jueves, 25 de junio de 2015

12 curiosidades curiosas sobre el fuerte de Douaumont






Bueno, como colofón a las dos entradas anteriores, creo que resultarán amenas algunas curiosidades curiosas sobre este emblemático fuerte. Vendrán de perlas para tenerlas como "munición de reserva" a la hora de abrumar al cuñado sabihondo por si algún día nos desafía con un documental del Canal Historia ese o del Discovery. Bueno, ahí van...

1. Como ya vimos, el nombre del fuerte obedecía al topónimo del pequeño pueblo junto al que se edificó. Dicha población tenía un origen bastante antiguo ya que su etimología era galo-romana. Douaumont provenía de DIVVS MONS, el monte sagrado, quizás en referencia a que, en aquella época sería algún lugar de culto druídico o algo por el estilo. 

2. El armamento inicial del fuerte se basaba en artillería de plaza ya que aún no se habían instalado las casamatas retráctiles. Por lo tanto, las piezas estaban emplazadas de la forma convencional, o sea, en el terraplén y separadas unas de otras mediante traveses. En 1890 había en servicio 22 bocas de fuego distribuidas de la siguiente forma: seis cañones de 155 mm., seis de 120 y cuatro de 95. Para la defensa del foso se emplazaron seis cañones revólver de 40 mm., los mismos que había cuando comenzó la guerra.

3. Cuando se llevaron a cabo las reformas a raíz de la crisis del torpedo entre abril de 1887 y noviembre de 1888, que según vimos en la primera entrada dedicada a este fuerte obligó a reforzar todas las fortalezas en uso o en construcción, se emplearon 28.000 m³ de hormigón de diversos tipos en función de la resistencia requerida en cada zona. Para las obras se empleó una cuadrilla formada por 60 hombres.

4. La guarnición pernoctaba en unas casamatas con una capacidad para 60 hombres, los cuales dormían en literas dobles como las que vemos en la foto con capacidad para cuatro hombres cada una. Estas literas eran bastante amplias ya que tenían dos metros de largo por 1,5 de ancho, o sea, como una cama de matrimonio moderna. Los suboficiales dormían con la tropa en literas aparte, y los oficiales en una dependencia para ellos. En Douaumont, la guarnición se componía de 19 oficiales, 44 suboficiales y 828 soldados antes de que fuera semi-desactivado al comienzo de la guerra.

El círculo muestra la posición de la casamata
5. Además de las casamatas retráctiles, entre 1901 y 1907 se construyó en el fuerte una casamata de Bourges, un tipo de fortificación ideada por el comandante del arma de Ingenieros Laurent en 1885. Estas casamatas, llamadas así por haber sido construida la primera en esa población, estaban concebidas para hostigar de flanco a posibles atacantes. Debido a su disposición y morfología, eran imposibles de localizar al enemigo que venía de frente. Como vemos en la foto, constaban de dos casamatas protegidas por una techumbre de hormigón de 1,75 metros espesor y unos muros del mismo material de 2,5 metros de grueso. En cada casamata se emplazaba un cañón de 75 mm. servidos por 15 hombres y un oficial que desde un observatorio daba las instrucciones de tiro. En las casamatas había dos pañoles con 96 disparos cada uno para uso inmediato, más otros 800 situados en un pañol subterráneo. El costo de este tipo de obra ascendía a 90.000 francos oro. Esta casamata fue desactivada debido a la orden de trasladar toda la artillería disponible para su uso en campaña. 

Lavabos y duchas
6. El fuerte disponía de instalaciones sanitarias convencionales que incluían duchas, lavabos y letrinas. El agua que se usaba para ello era la que se almacenaba en las cisternas de la fortaleza y, aunque había agua corriente, carecían de calderas para calentarla por lo que el personal se tenía que lavar con agua fría. Cabe pues suponer que el aroma a chotuno que se respiraría en los dormitorios sería capaz de tumbar a un rinoceronte cabreado. En cualquier caso, la ración de agua por hombre y día era bastante escasa si consideramos que en la misma se incluía, además de la que se bebían, la usada para la higiene personal y para lavar la ropa: solo cinco litros. 






Recreación de la típica cocina de los fuertes de Verdún

7. El fuerte, como es lógico, disponía de cocina en la que, además del rancho, se cocía el pan a razón de 750 gramos por hombre y día. Dicha cocina estaba al cargo de un solo cocinero el cual era asistido por miembros de la guarnición en las labores de pinches, o sea, pelando papas, fregando cacerolas y cosas así. Dicha cocina se encontraba en una casamata del nivel superior, disponiendo de un sistema de ventilación para impedir que el personal palmara a consecuencia del tufo que despedía el carbón con que se cocinaba. Las provisiones almacenadas eran repuestas cada seis meses. Para impedir que los roedores hicieran de las suyas, los fuertes solían disponer de una buena guarnición de gatos para mantener a raya a los invasores ratoniles. 


Vista del interior de la casamata retráctil
de 155 mm. El acceso a la parte superior
se realizaba por una escalera lateral
8. Los pañoles de munición estaban situados en las entrañas más profundas del fuerte. Para evitar al máximo la humedad eran estibadas sobre tarimas formadas por vigas de madera de roble separadas 40 cm. del suelo y se procuraba mantener una buena circulación de aire en cada dependencia. Para alumbrar los pañoles se usaban faroles ubicados en nichos y protegidos por un grueso cristal para impedir que alguna chispa o llama iniciara una catástrofe. El manejo de estos faroles se llevaba a cabo a través de un pasillo exterior. La munición estibada no era para tomarla a broma: 

2.000 proyectiles de 155 mm. 
3.000 proyectiles de 75 mm. 
86.400 cartuchos de 8 mm. 
10.400 proyectiles de 40 mm. 
600 proyectiles de 121 mm. 

O sea, que si aquello reventaba no quedaba del fuerte ni el recuerdo, y de los gatos anti-ratones tampoco. No obstante, los pañoles se encontraban en la parte norte del recinto, separados de las dependencias centrales por si acaso.

9. El fuerte disponía de dos cisternas con una capacidad cada una de 520 m³, o sea, algo más de un millón de litros. El agua se obtenía tanto de la que se recolectaba gracias a la lluvia como la que se filtraba por el suelo si bien el sistema defensivo de Verdún disponía de tres estaciones de bombeo para rellenar las cisternas que estuvieran bajas de nivel a fin de que nunca faltara agua en los fuertes. Para distribuirla por el fuerte se disponía de bombas. En la foto de la derecha podemos ver el aspecto de una de ellas. Estaban situadas en el nivel inferior del fuerte, en el centro del mismo y junto a los almacenes y un pañol destinado a la munición ligera.

10. Los fuertes de Verdún estaban comunicados mediante teléfono y telégrafo, además de una red de ferrocarril de vía estrecha para facilitar el suministro de provisiones y municiones. Hay que tener en cuenta que, además de los fuertes, toda la zona contaba con obras exteriores, reductos y posiciones fortificadas que se sumaban a la defensa en caso de guerra.

11. Entre la ocupación alemana y la posterior reconquista por los franceses, el fuerte de Douaumont fue alcanzado por unos 120.000 proyectiles de artillería, de los que al menos 2.000 eran de un calibre superior a 270 mm. No obstante y a pesar del paisaje apocalíptico que quedó tras la batalla, el interior del fuerte aún era perfectamente habitable. De ahí que fuera estudiado a fondo por los ingenieros militares franceses tras la guerra para tomarlo como ejemplo para la construcción de la Línea Maginot que, como ya vimos en su día, tampoco sirvió para detener al ejército alemán apenas doce años más tarde. 

Interior de uno de los osarios
12. El fuerte estaba emplazado en un cerro a 395 metros sobre el nivel del mar. De ahí que los alemanes denominaran el lugar como der Berg, la montaña. No obstante, debido a su forma pentagonal le dieron otra denominación con unas connotaciones más tenebrosas: der Sargdeckel, la tapa del ataúd. No andaban descaminados ya que, tras la guerra, se construyó un enorme osario que alberga los restos de 130.000 soldados franceses y alemanes repartidos en 52 cámaras de 14 m³ cada una situadas a lo largo de una galería abovedada de 137 metros de largo. Las obras duraron desde 1920 hasta 1927.

Bueno, supongo que con esta docena de curiosidades curiosas podrán vuecedes dejar callado al cuñado más empecinado.

Hale, he dicho

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