Mel Gibson reconoce que cambió lo que le dio la gana, simplemente porque quedaba bien o porque le resultaba más barato de rodar. Un ejemplo de esto es la batalla de Sterling, que se libró en un puente (por algo la llaman "la batalla del puente de...") pero Mel decidió transformarla en una batalla a campo abierto por pura comodidad. Y el caso del guionista (Randall Wallace) es parecido. Escribió la película porque descubrió que había un Wallace famoso, y a partir de ahí empezó a construir su fantasía onanista, aderezando el relato a su gusto. A ese primer borrador, Gibson fue añadiendo sus propios cambios para redondear la historia (que le va dando al público lo que quiere cuando quiere, las cosas como son) y de ahí a los cinco premios fue todo rodado.

A mí la peli me encantó con los 18 años que tenía cuando se estrenó. Ahora con casi 40 castañas, me entretiene y me solazo con las secuencias de espadazos, pero el conjunto me parece un poco torticero, por su forma de retorcer el argumento y exprimir el lado más emocional del asunto con algo que definiría como "saña". De su año me gusta más "Rob Roy", que pecando un poco de lo mismo y mostrando menos casquería, tiene un guión más redondo y uno de los mejores duelos finales al arma blanca de los últimos veinte años. Ah, y la ambientación de "Braveheart" sigue muy de cerca el trabajo del equipo de Kenneth Brannagh para "Enrique V". Si tiene posibilidad de echarle un vistazo, verá como las similitudes son notables. La película merece un visionado, teniendo siempre en cuenta que es una adaptación del bardo de Avon. ¿Ha visto usted "El oficio de las armas", de Ermanno Olmi? En caso afirmativo, ¿qué le parece?

Ridley Scott es otro director que se pasa la historicidad por el forro de forma consciente sin empacho, dicho de paso. Para el estilo visual de "Gladiator" se basó en pinturas del siglo XVIII abiertamente anacrónicas simplemente porque le gustaban, y cuando hay un elemento en el plano que le gusta pero está fuera de época, simplemente se la pela. Hay un ejemplo muy bueno en esa película, hacia el final, cuando Cómodo suelta su monólogo acerca de la perra vida que le espera a su hermana por traidora, en el que se combinan en el plano edificios en CGI con un atardecer de fondo. Uno de esos edificios estaba ahí, en la isla de Malta, donde se rodó la película, y es una torre del siglo XVII o XVIII. Scott decidió no borrarla del plano (o transformarla en otra cosa con el ordenador) simplemente porque le gustaba.

Por lo que tengo aprendido, ningún cineasta suele dejar que una detalle histórico le joda la historia que él quiere contar, y por lo general estas suelen tener poco que ver con la historia real. La ironía es que el público general tiende a pensar que lo que les sirven son recreaciones exquisitas de la época, cuando lo que están consumiendo son melodramas de época, más cercanos a la fantasía que a la realidad. "Gladiator" mismo se consume mejor si se toma como perteneciente a un mundo de fantasía propio de "El señor de los anillos" o "Conan el bárbaro" que como película sobre el imperio. Lo mejor es que a veces te estimula a leer libros para aprender cómo eran las cosas en realidad y puedes disfrutar de cada cosa en su justa medida. Los cuentos como cuentos y la historia como historia. Y siempre hay casos como el "Master & Commander" que a pesar de no adaptar ningún episodio histórico concreto, sí que recrea la época y los usos marineros del periodo que refleja de forma notable.

Termino la parrafada con una petición: entrada sobre alguna película de samuráis de Kurosawa. Ahí queda a modo de propuesta.

Un placer retomar la entrada, señor amo. Muerte a los cuñados.

Devotio iberica dijo...

Lo bueno de braveheart fue ver a los ingleses quejarse de las inexactitudes historicas y el tratamiento maniqueo que les habían dado. No lloriqueaban cuando durante décadas las inexactitudes de hollywood consistieron en poner a un sonriente galan inglés abordando sable en mano y enorme barco español para despachar a estoques a una turba de norenos y sucios spaniards con acento mejicano. Por poner un ejemplo. Mientras que como antepasados y aliados preferentes de los yankees estos les hicieron (y hacen) la rosca, todo maravilloso. Para una vez que les dan de su propia medicina resulta que les amargó sobremanera.

Amo del castillo dijo...

Bueno, respecto al tal Randall Wallace quiero recordar que incluso se atribuía ser descendiente del héroe escocés, como si no hubieran más Wallace en el planeta. Además, no hay constancia de que se casara, por lo que dudo que tuviera descendencia legítima. En todo caso, sea pariente o no, el guión es una cagadita como una pirámide extraterrestre.

De Brannagh solo me gustó el "Otelo" que protagonizaba Lawrence Fishburne, y más por éste último que, la verdad, bordó al celoso moro. A mi entender, Brannagh es un profanador de las obras de Schakespeare, y su Enrique V, que solo he visto a cachos a pesar de intentarlo varias veces, me pareció un verdadero churro, y más si la comparamos con la de Laurence Olivier rodada a principios de los 40. Pero claro, comparar a Olivier con Brannagh es absurdo por mucho que este último se empeñe en ser algo así como su reencarnación. Por otro lado, y como prueba de que una obra de ficción puede encasillarse en cualquier época llegado el caso, tenemos el "Ricardo III" que protagonizó Ian MacKellen. A pesar de estar ambientada en los años 30 del pasado siglo, a mi entender quedó simplemente soberbia. Sin embargo, Brannagh quiso hacer lo propio un año despues con "Hamlet", pero colijo que sin éxito. Por lo demás, el "Enrique V" de Brannagh aún ambientada en la época real tiene menos credibilidad que un político en un juicio.

De "El oficio de las armas" también publiqué una entrada que en breve volveré a reeditar. Me pareció una cinta bastante bien ambientada y con pocos gazapos históricos. No es una película para todos los públicos porque puede resultar muy lenta, pero a mí me gustó bastante. Además, su fotografía es soberbia, y los diálogos muy adecuados en un intento por ajustarlos a la forma de expresarse de la época.

Ridley Scott pasó de producir verdaderas joyas como "Los Duelistas", que es una delicia en todos los sentidos, a bodrios como Gladiator, de la que por cierto también se habló en su día y que contiene tal cantidad de tergiversaciones, cuestiones de ficción aparte, que cantan el Credo. Como bien comenta vuecé, lo mejor es tomarla como una mera película de entretenimiento. Lo malo es que muchos dan por sentado que es histórica al 100% porque no saben la cantidad de errores que contiene, y ese es el pecado principal de estos directores. Otro ejemplo de película enteramente de ficción pero con una ambientación superlativa fue "Barry Lyndon", que como sabrá fue incluso la primera que se rodó enteramente con luz natural gracias a la famosa lente que la NASA le prestó a Kubrik, por lo que es más que evidente que, cuando se quiere hacer un producto de calidad, se hace sin necesidad de inventar chorradas que solo sirven para poner en evidencia el resultado final de la cinta.

Respecto a las películas de Kurosawa, solo podemos hablar de ambientación ya que no se atienen a hechos históricos, al menos las que conozco. Mi preferida, Ran, que es un ejercicio de perfección, se basa en "El rey Lear", y pocos fallos se pueden sacar de ella. Con todo, hace mucho tiempo que ando queriendo comenzar una serie de entradas sobre armamento japonés, pero por una cosa o por otra no acabo de arrancar.

En fin, ya iré colgando las entradas que faltan sobre cine histórico, que espero sean de su agrado como esta.

Un saludo. Cuñados esse delendam

Amo del castillo dijo...

Al cabo, Sr. Devotio, yankees y british son la misma cosa y tienen el mismo origen: una raza de piratas y herejes

Un saludo

Langsdorff dijo...

Se nombran en los comentarios verdaderas obras maestras en cuanto a reconstrucción histórica se refiere:

El oficio de las armas (Ermano Olmi)Soberbia recreación de la época de los Condottieri, lanskenetes etc.

Los duelistas (R. Scott)la acción transcurre entrelazada con las diferentes campañas de Napoleón.

Master & Commander, esta ya más conocida. Cuida los hasta el más mínimo detalle, casting, los navíos, obejtos de la vida cotidiana, tácticas de combate etc.

La citada Barry Lyndon. En realidad la obsesión de Kubrick era hacer su película sobre Napoleón con Jack Nicholson en el papel principal y el ejército rumano ya esta comprometido para recrear las grandes batallas. Como era constumbre en Kubrick la cosa se demoró años y años. Entonces se estrenó la producción Waterloo y Kubrick perdió interés en el proyecto. Barry Lyndon aprovechó parte del trabajo preparatorio de la película sobre Napoleón.

Si alguien no la ha visto todavía totalmente recomendable.

Se trata simplemnte de cuestión de voluntad. Episodios históricos solamente en el caso español hay cientos para un guión extraordinario y atractivo. Historiadores los hay. Especialistas en todos los campos los hay (arquitectura, vestuario, armamento etc) Dinero ya vemos que lo hay a patadas. Pero ay! donde está el genio, ese productor con dos cojones, ese guionista que lo borde, ese director que cuente con imágenes y no con diálogos, esos actores que nos hagan meternos en la trama y no nos recuerden constantemente que estamos viendo una ficción...

Espero esa reedición de artículos suyos Sr. Amo.

PD. Me resultó tremendamente interesante tanto a nivel recreación histórica como a nivel fílmico la prodicción Apocalypto. ¿Podría dar su opinión?

Gracias y un saludo. Felicidades por el blog. Excelentes artículos.

Amo del castillo dijo...

Me temo que carecemos de directores con talento para grandes movimientos de masas, Sr. Langsdorff. Por otro lado, con la nauseabunda tendencia a lo políticamente correcto ya puede imaginar el Cid o el Pizarro que nos plantarían delante: un mercenario desalmado y un genocida psicótico perdido, así que mejor dejarlo estar. Con todo, el otro día leí que Spielberg va a filmar una película sobre Cortés con Bardem de protagonista, así que no quiero ni imaginar lo que saldrá de ahí.

Respecto a Apocalypto la verdad es que me resultó bastante decente. El guión tiene menos enjundia que el cerebro de un político, pero la ambientación y demás se me antojó correcta.

Un saludo y gracias por su comentario

Parmenides de Mileto dijo...

Me parecen acertados los comentarios acerca de la verosimilitud histórica fallida en la mayoria de peliculaes. Sin embargo, debo añadir que, en ese tipo de films, no estoy esperando una ilustraciòn personal del momento histórico en que transcurre el guión. No creo que deba esperarse nada semejante a una mìnima lección de historia, sino es como simple soporte del guión o de la propia historia de la película. Ir más allá, salvo barbaridades anacrócritas evidentes, no considero que deban ser objeto de una crítica feroz. El cine busca el entretenimiento de forma insistente, no actuar como un magister. Claro que, siempre dentro de un orden, por descontado. Gracias y salud.

Amo del castillo dijo...

El problema radica en que mucha gente considera como incuestionablemente cierto lo que le ponen por delante, Sr. Parmenides. De ahí criticar esa costumbre tan extendida en el mundo del cine, que pasa de ser una herramienta para la divulgación de la cultura a convertirse en un engañabobos.

Un saludo y gracias por su comentario

Parmenides de Mileto dijo...

Visto desde su punto vista, no puedo por menos que convenir que tiene usted razón. salud.

Amo del castillo dijo...

Muy agradecido vos quedo, Sr. Parmenides.

Un saludo

Pringado dijo...

Amo del Castillo, ¿te has planteado un artículo sobre la peste negra? He buscado por tu blog y no he encontrado gran cosa, y a lo mejor es porque es una temática que no te interesa mucho, pero podría ser muy interesante leerlo.

Un grandísimo blog, por cierto. Un saludo.

Amo del castillo dijo...

La verdad es que no, Sr. Pringado. Tenga en cuenta que la temática general son las armas, la castellología y temas militares en general. Se han publicado artículos sobre cuestiones sanitarias, pero siempre en su vertiente militar, por lo que lo de la peste se me antoja un poco fuera de contexto.

Un saludo y gracias por sus elogiosas palabras

Leonardo m. dijo...

Buenas tardes amo. En lo personal sabía que la película es eso, una filmografía para entender. De todas formas Muy buena su entrada aclarando montones de desaciertos. Una pregunta que me surgió al verla fue en la escena en que un escocés "cura" la herida de flecha de su padre usando whisky y una lanza caliente. Obviamente es en una época donde no se tenía ni idea de gérmenes. ¿Había alguna forma parecida para la profilaxis de las heridas en la época o es puro invento?. Saludos.

Amo del castillo dijo...

Ciertamente, me alegro de que me haya planteado esta cuestión, porque lo del whisky es otra chorrada. Ya sabrá que ese brebaje, que por cierto no fue inventado en Escocia sino en Irlanda, era usado en aquella época como un tonificante o reconstituyente para animar a los ciudadanos de provecta edad a seguir en el Más Acá, así como para insuflar energías a los enfermos y a los convalecientes. De hecho, el término whisky es la corrupción fonética de su nombre original en gaélico que significa "agua de vida", y se administraba en mínimas dosis. Supongo que en algún momento de la historia algún fraile se apioló y se percató de otras propiedades del producto, en este caso sin relación con la medicina.

Bien, aclarado este detalle y respecto a su cuestión, la prevención de las infecciones es muy antigua. Desde tiempos remotos se usaban emplastos a base de hierbas que, aplicados en la zona afectada, se suponía que impedirían la aparición de humores, o sea, pus, y de fiebre, lo que implicaría que la infección había hecho acto de presencia. Obviamente, no tenían ni puñetera idea de qué era lo que producía este efecto ya que no sabían qué era una bacteria o un bacilo, pero sí sabían que una herida abierta podía acabar muy mal. Lógicamente, las legiones de anticuerpos de estos probos ciudadanos superaban muchísimo a las del hombre moderno, que por cualquier chorrada nos echamos a morir. Del mismo modo, desconocían las propiedades antisépticas del alcohol, así que eso de verterlo en una herida ni se les ocurriría. La cauterización estaba más encaminada a cortar la hemorragia que a desinfectar nada porque, de hecho, una quemadura se infecta igual que un corte, por lo que solo se aplicaba cuando era difícil hacer cesar el sangrado. En caso de que una herida no fuese excesivamente aparatosa se hacia lo mismo que ahora, aplicar una compresa con un vendaje compresivo y sanseacabó. Lógicamente, si se veía afectado un vaso importante, o sea, una arteria, era cuando se complicaban de verdad las cosas porque solo un físico cualificado sabría cauterizarla, así que solo quedaban dos opciones: amputar el miembro afectado o palmar desangrado allí mismo. Lógicamente, si la arteria seccionada estaba en el cuerpo en vez de en una extremidad, adiós muy buenas.

Un saludo y gracias por su comentario