miércoles, 25 de enero de 2012

Armamento medieval: El berdiche o bardiche





Esta peculiar arma tuvo su origen en la Rusia de la baja Edad Media, posiblemente inspirada en las baltas turcas, cuya morfología es similar, si bien estas últimas más pequeñas. Oakeshoot, en su "Armas y Armaduras Europeas", se inclina por el hacha danesa si bien yo tiendo más a pensar que procede de la balta como consecuencia de las invasiones mongolas y la enorme influencia otomana en los Balcanes. En fin, que cada uno se quede con la teoría prefiera, porque no hay certeza de ambas. Para comparar, ahí dejo tres imágenes y que cada cual saque sus conclusiones:



En la ilustración de la izquierda podemos compararlas. Marcada con la letra A podemos ver el detalle de una iluminación de la Biblia Maciejowski en la que vemos un hacha danesa. El extremo inferior de la hoja se apoya en el mango. La siguiente, marcada con la letra B, es una balta turca del siglo XVII que, salvo por el cubo de enmangue y la protuberancia trasera que actuaría como martillo, es prácticamente idéntica a la anterior. Finalmente, con la C, tenemos un berdiche del tipo más primitivo y cuyo cubo de enmangue es corto, similar al de la balta y, además, en ambas el extremo inferior de la hoja va provisto de una lengüeta para asegurar su fijación al mango, detalle que no aparece en el hacha danesa.
En cualquier caso, la primera mención específica del berdiche tiene lugar en una crónica datada en 1468 en la que se menciona a unos funcionarios de la corte llamados "portadores de berdiche". El término berdiche procede de la transliteración al alfabeto latino del término ruso Бердыш, que no significa otra cosa que "hacha de mango largo". Serían, comparándolos con sus homólogos hispanos, los alabarderos que escoltaban a los monarcas en la misma época. Como conclusión a esta introducción, mencionar que en el siglo XVI, obviamente por mera proximidad geográfica, esta arma fue también adoptada por los suecos y los polacos.


La verdadera expansión del berdiche corrió a manos de los streltsy ( Стрельцы́ en cirílico), término que significa "tiradores". Estos eran unas tropas creadas por Iván el Terrible entre 1545 y 1550, e iban armados con arcabuces, sables y el berdiche en cuestión el cual no solo usaban como arma enastada, sino para apoyar sus arcabuces en lugar de la típica horquilla usada en occidente para el mismo fin. Estas unidades, que perduraron hasta inicios del siglo XVIII, eran inicialmente tropas reclutadas entre las milicias urbanas que, con el tiempo, acabaron convertidas en tropas de élite profesionales cuya permanencia en las mismas era incluso de tipo hereditario. La disolución de estas unidades tuvo lugar en 1720, si bien perduraron como milicia urbana hasta finales de ese siglo.

Bien, esta es a grosso modo la historia de esta peculiar arma. En lo tocante a su morfología, podemos ver ciertas diferencias a lo largo del tiempo...



A la izquierda tenemos un ejemplar datable en el siglo XVI. Como vemos, su hoja tiene forma de media luna alargada, sin otro fin que herir de filo. El extremo inferior de la hoja va provisto de una lengüeta que queda sólidamente unida al mango mediante una tira de metal enrollada al mismo. Cabe pensar que este aditamento era obligado en una hoja de tanta longitud y con un cubo de enmangue tan corto. Un golpe transversal podría torcer la hoja y, con ello, partir el mango.

Sin embargo, lo más significativo de este tipo de arma, y que la diferencia de otros tipos de hachas de mango largo, es el espacio que queda entre la parte trasera inferior del filo y el mango, usado para empuñar por esa zona y, aprovechando la hoja, proteger la mano. Una hoja tan larga y pesada debía ser bastante difícil de manejar en un combate cerrado si se empuña el mango de la forma habitual, o sea, por el extremo del mismo. Así que, empuñándolo más arriba, el centro del gravedad del arma queda prácticamente a la altura de la mano, haciéndola mucho más manejable, si bien menos contundente al no poder golpear con tanta energía. En todo caso, es evidente a la vista de las dimensiones de la hoja que, aun así, sería un arma de efectos devastadores.



A la derecha tenemos un berdiche con una hoja que corresponde a su morfología definitiva, similar a la de una guja. Esto la convertía en un arma capaz de cortar de filo como para herir de punta, lo que permitía a su usuario incluso poder hacer frente a una carga de caballería. Sin embargo, y contrariamente a lo habitual en este tipo de arma enastadas usadas en occidente, no va provista en ningún caso con los habituales petos o ganchos destinados a descabalgar jinetes. Por lo demás, la lengüeta inferior, en este caso, en vez de ir asegurada mediante una tira metálica, en este caso es de cuero. Conviene observar las perforaciones a lo largo de la hoja, decoración habitual en estas armas.

Pero lo más significativo radica en el contrafilo convexo situado inmediatamente encima del cubo de enmangue, destinado a alojar el cañón del arcabuz y servirle de apoyo a la hora de disparar. Para tal fin, el mango iba provisto con una contera puntiaguda para fijarlo al suelo, similiar, como se ha dicho, a las típicas horquillas usadas por los arcabuceros occidentales.



Finalmente, ahí tenemos la otra tipología más habitual. En este caso, la lengüeta va fijada al mango mediante un remache pasante. También hay hojas que, en vez de esta pieza, llevan una argolla similar al cubo de enmangue.

En cuanto a las dimensiones de estas armas, concretar que las hojas oscilaban entre los 50 y 60 cm. aproximadamente, o incluso más. Sus mangos no pasaban de los 150 cm. Esto es lo que hace que algunos tiendan a dar por buena la teoría de que el origen del berdiche es el hacha danesa, ya que la longitud del mango de una guja o cualquier arma enastada similar era superior en, al menos, 30 ó 40 cm., mientras que la del berdiche se asimilaba más a la del hacha danesa. Sin embargo, parece que no han caído en la cuenta de un detalle, y es que, para ser usadas como apoyo de un arcabuz, por razones obvias no podía superar los 140/150 cm. que permitirían usarlo como apoyo a un hombre de estatura normal de la época. Así pues, no sería extraño que el mango primigenio del berdiche, usado como arma enastada, fuese más largo, y que se acortase al adaptarlo a su doble función de arma y horquilla arcabucera. En cuanto a su peso, los berdiches más primitivos alcanzaban los 3 kg. de peso, mientras que los arcabuceros, posiblemente dotados de una hoja más delgada (que no más corta), no pasaban de 1,5 kg. Estos últimos, además, iban provistos de una correa para facilitar su transporte durante las marchas.



Por lo demás, y como conclusión a esta entrada, comentar simplemente que las morfologías expuestas son las más habituales. Como ocurre con este tipo de armas, la variedad de diseños daría para una monografía muchísimo más extensa, lo que no es el caso. De todas formas, lo expuesto es lo más significativo y, por ende, los diseños más extendidos.

A la derecha tenemos un streléts (singular de streltsy) disparando su arcabuz y, como imagen de cierre, dejo una ilustración que muestra una manga de streltsy abriendo fuego, y en la que se aprecia con toda claridad como apoyan sus arcabuces en los mismos. Obsérvese un detalle curioso, y es como el streléts que aparece a la derecha de la imagen ha clavado su berdiche en el suelo para cargar su arma con comodidad. Sin embargo, los arcabuceros occidentales, o al menos así aparecen en todas las ilustraciones y manuales de la época, sostenían arma y horquilla con la mano mientras efectuaban la misma operación.

Hale, he dicho...