Como ya he comentado en varias ocasiones desde que inicié este blog, desde que comencé mis periplos lusitanos me llamó poderosamente la atención el buen estado general de su patrimonio castellológico, así como las restauraciones a las que habían sido sometidos a partir de los años 30-40 de la pasada centuria. Ojo, esto no quiere decir que, en alguno que otro, no se vaya uno a encontra una puerta de cristal en una torre del homenaje, o el consabido "centro de interpretación", pero son los menos afortunadamente. Antes de entrar en materia, veamos de forma somera el origen de este afán por recuperar y poner en valor el patrimonio histórico del vecino país.
En 1929 se creó la Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales, un organismo dependiente del ministerio de Comercio y Comunicaciones, bajo el cual se llevaron a cabo numerosas restauraciones del, en aquel tiempo, ruinoso patrimonio histórico portugués. En 1933, Salazar creó el Estado Novo, dando lugar a una larga dictadura que perduró hasta la Revolución de los Claveles, el 25 de abril de 1974. Salazar, cuestiones políticas aparte, que en eso no entro porque me la pela la política y, además, no es el motivo de este blog, era un hombre culto, no el típico dictador bananero que hoy es sargento y mañana general en jefe y amado líder de su sufrido pueblo. Pero, además de ser culto, era un acérrimo nacionalista y, como tal, puso mucho empeño en hacer resurgir de sus cenizas el glorioso pasado de su patria. A raíz de ahí se comenzaron a llevar a cabo sucesivas campañas de recuperación del patrimonio histórico gracias a las cuales podemos, actualmente, disfrutar largo y tendido con la contemplación de fortificaciones que, de otro modo, hoy serían polvo. Ojo, que dichas campañas no acabaron con la extinción del Estado Novo, ya que prosiguieron a lo largo de los años 70 y 80 y, de hecho, muchas de ellas se llevan a cabo actualmente. O sea, que no fueron obra exclusiva de Salazar, sino del buen hacer de los gobernantes habidos desde aquella época, pero fue éste el que comenzó con esa sana costumbre. A cada uno, lo suyo, ¿no?
Mal que me pese, porque me pica en la honrilla patria, debo reconocer que nuestros vecinos han sido más cuidadosos con su patrimonio castellológico que nosotros. La típica imagen del castillo desmoronándose lentamente sin que nadie haga nada por evitarlo es allí casi inexistente. Pero los hispanos tenemos por norma no aprender lo bueno de los demás, y preferimos gastar una fortuna en restauraciones que no lo son, permitidas por gente que no sabe un carajo del tema y perpetradas por "arquitectos" con un sentido de la estética y del respeto por la morfología original un tanto....exótico, por no decir algo más contundente.
Bien, concluido este breve introito, vamos al grano. Comienzo con la restauración que se llevó a cabo en Évora Monte a lo largo de diversas campañas, las cuales detallo a continuación:
1937: Restauración de las torres, dos de ellas totalmente derruídas, y consolidación de los paramentos del castillo.
1971-1979: Obras de restauración en el castillo
1981-1981: Recuperación de la cerca urbana
1984: Nueva campaña de recuperación
1986: Segunda fase de la restauración del castillo
Veamos algunas imágenes del antes y el después.
En la imagen inferior tenemos tres fases diferentes del aspecto del castillo. En la izquierda vemos el estado en que se encontraba en 1937, antes de proceder a la primera campaña de resturación. La del centro es de 1975, en la que vemos la torre ya totalmente recuperada. Obsérvese que los materiales empleados son los mismos que los que tenía el resto del edificio, y que en todo momento se puso buen cuidado en darle su aspecto original, conservando el friso manuelino y los buzones artilleros. La foto de la derecha es como lo podemos ver actualmente, tras haber sido enlucido todo el edificio en la campaña de 1986.
Abajo a la izquierda podemos ver el estado en que se encontraban las bóvedas en 1948. O sea, no estaban porque se había caído vete a saber cuando. Casi todas las nervaduras habían desaparecido, para lo cual fue necesario reconstruirlas recurriendo a un tipo de ladrillo similar al original. En la foto central, del mismo año, se ven las coberturas ya terminadas. A la derecha tenemos su aspecto actual. Como se ve, los pilares fueron saneados, y tanto nervaduras como bóvedas enlucidos con mortero. La solería es de toba. Afortunadamente, no recurrieron al ferrogrés que se ve en algunas perpetraciones hispanas.
Ese es el aspecto de la puerta NE en 1937. Obsérvese la base de las torres, con los paramentos derruidos y el almenado desaparecido en su totalidad. A la derecha tenemos su apariencia actual, con los paramentos reconstruidos en la campaña de los años 80. En la torre de la izquierda se ha redorzado su base con una zapata de mampostería, y el parapeto entre ambas torres ha sido recuperado.
Abajo, a la izquierda, vemos los buzones de los bastiones de la cerca urbana reducidos a meros agujeros en los muros. La foto es de 1937, y está tomada desde dentro de uno de dichos bastiones. En primer término se aprecian los restos de los ladrillos del revestimiento. Al fondo, tras los críos que aparecen en la foto, vemos los buzones totalmente derruidos del siguiente bastión, que permiten el paso por el mismo de parte a parte. En el centro aparece la reconstrucción llevada a cabo en los mismos en 1984. Como se ve, se ha respetado el revestimiento interior del mismo, así como su morfología original. A la derecha tenemos una imagen de su aspecto actual.
Esa es la puerta que se abre en la zona oeste de la cerca urbana. En la foto de la izquierda vemos el aspecto que tenía antes de las obras de recuperación de los años 80. Como se ve, el arco interior de la misma estaba totalmente derruido. En la foto central, de 1984, tenemos dicho arco ya reconstruido, dándole su aspecto original de arco quebrado. La foto de la derecha nos muestra su aspecto actual y en la que, como se ve, aún queda por restaurar la parte superior del bastión y el parapeto de la muralla.
Finalmente, a la derecha tenemos una de las ventanas del castillo, completamente arruinada según muestra esa foto de 1942, y al lado su aspecto actual. Como vemos, se ha respetado su morfología original, con sus poyetes de granito y carpintería de madera. Es evidente que instalar una carpintería de aluminio, como he visto alguna que otra vez, y cristales tintados es algo tan grotesco como adornar un santo con dos pistolas.
Bueno, creo que con lo mostrado os podréis hacer una clara idea de la diferencia que hay entre restaurar y perpetrar. No entiendo ni entenderé jamás el empeño de algunos "arquitectos" por convertir un edificio antiguo en una aberración que acaba siendo una especie de cosa amorfa, que ha perdido su personalidad propia y en cuya contemplación, aparte de naúseas, solo provoca un estado de confusión en los que no saben diferenciar lo uno de lo otro. Un castillo o un palacio, si están arruinados, deben ser devueltos a su estado primigenio de la forma más fiel posible para que la gente se puede hacer una idea clara de como era su morfología. Actualmente, hay medios sobrados para eso y para mucho más. ¿Por qué reponer una solería, en vez de con ladrillo de adobe o toba, con gres de Porcelanosa?¿Por qué poner una puerta de cristal cuando la original era de madera?¿Es que no hay madera y carpinteros capaces de hacerla exactamente igual que la anterior?¿Por qué ese empeño en querer renovar lo antiguo y despojarlo de sus características originales?Porque, según esa pauta, deberían despojar a las momias egipcias de sus vendas y ponerles un traje de Armani ¿Son ganas de dárselas de innovador o, simplemente, de joder al personal a costa del dinero de todos?¿Quiénes autorizan esas infamias y en base a qué criterio histórico se permiten? Son muchas preguntas que, al parecer, jamás obtienen respuesta.
En fin, es lo que hay. He dicho...
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10 comentarios:
Excelente
Muito obrigado...
Cumprimentos
Sin duda es un buen motivo para envidiar a nuestro país vecino. En cuanto a los "arquitectos" (de la familia de los "expertos") todo lo que tocan lo convierten en un churro. Es que son gente que no razonan.
Muy chula la entrada.
Un saludo
Impresionante, lo que nos queda por aprender... Con el patrimonio que tenemos en España y no somos capaces de hacer las cosas en condiciones.
Salud
Hombre, Sr. Tormenta, andaba vuecé desaparecido. Espero no haya sido debido a una ingesta masiva de turrón y alfajores, jejeje. El problema de los "expertos" no es ya que no razonen, es que se creen en posesión de la Verdad Absoluta y, como el que debe autorizar su perpetración en ciernes está en la inopia, es un trepa que solo sabe escribir su nombre con una plantilla y está donde está solo por tener un pico de oro (léase político), pues no se opone. Así nos luce el pelo con tanto "experto" como tenemos en nuestra sufrida Hispania...
Sr. Mansolea, dilecto conmiliton bloguero, el problema no es lo que nos queda por aprender, que por mucho que uno aprenda siempre queda mucho por saber. El problema es cuando no se quiere aprender, que es el mal endémico de nuestra gloriosa estirpe ibérica. Un detalle: en muchos castillos lusitanos verás, cuando vayas de algara por aquellas tierras, que hay un guarda en la puerta. Igual no cobra nada, o si cobra es el mísero estipendio de 1 ó 1,5 € por entrar. ¿Qué se consigue con eso? De entrada dan trabajo a una persona. Y de salida, lo vigila para que los patanes, malsines, desocupados y canallescos amantes del spray no vulneren sus añejas piedras. Cierra para comer y por la noche, de forma que también se impide sea revolcadero de púberes con hormonas revueltas o de adictos a meterse en el cuerpo mierda de todo tipo. En esos castillos no verás ni una jeringuilla ni un profiláctico ¿Cuántos artilugios de esos llevas vistos aquí?
Saludos a ambos
Estoy de acuerdo en parte con usted, pero haciendo de abogado del diablo me gustaría explicar un poco los criterios que se siguen a la hora de realizar estar restauraciones para así añadir información al artículo.
Reconstruir una parte o la totalidad de un edificio histórico buscando la total fidelidad con el original constituye una tergiversación de la historia y falsea la interpretación que debería darse de él, un edificio que ha estado en ruinas varios siglos nunca debería reconstruirse como intacto. El ejemplo son las restauraciones del siglo XIX, en ocasiones con reconstrucciones totales según se pensaba en la época que "debería" ser en su estado original (cuando no inventando y falseando la historia directamente, por ejemplo parte del Alcazar de Toledo y aledaños son un invento de hace ciento y pico años) conllevando la pérdida de los restos originales y su posible estudio con información que la historia y la arqueología ha ido añadiendo, y en la mayoría de ocasiones creando monstruos, ni pertenecientes al XIX ni mucho menos reflejando con fidelidad el original, poniendo un ejemplo extremo, da mucha pena ver una iglesia gótica supuestamente del siglo XIII y que tiene 100 años, lo que además se nota rápidamente cuando se estudia más a fondo.
Sin embargo es más humilde aceptar la grandeza del edificio y nuestra propia ignorancia, no somos (por ejemplo) romanos con legiones de esclavos, no construiremos por tanto como los romanos, añadiendo además que la comprensión que ellos tenían de sus obras es distinta a la nuestra, imitar su forma de construir es restarle valor a sus edificios, si hemos de intervenir debe ser de otra forma:
- En primer lugar siempre conservando las partes que existan, parece obvio pero no se hacía a menudo en las restauraciones historicistas.
- Si hay que añadir elementos nuevos deben diferenciarse y aquí esta la polémica, hay quien opina que deben diferenciarse claramente para todos (esas puertas de cristal), en mi opinión deben diferenciarse de una manera que permita a un experto historiador o arquitecto saber que esa parte no es original sino fruto de una restauración (usando una piedra ligeramente distinta o con una estereotomía ligeramente más marcada), pero a la vez deben permitir una lectura unitaria y entendible para todos los demás sin importar sus conocimientos del tema, intentando usar materiales similares o al menos no contrapuestos visualmente a los originales cuando sea posible (piedra, materiales cerámicos... una puerta de cristal rompe esa lectura unitaria y por tanto es un error añadirla, de nuevo en mi opinión) la Catedral de Salamanca es un excelente ejemplo de este tipo de restauración y por lo que se aprecia en algunas de las fotos del artículo podrían también pertenecer a esta corriente, en otras sin embargo se aprecia ese afán de mimetismo que haría pensar que el castillo había estado siempre en perfectas condiciones falseando la historia.
-Por último si necesitas elementos estructurales (para por ejemplo evitar la ruina del edificio), nunca se deben ocultar, es una falsedad ocultar un elemento que es necesario para la estabilidad del edificio, es un horror pensar que estas en un castillo original del siglo XV y finalmente descubrir que las paredes están huecas con pilares de hormigón en su interior tapados con un aplacado de piedra que simula sillares como una atracción de feria, esos elementos estructurales son necesarios para la supervivencia del edificio así que hay que asumir el problema, la basílica de Majencio o Constantino en Roma o las Termas de Caracalla son un ejemplo claro de lo que digo.
Perdonad por el ladrillo pero no quería quedarme sin añadir mi opinión que espero complemente lo expuesto en el artículo, un saludo.
Antes de nada, agradecerle la extensa y pormenorizada exposición de su opinión, Sr. Anónimo. Estos debates contribuyen sobremanera a enriquecer el conocimiento de todos, lo cual siempre viene bien.
Pero, me temo, no coincido en algunos puntos con Vd. salvo en el hecho de que las intervenciones decimonónicas fueron desastrosas, no ya en lo referente a la restauración de edificios históricos, sino a la historia en sí misma. Respecto a lo demás, le doy réplica:
Entiendo que una restauración basada en el respeto (dentro de lo posible en base a la información histórica disponible)a su morfología original no es en modo alguno falsear la historia. Es simplemente restaurarla. Tanto que llenan de letreros chorras nuestros monumentos explicando el impacto de la bellota autóctona en el sistema digestivo del gorrino, por poner un ejemplo, pueden igualmente poner croquis dando cuenta de cuales son las partes antiguas y cuales las nuevas. Consideremos que la inmensa mayoría del público que los visita son profanos en la materia, ergo no sabrían distinguir posiblemente lo nuevo de lo añejo.
¿Qué tal resultaría una puerta de cristales automática en la entrada a una pirámide de Egipto? Bajo mi parecer, la misma aberración que en la torre de un castillo.
En lo tocante a los elementos de refuerzo que se añaden, actualmente hay tecnología de sobra para llevar a cabo esos refuerzos de forma que queden perfectamente ocultos. Es una mera cuestión de estética. Sería lo mismo, por ejemplo, que si en vez de hacer réplicas de los pilares que ha habido que cambiar en la catedral de Sevilla, en su lugar ponemos vigas de acero a la vista de todos. ¿Y si cambiamos los leones de la fuente de la Alhambra por unos de plástico, en vez de restaurarlos y dejarlos como eran? Curiosamente (y afortunadamente), no se atreven a exponer sus dislates con monumentos de relevancia, así que se ensañan con los castillos y monumentos que, aislados, indefensos y en manos de políticos de chichinabo que no saben una papa de nada, pueden vilipendiar bonitamente a su sabor.
Así pues, no se trata de falsear la historia, sino de recuperarla de la forma más fiel posible para que la gente de hoy día puedan hacerse una clara idea de como era el pasado. Hay medios técnicos, hay información, hay obreros especialziados, hay de todo lo necesario para reconstruir sin que lo reconstruido parezca una mezcla absurda de épocas, para que los críos no tengan que preguntar a papaíto si en la Edad Media ya existía una solería clavadita a la de la cocina de casa, o si las ventanas de aluminio ya se fabricaban en aquella época.
Lo que bajo mi parecer es falsear la historia es lo que hacen muchos "restauradores", que es tergiversarla, reconstruyendo edificios, no ya inventados como hacían en el siglo XIX, sino degenerados por completo, llenándolos de elementos fuera de contexto que vulneran la estética del conjunto. ¿Por qué poner una barandilla de hierro, cuando se puede poner de madera? ¿Por qué dejan una torre desmochada cuando solo tienen que recoger del suelo las piedras de lo que fue el parapeto y ponerlas en su sitio? ¿Por qué usar cemento cuando se puede usar mortero de cal y arena que, además y dicho sea de paso, es más duradero? ¿Por qué poner una techumbre de Uralita cuando se puede usar teja morisca que se sigue fabricando?
Bajo mi parecer, igual de nocivos fueron los historiadores decimonónicos que esta pléyade de "expertos" del presente. Tanto unos como otros solo se han dedicado a profanar el pasado y, si cabe, menos excusa tienen los actuales, ya que la información y los medios de hoy día superan con creces a los de hace más de un siglo. Parece que su único empeño es crear adefesios, monstruos, aberraciones sin sentido. Legan al futuro cristal, acero y hormigón cuando ellos recibieron madera, hierro y mortero de cal. Si a uno de estos "expertos" le dan carta blanca es capaz de plastificar la Giralda.
Un saludo
El problema de España es que ensalzar nuestras batallas y nuestra historia esta mal visto.
Que se puede esperar de un pais que intenta esconder partes de la historia (cuando no cambiar) no vaya a ser que se hieran sensibilidades. Vease lo de quitar las cabezas moras de escudos patrios.
Discrepo en que los politicos estén "en la inopia"... ¡Todo lo contrario! El alcalde, ministro o cacique de turno esta muy pendiente de a que amiguete le otorga la restauración de turno ...y si se cae algo por el camino ¡Mejor!
Es el mismo patrón de comportamiento al que nos tienen acostumbrados con Aves, aeropuertos y demás obras inutiles como innecesarias que pagamos los contribuyentes para que ellos y sus colegas puedan enriquecerse.
Por otra parte la mayoría de los arquitectos de renombre buscan en sus obras fundamentalmente lucimiento personal e impacto, pasando las demás consideraciones a un segundo plano.
De verás que me alegro por los Portugueses por saber hacer valer lo suyo.
Un saludo.
Lo de herir sensibilidades cuando se mencionan las añejas glorias de nuestra patria empezó el día en que una mínima parte de la patria, y ya sabemos por donde van los tiros, consideró ultrajante hablar de eso porque tenían que reescribir y tergiversar la historia a su manera, y encima se les permitió hacerlo, Sr. Mochilero.
En cuanto a los políticos en la inopia, dilecto contertulio, me refiero a la variedad "inopia intelectual". Ya sabemos todos de qué pie cojean los solones municipales, y de cual no cojean, sino que más bien galopan. Y lo mismo de ciertos alarifes, más dado al autobombo que a hacer las cosas como se deben hacer.
Y no sigo porque, cuando empecé el blog, me juré no hablar de política, que es un oficio denigrante, propio de malsines, desaprovechados y con un concepto de la honra similar al que tienen las lombrices.
Un saludo
Tienes mas razón que un Santo, nuestros blog tratan de nuestras aficiones y no merece la pena hablar de politica en ellos.
Un saludo
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