miércoles, 9 de julio de 2014

Los enigmas geográficos de la orden del Temple en la Península


Mapa de Hereford. El sur está hacia arriba,
al revés que los nuestros


Desde hace unos años acá, los belicosos y controvertidos freires han ganado una popularidad similar o quizás incluso mayor de la que tenían cuando se convirtieron bonitamente en los amos del cotarro en Tierra Santa y en la Europa Occidental, cuando sus dominios eran inmensos, los monarcas les hacían la pelota y tenían dineros como para quedarse solos en esa lista de ricachones que publica la revista Forbes. En todo caso, es evidente que dicha popularidad de la que gozan hoy día se la deben más a su vertiente esotérica la cual, en boca de los frikis de esos temas, da más de sí que una camiseta talla S enfundada a presión en un cachalote bien criado.



Iluminación de la "Historie d'Outre-Mer" que muestra a
Hugo de Payens y Gaudefroy de Saint-Homer
entrevistándose con el rey Balduino.
Me tengo ciertamente por un sujeto bastante racional y nada proclive a ver fantasmas donde solo hay aire pero, y eso es innegable, hay multitud de hechos palmarios en referencia a la orden que no tienen explicación como no sea dando por sentado que los conocimientos de estos sujetos iban más allá de lo tangible. Todos hemos leído más de una vez el extraño hecho fundacional de los pobres conmilitones de Cristo que, de la mano de Hugo de Payens, se personaron ante el rey Balduino y éste, sin más, los aceptó como paladines de la fe cuando no eran más que cuatro gatos que, para colmo, se encerraron no se sabe donde durante varios años buscando no se sabe qué en las entrañas de lo que había sido el templo de Salomón. Y cuando trascendieron de Tierra Santa a la Europa, su comportamiento en determinados aspectos siguió siendo en muchas ocasiones asaz contradictorio, cuando no extravagante. 

Don Dinis, patrocinador de la
orden de Cristo.
En la Península, su presencia fue mucho más importante e influyente de lo que la mayoría del personal imagina. Tuvieron posesiones a lo largo y ancho de los reinos que la componían antes de su desaparición en 1312 mediante la publicación de la bula AD PROVIDAM. Sin embargo, sus hechos en la guerra de reconquista como que pasan desapercibidos. Siempre suenan los santiaguistas, los calatravos o los hospitalarios mientras que los freires del Templo parece que quisieran pasar desapercibidos. ¿Alguien conoce alguna batalla famosa de la reconquista en la que su actuación fuera decisiva aunque participaron en muchas de ellas? ¿Alguno sería capaz de recordar el nombre de alguno de sus maestres en los reinos hispanos? Sin embargo, hubo monarcas que fueron educados por la orden y, al parecer, fueron iniciados en los entresijos de sus arcanos. Por mentar a tres que me se de memoria citaré a Fernando III de Castilla, a Jaime I de Aragón y a don Dinis de Portugal. Y precisamente por ello fueron grandes benefactores de la orden o, como en el caso de don Dinis, incluso se pasó las anatemas papales por debajo de las calzas y recicló el Temple en una nueva orden para que sus bienes no fueran a parar, tal como ordenaba el papado, a manos de los hospitalarios.

La impresionante mole del castillo de Monzón
Dicho esto a modo de introito, vamos al grano. El tema la entrada de hoy va un poco de Indiana Jones (sin premio) ya que, si damos un somero repaso por las posesiones y enclaves relacionados con los templarios, nos encontramos con algunas, llamémoslas, casualidades o curiosas coincidencias las cuales, a pesar de haber sido estudiadas por los fanáticos de estos temas,  siguen aún sin tener una explicación razonable. Ojo, no pretendo ni convencer a nadie de nada sino, simplemente, dejar constancia de algunos de estos enigmas geográficos por si a alguien se le ocurre una respuesta medianamente lógica. Algunos dirán que, puestos a buscar coincidencias, en un mapa y con tiempo de sobra se pueden encontrar mogollón de relaciones como ocurrió cuando el nefasto atentado del 11 de septiembre, que de momento salieron a relucir mogollón de datos a los que si se aplicaban fórmulas matemáticas básicas siempre salían números relacionados con el 11 y el 9. Pero en este caso no hay atentados, ni hablamos de hechos recientes y, para más intriga, nadie hasta ahora se había percatado de ello porque los medios para medir, constatar o situar con exactitud en los mapas estos enclaves no han estado hasta nuestros días al alcance de todos. Así pues, comencemos...

LAS EQUIDISTANCIAS

Ermita de San Bartolomé, en el corazón del Cañón del río Lobos.
La flecha marca la situación de la cueva.
Creo que la gran mayoría de los que me leen ya sabrán de la famosa equidistancia entre la ermita de San Bartolomé de Ucero, en Soria, con los puntos más occidental y oriental de España. Ojo, de la España peninsular, no la Península (en el caso de la Península sería el cabo de Roca, en Portugal). Porque la famosa medición se realizó desde el primer momento tomando como referencia el cabo Touriñán hacia el oeste y el cabo de Creus hacia el este. Sin embargo, las referencias reales serían, en el caso de poniente, el islote Herboso, situado en la Punta de Insúa. Hablamos de una diferencia de apenas un segundo de longitud, lo que supone menos de 200 metros pero, en todo caso, la equidistancia de marras no es ni remotamente tan rigurosamente exacta como algunos afirman, incluyendo el guía que mostraba la ermita cuando la visité hace unos años, que hablaba de una diferencia de solo 9 metros y que el dato había sido comprobado por un GPS del ejército (en aquella época no había GPS's en manos de civiles).

Así pues, la distancia desde la ermita hasta ambos puntos y midiendo desde el ábside de la misma a la orilla del mar sería de 532 km. y 886 metros hasta el extremo occidental y de 532 km. y 771 metros hasta el oriental. En cualquier caso y aunque la distancia no sea exacta, no deja de ser una asombrosa coincidencia y más en la época en que se edificó la ermita.


Castillo de Ponferrada, vilmente perpetrado hace pocos años y
aspirante a figurar en la Lista Marrón en cuanto reúna los
datos necesarios para ello.
En el mapa tenemos la ubicación de los tres puntos en cuestión a los que he añadido de cosecha propia (una siesta en blanco da mucho de sí) los enclaves de Ponferrada y Monzón que, mira por donde, resultan que están alineados con la línea que une Ucero con los puntos extremos. ¿Lo hicieron a posta o es una casualidad más de las muchas que hay? Ni idea. Lo que sí se sabe es que la ermita se edificó en el Cañón del Río Lobos por ser un punto de esos con mogollón de energía telúrica, e igualmente es cierto que tras la ermita, en una cárcava, se abre una cueva en la que se pueden ver varios petroglifos lo que demuestra que desde tiempos muy remotos esa zona, muy aislada de núcleos urbanos, resultaba bastante atractiva al personal.

Pero la equidistancia que acabamos de ver no es la única. Como digo, con tiempo y ganas se acaba sacando alguna que otra más. La siguiente es de cosecha propia tras desgastar el teclado de la calculadora, y consiste en la triangulación que vemos en el mapa. 


El vértice lo situamos en este caso en la iglesia de la Vera Cruz, un peculiar templo de planta poligonal situado en las afueras de Segovia. De ahí medimos hacia dos enclaves muy conocidos: el castillo de Jerez de los Caballeros, antaño Jerez de Badajoz, que fue capital de un importante bayliato. Hacia el este, el también famoso castillo de Caravaca de la Cruz, en Murcia. Las distancias entre el vértice y los dos puntos al sur del mismo son muy similares: 

Iglesia de la Vera Cruz - Jerez de los Caballeros : 371 km.
Iglesia de la Vera Cruz - Caravaca de la Cruz: 370 km.

O sea, apenas un kilómetro birrioso de diferencia y, además, un triángulo chulísimo en el centro de la Península. Y hay más equidistancias. Vean, vean...

La que aparece a continuación también tiene su enjundia porque, aparte de obtener dos equidistancias, implica dos enclaves más que fueron muy ambicionados por la orden. Hablamos del triángulo formado por el castillo de Jerez de los Caballeros, el centro de Lepe, población muy vinculada a la orden, y el número 60 de la calle Zaragoza, en Sevilla, solar de las casas que obtuvo el Temple en el repartimiento de la ciudad tras ser arrebatada a la morisma en 1248. 


Las medidas son las siguientes:

Jerez de los Caballeros - Lepe (midiendo desde la iglesia del pueblo): 124'18 km.
Jeres de los Caballeros - número 60 de la calle Zaragoza: 123'78 km.

Palacio que ocupa actualmente el número 60 de la
calle Zaragoza
En este caso, afinando a tope, hablamos de solo 400 metros de diferencia. En cuanto a los enclaves "extra", vemos que están perfectamente alineados en el arco que describiría un compás si pinchamos en Jerez y trazamos una curva entre Lepe y la calle Zaragoza de Sevilla. Marcada con la letra A aparece al isla de Saltés, un alargado islote fluvial situado en la desembocadura del río Odiel y por cuya posesión se tomó la orden mucho interés ya que así obtenían un puerto al Atlántico. En B, el famoso monasterio de La Rábida por el que también se tomaron muchas molestias los freires debido a que en dicho lugar hubo anteriormente una rápita o ribat, una especie de monasterio en el que los gazules moros se retiraban a meditar y tal y que, está de más decirlo, también alberga gran cantidad de energía telúrica. 

Vista aérea de Saltés. La zona sombreada de rojo corresponde al relleno
efectuado para la construcción del espigón Juan Carlos I. El verdor
que muestra el terreno no corresponde a arboleda, sino a los arbustos que
pueblan la ciénaga.
En cuanto a Saltés, el interés por la isla iba más allá de ser un simple puerto ya que en la zona, por razones obvias, había otras poblaciones con buenos puertos al Atlántico. Pero Saltés, que desde tiempos muy remotos estuvo habitada y hasta hubo un castillo en la misma, ofrecía a los freires algo que hoy se nos escapa a la vista del árido aspecto que tiene actualmente, convertida en una marisma cenagosa en la que incluso puede ser peligroso salirse de la carretera que la recorre. Según el famoso geógrafo ceutí Al-Idrîsî, Salthish, que es como era conocida en aquellos tiempos, era una ubérrima isla cubierta por frondosos pinares, de tierra fértil que daba abundosos frutos y con pozos de deleitosa agua dulce que manaba a escasa profundidad. O sea, no era el páramo que vemos hoy día sino un pequeño paraíso. Y lo más importante: además del castillo, su posición geográfica permitía la creación de un puerto oculto a las miradas del personal, por lo que las naves de la poderosa orden podían recalar y partir de dicho puerto sin que nadie pudiera acercarse a husmear lo que se cocía allí. En definitiva, un lugar lo suficientemente discreto para los trapicheos de los freires. Esto ha dado pie a la teoría actualmente tan en boga de que llegaron a América antes que Colón, así que vete a saber... Ah, por cierto. Si mal no recuerdo, los freires llegaron a trocar Saltés y La Rábida por señoríos mucho más ricos con tal de poseer ambos enclaves, así que algo tendrían para ser tan anhelados, digo yo. 

En lo tocante a la calle Zaragoza de Sevilla, un dato curiosillo de regalo que he visto mientras bicheaba en el Google Earth: en la calle Carlos Cañal, perpendicular a la calle Zaragoza, hay un angosto callejón que recibe el nombre de Mesón de los Caballeros. Hoy día, cualquiera pensaría que allí había una taberna o similar donde los caballeros hispalenses se iban de copas para no tener que aguantar a sus parientas y los gañotes de sus cuñados. Pero, ¿no proviene en realidad mesón del término francés maison? ¿Y acaso maison no significa casa? En definitiva, mesón de los caballeros hace referencia a la casa de los caballeros templarios que, como ya sabemos, estaba ubicada en la zona en cuestión. Esto lo he añadido para que cuando alguno vea algún topónimo piense que, en muchos casos, su origen viene desde mucho antes de que el alcaldillo de turno le pusiera el nombre de su compadre o de su abuela.

Bien, terminamos el capítulo de las equidistancias con otras dos más que, como está mandado, forman sendos triángulos. En este caso nos movemos en la provincia de Huelva que, integrada en aquella época en el alfoz de Sevilla, servía de frontera con el vecino reino de Portugal. Veamos...


Interior de la iglesia de San Antón
en estilo gótico-mudéjar
En el mapa las tenemos, uniendo las fortalezas de Fregenal y Jerez con otras situadas al sur. Aparecen dos triángulos: Uno que une el castillo de Jerez de los Caballeros con Trigueros y con Villalba del Alcor. Estos dos enclaves no eran castillos, sino centros telúricos o algo así ya que en Trigueros enlazamos con la iglesia de San Antón, cuyo solar ocupaba hacia el siglo XII un ribat almohade que, tras ser ocupada la zona por los castellanos, fue reconvertido en un templo cristiano adecuadamente fortificado, tal como era habitual en las iglesias ubicadas en zonas próximas a las fronteras con la morisma. 

Lo mismo ocurrió en el caso de Villalba, emplazamiento de otro ribat que se recicló en iglesia fortificada. En ambos casos, la distancia que los separa de la capital del bayliato es de 104 kilómetros. En cuanto al otro triángulo, tenemos que la distancia entre el castillo de Fregenal y los de Cortegana y Aracena es también la misma: 32 km. En este caso, Aracena fue también uno de esos sitios especialmente apetecidos por la orden, al parecer por sus famosas grutas. 

Bueno, creo que con lo mostrado hay tema para darle vueltas a la cabeza. Invito pues a vuecedes a que bicheen en los enclaves templarios peninsulares y echen algún ratito midiendo, a ver que pasa. 

SÍMILES ASTRONÓMICOS

Otra de los enigmas tanto o más llamativo que lo visto hasta ahora radica en que, por si no tenían bastante con sacar distancias exactas nadie sabe como, pues hasta se dedicaban a hacerse con emplazamientos y enclaves que siguen el mismo trazado que determinadas constelaciones.  Ignoro si el caso que he encontrado es fruto de la casualidad más casual pero, la verdad, ya es casualidad, carajo. 

Así es como di con él: en mis bicheos en busca de datos y tal encuentro un artículo que hace referencia a los enclaves de la orden en la provincia de Salamanca. Y tras mencionar una serie de ellos informa que, curiosamente, su situación geográfica es un espejo de la Osa Mayor. Tras localizarlos y unirlos, coloco encima dicha constelación pero, tras un largo rato dándole vueltas para intentar ajustar las estrellas con las poblaciones, me doy cuenta de que en realidad es un reflejo de la Osa Menor. Sí, no es coña. Vean, vean...


Curioso, ¿eh? La línea roja representa la "Osa Menor" que resulta de unir las diferentes poblaciones que la conforman. Igualmente vemos en rojo los topónimos de dichas poblaciones y, bajo ellos, el nombre de la estrella que les correspondería conforme a su posición en la constelación. Con una linea amarilla tenemos la verdadera Osa Menor superpuesta a la geográfica que, como salta a la vista, no coincide rigurosamente pero, y no es cosa baladí, muestra que los enclaves guardan una asombrosa disposición que la imita. En el detalle aparece en un recuadro rojo la zona de España en donde se encuentran estos enclaves, concretamente una comarca charra conocida como La Armuña.

Hablamos de una zona cercana a la Sierra de Francia, cuyo nombre no creo que haga falta especificar de donde proviene. En esa zona hay mogollón de iglesias en las que se veneran vírgenes negras que, según los aficionados a estos temas, al parecer son en realidad diosas Isis encubiertas. Estos pueblos son aún hoy día pequeñas poblaciones, algunas verdaderamente mínimas. Pero, según parece, también fueron objeto de deseo de la orden. ¿Por qué? ¡Ah...! Teorías hay muchas, pero ninguna concreta de forma contundente qué puñetas había en aquella zona sin nada especialmente jugoso para hincarle el diente. 

¿Que un solo ejemplo no es significativo? Bueno, pues añado más, que para eso llevo desde ayer con el seso sorbido por esto y, lo confieso, engancha más que merendar jamón 5 jotas a diario. Yo no se un carajo de astronomía, pero me llamó la atención tanto triángulo. ¿Por qué siempre se encuentran equidistancias triangulares, y no cuadrangulares por ejemplo? Me preguntaba eso hasta que, tras obtener la Osa Menor salmantina se me ocurrió que igual había alguna pequeña constelación triangular. Y, mira por donde, la hay. Observen vuecedes la ilustración de la derecha. Se trata de la pequeña constelación de Triangulum, visible a simple vista al sur de Andrómeda. Como vemos, muestra un triángulo isósceles en cuyos vértices tenemos tres estrellas, a saber:

La marcada con la letra alfa es también denominada Metallah, mientras que la beta la gamma no tienen nombre. Por otro lado, el triángulo se asemeja a la letra griega delta, figura asociada al parecer con Egipto y el río Nilo. Bueno, pues esto es lo que ocurre si superponemos dicho Triangulum sobre el mapa de equidistancias  Jerez de los Caballeros - Villalba del Alcor - Trigueros:


En este caso no es que se asemeje bastante la ubicación de los tres enclaves a la constelación, no... es que coincide con una exactitud absoluta. Verdaderamente curioso, ¿eh? Y si aún dudan vuecedes, pues otra más en el triángulo formado por Fregenal de la Sierra -  Cortegana - Aracena y que es un espejo terrestre de otra constelación triangular, en este caso la denominada Triangulum Australe:


Flipante, ¿que no? Ojo, las imágenes de las constelaciones han sido ajustadas al tamaño preciso sin sufrir ninguna modificación que favorezca su posicionado exacto. Me he limitado a reducir ambas ilustraciones de forma proporcional hasta alcanzar las mismas dimensiones que los triángulos terrestres. En todo caso, los lectores de poca fe pueden corroborarlo copiando la ilustración de las equidistancias y haciendo lo propio con las de ambas constelaciones y hacerlas coincidir por su cuenta. Vienen en la Wikipedia esa, así que no hay problema para dar con ellas. Ah, y mientras resolvía estos últimos datos me he dado cuenta de una equidistancia más, formada por el triángulo Aracena - Trigueros - Número 60 de la calle Zaragoza. En este caso, el vértice es el solar hispalense del Temple, separado por 74 km. justos de Trigueros y de Aracena. Véase:



En fin, supongo que estos datos habrán dado que pensar a más de uno y si como yo sienten cierta curiosidad sobre este tema, pues les invito a que compartan lo que sepan, que eso de jugar a Indiana Jones (insisto, sin premio), viene muy bien para estimular los magines y sobrellevar la caló con más resignación christiana, amén de los amenes.

Bueno, me piro a merendar que esto de tanto medir produce hambre atroz.

Hale, he dicho...

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