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| El Dora en su posición de tiro durante el asedio a Sebastopol entre el 30 de octubre de 1941 y el 4 de julio de 1942 |
Los tedescos deben tener uno de esos complejos freudianos en los que la gente se gasta un pastizal en psico-analistas, esos probos oidores de miserias humanas que cobran a tanto la hora por escucharte con jeta impasible mientras balbuceas entre sollozos reprimidos que tu parienta te la pega con el butanero, que tus hijos te odian, tu jefe te aborrece y que tu cuñado ha salido del armario y te ha dicho que te ama con pasión desmedida. Pero estos germanos van por otros derroteros. Tienen sueños húmedos, cuando no copiosas poluciones nocturnas, con los cañones, y cuanto más gordos mejor. En fin, tras no haber dejado una cabeza intacta en los tres últimos artículos, aprovecho para retomar el septuagésimo quinto aniversario del fin de la 2ª Extinción Mundial y, de paso, pues añadimos algo más a la serie de cañones monstruosos diseñados por estos cuadriculados homínidos, que cuando aún no se había secado la tinta del Tratado de Versalles ya estaban tramando como tomarse cumplida venganza para liarla gorda una vez más.
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| El ciudadano Adolf estrecha efusivamente la mano a Gustav Krupp, al que la política de rearme del Führer le permitió pasar de multimillonario a muchísimomillonario. Riquísimo no, lo siguiente. |
Pero antes de empezar, una aclaración en lo referente al nombre del cañón. Según qué fuentes, todas por cierto de autores de renombre- Hogg y Zaloga entre otros-, de las dos unidades fabricadas la primera fue bautizada como Gustav-Gerät (Dispositivo Gustav), en honor al patriarca del clan, Gustav Krupp von Bohlen, pero el personal de la fábrica pasó del tema y le dio de forma oficiosa el nombre de la mujer de su diseñador, Erich Müller, Dora. A la segunda pieza, ya que le habían privado al viejo Gustav de los honores, le pusieron Schwerer Gustav 2 (Gustav Pesado 2). Otros afirman lo contrario: el primer ejemplar fue bautizado del tirón como Dora, y el segundo como Schwerer Gustav o Gustav a secas. Bien, la cuestión es que la única acción de guerra en la que intervino este cañón fue el asedio a Sebastopol, en Crimea, y mientras unos dicen que el protagonista fue el Dora, otros juran por sus barbas que fue el Gustav-Gerät, así que no hay unanimidad. No obstante, lo cierto es que el nombre más conocido o ha llegado a nosotros con más frecuencia es el de Dora, y al parecer aparecía con esa denominación en documentación oficial del Heereswaffenamt (Departamento de Armas del Ejército). Bueno, en realidad no hemos aclarado nada, sino más bien planteado una cuestión que aún nadie ha sabido resolver y a estas alturas dudo mucho que se sepa algún día, pero no quería dejar de mencionarlo porque es un tema que se presta a confusión y más de uno puede que no esté al tanto de este pequeño embrollo nominal. En cualquier caso, lo llamaremos por su nombre más famoso: Dora.
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| Famosa imagen de un K12 (E) de 21 cm. Con un alcance teórico de 120 km. sería el sustituto del Cañón de París |
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| Plataforma Vögele. Como vemos, la vía cruzaba por la misma. Solo había que emplazar los vagones del cañón sobre la plataforma y, a partir de ahí, la pieza giraría por sus propios medios |
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| El "Kurze Bruno" de 28 cm. sobre la plataforma giratoria. Como vemos, una vagoneta aprovechaba la vía para acercar la munición a la grúa que la colocaría en la plataforma de carga |
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| Erich Müller (1892-1963), el padre de la criatura. En la solapa lleva el emblema del NSDAP, y por sus cargos políticos acabó sentenciado a 12 años en Nuremberg si bien solo cumplió cuatro |
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| Aspecto de uno de los trenes que transportan el Dora camino de Sebastopol |
Pero una sola vía era demasiado estrecha, y la presión específica de semejante mole la hundiría como si tal cosa así que la única opción era montar la pieza en dos vías paralelas con una curvatura de 15º, lo que le permitía abarcar todo el frente que tenía que batir. Con todo, no hablamos de vías normales, sino con mayor densidad de traviesas para repartir el peso. Además, según se ve en las fotos de las mismas, tenían una longitud tal que permitían unir ambos carriles de forma que descansaran sobre la misma traviesa. Imagino que con esta medida se pretendía evitar que un carril cediera más que el otro y la pieza se desnivelase porque, además del peso en sí, cada disparo suponía un añadido de 64 Tm. debido al retroceso, lo que comprimía la plataforma de tiro entre 3 y 5 cm. Brutal, ¿qué no? De hecho, hubo incluso que colocar unos refuerzos entre los raíles para impedir que el retroceso los dañase. En la foto de la izquierda se pueden apreciar perfectamente, así como las traviesas formando literalmente una plataforma de madera para sustentar la pieza.
El cañón en sí, provisto de 96 estrías en sentido dextrórsum, tenía una longitud de 32'48 metros (40'6 calibres), un ángulo de elevación de entre +10 y +65 grados, un peso de 400 Tm. y estaba formado por dos mitades. Para montarlo, ante todo había que colocar el cierre y un tramo de camisa para alojar la recámara. La caña se introducía por detrás, y a continuación se unía a la otra mitad. Para compensar el retroceso tenía cuatro amortiguadores más una serie de estabilizadores situados en la parte inferior de la pieza. En la foto de la derecha podemos ver el descomunal tamaño del cierre del cañón. Esta pieza, junto a la camisa exterior y la recámara alcanzaban las 100 Tm. Indudablemente, manejar semejantes moles hasta completar el cañón parece obra de titanes, pero para ello bastaban 250 tedescos (según las fuentes, 350 e incluso 500) con un oficial detrás echando broncas a tiempo completo. Por cierto que la dotación no se limitaba a apretar tornillos ya que una veintena de ingenieros de la Krupp eran los que dirigían el montaje, indicando en todo momento la forma de operar y el orden a seguir, porque completar el Dora era un complejo "Mecano" de muchas toneladas que, además, había que mover milímetro a milímetro para conseguir el encaje entre cada pieza. Pero para hacernos una idea clara de lo que suponía emplazar el monstruo y ponerlo a tiro lo mejor es esperar un poco y explicar el proceso seguido en Sebastopol. Mientras tanto, continuamos con el desarrollo del proyecto.
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| Las dos máquinas D311 maniobrando el Dora, que aparece al fondo. Los vagones son para suministrar munición a la pieza |
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| Pésima foto del Dora tomada posiblemente durante las pruebas en Rügenwalden |
El otro proyectil era el 80 cm. Gr Be fuze Bd ZC/38, traducido: Granada anti-hormigón de 80 cm. con espoleta Bd ZC/38. En este caso, la carga explosiva era de 200 kilos, y su peso de 7.100 kilos nominales (6.990 reales), lo que le permitía atravesar hasta 7 metros de hormigón armado o 30 metros de tierra. La carga de proyección principal era también de 1.050 kilos, mientras que las secundarias eran de 465 y 585 kilos, con las bolsas marcadas con las siglas "Gr Be", lo que le permitía un alcance de 38 km. Así pues, los pesos totales de las cargas eran tan escalofriantes como el arma que las disparaba. La del proyectil de alto explosivo alcanzaba los 2.240 kilos, y la del perforante 2.100 kilos, suficiente como para reducir a escombros un edificio grandecito. En cuanto al disparo en sí, se realizaba con un disparador eléctrico que actuaba sobre un cebador de percusión C/12 nA. Y como una imagen vale más que tropocientos discursos, para hacernos una clara idea de las dimensiones de la munición del monstruo nada mejor que la foto de la derecha, donde vemos a varios british con su jeta de insufrible prepotencia isleña posando ante un proyectil y una vaina contenedor con capacidad para más de mil litros de té.
El proceso de carga tampoco era para tomarlo a broma, como todo en este chisme. Como complemento a las máquinas D311, la Krupp construyó media docena de vagones blindados y climatizados para mantener el propelente y la munición a una temperatura constante. A la hora de cargar el Dora, se sacaba el proyectil y la carga de los vagones, y eran colocados en los elevadores eléctricos situados en la parte trasera del arma, tal como vemos en la foto de la izquierda. Cada elevador tenía su vagoneta para colocar cada cosa en la plataforma de carga, situando en primer lugar el proyectil, que era introducido mediante un empujador hidráulico en la recámara. A continuación se introducía la carga y se cerraba el cañón. Como ya podrán imaginar, previamente se habían tenido en cuenta todos los datos necesarios: temperatura ambiente, del propelente, dirección y fuerza del viento, etc., y una vez hechos los cálculos se daba al cañón la elevación adecuada. Finalmente, las D311 empujaban muuuuyyy leeentameeeenteee el Dora hasta llegar al punto idóneo para obtener el azimut, todo el mundo se bajaba del cañón y se alejaban un poco para no freírse sin más y, por último, el artillero accionaba el disparador eléctrico. El pepinazo debía ser algo antológico porque hablamos de más de dos toneladas de propelente que impulsaban a más de 7 Tm. a 720 m/seg., más del doble de la velocidad en boca de una bala de 9 mm. Parabellum que apenas pesa 8 gramos.
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| El Dora a punto de abrir fuego. Las máquinas se han retirado, y solo queda esconderse y apretar el botón |
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| Secuencia siguiente a la del párrafo anterior. Todo el mundo se ha quitado de en medio y el Dora abre fuego. Teniendo en cuenta la longitud del cañón, el rebufo debía superar los 50 metros de altura |
Se formó el Schweren Artillerie Abteilung (E) 672 (Sección de artillería pesada ferroviaria 672) al mando del coronel Robert Böhm y los mandaron a paso ligero a Bakhchysarai, en las afueras de Simferopol, a 16 km. al norte de Sebastopol. Pero ir "a paso ligero" no implicaba liar el petate y largarse, sino que era un poco más complejo. Previamente tuvieron que adaptar el ancho de vía ruso al tedesco, y a partir de ahí construir un ramal que salía de la vía principal en dirección al lugar elegido como emplazamiento. En mayo de 1942, 1.500 obreros rusos reclutados entre los que odiaban al padrecito Iósif y un millar de currantes tedescos pertenecientes a la Organización Todt dirigidos por 60 ingenieros de ferrocarriles y especialistas de la Krupp se encargaron de allanar el terreno, tender las vías y, con la tierra removida, fabricar una trinchera donde el Dora pudiera permanecer seguro mientras no disparaba, que era el único momento en que se asomaba, pegaba el cañonazo y se escondía. Encima del talud se dispusieron alambradas y redes de camuflaje para ocultarlo de la aviación enemiga que, además, podía dar su posición a la artillería costera de Sebastopol. El trabajo supuso tres semanas de entretenimiento para prepararlo todo antes de recibir al invitado especial. En el gráfico podemos ver la distribución de las vías. Ojo, el plano está fuera de escala, pero nos vale para hacernos una idea bastante clara de cómo se preparaba. Como vemos, el ramal de desvío- de dos km. de largo- se dividía en dos partes: una vía para el tren que transportaba las piezas, y dos paralelas donde se montaba el cañón. A ellas se añadían otros dos raíles más para las dos grúas de pórtico que acompañaban al Dora para su montaje. En el área de ensamblaje iban colocándose los vagones en un orden establecido según la pieza que llevasen, la cogían las grúas y el vagón era retirado hasta que le tocaba el turno al siguiente. Cuando finalmente se concluía el montaje, el cañón era desplazado hacia el área de tiro que discurría dentro de la trinchera antes mencionada. Entre ambas áreas sumaban una longitud total de 1.200 metros de vías requiriendo, como se ha dicho, unas tres semanas de trabajo preparar el emplazamiento mientras que el montaje del cañón precisaba unas 54 horas aproximadamente, que añadiendo las horas de nocturnidad en las que no se trabajaba se iban a tres días.
Pero ese tiempo relativamente corto escondía un trabajo abrumador. El cañón era transportado en un convoy de cinco trenes con un total de 25 vagones, a los que había que sumar los del personal, municiones, bastimentos, etc. Cuando llegaron a destino, lo primero fue montar las grúas de pórtico, sin las cuales no podían hacer nada. A continuación se montaron los cuatro bogies de las plataformas, cada uno con cinco ruedas. Al ser cuatro plataformas, el Dora era sustentado en total por 40 ejes y 80 ruedas de acero. Una vez que las plataformas estaban terminadas se colocaban la cureña, divida en dos mitades, las muñoneras, los elevadores y accesorios y, finalmente, el cañón tal como ya explicamos antes. En la foto de la izquierda podemos ver una muestra de como se desarrollaba el trabajo. La instantánea muestra el momento en que se está colocando una muñonera sobre la plataforma superior donde, por cierto, se ve a un ciudadano de paisano que, obviamente, es uno de los ingenieros de la Krupp dirigiendo la maniobra. En la parte inferior de la plataforma se aprecian también los estabilizadores hidráulicos que se bajaban cuando llegaba la hora de abrir fuego.
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| V-2 en Peenemünde. Ahí estaba el futuro, o sea, el presente |
El 19 de marzo de 1943, el ciudadano Adolf acudió al polígono de Rügenwalde a presenciar una prueba del Dora con su nueva caña. Se efectuaron dos disparos, el amado Führer suspiró contemplando la tecnología germánica y se largó. Nadie sabía qué hacer con los dos cañones que, a pesar de todo, seguían estando plenamente operativos. Se han sugerido algunas teorías sobre su uso, como que el Dora fue enviado a Stalingrado tras su intervención en Sebastopol y llegó a ser puesto a tiro, pero no llegó a disparar ni una sola vez. También hay quien sugiere que pudo haber sido enviado a reprimir la rebelión de Varsovia entre agosto y octubre de 1944, pero no hay pruebas de ello. Incluso parece ser que se planteó enviar ambas piezas a Calais para formar parte de las defensas de la Muralla del Atlántico, pero estarían demasiado expuestas a los ataques aéreos que caerían sobre ellos nada más conocerse su presencia por aquellos lares. Para proteger las piezas ferroviarias de la zona se había recurrido a los Dombunker (búnker catedral) unos simples túneles ojivales donde se ocultaban los cañones cuando no disparaban, o sea, constantemente ya que, como el Dora en su trinchera de Sebastopol, solo asomaba la nariz para abrir fuego y replegarse. Pero ni había fortificaciones con capacidad para el Dora ni merecía la pena gastar más en ellos. En resumen, su vida útil, breve y bastante sosita, había terminado.
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| Yankee con una girlfriend dentro de los restos del Dora. Al final, tanto gasto para esto... |
Bueno, se acabó lo que se daba. Ya'tá.
Hale, he dicho
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| El Dora casi terminado de montar, a falta solo de instalarle la caña. Al fondo se ven las grúas pórtico que, como no, también estaban fabricadas por Krupp |












































