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martes, 14 de mayo de 2013

Colaboraciones: Pero Niño, espejo de caballeros 3ª parte




Dilectos blogueros, una vez más el Sr. Mario tiene a bien ilustrarnos con las andanzas de Pero Niño el cual, en esta ocasión, se mea en las calaveras de los hijos de la Gran Bretaña en su propia casa, los chulea sin misericordia y los vapulea como, según los cánones, se debe vapulear a los herejes enemigos de la Fe, o sea, a los de la brumosa isla de Albión (Dios maldiga a Nelson). Pasen y lean...


Para los que siguen el blog, sabrán que unas entradas atrás hablábamos de las andanzas del caballero Pero Niño , relatadas por su alférez Gutiérrez Díaz de Games. En este episodio veremos como atacan, junto con ayuda de un contingente Francés, la villa de Poole, hogar del corsario inglés Harry Pay (Dios maldiga a Nelson. N. del T.).

Dejemos que Gutiérrez Díaz nos ponga en situación: ”Fueron costeando las galeras la costa, y buscando puertos, y tomaron las galeras agua y leña. Y vieron ganado de vacas y ovejas, y lo robaron. Así iban siguiendo la costa, cada día quemando y robando muchas casas y panes, y había muchas escaramuzas con la gente de aquella tierra. Y supo el capitán de un lugar que se llama Pola (Poole) que es allí en esa costa”.



Situación de Poole en el condado de Dorset, en la costa sur de la isla
Esta villa era el hogar de un corsario Inglés llamado Harry Pay, que debía ser muy famoso por la cantidad de daños que realizaba en sus ataques a las villas cantábricas y en la costa de Francia: “...y este Harry Pay quemó Gijón y Finisterre, llevándose el crucifijo de Santa María de Finisterra”.


Al alba se presentan a la vista de la villa. Los capitanes castellano y francés hablan sobre cómo realizar el ataque. Charles, el capitán francés, dice que las aguas son demasiado bajas y pueden encallar en los roquedos, y que en esa comarca hay muchas gentes de armas y flecheros (tropas de arqueros,ballesteros y escopeteros). El capitán propone que la gente vaya desembarcando poco a poco por medio de los cópanos (pequeñas lanchas), y que mientras unos pelean, otros irán desembarcando.

Charles dijo que de ninguna manera los franceses iban a desembarcar de aquella manera, así que el capitán Pero Niño ordenó a su gente desembarcar y procedieron a dar fuego a la villa. Al rato comenzaron a aparecer gran número de gente de armas y flecheros ingleses, y los castellanos formaron un cuadro y fueron retrayéndose por la playa poco a poco paso a paso. El capitán veía lo igualada que estaba la pelea y desembarcó con más gente a socorrer a los que peleaban. Veamos como Gutiérrez nos cuenta la pelea:


Y allí fue la bandera del capitán Fernando Niño, su primo, y los hombres de armas, y mandó que se reorganizaran bien y fuesen a destruir el lugar. Asentaron al bandera como punto de reunión fuera del lugar, y los hombres de armas con ella. Y mandó el Capitán que no robasen ninguna cosa, sino que a todo le dieran fuego, para que no se empachase la gente con el robo, y así fue como ardía toda la villa , menos una casa hermosa y grande (que debía ser un depósito militar o una atarazana), que la defendían muchos ingleses desde dentro. Y los castellanos porfiaron tanto que entraron por la fuerza en la casa y la gente que había en ella huyó por la parte trasera.

Hallaron dentro muchas armas de todas guisas, y truenos (armas de fuego), y jarcias y velas, y guarniciones de tierra y mar, y robaron lo que pudieron y al resto le dieron fuego. Volviendo a las galeras, los Ingleses peleaban con ellos. Y mientras nuestra gente iba retirándose a las galeras, comenzó a llegar mucha gente de armas de Ingleses tanto a pie como a caballo, y descabalgando, poníanse  a pie. Y ordenaron un haz de gente, hombres de armas y flecheros, y se pusieron tan cerca que bien se veía si ellos eran pelirrojos o morenos. Y traían las puertas de las casas , y asentándolas en tierra , con un madero detrás las sostenían, y salían de detrás de ellas a pelear. Esto lo hacía por miedo a las ballestas, que les mataban a muchos. Ellos tenían el terreno alto, y los castellanos el bajo. Y las flechas eran tantas y venían tan espesas, que los ballesteros no osaban a agacharse a armar las ballestas, y había muchos heridos de las flechas.Y tantas eran, que los que tenían jaques o sobrevistas, eran tantas las flechas que tenían clavadas que parecían asaeteados . La bandera, y el que la llevaba , tenían tantas flechas clavadas y alrededor suya que parecían un toro cuando anda corrido por el coso. Las buenas armaduras que llevaban les protegían, pero en algunos lugares eran penetradas. Y cuando sus flecheros hubieron gastado su almacén de flechas, cesaron de tirar para venir a pelear cuerpo a cuerpo con los castellanos”.



Arquero inglés
Aquí Gutiérrez Díaz de Games realiza un elogio a la labor que realiza el portaestandarte y alférez en el combate, siendo él en este caso su portador. Nos dice que en combate todo el mundo miran a la bandera, tanto enemigos como amigos. Y porque al alférez se le haya dado tal oficio, debe evitar que el crezca el orgullo y la locura, sino que tome el lugar que se le ha dado. Debe ser valiente para llevar la bandera en la delantera, ya que la candela mejor alumbra delante que detrás. Que la bandera es como una vela en una habitación , si se apaga, todos quedan sin vista.

Volviendo al combate, el capitán francés ha desembarcado con su gente para socorrer a los castellanos, que ya habían retrocedido tres pasos por la presión de los Ingleses. En ese momento Pero Niño dijo a Gutierrez Díaz, su alférez y Cronista:

Amigo, escuchad, en cuanto oigáis las trompetas, moved la bandera y avanzad hacia los Ingleses.

El capitán , muy bien armado , llamando la atención de la gente comenzó a gritar:

-¡¡Santiago, Santiago!!



Tocaron las trompetas, y la bandera avanzó , y toda la gente en pos de ella. Y era hora de que cada uno demostrara lo que valía , ya que había pelea para todos. La batalla fue bien disputada, tanto de un lado como de otro, y algunos de los ingleses comenzaban a huir, más no los gentilhombres, que muy bien peleaban  retirándose a la vez. Y si los hombres de las galeras hubieran ido a caballo, muchos prisioneros hubieran hecho ese día, más como iban a pie, hubo muertos y presos. Y digo la verdad que pasada la batalla, las flechas eran tantas en el suelo que no podía andar un hombre sin pisar flechas, y las recogían a manadas.”

Ganada la batalla y desbaratados los ingleses , el contingente franco-castellano comienza a curar a los heridos y a congratularse. El capitán francés pide perdón a Pero Niño por su tardanza de entrar en batalla, pero Pero Niño lo tranquiliza diciendo que el francés era muy buen caballero y que otro día demostraría su valor . (Quizás en otro capítulo).

Y añado: mucho se ha hablado siempre de los vanos intentos de los ingleses (Dios maldiga a Nelson) por hacernos la pascua en sus desembarcos en Cádiz, La Coruña, etc. y, sin embargo pocos conocen que les devolvíamos las visitas y les dábamos para el pelo. Así que quede pues constancia de que la maldita Albión fue hoyada por los hijos de Hispania, qué carajo...

Hale, ha dicho...

jueves, 28 de marzo de 2013

Colaboraciones: Pero Niño, espejo de caballeros 2ª parte


Dilectos lectores, he aquí la segunda parte de las andanzas del bravo Pero Niño con que gentilmente solaza nuestro ánimo el Sr. Mario Goñi. En esta entrega veremos como nuestro héroe justa en tierra de galos y derrota bonitamente a todos sus oponentes, ya sean tedescos, borgoñones o incluso gabachos y, naturalmente, se lleva de calle al hembrerío que presencia el evento, faltaría más. Lean, lean...


Escena de la Guerra de los Cien Años
La guerra de los Cien Años (que ni duró cien ni todos los años hubo guerra), se había reanudado entre los Reinos de Francia e Inglaterra. Los combates no eran todavía totales, y no queriendo mostrar los jugadores todas sus cartas (y teniendo los franceses un rey que a veces pensaba que era de frágil cristal), se dedicaban a piratear el comercio y las costas respectivas y a luchar en escenarios secundarios (podría decirse que fue la primera guerra total europea, ya que casi todos los países participaron de una forma u otra). Estamos en el año de Nuestro Señor de 1405, y el Rey de Castilla Enrique el Doliente ha enviado al ya capitán de galeras Pero Niño al canal de la Mancha en ayuda del reino de Francia en su lucha contra los ingleses, que llevaban ya unos tres años atacando costas cántabras y francesas, interceptando envíos de mercaderías a Flandes y todas esas acciones bélicas en las que son tan gustosos. Después del ataque conjunto a la Isla de Portland, que quizás se cuente en otro momento, la expedición se queda ayuna de dineros, y resueltamente Pero Niño decide remontar el Sena para ir a París y pedir dinero al consejo de regencia que gobierna Francia ya que, como hemos dicho, el rey no estaba muy cuerdo y la labor de gobierno la llevaban a cabo por los duques de Borgoña y Orleans, que se llevaban, por decirlo suavemente, muy mal.



Justa medieval
A Pero Niño le estaban dando largas con el tema monetario, y estaba comenzando a impacientarse. Para tratar de apaciguarlo, organizaron unas justas, pasatiempo guerrero que tanto gustaba a gentilhombres, hidalgos y demás, entre ellos Pero Niño y su cronista/amigo/alférez/admirador Gutiérrez Díaz de Games.

Así que en la plaza de “Petite-Bretagne”, que debía estar cerca del Palacio del Louvre, se aparejó para la justa. Aquí nos cuenta cómo justaban los Franceses:

“Los franceses justan de otra manera que no hacen es España, justan sin tela(aclaro, se refiere a que no ponían una tela a modo de separación entre los dos justadores, y que se sustituyó muy tardíamente por la cerca que todos seguramente visualicéis), justan sin tela, a manera de guerra, por el topar. Arman a los caballos con testera y pecheras, que son unas armas de cuero muy fuertes, y las sillas muy fuertes, que cubren la pierna hasta cerca del pie.
Acontece muchas veces que se topan un caballo con otro, y caen ambos dos, o cae uno o ambos. Es muy peligrosa justa, no la hacen todos los hombres, sino sólo los hombres diestros y los muy cabalgadores...”.



Justando a la usanza francesa
Además el modo en el que se sale a la lid, no es el que tenemos visto en películas y novelas, con ministriles, reyes de armas dando a conocer a los oponentes etc. sino que:
No hay allí mantenedor, ni justa uno con otro señaladamente sino quien más se atiene. Se ponen a la una parte diez, o veinte , o treinta o más, y tantos de la otra. Y tomando uno la vara, ya el otro tiene la suya, y no solamente sale uno, sino que con la codicia acontece que salen dos, y aún tres[-] así que es menester que el que allí justare, que sea fuerte, o acostumbrado o gran cabalgador”.

Vamos, que en estos lances nuestro ¿héroe? se encontraba como gorrín en maizal. ese día:
Hizo allí muchas carreras con recios caballeros, y quebró muchas varas. Tanta hera la codicia que habían los franceses con el que una vez salieron dos caballeros a la par, y ambos dos encontraron con él, y Pero Niño estuvo tan firme que no lo removieron, ni hubo reveses, ni hizo mala contenencia. Aquel día se encontraron el Conde de Claramonte y un caballero con los cuerpos de los caballos, y cayeron los caballos, y murieron los dos, de tal forma que quedaron trastornados y fue menester ayudarles”.


Arnés de justa de Carlos I
En esos días , se casaba una hija de un mayordomo del Rey, y al evento confluyeron toda la nobleza de Francia. Guitérrez Díaz queda felizmente sorprendido por el tamaño del sarao:

“Vinieron a ellas duques y Condes y grandes señores, y caballeros y gentilhombres de la Corte, y las grandes señoras, damas y damiselas. Fueron las salas muy ricamente aparejadas, y las tablas (mesas) muy ordenadas, cada uno en su lugar. Las vajillas muy grandes y muy ricas, de oro y plata, manjares adobados muchos y de diversas maneras. Las gentes allí eran tantas, que de juglares había un pueblo, que tañían instrumentos de diversas maneras[-] “

Después de una semana de bodas (cómo se divertían estos medievales) las damas y damiselas y ricas señoras de la corte se reunieron y decidieron que como amor hacia ellas hicieran una gran fiesta de justas. (Uno de los pasatiempos preferidos de las mujeres nobles de la época era ver como sus contrapartidas masculinas se daban de oxtias, cada uno pensará el porqué de esto :D  …).

Así que Pero Niño apareció en estas justas con dos fuertes caballos y un yelmo que le había dado una dama que conoció en la ribera del Sena. Por supuesto, llegó con el yelmo puesto para que nadie le reconociera, ya que el combatiente anónimo era muy celebrado en estos menesteres, casi tanto como los justadores vestidos de mujer (no es broma).

Dejemos que Gutiérrez Díaz nos cuente cómo se desenvolvía su señor:

“Los que traían voluntad de justar con él, a unos arrancaba los yelmos, y a otros arrancaba sus escudos o piezas de armadura, y a otros enviaba colgados de sus caballos. Quebraban en él muchas varas. Tanto duraba Pero Niño en la justa, y tanto hacía en ella, que la fama iba por toda la ciudad hablando de un Español, que andaba en la justa tan maravilloso caballero, y tanta valentía hacía.

Pasados muchas lances, aparece un gigante para justar con Pero Niño:

“Enviaron un caballero de gran cuenta y grande de cuerpo, que llamaban Juan de One (seguramente Jean d`Ony, escudero del duque de Borgoña). Vino con un caballo muy grande , y parecía hombre espantable en armas. [-]Juan de One vió que Pero Niño era tan fuerte caballero y tan diestro que no podía en el mellar. Hizo una carrera en la que venía todo cerrado contra él, pensando en topar con el caballo, como hacen ellos, más el buen caballero.entendido de otras carreras lo que le buscaban hacer, frenó un poco al caballo y queriendo igualar con él , puso las espuelas al caballo y lo encontró en mitad del escudo, y tan pronto como quebró en él la vara, tan pronto se encontraron los cuerpos de los caballos, y derrocó a él y al caballo en tierra, De aquella caída se le desencajó el brazo, y anduvo lisiado muchos días.



Baúl de justa
Poco más tarde, Pero Niño se enfrenta con un caballero alemán , que al contrario que Juan de One, tiene más maña que fuerza:

“Caballero Alemán llamado Sinque, hombre famoso en armas y muy buen cabalgador, armado de justa. Hizo muchas carreras con Pero Niño, todas con mañas, nunca el Alemán esperaba a encontrarse, más hacía muchas maneras con las riendas del caballo, que lo sabía bien hacer. Rehuía el encuentro, y lo dejaba pasar para luego dar la vuelta para darle con la vara por donde pudiese, o tomarle a través con los pechos del caballo..”

Después de arrinconarlo en una esquina donde no podía huir, Pero Niño hace que el Alemán tome las de Villadiego y escape por unos de las puertas de París, tanto miedo le tenía.

Se va haciendo de noche y se traen antorchas  para iluminar la calle. Poco a poco van quedando menos justadores ya que Pero Niño los está venciendo a todos. Después de derrocar en la segunda carrera a un “galán enamorado”, se declara vencedor de la justa a Pero Niño, ya que siendo mantenedor , nadie más queda que quiera desafiarle:

“Las gentes cogieron cuantas varas yacían quebradas en los campos. Entraron en la ciudad. Los franceses son muy corteses: loan a la gente que algún bien hace. La gente era tanta a mirar que no podía hombre ir por las calles. Sacaban de las casas antorchas y candelas, tantas que parecía claro como el día. El ruido de ministreles, y trompetas y tamborinos era tanto, que no podía un hombre oír palabra a otro. Y Pero Niño nunca tiró el yelmo de la cabeza desde que primeramente se lo puso hasta que entró en su cámara. La prisa era tanta cuando se hubo de quitar el yelmo, que duró el ir y venir de gente a mirarle hasta la media noche”

Como colofón, decir que los gajes de la gente de las armas de las galeras de Pero Niño, fueron pagados tarde y mal, pero por lo menos había tenido un R&R provechoso.



Arneses de justa a la usanza tedesca


miércoles, 20 de marzo de 2013

Colaboraciones: Pero Niño, espejo de caballeros



Dilectos lectores, el Sr. Mario Goñi ha tenido a bien pasarme un texto para su publicación que narra las andanzas de Pero Niño, conde de Buelna y señor de Cigales y Valverde, el cual dio guerra a base de bien y que repartió muerte y destrucción + IVA por doquier, desde las costas de la Berbería a tierras de los ítalos y a la brumosa isla de Albión (Dios maldiga a Nelson). En definitiva, una especie de Terminator medieval que apiolaba de forma inmisericorde a sus enemigos. Lean, lean vuecedes. Es asaz interesante, juro a Dios:


A finales del Siglo XIV se dio en todo el occidente medieval lo que se ha venido a llamar plenitud del espíritu caballeresco. Esta cultura, lejos de ser una forma de rebelión ante una supuesta decadencia de la caballería pesada (sólo hay que mirar las soldadas que pagaban los Reinos), era un ideal y una forma de ser a la que aspiraba todo buen caballero. La crisis de la baja Edad Media había hecho que las rentas señoriales bajaran y la pequeña nobleza encontró en las frecuentes guerras que tenían los incipientes estados medievales una fuente de ingresos segura. A las soldadas había que añadir el botín de guerra y los famosos rescates, que en la época era un auténtico negocio internacional y fuente de fortunas  y quiebras.


Portada de El Victorial
En este contexto debemos encuadrar a Don Pero Niño, I Conde de Buelna (1378-1453). Fue un militar al servicio de Enrique III de Castilla. Provenía de un linaje venido a menos dado su pasado de apoyo al rey derrocado y asesinado Pedro I. Su vida quedó plasmada en “El Victorial”, escrito por su Alférez (es decir, el portador de la bandera) y escribano Gutiérrez Díaz de Games.

En "El Victorial", Gutiérrez Diaz de Gamez toca muchos temas. No es sólo una biografía de su señor, sino también un libro de viajes, un manual de caballería, un compendio de relatos fantásticos e incluso una crónica de su época. Dado que el linaje de Pero Niño tiene un pasado oscuro de apoyo a reyes caídos, existe la hipótesis de que "El Victorial" fue escrito por  encargo de Pero Niño como una manera de legitimarse, de decir: “Soy el mejor caballero de castilla y aquí esta la prueba de ello”. De hecho, en "El Victorial" se pueden ver dos partes muy diferenciadas: una pequeña introducción, una segunda parte que ocupa la mayor parte del libro pero que sólo relata los años de 1404 a 1406 y es casi un diario de a bordo, y una tercera que parece escrita posteriormente que cubre la parte que hay entre esos años y el año 1453, en el que se relatan sus amores con Beatriz de Portugal, su exilio a Bayona y sus relaciones tensas con Juan II de Castilla.

Leer “El Victorial” es como tener una pequeña webcam enfocada al Medioevo. Hay que tener en cuenta que es una visión idealizada de una época y un estilo de vida, y por encima de todo, una exaltación del espíritu caballeresco. Para Gutiérrez Díaz de Games su señor no es el mejor caballero por su pasado glorioso o por la calidad de su linaje, sino porque “jamás fue vencido”.
Citando a su biógrafo y alférez: “Y yo, habiendo leído y oído muchas grandes cosas de las que nobles y grandes caballeros hicieron, busqué si hallaría alguno que nunca hubiese sido vencido por sus enemigos alguna vez [-] Y yo, Gutiérrez Díaz de Games, criado de casa del conde Don Pero Niño, conde de Buelna, vi de este señor casi todas las caballerías y buenas hazañas que el hizo, y de él hice este libro”.

Todo este tocho viene a ser una introducción a una serie que en la que trataré de exponer (si mi limitada prosa y el amo de este blog lo permiten) aspectos interesantes de esta obra. Para abrir boca, dejemos que Gutiérrez Díaz de Games nos explique que ser caballero no es sólo vestir ropas suntuosas, cortejar a Damas y demás cursiladas, sino un oficio duro y riesgoso:
Los caballeros en la guerra comen el pan con dolor, los vicios de ella son dolores y sudores, un buen día entre muchos malos. Tragan muchos miedos, pasan muchos peligros y  aventuran sus vidas a morir o vivir. Pan mohoso o bizcocho, viandas mal adobadas. Ha veces tienen, a veces no tienen nada... Poco vino o ninguno. Agua de charcos y de odres... Las cotas, vestidas y cargados de hierro. Los enemigos al ojo. Malas posadas, peores camas... El colchón de trapos o de hojarasca... Mala cama, mal sueño.

-¡Guarda allá!
-¿Quien anda ahí?
-¡¡Armas , armas!!
Al primer sueño,  tocan a rebato, al alba, trompetas:
-¡¡Cabalgar, cabalgar!!
-¡¡¡Vista, vista de gente de armas !!!
-¡¡¡Escuchas(centinelas),atalayas, atajadores(exploradores),algareros, guardas, sobreguardas!!!!
-¡¡¡Ahí están!!!
-¡¡No son tantos!!
-¡¡Sí lo son!!!
-!Vaya allá!
-¡Torne aquí!
-¡¡Tornadlos acá!!
-¡¡¡Nuevas , nuevas!!!
-!Con mal vienen  estos!
-¡No traen!
-¡Sí traen!
-¡Vamos, vamos!
-¡Estamos!
-¡Vamos!

Esclarecedor, ¿verdad? Y ahora, para todos ustedes amantes de la casquería fina y de los interesantes posts de heridas medievales, veamos como se las gastaba Pero Niño con dieciséis añitos  en un combate a las afueras de Pontevedra: (Leedlo escuchando el track de la batalla de Gladiator a todo volumen jeje)



Bacinete con camal
Y llegó allí Pero Niño encima de un caballo. Las armas que traía eran una cota y un bacinete con camal, según entonces se usaba, y una adarga muy grande de barrera[-] Y una vez comenzada la pelea, hirieron al caballo de Pero Niño, y se puso en pie y tomó la delantera de su gente, dando e hiriendo de tan fuertes golpes que aquel a quien con él se enfrentaba bien se daba cuenta que no luchaba contra mozo , más con hombre fuerte y bien acabado. Allí hacía golpes muy señalados , que se llevaban y cortaban grandes pedazos de escudos , y a otros daba muy fuertes espadadas en las cabezas, , y a otros que venían armados, a unos derrotaba y a otros hacía hincar las manos en tierra, y les hacía, mal su grado , dejar la calle y retraer atrás". 

Pero Niño se enfrenta en este combate con un peón muy famoso: Gómez de Domalo:

“... y una vez se juntó él con Pero Niño, y él con él, vinieron a darse tan fuertes golpes con espadas por encima de las cabezas, que ha dicho Pero Niño le hicieron saltar chispazos (del bacinete) de un golpe . Y Pero Niño dio tal golpe  a Gómez por encima del escudo, que le hendió bien un palmo en la cabeza hasta los ojos. Y allí quedó  Gómez Domalo..”



Adarga
Llega el momento “Rambo” del relato, atentos:

Estaba haciendo Pero Niño con los traidores a su señor el Rey como hace el lobo entre las ovejas cuando no hay un pastor que las defienda, cuando una saeta le dio en el pescuezo, que le cosió el camal con el pescuezo. Y tanta era su voluntad en dar fin a lo que había comenzado, que poco o nada sentía la herida, aunque le estorbaba mucho al volver el pescuezo. Y allí comenzó a pelear más recio que antes, , tanto que en poca la hora les hizo dejar la calle y les hizo entrar por el puente de la villa. Y la cosa que más le estorbaba era que traía muchas veces muchas lanzas clavadas en la adarga.”

Después de dos horas, la escaramuza acaba, no sin antes recibir Pero Niño un virote “en los hocicos” y multitud de heridas:

Y así, todos cansados de ambas partes, dejaron la pelea. Y cuando Pero Niño salió de la pelea,su buena adarga  estaba toda cortada y hecha piezas, y la espiga de su espada torcida, y toda mellada , hecha una sierra, tinta en sangre...[-] Y era su cota rota en muchas partes, de heridas de lanzas, y de alguna de ellas apuntaba la carne, y de alguna de ellas salía la sangre. [-] se la había dado una muy grande señora: si dijese que era Reina, no mentiría...”

Espero que os haya gustado. Otro día si Dios quiere veremos de qué forma tan curiosa se curaba Pero Niño las heridas, como ligó con una Dama Francesa o como destruyó la guarida de Harry Pay, corsario e inglés (Dios maldiga a Nelson, Amo del Castillo dixit) para más señas.

Un saludo y gracias a Amo del Castillo por su espacio en su excelente blog.

Hale, ha dicho...