miércoles, 20 de septiembre de 2017

Bombardeo estratégico, 2ª parte




Bueno, prosigamos...

En la entrada anterior dejamos al capitán Kleinschmidt y sus valerosos muchachos preparándose para la fiesta mientras que el comandante von Dücker ultimaba los detalles de la operación que iniciaría la era de los bombardeos estratégicos. Pero antes de entrar en materia, una pequeña puntualización que se me pasó por alto. Es una chorradita, pero ya saben que me gusta ser metódico como un cuñado inspeccionando una bodega. Recordarán que el dirigible encargado para la misión fue el LZ 21, siglas que designaban su orden de fabricación por la empresa del conde mostachudo, la Luftschiffbau Zeppelin GmbH (Constructora de Aeronaves Zeppelin), de donde sale lo de la LZ, y el 21 era en referencia a que se trataba del vigésimo primer dirigible terminado por la firma. La designación Z VI indicaba que era el sexto dirigible del ejército, mientras que los de la armada eran numerados empezando con la letra L.  Así pues y aclarado este punto, vamos al grano...

En la lámina podemos ver los dos tipos de proyectiles empleados en la
acción. Recuerden que los germanos daban los calibes en centímetros
Durante la tarde del 5 de agosto de 1914 se puso a punto el dirigible siguiendo las directrices de von Dücker, que especificaban entre otras cosas que, como el ataque sería llevado a cabo por la noche, no lo intentaría interceptar ningún avión enemigo, por lo que no sería necesario llevar armamento defensivo el cual fue desmontado ya que había que aligerar todo el peso extra posible para la carga bélica, o sea, las bombas. Cuando se dieron en la entrada anterior las especificaciones del aparato, recordaremos que su carga útil era de 7.800 Kg., pero ahí estaban incluidos desde el peso de los tripulantes a los aparatos de navegación, radio, repuestos, los motores, el peso del combustible y, en fin, todo lo que no fuera la estructura misma del dirigible. Por otro lado, como aún no fabricaban bombas de aviación adecuadas se vieron obligados a sustituirlas por granadas de artillería corrientes y molientes a las que, para que cayeran de punta, se les ató a cada una en la base una sábana como si fuera un paracaídas a modo de sustituto de los estabilizadores propios de este tipo de armas. Un poco cutre, sí, pero el resultado sería similar. Se embarcaron siete granadas de 150 mm. con un peso unitario de 39 kg. y una carga explosiva de 5,9 kg. de ácido pícrico y una de 21o mm. con un peso de 119 kg. y una carga de 17,4 kg. del mismo tipo de explosivo. En total y redondeando porque habría que incluir el peso de las espoletas, 400 kg., una birria para lo que vendría más tarde. Las granadas fueron estibadas en la cabina central sobre una estructura exterior que permitía ir liberándolas tirando de un cable de acero que las mantenía unidas a la misma. El lanzamiento se efectuaba a ojo ya que aún no había aparatos de puntería pero, al fin y al cabo, la precisión en este caso tampoco era relevante ya que solo se trataba de darle a los belgas aquellos un susto parecido a los que les daba en su día el glorioso duque de Alba.

A eso de las 20:30 horas se comenzó la delicada operación de sacar el dirigible de su hangar, lo que no era cosa baladí porque estaba orientado en dirección este-oeste, pero ese día soplaba un viento lateral en dirección sur-suroeste, así que fue necesaria toda la pericia del personal de los hangares para poder sacar aquella mole del tamaño de 1,5 campos de balompié sin dañarlo ya que, como podemos suponer, ni la estructura ni la cubierta del dirigible eran susceptibles de resistir excesivos malos tratos. En la foto de la superior podemos ver al monstruo emergiendo de su madriguera, y en la inferior ya libre del angosto túnel donde dormitaba cuando no tenía nada que hacer.

El tema era más complejo de lo que parece. Hay que imaginarse a un mamotreto de 140 metros de largo y 14 de diámetro al que un viento lateral lo empuja con fuerza, ofreciendo una descomunal superficie que actúa como una gigantesca vela. Por lo tanto, para evitar que la estructura sufriese daños o deformaciones había que ir tirando hacia fuera mientras que grupos de hombres procuraban sujetarlo en dirección opuesta a la del viento a base de sogas. Sería como impedir que un navío de tres palos con todo el trapo desplegado no se moviera del sitio. Para evitar esto se diseñaron hangares giratorios como el que aparece en la foto superior, construido en Nordholz en octubre de 1914. Como vemos, seguía el mismo sistema que las plataformas giratorias empleadas en los talleres de los ferrocarriles, adecuando de ese modo la dirección del hangar a la del viento para facilitar la salida de la nave.

Por otro lado, como ya comentamos anteriormente, el sistema de anclaje de los proyectiles, así como el de lanzamiento de los mismos, se llevó a cabo en plan compadre por los manitas de la unidad de mantenimiento del dirigible. En origen, Zeppelin no se había planteado el uso bélico de su invento, orientado para el transporte civil de pasajeros y como servicio de correos, así que en los inicios de la guerra aún no se habían ultimado detalles de ese tipo. Posteriormente ya se diseñó un sistema de lanzamiento para las bombas en el que, mediante los interruptores colocados en un cuadro eléctrico como el que vemos en la foto superior, el bombardero iba soltando su carga bélica eligiendo el momento y el tipo de bomba en función del objetivo a batir.

Bien, tras el tortuoso parto del dirigible a través del útero-hangar, a eso de las 22:00 horas estaba listo para partir si bien los problemas no habían hecho más que empezar. Por un lado, una tormenta había cubierto el cielo de nubarrones, lo que dificultaría el bombardeo salvo que volasen por debajo de las mismas y, por otro, el viento del suroeste empujaba al LZ 21 en dirección norte mientras que el objetivo estaba precisamente en la dirección de donde soplaba el ventarrón aquel que, además, no permitía apurar la velocidad tope del dirigible, alcanzando solo los 30 Km/h. Lieja estaba a 100 Km. de Colonia, así que necesitarían al menos 3 horas para llegar a destino. En la ortofoto superior podremos ver más claro el panorama, y las dificultades que tenía el LZ 21 para alcanzar Lieja cargado hasta las trancas, con una tormenta veraniega de aúpa y con un viento que lo empujaba hacia Maastricht.

El ejército belga abre fuego contra el LZ 21, que en aquel momento volaba
a apenas 600 metros de altitud
En definitiva, parecía que habían elegido el peor día del puñetero verano para llevar a cabo la misión porque, para complicar más la cosa, incluso sufrieron una parada de los motores que dejó la nave literalmente al pairo, como un buque averiado en plena marejada y sin poder ascender para librarse del dichoso viento que amenazaba con obligar a abortar la misión. Fue precisamente el viento el que provocó la parada del motor ya que hizo que el dirigible se inclinase de proa hasta el extremo de que el suministro de gasolina, que era por simple gravedad, se cortase por no poder llegar hasta el motor, así que no quedaba más remedio que ascender por encima de las nubes sí o sí. Para ello, y ya que no había a bordo ningún cuñado prescindible para tirarlo al vacío, von Dücker ordenó lanzar dos proyectiles de 150 mm. con las espoletas provistas de su pasador de seguridad no fuesen a caer encima de tropas propias. Así, libres de 80 kilos de lastre, el LZ 21 pudo ascender y, finalmente, nivelarse, tras lo cual los mecánicos pudieron poner de nuevo los motores en marcha. Qué agobio, ¿no? Saldría una peli chulísima de esta historia, fijo.

Acuarela de Félix Schwormstädt en la que vemos al LZ 21 medio oculto entre
las nubes en dirección a Lieja. En primer término se ven parte de las fortificaciones
que rodeaban la ciudad y como una bomba explota sobre una cúpula de artillería,
lo cual es un gazapo del dibujante ya que todas las granadas fueron lanzadas
sobre la población
Pero entre una complicación y otra se encontraron con que eran ya las 01:00 horas del día 6 de agosto y que, debido al viento, en vez de avistar Lieja estaban casi llegando a Maastricht, situada como vemos en la ortofoto a unos 25 Km. al nordeste del objetivo, por lo que necesitarían más de una hora para alcanzar Lieja ya que esta vez volaban con el viento de cara. Por otro lado, los holandeses avistaron el dirigible ya que Kleinschmidt tuvo que hacerlo bajar para orientarse, y nada más sobrevolar territorio belga ya lo estaban siguiendo con reflectores y disparándoles con todo lo que tenían a mano, por lo que no les quedó más remedio que refugiarse en la masa de nubes para que no los frieran allí mismo. No avistaron Lieja hasta las 02:30 horas, de modo que ya podemos imaginar la exasperante lentitud con que se desplazaba el dirigible si las condiciones meteorológicas no eran óptimas. Tardó dos horas y media en cubrir los 25 Km. que había entre ambas poblaciones. Mientras los belgas dormían a pierna suelta como si la paz reinase en el planeta, el LZ 21 lograba por fin alcanzar la vertical del objetivo y se disponía a lanzar los proyectiles. Los muy memos de los belgas ni siquiera se habían preocupado de apagar el alumbrado público, por lo que localizar el blanco fue coser y cantar. Pero es más que evidente que von Dücker estaba gafado o le habían echado algún yu-yu, porque cuando llegó la hora de liberar las bombas el sistema manual instalado aprisa y corriendo no funcionó, por lo que uno de los maquinistas tuvo que ir soltándolas manualmente. 

Postal propagandística al LZ 21, o Z VI, como prefieran,
mientras que da estopa a los belgas. "Hurra por nuestro Zeppelin" se
puede leer en la esquina superior izquierda
Las bombas fueron lanzadas en una sola pasada sobre la ciudad a lo largo de 15 minutos mientras que los vecinos se debieron llevar un susto de muerte cuando empezaron a escucharse las tremendas explosiones. Todos los proyectiles detonaron, causando entre 9 y 13 víctimas, sin que se lograra conocer la cifra exacta en su momento. En todo caso, se pusieron muy contentitos cuando San Pedro los recibió en el Cielo y les dijo que habían tenido el honor de ser las primer víctimas del primer bombardeo estratégico de la historia. Igual aún lo están celebrando, como son belgas... Pero lo importante no fue el exiguo número de muertos ni los escasos daños producidos en el caserío urbano, sino el demoledor efecto psicológico logrado a pesar de los magros resultados de la misión, y desde aquel día el vecindario tuvo que dormir como las liebres, con un ojo abierto. Por cierto que la prensa alemana anunció a bombo y platillo el éxito de la misión, asegurando que se habían lanzado 13 proyectiles, uno más del doble de la cifra real, para acojonar más al personal. Total, en medio del caos nadie se habría parado a contar las explosiones.

Foto que muestra el LZ 21 tras el aterrizaje forzoso. Como podemos ver,
quedó bastante perjudicado y fue imposible plantearse su reparación
Sin embargo, a pesar de haber logrado cumplir la misión encomendada aún quedaba otro reto: volver a su base en Colonia con dos células de hidrógeno dañadas y perdiendo gas. En principio, el capitán Kleinschmidt logró elevar un poco la nave gracias a la pérdida de lastre que supuso el lanzamiento de las bombas y el combustible consumido, pero era imperioso alcanzar territorio propio antes de que amaneciera si no querían verse de nuevo bajo el fuego enemigo. Pero a pesar de ello, hacia las 03:45 el dirigible empezó a perder de nuevo altitud y a inclinarse por la popa porque las fugas de hidrógeno aumentaban peligrosamente. 


A trancas y barrancas y a base de soltar todo aquello que fuera prescindible, hacia las 04:30 horas lograron aproximarse a la base, pero la inclinación del dirigible hacía imposible un aterrizaje así que Kleinschimidt optó por desviarse hacia Walberberg, una población situada a unos 15 Km. al sur de Colonia que vemos en el círculo rojo. Al oeste de la ciudad se aprecia una mancha más oscura que es el bosque situado al oeste de la misma contra el que ordenó chocar la nave para amortiguar el impacto con las ramas de los árboles, pero no sirvió de nada porque el dirigible sufrió daños de gran importancia. Con todo, a las 05:00 horas, el Lz 21 había logrado finalmente tocar tierra sin que la tripulación sufriera daños. Por fin en casa, carajo. No creo que ninguno de ellos olvidara esa noche en sus puñeteras vidas.

En fin, así fue como se llevó a cabo el primer bombardeo estratégico de la historia. Como hemos visto, no fue precisamente una misión aburrida y rutinaria, sino que se vio envuelta en tintes épicos. En cuanto al LZ 21, a pesar de los esfuerzos de Kleinschmidt por hacerlo llegar a salvo su reparación era inviable, por lo que fue desguazado. Por sus méritos le fue concedida la Ehrenbecher fürerfolgreiche Angriffe aus der Luft, frase impronunciable por un buen cristiano que viene a significar Copa de Honor para los ataques exitosos desde el aire. Este trofeo era una variante de la Ehrenbecher für den Sieger im Luftkampf  (Copa de Honor al Vencedor en Combate Aéreo) la cual se entregaba a los pilotos u observadores cuando lograban su primer derribo, si bien en este caso era una distinción destinada exclusivamente a los tripulantes de los dirigibles y que podemos ver a la derecha. En la cartela inferior se ponía el nombre de la acción o el lugar donde se había llevado a cabo. En cuanto al resto de la tripulación, les endilgaron una Cruz de Hierro de 2ª clase que les debió saber a gloria y cuya cinta lucirían orgullosos en el segundo ojal de la guerrera, lo que les garantizaba mogollón de invitaciones a cerveza y tabaco del bueno cuando fuesen a casa de permiso y, naturalmente, algún que otro restregón, que las féminas siempre se han emocionado mucho con los ciudadanos valerosos que ganan medallas. Por cierto, a pesar de las palmaditas en el lomo y las condecoraciones, igual que a las víctimas de Lieja le cupo el honor de ser los primeros muertos en un bombardeo aéreo, al LZ 21 le fue concedido el ser la primera aeronave de la historia derribada en combate por fuego antiaéreo.

La enésima postal de propaganda con el LZ 21 como protagonista
sobre la vapuleada Lieja
Bueno, esta fue la historia. A modo de reflexión final, no puede uno dejar de asombrarse de como la obcecación y el afán destructivo del hombre le permiten, paradójicamente, alcanzar los mayores logros independientemente de que a posteriori estos reviertan en una faceta pacífica. El LZ 21 fue el Enola Gay de la Gran Guerra, e inauguró un empleo táctico del arma aérea que hasta poco tiempo antes se consideraba como la más vil aberración bélica. Sin embargo, hombres como el mariscal sir Arthur Harris o el general Leslie Groves  la llevaron a su máximo desarrollo, provocando matanzas impensables que, para colmo, no sirvieron de nada porque, en realidad, los bombardeos estratégicos nunca han conseguido sus objetivos. Ni los llevados a cabo por los alemanes en Varsovia, Londres o Coventry mermaron un ápice la voluntad de sus habitantes, ni tampoco los apocalipsis de fuego con que los british (Dios maldiga a Nelson) y los yankees asolaron Colonia, Hamburgo o Dresde quebrantaron la resistencia de los tedescos. Solo las dos bombas arrojadas sobre un Japón prácticamente derrotado y punto de rendirse terminaron de convencer a Suzuki de que proseguir la guerra carecía de sentido, pero esta fue la excepción, no la regla. Desde aquel 6 de agosto de 1914 hasta ahora han pasado 103 años, y no tengo noticia de una sola guerra en las que los bombardeos estratégicos hayan doblegado a la población civil. Antes al contrario, solo han servido para encastillar a la gente y para redoblar sus esfuerzos y su capacidad de resistencia. Han producido cientos de miles de víctimas inútiles porque el hombre, igual que es capaz de llevar a cabo las salvajadas mas inimaginables, también está poseído de una voluntad granítica cuando se le mete en la cabeza resistir a ultranza, y eso lo vemos a diario.

Bien, ya seguiremos con este tema que es asaz interesante y, sin embargo, bastante desconocido.

Hale, he dicho

Portada del diario Le Soir del 4 de agosto de 1914 en la que se protesta enérgicamente porque los malvados
súbditos del káiser han violado la neutralidad belga. No podían imaginar que dos días más tarde serían el banco de
pruebas de una nueva forma de guerra aérea, y menos aún que solo doce días después serían definitivamente
arrollados por el ejército imperial alemán, viéndose obligados a rendirse tras menos de dos semanas de lucha


23 comentarios:

Mr. Gatsby dijo...

Madre mía, toda esa odisea para lanzar menos de la carga bélica estándar que llevaría un único Stuka poco más de 20 años después. Y eso desde un artefacto, en comparación al Stuka, prohibitivamente caro, absurdamente difícil de operar, y horriblemente lento y vulnerable al fuego de tierra. Como cualquier tecnología en sus primeros comienzos, no era más que un paradigma de ineficiencia, pero es increíble comprobar lo rápido que se avanza en cualquier ámbito mientras resulte rentable de un modo u otro.

Y lo mismo es gracioso comparar esa antiguo ritmo de avance tecnológico con el actual, donde las FFAA actuales mantienen en servicio sus aviones durante 40 años o más, jaja. Con mejoras considerables en aviónica y capacidades sí, pero no deja de ser curioso pensar que en el tiempo de servicio de muchos cazas y bombarderos actuales, se pasó del primer vuelo del Flyer de los hermanos Wright a los primeros aviones a reacción.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

No se tiene que ir tan lejos, Sr. Gatsby. Un Gotha ya podía lanzar una carga similar apenas tres años más tarde de forma mucho más eficiente, rápida y barata. Respecto a su reflexión, ciertamente la tecnología se va ralentizando tras un explosivo avance inicial. Basta ver como los B-52 con sesenta años a cuestas siguen plenamente operativos, o carros de combate como el Abrahms siguen vigentes y sin un sustituto a la vista con sus más de 30 años en servicio y, encima, sin ser sustituidos por otros nuevos ya que se limitan a "reconstruirlos" cuando se consume un determinado tiempo de vida operativa, o sea, los vacían literalmente para, a continuación, reponer los componentes que lo precisen, ya sea el motor, el cañón o el grifito para el agua fría de que dispone la tripulación, además de actualizar los componentes electrónicos en forma de sistemas de puntería más avanzados, de visión nocturna o infrarroja, de comunicaciones, etc.

Esto podemos compararlo con los logros deportivos. Llega un momento en que es imposible correr más rápido, saltar más alto o lanzar más lejos, por lo que solo queda cambiar el tipo de competición variando la distancia a batir, las condiciones del salto o el peso de lo que se lanza. ¿Recuerda cuando hubo que cambiar el centro de gravedad de las jabalinas porque los atletas estaban a punto de ensartar al público que estaba frente a ellos? El cambio sirvió para que los lanzamientos se viesen notoriamente acortados, lo que hizo que los récords batidos hasta la fecha fueran inalcanzables con el nuevo modelo, por lo que se partía de cero como si se tratase de una nueva modalidad.

Si aplicamos estos ejemplos a nivel armamentístico, lo traduciríamos en nuevas armas que no tienen nada que ver con lo que teníamos hasta el momento. El paso a nivel aeronáutico ya está dado con los drones. No son más rápidos ni están mejor armados que un F-14 de hace 40 años, pero permiten conservan con vida a un piloto que cuesta millones de dólares adiestrar y, muy importante, este puede combatir sin la presión que supone saber que su vida está en peligro porque está cómodamente sentado en una sala con aire acondicionado a miles de kilómetros de donde tiene lugar el conflicto. Ese piloto "juega" en una vídeo consola con fuego real que mata gente de verdad, pero puede levantarse a estirar las piernas, puede ir al servicio si le da un feroz retortijón, ir un momento a la máquina expendedora a por un refresco o incluso puede ser sustituido inmediatamente por otro si se encuentra mal de repente, lo que le podría costar la vida pilotando un avión convencional. Y, para colmo, pilota un chisme que no vale ni remotamente lo que un F-35 que, por muy moderno que sea y por muchos millones que cueste, puede ser derribado sin problemas. El dron se irá al carajo, pero será sustituido por otro porque son muy baratos, el piloto se quedará tan campante porque no morirá o no caerá en manos de un enemigo que intentará sacarle información como sea, así que no tardaremos mucho en ver como las fuerzas aéreas de los países más desarrollados acabarán desechando los aparatos convencionales o, al menos, los dejarán relegados a operaciones de menos importancia.

Continúa

Amo del castillo dijo...

Por otro lado, fabricar un avión más rápido que vuele más alto y con más capacidad de armamento sería muchísimo más caro para, a cambio, obtener una ventaja táctica relativa ya que seguirá dependiendo del componente humano, por lo que está claro que lo que hay que cambiar es el concepto del arma más que sus prestaciones. Por lo tanto, el siguiente paso serían drones dotados de inteligencia artificial que decidirán por sí solos conforme a unos parámetros previamente introducidos en su memoria, lo que eliminará los condicionamientos propios del ser humano: cansancio, presión psicológica, miedo, escrúpulos morales, etc. Así, el dron no vacilará en arrasar un objetivo compuesto por críos de teta junto a sus abuelitas candorosas porque él solo decidirá que si los pañales ocultan gas sarín o una bomba sucia deberán ser exterminados sin más.

La obsolescencia llega cada vez más temprano, y ante la imposibilidad de perfeccionar más un arma solo queda cambiar el concepto de dicha arma rediseñándola o, simplemente, cambiándola por otra totalmente distinta.

Un saludo

Mr. Gatsby dijo...

Sep, conocía los Gotha, pero éstos no entraron en servicio hasta el final de la guerra prácticamente, y creo recordar que pilotarlos no era moco de pavo. Hace unos años solía jugar con un simulador de vuelo en la IGM en el que hacíamos misiones online entre 10-15 jugadores, siendo las de escolta de lo más divertido, en las que tres o cuatro jugadores se ponían a pilotar los Gotha y el resto hacíamos de escolta con los Fokker D.VII o Pfalz D.IIIa. Lo que pasaba con los Gotha es que no perdonaban una, eran unos cabrones que entraban en pérdida a la mínima, y era de lo más habitual que el Gotha que tenía delante perdiera el control y acabara cayendo dando vueltas sobre sí mismo, estámpandose contra el suelo quedando convertido en un amasijo de madera y lona, mientras el compadre juraba en arameo por el TeamSpeak. Era la risa aquello.

En fin, nada que añadir a lo que ha dicho, es así, ni más ni menos. El avance tecnológico hace que las filosofías de diseño transiten nuevos y extraños caminos. Alguna que otra vez he leído por ahí gente que se sorprende de que ya no fabriquen aviones de rendimiento y capacidades poco menos que sobrenaturales para su época, como el SR-71 Blackbird o el XB-70 Valkyrie, pero es que la razón es obvia: ya no hacen maldita falta. Simplemente porque otros ingenios infinitamente más baratos y menos espectaculares cumplen la misma función y de manera mucho más eficiente. Y si, está claro que los cazas con piloto humano ya tienen los días contados, o mejor dicho los años contados. Que alguien me diga las posibilidades del mejor piloto del mundo en un flamante F-35, contra una escuadrilla de cinco o seis drones manejados por una IA de puta madre actuando de manera coordinada y capaz de hacer en nanosegundos cálculos que el humano tardaría horas o días en realizar. Es una locura.

Saludos.

dani dijo...

Muy interesante la entrada, a poco los alemanes tienen más bajas de las que causan.
Cambiando de tema los dirigibles son como una eterna promesa, periodicamente se dice que los van a resucitar para el traslado de cargas pesados y/o voluminosas, pero luego todo queda en nada.

Amo del castillo dijo...

No tardaremos muchos años en ver eso, Sr. Gatsby. De hecho, a lo largo del tiempo he podido constatar que lo que las novelas de Asimov o el cine nos muestra como ciencia-ficción no son más que prototipos de armas, vehículos o lo que sea que en no mucho tiempo se convertirán en una realidad cotidiana. No sé si habrá visto la peli esa de "El trueno azul", una película de 1983 en la que el protagonista es un revolucionario helicóptero que en la trama es presentado como un arma policial para controlar la delincuencia en las ciudades gracias a la posibilidad de volar en el más absoluto silencio y provisto de cámaras de infrarrojos que permiten ver incluso a través de las paredes. Pero lo que más fascinaba al personal era el casco del piloto, que estaba provisto de un visor que le permitía apuntar el cañón de proa con solo mirar al objetivo. ¿Qué helicóptero salió al cabo de pocos años con esas mismas características? El Apache. Pues lo mismo ocurre ya con los drones y ocurrirá en no mucho tiempo con la inteligencia artificial. De hecho, ya hace tiempo que se ensaya con robots de combate, unos Terminators incombustibles que actuarán por su cuenta o por control remoto manejados por un "soldado" provisto de un mando como el de las vídeo-consolas o algo por el estilo. Y al acabar su turno de 8 horas será relevado por otro, lo que permitirá tener combatientes activos las 24 horas del día, y el "soldado" no caerá agotado en un hoyo al caer la noche ni comerá una ración de combate asquerosa, sino que se irá a su casa a ver la tele y a echarle un casquete a la parienta después de la cena. La ciencia-ficción de hace 30 años es el presente, así que imagine lo que será dentro de otros 30: la descojonación.

Amo del castillo dijo...

Sr. Dani, el dirigible es un artefacto totalmente inviable para otra cosa que no sea ofrecer viajitos de placer de más o menos duración por aquello de resucitar el espíritu romántico y aventurero del malogrado Hindenburg. Eso de flotar en silencio por el aire a baja altura pudiendo sacar fotos a las ovejitas que vemos como puntos blancos en el verde prado mola mazo, pero si de repente se desencadena una tormenta o un vendaval ya nadie quiere ver ovejitas, sino volver cagando leches al aeropuerto, que eso de verse zarandeado a un km. de altura acojona una bestialidad. Esos trastos son muy caros y dependen demasiado de las condiciones meteorológicas como para que sean rentables como medio de transporte convencional.

David Álvarez dijo...

Cuando dice que los drones podrán en pocos años sustituír totalmente a los aviones de combate, imagino que estará pensando en drones que serán como los aviones de combate actuales pero sin piloto, teledirigidos a mucha distancia por un operador, no? En ése caso no serían mucho más baratos que los aviones actuales, supongo. Lo digo porque no me parece que un dron de ahora sea capaz de llevar misiles. Gracias por su blog y un saludo.

nathan hale smith patton dijo...

Porque gastar el presupuesto en salchichas de helio que tenian fallas en lugar de mas cañones bertha que podian atacar ciudades desde lejos y con el mismo impacto psicologico?

Humm tal vez no han logrado su objetivo en civiles pero en lugqres militares clave si han tenido exito con mencionar la blitzkrieg donde lograban sus objetivos la mayor parte del tiempo

PD: ve sr del castillo? Parece que el puñetero destino ya quiere llevarme con caronte, ya hubo otro temblor de 7.1

Amo del castillo dijo...

Claro que llevan misiles, Sr. Daniel. ¿Con qué sino aniquilan los nidos de talibanes en Afganistán? Usan misiles aire-tierra sobre blancos marcados por satélites, por lo que las probabilidades de acierto son del 100%. Y de la misma forma que usan misiles aire-tierra pueden usar misiles aire-aire. Todo se andará, descuide, y veremos como esos chismes acaban poco a poco relegando a la aviación convencional.

Un saludo y gracias por su comentario

Amo del castillo dijo...

Veo, Sr. Nathan, que en su país no ganan para sustos. Otro terremoto, y este por lo que se ve más devastador. Me alegro pues de leerle, señal de que no le ha ocurrido nada malo.

Respecto a su comentario, debe saber que estos dirigibles estaban llenos de hidrógeno, no de helio, gas que se empleó después de la guerra. Por otro lado, un Bertha no podía alcanzar Londres. Su alcance no llegaba ni a los 15 km., así que poco podrían hacer contra ciudades situadas a más de esa distancia.

En cuanto a la Blitzkrieg, no es un ejemplo válido ya que se trataba del empleo combinado de fuerzas terrestres con la aviación como apoyo llevando a cabo bombardeos tácticos, no estratégicos. Los bombardeos estratégicos efectuados por los germanos los llevó a cabo la Luftwaffe fuera del contexto de la Guerra Relámpago.

En fin, cuídese y tal, y yo que vuecé dormiría debajo de la piltra por si acaso.

Un saludo y suerte

Jose Luis Jurjo Soleda dijo...

Buenos dias tenga vuesa merced.

Estas dos entradas han sido de mi máximo interés, especialmente el introito y reflexión filosófica sobre los bombardeos estratégicos y los ataques a la población civil.

En el caso de los bombardeos, quisiera apuntar que su utilidad podría estar en mermar la capacidad de producción, económica e industrial de la potencia oponente. A fin de cuentas, los obreros que se bombardean durante la noche son los que durante el día fabrican tanques y bombas.

Tal cosa, también aplicaría en el caso de dos reinos medievales en los que se atacan cosechas y alquerías del rey vecino.

Lo visualizo como que en una "guerra total" no se enfrentan sólo dos ejércitos, si no dos potencias y economías y esto es lo que convierte a la población civil en objetivo que, además es fácil.

Muchas gracias por vuestro blog y buenos dias tenga vueced

Schwejk dijo...

Permítome la impertinencia de señalarle una minúscula errata en su texto, acción que realizo no por pedantería o ánimo de ofender, sino porque creo que comparte conmigo el pundonor de la labor bien terminada y la rigurosidad en el dato: Le Soir es un periódico belga, de la mismísima Bruselas, (Dios maldiga a Leopoldo y su fetichismo por el caucho) y no gabacho.

Por lo demás, siempre desde el respeto, no me resisto a disentir respecto a su opinión acerca de que el bombardeo estratégico no sirviera para nada. Ciertamente no ha conseguido los máximos que señalaban los teóricos de los años veinte, o las novelas de Wells, que imaginaban una guerra exclusivamente aérea de enormes fortalezas voladoras que reducían a la irrelevancia a los ejércitos terrestres. pero de ahí a que fuera inútil media un abismo, aunque sólo fuera por los enormes recursos que se gastaban, tanto en realizarlo como en defenderse del mismo, muchas veces superiores al daño que producían. ¿Que el primer y carísimo zepelinito sólo lanzó una docena de obuses del 15 para acabar escacharrado, costando a las arcas del Káiser un pastón que podía haberse invertido en cualquier otra cosa? ¿Que la pérfida Albión tuvo que gastarse otro pastón en la factura de la luz de tantísimos focos con los que escudriñar la noche, aparte de destinar un montón de artillería a disparar hacia el cielo desde su islita, en lugar de mandarla al frente? Pues tan irrelevante no la veo. Tampoco lo fue durante la segunda guerra mundial. Sí fue determinante para la rendición de Varsovia, y de los Países Bajos (Dios maldiga a los tulipanes), y si desde 1946 está de moda decir que “fue inútil” se debe más a la mala conciencia de las naciones anglosajonas (Dios bendiga a Trump) que no a que realmente lo fuera.

Insisto, no se trata sólo de que queda fatal defender que el masacrar a mujeres y niños, o que concentrar los ataques sobre los barrios obreros más que sobre las fábricas esté muy feo, pero es lo que daba de sí la tecnología de entonces. Fuera de la macabra aritmética de calcular cuánta pasta de los impuestos británicos era necesaria para destruir una escuela alemana, llena o no de niños con su uniforme pardo y pantaloncitos negros, estaba la cuestión de que la economía no podía sino resentirse de tanta destrucción, y también de tanto gasto en artillería antiaérea y en sus proyectiles, con todos esos maravillosos ocho con ocho que podían estar en el frente reventando shermans y T-34, y no en Dusseldorf disparando a las nubes. No se trata, canastos, de que se fíe de mi. Relea, si no me cree, las memorias de Speer, o mejor aún a Tooze y su tocho sobre la economía del tercer reich, y no caigamos en la corrección política, propia de países anglosajones, anterior al advenimiento de Trump y su divina prole. Bombardear civiles contribuye, y mucho, a ganar guerras, aunque no las gane en ausencia del resto de acciones bélicas. También es posible que los serbios tengan otra opinión. Vamos a dejarlo aquí de momento, en espera del resto de sus didácticas entradas, que como siempre leeré y releeré con gusto y placer.

Un saludo.

Amo del castillo dijo...

Así es, Sr. José Luis. Como comento en la entrada, uno de los efectos que se pretendía alcanzar con este tipo de bombardeo era llevar a la población a un estado de agotamiento físico y psicológico que los acabase doblegando.

Un saludo y gracias por su aportación

Amo del castillo dijo...

Le agradezco mucho el aviso del gazapo, Sr. Schwejk. La verdad es que no leo prensa belga, para qué mentir. En lo que sí difiero con vuecé es en su afirmación de que Varsovia o los Países Bajos cayeron a causa de los bombardeos estratégicos. En estos casos, la acción de la Luftwaffe estaba englobada dentro de una operación terrestre como apoyo a la infantería y los carros de combate. O sea, fueron un clavo más en el ataúd, pero no la única herramienta empleada. En todo caso, no se trata de corrección política, de la que por cierto carezco, ni de nada por el estilo. La cosa es que por muchas bombas que los alemanes tiraron sobre Inglaterra, Polonia, etc., ni ablandaron a la población, ni menguó el envío de tropas al frente y, por no cesar, no cesaron ni las funciones teatrales en Londres, que solo paraban cuando sonaban las sirenas y proseguían cuando la alarma cesaba. No se trataba de una cuestión económica, sino de mantener la moral. Los aliados arrasaron literalmente Alemania, les destruyeron las fábricas, las ciudades, todo, y sin embargo hasta que no ocuparon la mismísima cancillería no pudieron dar por terminada la guerra. Que todos acabaron en la ruina es lógico porque una guerra cuesta un pastón, pero que el gasto que supusieron los bombardeos estratégicos no sirvió de nada es a mi modo de ver un hecho palmario.

Un saludo y gracias por su interesante aportación

nathan hale smith patton dijo...

Sigo vivo

¿quien es leopoldo y su fetichismo?

Amo del castillo dijo...

Lo celebro, Sr. Nathan. Desde luego, este último ha sido devastador a pesar de ser menos fuerte que el de hace unos días. Leopoldo es Leopoldo II de Bélgica, dueño y señor del territorio conocido como "el Congo Belga" que estaba situado en el centro de África. Ponga ese nombre en la barra de búsqueda y se pondrá al corriente. A raíz de su independencia en 1960 se convirtió en su sitio muy desagradable, donde corrió la sangre a mansalva y se hicieron tristemente famosos los mercenarios que campaban a sus anchas por allí. El Congo no es que fuese una colonia, es que era como una finca propiedad del rey Leopoldo de la que se extraían ingentes recursos naturales, entre ellos el látex. Es con esa substancia con la que hace el chiste del fetichismo.

Cuídese

nathan hale smith patton dijo...

porque siempre toda la diarrea pasa en el continente africano?

aprovechando que hablamos de la PGM ¿que opina de la película senderos de gloria?

Amo del castillo dijo...

Fantástica, una obra maestra que dentro de 50 años se seguirá viendo, si bien es lo lógico estando detrás de ella Kubrick. Además, acertó de pleno en el electo, especialmente con George McReady y Adolphe Menjou. He perdido la cuenta las veces que la he visto.

nathan hale smith patton dijo...

humm pienso lo mismo (obviando el tema de que los gabachos hablen ingles) pero hasta pareciese que fue inspirado en verdu y en chemin des dames, y la de cartas desde iwo jima?

sabe cual es la diferencia entre un navy seal, un delta force y un ranger?

Amo del castillo dijo...

¿Y qué tienen que ver lo de "Chemin des Dames" con esa película, para no hablar de las cartas de Iwo Jima que es una película actual? No se me líe, leches.

En cuanto a los Navy Seal y demás, básicamente los primeros pertenecen a la armada, los segundos fueron una copia de los SAS británicos para operaciones de las chungas de verdad, y los terceros una fuerza de operaciones especiales del ejército regular.

nathan hale smith patton dijo...

bueno recuerde que después del desastre en chemin des dames se querian fusilar a todos los rebeldes (si no mal recuerdo fueron 500 penas de muerte que se promulgaron) pero solo fusilaron a 34, es casi los mismo que paso en la pelicula solo que en vez de fusilar a toda la compañia por cobardia se conformaron con 3 al azar (1 de ellos sabia un secreto vergonzoso de su superior y por eso este ultimo mando a "silenciarlo") por eso que en parte me recordo a ese incidente en el camino de las damas

no, solo preguntaba que que le pareció la de "Cartas desde iwo jima"

pero los rangers estaban desde antes que los 2 primeros?

Amo del castillo dijo...

Bueno, lo de los motines de Chemin des Dames fue más bien, a mi parecer, la gota que hizo rebosar el vaso de la paciencia del personal, hartos de vivir en condiciones infrahumanas y enviados al matadero por cientos de miles para nada. Por cierto, ha tenido un baile de números, fueron fusilados 43, no 34. Respecto a la película esa, un poco lenta, sobre todo al final. Y en cuanto a los Rangers sí, son la unidad más antigua.

Un saludo