Mostrando entradas con la etiqueta Pro Patrimonium. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pro Patrimonium. Mostrar todas las entradas

jueves, 29 de diciembre de 2016

Pro Patrimonium: el castillo de Las Aguzderas salvado in extremis




Bueno, dilectos lectores, esta ha sido la inocentada del presente año, jejeje... A los que se la hayan creído, les ruego se sirvan disculpar esta broma ya que, al cabo, qué menos que echar unas risas de vez en cuando en este perro mundo en el que sobrevivimos a duras penas a las asechanzas de los políticos y los cuñados. Y los que no se lo hayan creído, pues les felicito por su sagacidad, porque los arreglos de las fotos me tuvieron entretenidos dos o tres tardes, no crean. Afortunadamente, el castillo de Las Aguzaderas conserva toda su vetusta dignidad, y sus añejas piedras siguen luciendo tan altivas como siempre, como pueden vuecedes ver en las fotos originales sobre las que se han hecho los retoques:




Por cierto que espero que esto no haya iluminado a algún "experto", que bastantes tenemos ya tanto en el suelo patrio como allende de nuestras fronteras. El motivo que me inspiró esta inocentada fue un artículo aparecido en una web que denuncia algunas de estas fechorías. Su autora, Dª Milagros Soler Cervantes, da cumplida cuenta de ellas con el añadido de que lo hace sabiendo de lo que habla y con la ley en la mano. Por favor, echen un vistazo porque merece la pena:


Pero, en todo caso, la cosa es que estas burradas en verdad existen, y se llevan a cabo con mucha más frecuencia de lo que imaginan. La red está llena de fotos en las que podemos ver la cantidad de perpetraciones que se cometen sin que nadie de explicaciones del cómo, del por qué y de a quién carajo han preguntado para llevar a cabo semejantes infamias.  He ahí una ínfima muestra, y estas no son de coña por desgracia:



































Terroríficas hasta la náusea, ¿verdad? Menos cinco o seis que son mías, el resto proceden de la red, así que pueden vuecedes corroborar que son totalmente ciertas. Estas restauraciones, al menos en Andalucía, contravienen la Ley de Patrimonio Histórico de cabo a rabo y, sin embargo, son permitidas por los políticos que, en teoría, deben aplicar dicha ley, Y SE PAGAN con dinero de los contribuyentes sin que el contribuyente haya tenido ni idea de cómo y quiénes han cocido el potaje. Sin embargo, y a pesar de que en muchos casos se han presentado denuncias y se han llevado a cabo protestas, siempre caen en saco roto. Los dineros han volado, el patrimonio ha sido vulnerado y, para colmo, los que han planificado la perpetración se echan flores con unas memorias descriptivas que aúnan la cursilería supina con una supuesta "evanescencia metafísica sobre la intemporalidad del edificio mezclada con el etéreo entorno" y su gran puta madre.

En fin, sirva pues esta inocentada de denuncia contra los bellacos que, sin descanso, van destruyendo poco a poco todo nuestro patrimonio histórico. Desde aquí, sin acritud, los mando a todos al mismísimo carajo, amén.

Ah, por cierto, los comentarios que varios lectores han hecho acerca de la entrada de ayer he creído más acertado no publicarlos por razones obvias. Lo digo para que no crean que han desaparecido en el éter informático de la red.

Y una cosa más: la entrada de ayer ha sido compartida mogollón de veces en el Feisbú ese, así que ruego que también compartan la "contra-noticia", no sea que al personal le de por levantarse en armas y se presenten en El Coronil quemando en efigie al alcalde o qué se yo.

En fin, solo me resta desearles un feliz 2017 y esas cosas que se suelen decir en estas fechas.

Hale, he dicho

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Pro Patrimonium: el castillo de Las Aguzaderas reciclado


De verdad, esto es para mear y no echar gota. Quizás recuerden vuecedes la reciente y a la par monstruosa "restauración" sufrida por el cercano castillo de Matrera que, encima, ha sido premiada y todo por los corporativistas de turno para darle mérito a sus aberrantes "puestas en valor" o, más bien, para intentar acallar o quitar la razón a las protestas ciudadanas ante tamaños desafueros. Las viles perpetraciones que se toleran en España bajo la ambigua excusa de las manidas “fusiones de estilos y épocas en el espacio y en el tiempo” solo sirven para dar patente de corso a los “expertos” de turno que, en estos casos, son los artífices de la escuadra y el cartabón deseosos de dejar su impronta para la posteridad en forma de forúnculo con el incuestionable añadido del acero corten, esa gilipollez de material tan de moda que igual lo usan como muro de contención en una cuneta que para “decorar” una rotonda con una chapa troquelada con la forma de un dromedario artrítico o, como veremos a continuación, para perpetrar la enésima villanía con toda la impunidad del mundo y el aplauso de los políticos que, no solo lo permiten, sino que lo jalean y lo pagan. Eso sí, con el dinero de todos, que el suyo está mejor en tierras lejanas por lo que pueda pasar.

Estos inopes mentales, a los que los tropocientos escándalos producidos por su grotesca e interesada interpretación de la Carta de Cracovia les da una soberana higa, siguen destruyendo nuestro valioso patrimonio histórico sin desmayo e inasequibles al desaliento dando por sentado que están dando la campanada. Y vaya si la dan estos hijos de… en fin, me callo que se me calienta la boca. Bueno, al grano.

Ayer tarde tuve que desplazarme a Montellano por una cuestión de trabajo y, cual no fue mi sorpresa que, cuando me iba acercando al castillo de Las Aguzaderas, diviso una grúa dentro del recinto. Sabiendo como las gastan por estos lares, automáticamente se me encogió el ombligo, el ritmo cardíaco se me aceleró de forma ostensible e incluso me acometieron severos sofocos como preludio a uno de mis arrebatos de ira. A medida que me iba acercando, el panorama era cada vez más desolador. Me salí de la carretera por el carril embarrado y lleno de baches que conduce al castillo, el cual parece que no se molestan en reparar de momento para quitar las ganas al personal de ser testigos de lo que allí se cuece, y lo que vi me produjo un repentino sabor a sangre en la boca que igual era un conato de puñetero infarto. Helo ahí:


Acojona, ¿eh? ¡¡UN CENTRO DE INTERPRETACIÓN!! ¡¡Se han cargado el castillo para poner dentro un centro de interpretación de “La Campiña”, cuyas obras costarán casi NOVECIENTOS MIL EURACOS!! Y encima, tócate el níspero, con fondos europeos según reza el cartelito. Pero ¿qué carajo tiene que interpretar “La Campiña”, sangre de Cristo? ¿La apacible existencia del olivo autóctono? ¿La feroces luchas entre los lagartos endémicos de El Coronil durante la época de apareamiento para beneficiarse a la lagarta? ¿La influencia del mostachón de Utrera en la economía de subsistencia familiar durante las Guerras Carlistas? ¿Que el gallo de Morón debió presentar en su día una demanda por "mobbing" y por hacerle el personal un "scratch", como se dice ahora? En fin, esto no tiene nombre. Esta perpetración solo se le ocurriría a un cuñado psicópata o algo peor. 

Visto de cerca, el panorama era algo simplemente aterrador. Y sí, la cámara funcionaba perfectamente a pesar de que es de un móvil de tiempos de Noé. Lo que se ve es la trágica realidad: enfoscado al canto y parapeto a hacer gárgaras para plantar uno a base del acero corten de los cojones. En fin, como se ve en la foto, la parte que da a la carretera aún no ha sido profanada, pero la torre del homenaje y la posterior sí, de modo que, sintiendo que en cualquier momento me iba a estallar una vena del cerebro, me bajé del coche y rodeé el recinto hasta la parte que no se ve desde la carretera, y esto es lo que hay: 



Este es el aspecto de la fachada este, donde un letrero corrobora que, en efecto, el triste destino del castillo es verse relegado a la indigna condición de centro de interpretación provisto de su camarita de seguridad y todo que, por cierto, no han logrado "fundir en el espacio y el tiempo" emulando a un centinela medieval. Hasta la puerta es del acero corten ese, con unas ranuras acristaladas como si fueran las de una de esas bodegas de diseño donde se preocupan más de la etiqueta y de la botella que del contenido de la misma. Por desgracia estaba cerrado a cal y canto porque el personal ya se había largado, así que no pude averiguar lo que se perpetraba dentro si bien, a la vista de lo visto, fue lo mejor para no quedarme frito de una apoplejía fulminante. En fin, un castillo más a añadir a la ya inquietantemente larga y extensa lista de monumentos aniquilados para siempre jamás por obra y gracia de la estulticia de los de siempre.

Hale, he dicho

CONTINUACIÓN, PINCHAZO AQUÍ

domingo, 22 de diciembre de 2013

La Carta de Venecia


¿Castillo? de San Romualdo. San Fernando (Cádiz) Cuando se concluyen estas mamarrachadas toda la población suele
poner el grito en el cielo porque nadie sabía de qué iba la cosa hasta que la perpetración estaba consumada. Esa es la
tónica habitual.


Esta entrada tiene como objeto ilustrar a mis lectores acerca de las normas por las que los "expertos" se rigen a la hora de perpetrar sus monstruosas "puestas en valor" y, de paso, dejar claro que cuando despotrico en los artículos dedicados a estos temas contra esa horda nociva, lo hago sabiendo lo que digo. O sea, que no es teatral visceralidad ni empecinamiento propio de ignorantes, sino fruto de la comparación entre lo que se debería o podría hacer y lo que en realidad se hace, que ciertamente hay un abismo entre lo uno y lo otro. Es posible que a muchos de los que me leen les de una soberana higa esta temática, lo cual me parece estupendo porque cada uno se interesa en lo que tiene a bien, pero me consta que hay otros que, al igual que yo, sienten como les arde la sangre ante las grotestas y onerosísimas "restauraciones" que se llevan a cabo en nuestro país. Así pues, al que no le interesen estas cuestiones que se ahorre leer la filípica que voy a largar a continuación y se ponga a ver una peli o, mejor aún, uno de esos documentales de Canal Historia donde el calvito y sus alegres compañeros muestran lo eficaces que eran las armas medievales en los cráneos de sus cuñados.

Dicho esto, vamos al tema. Esto de la Carta de Venecia no va de cartas de amor, ni tampoco de misivas dirigidas al dux por los astutos y sagaces embajadores venecianos, sino que se trata de un documento que firmaron en 1964 en dicha ciudad una serie de individuos que asistieron a un evento, concretamente el II Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos. O sea, expertos. En dicho documento, que no es en sí más que una mera declaración de intenciones, se fijaban una serie de principios comunes para la restauración y conservación del patrimonio histórico pero que, en modo alguno, eran ni son de obligado cumplimiento ya que el patrimonio histórico de cada nación es de su propiedad y puede restaurarlo o conservarlo como le de la real gana. Para que nos entendamos: ningún país tiene obligación de seguir estas normas. 

Con todo, y ya que aquí sí seguimos esas normas porque somos más papistas que el papa y firmamos todo lo habido por haber aunque nos perjudique, como por cierto quedó claro a raíz de la tristemente célebre sentencia del Tribunal de Estrasburgo que ha puesto en la calle a decenas de alimañas que deberían pudrirse en el trullo algunos lustros más, he entresacado del articulado de dicho documento una serie de datos sumamente reveladores que dejan bien claro que las "puestas en valor" que se realizan con nuestro patrimonio son una IMPOSTURA como una catedral y no una pataleta mía en plan talibán. Veamos...

Preámbulo (fragmento)

Es esencial que los principios encaminados a la conservación y restauración de los monumentos sean preestablecidos y formulados a nivel internacional, dejando, sin embargo, que cada país los aplique teniendo en cuenta su propia cultura y sus propias tradiciones.

O sea, que España tiene total potestad para llevar a cabo las intervenciones que considere oportunas en función de nuestros intereses. Es de todos sabido que en España, por norma, se considera más adecuado, más interesante, mejor, más guay, más democrático y más chulo todo lo que venga de fuera, producto de nuestros inacabables complejos por haber sido el mayor imperio del mundo mundial al parecer.

Art. 4 

La conservación de los monumentos impone ante todo un mantenimiento sistemático.

Y un carajo. Aquí se gastan una fortuna en "poner en valor" para, al cabo de pocos meses, ver el monumento lleno de basura, con destrozos, pintadas, etc. ¿Tanto cuesta poner un guarda, con la de paro que hay? Hecho el "reparto de beneficios" del pastón invertido, ¿qué más da si el monumento se cae a cachos? Ya nos entendemos, ¿no? En todo caso, a la derecha tienen un ejemplo. Es la Torre de Tabladilla antes de que echaran al inquilino y se limitaran a poner una valla alrededor para que este no pudiera retomar la torre por asalto con nocturnidad y alevosía armado de su colchón mohoso. Por cierto, la torre sigue igual de maltrecha y cayéndose a cachos.


Art. 5 

La conservación de los monumentos se ve siempre favorecida por su utilización en funciones útiles a la sociedad: tal finalidad es deseable, pero no debe alterar la distribución y el aspecto del edificio. Las adaptaciones realizadas en función de la evolución de los usos y costumbres deben, pues, contenerse dentro de estos límites.

No se contienen dentro de nada. Aquí se altera el aspecto de una fortificación de forma que adopte un aspecto grotesco que nada tiene que ver con el original y no pasa nada. Ejemplos, por desgracia, conocemos por decenas o incluso centenas. A la derecha podemos ver uno de ellos: es una de las torres del castillo de Morón (Sevilla), usada como poste para varias antenas. Lleva así la torta de años pero, hasta ahora, nadie se ha preocupado de quitarlas o cambiarlas de sitio, empezando por el mismo ayuntamiento que ostenta la titularidad del edificio.



Art. 7

El monumento no puede ser separado de la historia de la que es testimonio, ni del ambiente en el que se encuentra. Por lo tanto, el cambio de una parte o de todo el monumento no puede ser tolerado más que cuando la salvaguardia de un monumento lo exija, o cuando esté justificado por causas de relevante interés nacional o internacional.

¿Qué exigía o qué justificaba el ejemplo que vemos a la derecha? Se trata del castillo de Alconchel (Badajoz), tras ser reciclado en una especie de pseudo-albergue juvenil para que los nenes pernocten allí. La última vez que lo visité, hace ya unos años, el guarda me dijo que hasta aquel momento absolutamente nadie había solicitado hacer uso del mentado albergue. Ignoro si hoy por hoy ya habrá tenido huéspedes además de los murciélagos. Murciélagos locales, naturalmente. No acuden murciélagos foráneos interesados en habitar en Alconchel.

Art. 9

...cualquier trabajo encaminado a completar, considerado como indispensable por razones estéticas y teóricas, debe distinguirse del conjunto arquitectónico y deberá llevar el sello de nuestra época.

¿Por narices el sello de nuestra época tiene que ser el adefesio modernista? ¿Es que una simple puerta de madera no es de nuestra época? ¿Solo son modernas esas cristaleras horrorosamente feas y fuera de contexto? Ese "sello" pueden "admirarlo" en el castillo de Medellín (Badajoz).

Art. 12 

Los elementos destinados a reemplazar las partes que falten deben integrarse armoniosamente en el conjunto, pero distinguiéndose a su vez de las partes originales, a fin de que la restauración no falsifique el monumento, tanto en su aspecto artístico como histórico.

¿Saben estos cantamañanas lo que quiere decir "integrar armoniosamente"? Diría que en realidad no saben un carajo de nada. Eso más bien parece un cuadro cubista que una torre. Ciudadanos estreñidos o con problemas digestivos pueden hacer uso del castillo, bastando apenas 30 segundos de contemplación para que actúe como un potente enema o emético, según se requiera. Está en Montemolín, provincia de Badajoz.

Bien, como vamos viendo, los "sacrosantos" principios de la cartita de marras se los pasan por el ombligo. Estos "expertos" se toman como les da la gana el articulado y aplican las normas como les apetece y, supongo, como más caro resulte por razones obvias. Pero aún hay más...

En el año 2000 se firmó un nuevo documento a fin de actualizar los principios vertidos en la Carta de Venecia. Al igual que ésta, era una declaración de intenciones como la anterior sin obligación de acatarla. Se firmó en Cracovia, redactada por una serie de representantes de varios países entre los que se encontraba, por parte de España, el profesor Javier Rivera Blanco. Veamos algunos párrafos tanto o más sugerentes que los vistos hasta ahora.

4. Debe evitarse la reconstrucción en “el estilo del edificio” de partes enteras del mismo. La reconstrucción de partes muy limitadas con un significado arquitectónico puede ser excepcionalmente aceptada a condición de que esta se base en una documentación precisa e indiscutible. Si se necesita, para el adecuado uso del edificio, la incorporación de partes espaciales y funcionales más extensas, debe reflejarse en ellas el lenguaje de la arquitectura actual.

En la imagen inferior, correspondiente al castillo de Utrera (Sevilla) vemos un ejemplo de que esto no se cumple, como está mandado. La foto de la izquierda es de principios del siglo pasado y en ella se aprecian perfectamente la morfología de las dos torres de la derecha. Obviamente, este documento gráfico puede considerarse "una documentación precisa e indiscutible". Así pues, ¿por qué como vemos en la foto de la derecha una de las torres ni se ha reconstruido y la del extremo derecho ha sido rehecha de forma que no se parezca ni de lejos a su aspecto anterior, sino más bien a la caseta de un transformador de la compañía eléctrica? Ah, misterio...


Prosigamos...


6. La intención de la conservación de edificios históricos y monumentos, estén estos en contextos rurales o urbanos, es mantener su autenticidad e integridad, incluyendo los 3 espacios internos, mobiliario y decoración de acuerdo con su conformación original. Semejante conservación requiere un apropiado “proyecto de restauración” que defina los métodos y los objetivos. En muchos casos, esto además requiere un uso apropiado, compatible con el espacio y significado existente. Las obras en edificios históricos deben prestar una atención total a todos los periodos históricos presentes.

Como se ve en la foto, aparte de la basura acumulada por la falta de mantenimiento, el "mobiliario" y, sobre todo, la "decoración" no parece que tengan mucho que ver con el original. Se trata del acceso a la torre del homenaje del castillo de Morón donde, además, se puede admirar el chispeante ingenio con que los orcos locales han decorado los muros, aparte de la interesante muestra etnográfica en forma de cristales de litronas, profilácticos llenos con muestras de semen de orco y jeringuillas que, intuyo, no las usaron para vacunarse contra el cerrilismo congénito.

Y, finalmente, la perla entre las perlas. Por favor, léanla muy muy despacio, analizando detenidamente cada palabra:


12. La pluralidad de valores del patrimonio y la diversidad de intereses requiere una estructura de comunicación que permita, además de a los especialistas y administradores, una participación efectiva de los habitantes en el proceso. Es responsabilidad de las comunidades establecer los métodos y estructuras apropiados para asegurar la participación verdadera de individuos e instituciones en el proceso de decisión.

¿Sabe alguien de que haya habido una sola vez en que se haya consultado al pueblo acerca de estos temas? Yo diría que no. Los "expertos", en su infinita y desmedida soberbia, así como los políticos que tanto hablan en pro del pueblo pero pasando del pueblo en plan déspota ilustrado pero en versión ignorante, van a su bola, ellos se lo guisan y ellos, nunca mejor dicho, se lo comen. Es más, tampoco tengo constancia de que se convoquen concursos con diversos proyectos, los cuales sean a su vez presentados a la población para que elijan. No, nada de eso. El político llama a su cuñado que conoce a un amigo que tiene un compadre, tras lo cual el compadre del amigo de su cuñado presenta un proyecto que, invariablemente, cuesta un riñón. Finalmente, y sin que nadie más que el político y el experto hayan estado al tanto de lo que se cuece, presentan la perpetración a hechos consumados. Si al personal no le gusta, ajo y agua, y si la restauración es una aberración pues se aplica invariablemente la Ley de Herodes: o te chinchas o te jodes. Y eso es lo que hay, dilectos lectores.

Pero antes de concluir, vemos una ínfima muestra del empeño de algunos arquitectos en dejar como sea "su impronta", como cuando los chuchos echan su meadita en la rueda del coche aparcado. Son algunos ejemplos más que plasman de forma implacable la incuria y la felonía practicadas en algunas aberrantes "puestas en valor", tanto en España como en Portugal, que allí hay tantos tontos de baba como aquí aunque no lo parezca. Y, agárrense, algunas de esas infamias incluso están premiadas. Naturalmente, premiadas por su gremio, que ya sabemos que la endogamia y el nepotismo son las reglas de oro de estos perpetradores. Ojo, estas imágenes pueden herir la sensibilidad del personal. Vean, vean...



Castillo de Aracena (Huelva)
Muralla de Jayrén (Almería)

Mausoleo romano de Abla (Almería)
Torre del homenaje del castillo de Trancoso (Portugal)
Patio de armas del castillo de Trancoso (Portugal)
Torre de Huércal Olvera (Almería)
Torre del homenaje y pósito de Huéscar (Granada)
Puente de Trencat, en la provincia de Barcelona
Castillo de Cala (Huelva)
Castillo de Cumbres Mayores (Huelva)
Castillo de Pombal (Portugal)
Castillo de Bácares (Almería)
Fuerte de San Felipe. Encinasola (Huelva)
Fuerte de San Juan. Encinasola (Huelva)
Castillo de Burguillos del Cerro (Badajoz)
Fuerte de San Cristóbal (Badajoz)
Real Fuerte de la Concepción. Aldea del Obispo (Badajoz)
Castillo de Matrera. Prado del Rey (Cádiz) Este remiendo que insulta hasta la inteligencia de un macaco ha recibido
varios premios ante la rechifla de todo el mundo. Al parecer, hasta la prensa internacional se hizo eco del chiste

Nauseabundo, ¿que no? El que haya llegado hasta aquí sin tener arcadas o salirle la bilis por las orejas es que tiene un estómago a prueba de bomba. En fin, criaturas, así son las cosas. Ya saben de donde proviene tanta chapa mohosa, tanto hormigón, tanta farola que ni el mismo arquitecto o político jamás pondrían en su calle o tanto cristal que le pega a un castillo lo mismo que a un santo dos pistolas. Y encima me salen sujetos como el que en su día me exhortó a que me retractara de mis afirmaciones acerca de la perpetración llevada a cabo en Aracena, alegando no se qué razones "socializantes" que eran la excusa para convertir el castillo en una pústula sangrante. Y una leche voy a retractarme cuando veo como se cometen las mayores felonías escudándose en declaraciones de intenciones en las que solo han tomado parte cuatro "expertos" que se creen los dioses del Olimpo castellológico y, para colmo, tienen la inmensa osadía de arrogarse la posesión de la verdad absoluta. UN CARAJO PARA TODOS ELLOS.

Ah, lo olvidaba... Todas las "restauraciones" de este tipo efectuadas en castillos ubicados en Andalucía y de las que he presentado algunos testimonios contravienen la Ley del Patrimonio Histórico de esta región sin que ningún político las haya cuestionado. Sin embargo, si te ven con un detector de metales por un sembrado en mitad de la nada donde nadie nunca jamás tendrá la ocurrencia hurgar por si hay algún resto interesante, serás inmediatamente denunciado por el Seprona y acusado de expoliador por hacer una excavación arqueológica ilegal, y te requisarán el detector alegando que su tenencia y uso es también ilegal a pesar de que lo has comprado en España y has pagado el correspondiente IVA por él. Para mear y no echar gota, vaya...

Hale, he dicho

lunes, 29 de abril de 2013

Pro Patrimonium. El sangrante abandono del alcázar de Arriba de Carmona






Últimamente ando especialmente sensible con estos casos en los que la incurable incuria de los que mandan permiten que nuestro patrimonio histórico se convierta en una masa deforme alejada de la realidad o, lo que es peor, en simple polvo. Esto segundo es lo que está aconteciendo con el antaño fastuoso Alcázar de Arriba, también conocido como Alcázar de la Puerta de Marchena o del rey don Pedro por el refinado palacio que éste monarca mandó construir en su interior.

Aquí no hablamos de grotescas "restauraciones" o "puestas en valor" (como si un monumento no fuera valioso de por sí), eufemismo éste último muy de moda en boca de los casposos progres que sonríen triunfantes cuando se perpetra alguna infamia, quizás gozosos por ver convertido en un espantajo lo que antaño fue símbolo de represión o de la autoridad regia. Más bien hablamos de como se ha permitido que una fortificación palaciega se haya convertido en un informe montón de ruinas y escombros que, por el camino que va, mucho me temo que cualquier día de estos se va al garete, lugar éste donde por desgracia ya hay reunidos demasiados monumentos hispanos.

No voy a narrar la historia del alcázar ya que en la red hay infinidad de referencias a la misma, así que solo me remontaré al nefasto año de 1967, cuando el castillo fue cedido al estado y éste,  a su vez, pasó su "custodia" a Entursa, empresa pública encargada de la gestión y mantenimiento de la red de Paradores Nacionales y, posteriormente, en 1986, privatizada y comprada por diversas cadenas hosteleras. Así pues, desde el año 67 el alcázar quedó en manos de Entursa, que se limitó a edificar el parador arrasando las zonas que le interesó y abandonando el resto. Y lo mejor es que no permitían que nadie hiciera lo más mínimo por impedir la ruina progresiva. Como el perro del hortelano, vaya, que ni come ni deja comer.

Para mayor comprensión del desafuero, un vistacillo al plano inferior, el cual fue trazado en 1886 por George Bonsor...






Bien, en rojo tenemos la superficie que ocupa actualmente el parador. En azul las partes que fueron demolidas para su construcción, incluyendo toda la parte de la muralla que queda bajo el sombreado rojo. En verde tenemos las zonas que más deterioro han sufrido desde entonces, aparte de la total aniquilación de la barbacana. O sea, que han bastado 137 años para que la ruina se convierta en una escombrera.

Otro vistacillo, ésta vez a una foto cenital...






En rojo tenemos el parador original. En verde un ala que se construyó posteriormente y en azul la puerta de acceso, de la cual fue derribada una parte si la comparamos con el plano de Bonsor. 

Bueno, esta es la situación en general. Ahora, veamos algunos detalles especialmente sangrantes, blasfemos y sacrílegos.



Ahí tenemos una imagen de la puerta de acceso al parador, o sea, la que antiguamente era la puerta de entrada al primer patio de armas del alcázar. En el detalle se puede ver la decoración que aún se conserva en la bóveda de dicha puerta. Bien, pues por ahí pasan camiones pequeños, furgonetas y, naturalmente, los automóviles de los que se alojan en el puñetero parador. Los humos de los escapes, como se puede suponer, acabarán enterrando en hollín la mentada decoración, y cualquier día alguien se despista o calcula mal en la angosta entrada y se lleva media puerta por delante. No deja de ser curioso que en una época en que el estado te dice hasta lo que tienes que comer se permitan estas cosas, ¿no? Prosigamos...



Ahí tenemos el interior de la puerta. Al fondo aparecen los vehículos aparcados ante la fachada principal del parador. Si observamos los óvalos rojos, veremos que en su día fueron eliminadas parte de las jambas para facilitar el acceso a los automóviles. Sin embargo, si un policía local te pilla meando en un rincón en cualquier calle porque no encuentras un bar abierto, te puede clavar nada menos que 3.000 del ala. Curiosamente, los chuchos mean donde quieren pero nadie les dice nada. Cabe suponer que como los chuchos son insolventes, pues pasan de ellos. Está de más decir que por destrozar una puerta con siglos a cuestas no pasó nada.



Lo que vemos en esa foto es la muralla donde se abre la puerta de acceso al alcázar propiamente dicho. Esta muralla, así como la puerta, no son visibles más que desde dentro del recinto ya que está tapada por el ala del parador marcada en rojo en la foto cenital. No hay forma de poder verla desde el patio de armas ya que hay una reja que impide el paso (odio profundamente las rejas, vallas y alambradas).





La denominada como "Torre Menor", que al paso que va podríamos denominar como "Torre Mínima" a la vista de su deplorable aspecto. La malla de plástico rojo es para marcar una cata arqueológica. Se hicieron algunas no sé cuando que han dejado a la vista lo que en tiempos de Bonsor estaba aún sin enterrar por los escombros y el polvo. Otra lacra es, obviamente, el expolio que sufrió el edificio durante décadas y décadas sin que nadie pusiera coto al desmán.




Desolador aspecto del patio de armas interior, con las torres a punto de derrumbarse. Obsérvese el montón de
escombros que aparece en el centro de la imagen.

Aspecto que ofrece actualmente la liza. La falsabraga, a la derecha, está prácticamente demolida, en muchas
zonas prácticamente a nivel del suelo. Lo mismo ocurre con el tramo de muralla de la izquierda.
Simplemente ya no está.

Interior de una de las torres, con la bóveda derrumbada y desmochada. En el suelo hay más de medio metro de
excrementos de paloma, muy corrosivos por cierto con la piedra, el ladrillo, etc.

Parte este del recinto, concretamente la que correspondería a la zona palaciega edificada por el rey don Pedro.

Panorámica del foso norte, medio cegado por los escombros. El penoso estado del conjunto salta a la vista de forma
palmaria: muralla desmochada, con la base pétrea agujereada y, descollando sobre todo, los dos paramentos que
quedan en pie de la otrora altiva torre del homenaje. Cualquier día, un ventarrón la derriba y entonces empezarán
los lamentos, las lágrimas de cocodrilo y el "tú tienes la culpa porque yo avisé".


Finalmente, a la izquierda podemos ver otra toma del aspecto del foso, medio cegado, lleno de basura, escombros y con la contraescarpa llena de oquedades que han sido hechas a lo largo del tiempo por el personal con los fines más diversos.

Lo que vuecedes han visto no es más que una ínfima muestra de lo que hay allí, que podemos resumir en: ruinas a punto de colapsarse, maleza, escombros, basuras y un progresivo deterioro que amenaza con acabar con el monumento. Hace ahora un año, el ayuntamiento obtuvo por fin la cesión del alcázar, y al parecer se destinó un presupuesto de 300.000 € para iniciar las obras y abrir al público el recinto de forma que los visitantes fuesen realizando la visita sobre unas pasarelas de madera mientras iban avanzando las obras. Pero, al día de hoy, el alcázar sigue cerrado a cal y canto y, naturalmente, deteriorándose más a cada día que pasa. 

Por otro lado, ya hemos visto en la entrada referente al castillo de Utrera que se destinaron unos 450.000 € que apenas dieron para "restaurar" una mínima parte, así que ya podemos imaginar que con 300.000 no daría ni para limpiar los fosos. En definitiva, y según me informaron ayer por la mañana, ni hay obras, ni proyecto de que las haya en breve, ni nada de nada.   Y aquí no ha lugar a la excusa de que Carmona es un pueblo perdido que no va nadie y que, por ende, no merece la pena el gasto, o que es una de esas  fortalezas en lo alto de un cerro en mitad de ninguna parte y donde no aparece absolutamente nadie jamás de los jamases. Antes al contrario, Carmona recibe muchas visitas porque, aparte del jodido parador, su casco antiguo es una joya, así como sus fastuosos templos y el alcázar de la Puerta de Sevilla. Así que o se ponen las pilas o los guiris del parador igual se despiertan un mal día sobresaltados por el estruendo del derrumbe de alguna torre.

Así son las cosas...

Hale, he dicho...