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martes, 15 de julio de 2025

EL GRUPO WAGNER

 

El extinto Yevgueni Víktorovich Prigozhin, propietario del Grupo Wagner, antes de que su profunda amistad con el camarada Vladimiro se fuese al carajo

Mercenario, del latín MERCENARIVS, asalariado. El palabro proviene a su vez de MERCES, salario, paga o recompensa. Por ello, y según mi paisano Isidoro, MERCENNARII SVNT QVI SERVIVNT ACCEPTA MERCEDE, uséase, los asalariados son los que sirven aceptando una paga. Originariamente, el término mercenario no tenía las connotaciones militares que adquirió bastante pronto. Un mercenario era simplemente eso, un fulano a sueldo para desempeñar cualquier trabajo, si bien algunos afirman que eran contratados más concretamente para vigilar mercancías, tanto en almacenes como en las caravanas. Es bastante razonable pensar que estos sujetos, que obviamente debían ir armados para quitarse de encima a los amantes de lo ajeno, acabaran derivando en su contexto puramente militar. Aclarado el origen del palabro, procedamos con un breve

INTROITO

Reclutamiento de honderos
Las tropas a sueldo son más antiguas que la tos. Desde hace siglos, los reinos o territorios que no disponían de suficiente personal para enfrentarse con el vecino optaban por contratar probos homicidas para defenderse. Obviamente, el agresor también tenía la opción de hacer lo mismo para aumentar sus efectivos y asegurarse así la victoria. En otros casos, se recurría a los mercenarios especializados, es decir, hombres especialmente diestros en algún desempeño del que carecían las tropas propias. Ya vemos como ejércitos muy bien entrenados, como el romano o el cartaginés, no dudaban en contratar honderos baleares para brear a golpe de glande a los enemigos, o jinetes númidas famosos por su destreza para combatir a caballo. La lista sería interminable pero, lo más significativo en estos casos, es que los mercenarios solo tenían fidelidad a su paga. De hecho, primates de la misma nacionalidad podían combatir en bandos enfrentados, deseando quizás más de uno toparse con sus cuñados para apiolarlos sin tener que dar explicaciones a la parienta. 
Un preclaro ejemplo lo tenemos en Rodrigo Díaz, nuestro glorioso héroe nacional que, desterrado por el memo de Alfonso VI, no dudó en ponerse al servicio del emir de Zaragoza con su mesnada y dar mogollón de estopa tanto a moros como cristianos. En resumen, el oficio de las armas se convirtió en algo bastante lucrativo para los que pasaban de destripar terrones o estrujar a diario ubres vacunas para ganarse el sustento. 

Lansquenetes tomándose un descanso, que saquear
cansa una burrada
Por razones obvias, retrasarse en el cumplimiento de los pagos pactados era lo peor que se podía hacer. A estos fulanos les daban cien higas bélicas las ideologías, los motivos por los que luchaban o si el que los contrataba prefería las gambas a los langostinos siempre y cuando su salario fuese abonado sin demora. Está de más decir que unas tropas compuestas por combatientes de élite podían ponerse muy desagradables llegado el caso, y no dudaban en enfrentarse a los que hasta cinco minutos antes habían sido sus compañeros para rebanarles el pescuezo o saquearles cualquier ciudad para cobrarse por su cuenta y, de paso, desfogar sus humores viriles con las ciudadanas. Tenemos mogollón de ejemplos a lo largo de la historia, desde la Guerra Sin Tregua (241-237 a.C.), desencadenada por los 20.000 mercenarios de Giscón al servicio de Cartago tras la Primera Guerra Púnica, al Saco de Roma, perpetrado en 1527 por lansquenetes alemanes a sueldo del emperador Carlos con la pequeña ayuda de las tropas españolas, que tampoco cobraban y estaba un poco irritados.

Mercenarios suizos en acción. Estos homicidas estaban
especialmente cotizados por su disciplina y su fiabilidad
en el campo de batalla
La época dorada de los mercenarios tuvo lugar durante el Renacimiento, cuando los condottieri italianos, los mercenarios suizos y todos los frikis de la guerra de Europa se enrolaban a las órdenes de cualquiera que levantase en armas un grupo de homicidas para tomar parte en las interminables guerras que asolaron el continente entre los siglos XV y XVII. Curiosamente, en aquellos tiempos, el oficio de mercenario no tenía las connotaciones chungas actuales. De hecho, mogollón de suizos se dedicaban a eso porque en su país, escaso de recursos naturales y de oficios como la agricultura o la ganadería, optaban por convertirse en soldados a sueldo. Esto ha durado hasta nuestros días ya que, al cabo, la Guardia Suiza del Vaticano no son sino los tataranietos de los mismos suizos que velaban por la seguridad del pontificado en una época en la que los papas se ocupaban más del siglo que de Dios. Su declive comenzó cuando los países europeos empezaron a tener estructuras estatales más organizadas y ejércitos permanentes, lo que hizo que el papel del soldado a sueldo menguase notoriamente, viéndose reducido a pequeños grupos reclutados a nivel colonial o tropas, digamos, más exóticas como los mamelucos al servicio del enano corso o los gurkas que combatían con los british (Dios maldiga a Nelson).

Mercenarios portugueses en Angola en 1975
No fue hasta mediados del siglo XX cuando los mercenarios resurgieron de sus cenizas. Los procesos de descolonización llevados a cabo en África dio lugar a que muchos estados de nuevo cuño, sin infraestructura ni conocimientos para formar rápidamente un ejército cualificado, obligó a recuperar este viejo oficio contratando ex-militares, ex-policías y ex-psicópatas entre sus antiguos amos. Si a esto añadimos que, además, los conflictos civiles que estallaban cada dos por tres en estas nuevas naciones, más sus guerras entre ellos por cuestiones territoriales, tribales o de odios milenarios, pues África se convirtió en un semillero de mercenarios que, prácticamente sin nadie con la suficiente autoridad para controlarlos, empezaran a hacer crecer el concepto de mercenario = homicida sociópata a sueldo. Algunos que ya peinen canas o no tengan nada que peinar puede que recuerden las andanzas de estos fulanos en el Congo Belga, Biafra, Angola o Rodesia, donde perpetraron bastantes canalladas y tal. Se pasaron tres pueblos, lo que obligó a la comunidad internacional a tomar cartas en el asunto, si bien tampoco es que se lo tomaran con mucha premura. En 1977 se firmaron los Protocolos de Ginebra, los cuales no entraron en vigor hasta 2001, tras lo cual quedaba prohibido entrenar, contratar o emplear mercenarios... al menos oficialmente, pero quien inventa la ley inventa la trampa y, como suele pasar, una cosa son los tratados que se firman de cara a la galería y otra lo que los gobiernos hacen bajo cuerda.

LOS MERCENARIOS ACTUALES

Mobutu Sese Seko, mandamás del antiguo Congo Belga hasta
su derrocamiento en 1997. Éste fulano y otros como él eran
los principales contratistas de mercenarios
Bien, ya hemos visto cómo fue el devenir de los homicidas profesionales hasta que, de cara a la galería, fueron abolidos para callar a los grupos pro-derechos humanos, los del Kumbaya y, en general, a la opinión pública que veía la de cosas feas que se habían perpetrado en África, aunque sin tener en cuenta que estos fulanos habían sido contratados, pagados y mandados por líderes africanos. Pero como los que salían en los telediarios y la prensa eran primates blancos con jetas de vikingos cabreados, pues nadie parecía caer en la cuenta que los que estaban detrás eran primates negros que aparecían en los telediarios y la prensa muy sonrientes, rodeados de compadres que los jaleaban y vistiendo trajes hechos a medida en Londres y con los dedos llenos de anillos de oro gordísimos. 

Por otro lado, las potencias occidentales no estaban por la labor de perder su influencia de la noche a la mañana, y menos aún que determinados países optaran por cambiar de aliados y no poder seguir aprovechando sus recursos naturales que, obviamente, el pueblo no aprovechaba o, mejor dicho, no podían aprovechar porque sus líderes, sátrapas modernos, se los gastaban en mantenerse en el poder. Pero como el sátrapa ya no podía contratar mercenarios y los países occidentales no podían enviarlos, se inventaron las empresas militares privadas, unos entes que, desde su creación, han estado siempre flotando en un limbo legal, una zona gris que los organismos internacionales no han sabido o no han querido aclarar. De hecho, en muchos casos estas empresas se ven sometidas a las reglas del país dónde operan, y pueden ser legales en unos y en otros no. Y, por otro lado, la disminución de efectivos policiales y militares en la mayoría de países desarrollados obligó a que muchas funciones que antaño eran desempeñadas por personal dependiente directamente del estado fueran sustituidos por... "mercenarios".

Mercenario del siglo XXI. Nada en su indumentaria,
su actitud y su armamento lo diferencian de un policía
Seguramente, nadie ha caído en la cuenta de que un simple segurata es un MERCENARIVS. De hecho, cumple al pie de la letra la definición que daba mi paisano Isidoro ya que cobran un estipendio por hacer un servicio, en este caso vigilar un organismo oficial, un banco, un centro comercial o una discoteca. Las empresas de seguridad privada son simple y llanamente mercenarios que van armados y tienen potestad para hacer uso de la fuerza llegado el caso. Si un atracador se presenta en un banco con la intención de hacer un reintegro masivo aunque no tenga cuenta abierta en el mismo y el segurata le mete dos balazos en la jeta, acaba de actuar como un mercenario en toda regla, pero nadie cae en ese sutil detalle. Basta ese ejemplo para ver cómo el concepto de mercenario ha sido sutilmente disfrazado, de forma que ya no se muestran como feroces homicidas, psicópatas inadaptados o soldados de fortuna, sino como abnegados servidores del bienestar y la seguridad públicos.

Uno de los cometidos más habituales de las empresas militares
privadas es la protección de funcionarios civiles en lugares en
los que cualquier fulano con el cerebro lavado se te arrima
y te convierte en comida para gatos cuando detona su chaleco
cargado con 10 kilos de C4
Y en lo tocante a las empresas militares privadas, pues nos encontramos con algo similar, pero de mucha más envergadura. Si un país occidental necesita intervenir en cualquier parte del mundo sin que nadie pueda acusarlos de injerencia, aunque todos sepan quién está en el ajo y nadie tenga pruebas pero tampoco dudas, pues recurre a este tipo de empresas que, como dijimos, se mantienen en una zona gris que, hasta ahora, nadie ha sido capaz de aclarar. Y no crean que hay unas cuantas, no... son miles las que hay repartidas por el planeta, y dedicadas no solo a enviar fulanos con jeta de perros de presa a matar civiles acojonados, sino a otras cuestiones que, en apariencia, se salen del cometido típico del mercenario: labores de inteligencia, infiltración, seguimiento de malos malosos, hackers, espionaje, protección de personalidades, de buques, etc., etc., etc. Hablamos de legiones de empresas con miles de empleados en algunos casos, y que actúan dónde nadie puede saber o, al menos, demostrar que trabajan a las órdenes de tal o cual gobierno. Si se habla de empresas privadas de este tipo, la primera que se nos viene a la mente es la famosa Blackwater Security Consulting (luego cambiaron de nombre), que tras esa fachada que suena a firma dedicada a diseñar la seguridad de un evento en plan final de copa del mundo de balompié, ya sabemos lo que hay. Los fulanos de Blackwater han estado en el ajo de todos los conflictos en los que han intervenido los yankees en los últimos 25 años, y ha trabajado codo con codo con el ejército estadounidense haciendo lo que los estadounidenses no podían o no querían hacer porque solían ser cosas feas que su opinión pública rechazaría. En todo caso, a los de Blackwater les resultaba más fácil infiltrar a un fulano con jeta moruna, trincar a un cabecilla local de la insurgencia afgana o iraquí, apretarle las clavijas y localizar al jefe supremo, tras lo cual pasaban la información al ejército para que le mandaran un dron a que lo vaporizase mientras oraba a Alláh y lo mandase a gozar eternamente de sus 72 huríes.

La inseguridad de las aguas cercanas al Cuerno de África
a causa de los piratas somalíes ha permitido crear otro
nicho de mercado para los mercenarios modernos. Ahora
saben que al asaltar un mercante no los rechazarán con
chorros de agua, sino a tiro limpio
Bueno, así son, de forma muy resumida, los mercenarios modernos. Como vemos, no tienen nada que ver con los honderos baleares ni los lansquenetes alemanes. Son currantes de empresas legalmente establecidas, que pagan sus impuestos y tal, que cobran su salario mensual más los extras derivados de determinados servicios de los que nadie tiene noticia y que, casi en su totalidad, son ex-militares que prefieren la adrenalina y un jugoso estipendio antes que verse languidecer en una oficina o vendiendo pólizas de seguros. En cuanto a la empresas, está de más decir que, aunque ofrecen sus servicios a cualquiera que los contrate, suelen tener estrechos vínculos con los servicios de inteligencia de sus países de origen, con los que suelen colaborar e intercambiar información. Y, por último, tenemos empresas como el dichoso Grupo Wagner, que podríamos decir que, más que una empresa privada, es una extensión de facto del ambicioso camarada Vladimiro, que hace unos años empezó a oír voces que le decían que era una reencarnación de Pedro el Grande y se empeñó en ser el nuevo zar rojo, una especie de padrecito Iósif, pero capitalista.

EL GRUPO WAGNER

Desde su formación, esta empresa ha estado y está envuelta en un halo de misterio. Pero no de misterio peliculero, sino porque los servicios de inteligencia occidentales no han sido capaces de conocer a fondo quién la creó y cómo comenzó su andadura. Estas empresas suelen estar conectadas con otras que, a su vez, dependen de grandes grupos radicados en paraísos fiscales, de forma que es prácticamente imposible saber poco más que lo que ellos permitan conocer. Así pues, mejor vayamos por partes para no liarnos.

Prigozhin haciéndole la pelota al camarada Vladimiro en uno de
sus lujosos restaurantes. Su entrañable amistad acabaría de muy
mala manera, como es de todos sabido
Por lo general, se considera como fundador del Grupo Wagner a Yevgueni Víktorovich Prigozhin, apodado como "el cocinero de Putin" o "el chef de Putin". Pero ojo, eso es un simple mote creado por Alexéi Anatólievich Navalni, un activista anti-Putin que, como todos los enemigos del camarada Vladimiro, fue eliminado para que no diera más la murga, en este caso envenenado con vete a saber qué porquería. El mote hace pensar que Prigozhin fue un simple cacerolas que cayó en gracia al Vladimiro y se hizo de pasta gracias a eso, pero la realidad es que hablamos de un oligarca multimillonario con mogollón de empresas de catering y restaurantes de lujo frecuentados por la alta sociedad rusa incluyendo a Vladimiro, gracias a lo cual trabó una cordial relación con él... de momento. Entre 2013 y 2014- tampoco se sabe con certeza la fecha- Prigozhin creó, o quizás se sumó como accionista, el Grupo Wagner. Esto tampoco se sabe a ciencia cierta, pero es más que probable que este fulano, a través de sus numerosos contactos políticos, se viera inducido a invertir en una empresa militar privada como una forma de ampliar sus inversiones. Las ambiciones de Vladimiro y sus ansias por aumentar su influencia de África hacían apetecible el asunto, y más si tenemos en cuenta que ni la UE ni los yankees se tomarían bien la intervención de Rusia en un continente dónde habían apoyado a dictadores como Gadafi, Al-Ásad o Sadam Huseín, contra los cuales Occidente, encabezado por Estados Unidos, había gastado muchísimos esfuerzos, dinero y sangre para mandarlos al carajo. Por lo tanto, nada mejor que enviar a una empresa privada que, para despejar posibles sospechas, en aquel momento incluso era ilegal en Rusia. De hecho, según las leyes de aquella época, la participación de un ruso en conflictos armados de otros países podía castigarse con hasta siete años de cárcel, y la financiación, reclutamiento y entrenamiento de mercenarios, con hasta quince años en una de las tenebrosas prisiones rusas cuyo máximo exponente es el Delfín Negro, lo más parecido a un infierno bajo cero.

Dos homicidas profesionales del Grupo Moran en un
petrolero
Así pues, se relaciona al Grupo Wagner con otros dos, el Cuerpo Eslavo, creado por Vadim Gusev y Evgeniy Sydorov en 2013, y el Grupo de Seguridad Moran, formado por Boris Chikin a finales de los 90. Éste último, radicado en Belice porque en Rusia, como decimos, era ilegal, se dedicaba a la protección del transporte marítimo, ganando millones a paletadas trabajando para navieras como Sovcomflot, FEMCO, Murmansk Shipping y United Marine. En cuanto al Cuerpo Eslavo, su principal misión era la seguridad de las instalaciones petrolíferas de Deir ez-Zawr, al este de Siria, donde al parecer no tuvieron mucho éxito a causa del constante hostigamiento de grupos insurgentes deseosos de acabar con el poder de Al-Ásad, firme aliado de Rusia. Y ahora me dirán: ¿Y qué leches tienen que ver estos con el Wagner? Pues, al parecer, digamos que las tres empresas tenían los mismos accionistas incluyendo a Prigozhin, dedicándose cada una a un determinado nicho de mercado sin que, aparentemente, estuvieran relacionadas. ¿Qué cómo se sabe, si de estos fulanos no se sabe casi nada? Bueno, digamos que se relacionan nombres y entonces las cosas cuadran un poco.

Dmitry Valeriévich Uktin
1970-2023
Dmitry Valeriévich Uktin, alias Wagner. Sí, ese fulano de la foto es "el eslabón perdido" a quien, como ven, debe su nombre esta controvertida empresa. Ahí lo pueden ver. Acojona, ¿qué no? Observen que en los hombros lleva tatuados los parches de cuello de las SS, y en el lado derecho del pecho el águila del uniforme alemán. Digamos que podía ir con el uniforme de las SS hasta cuando se duchaba. Bien, es más que evidente que Uktin era bastante aficionado al nazismo y, al igual que el ciudadano Adolf, un apasionado de Wagner, de quien tomó su nombre de guerra. Este sujeto no era un simple chalado, que conste. De hecho, antes de meterse a mercenario había tenido una carrera militar bastante notable. Había servido en el GRU (Главное разведывательное управление, Glavnoye Razvedyvatelnoye Upravleniye), el servicio de inteligencia militar ruso, y se largó de ejército en 2013 siendo teniente coronel del 700º Destacamento de Intervención de la 2ª Brigada Spetsnaz, precisamente dependiente del GRU. Está de más decir que Uktin no era el típico licenciado que, con solo 43 años, se dedicaría a pasar el resto de su vida contando batallitas en el bar poniéndose hasta las cejas de vodka, por lo que se unió inicialmente al Grupo Moran para hacer cruceros armado hasta los dientes y dar estopa a los malvados somalíes. Aquel mismo año se pasó al Cuerpo Eslavo que, tras su fiasco en Siria, acabó bastante maltrecho, pero Uktin tenía muy buenas relaciones con sus antiguos colegas del GRU, y en aquel momento el camarada Vladimiro consideraba que había sonado la hora de poner en marcha su plan imperial invadiendo Crimea y el Donbás como primer paso para aumentar los ya de por sí inmensos territorios de la Santa Madre Rusia.

Columna de VCI's rusos durante la ocupación ilegal de
Crimea. Algún día, Rusia deberá pagar cara esta felonía
En 2014, el camarada Vladimiro ordena poner en marcha la invasión de Crimea, y aquí comienza el verdadero protagonismo del Grupo Wagner que, no lo olvidemos, en teoría era ilegal en Rusia. Pero al Vladimiro le daban varias higas soviéticas los legalismos porque, cuando se invade por las buenas un país sin provocación ni motivo previos, hay que hacer cosas feas que el ejército regular no puede llevar a cabo, y menos en una época en la que, gracias a las redes sociales, lo que ocurre en el polo norte se sabe en el polo sur en dos minutos o menos. Por esta serie de motivos, el Wagner actuó a la sombra del GRU en operaciones muy concretas que, naturalmente, no debían trascender bajo ningún concepto. Así, fueron los encargados de ocupar a base de audaces golpes de mano instalaciones militares ucranianas cuyos defensores estaban en la inopia, operaciones de reconocimiento, sabotaje y escolta de los principales líderes pro-rusos de Crimea y el Donbás y, como es habitual en estos casos, eliminación de personas non gratas cuya permanencia en el planeta no es nada deseable. Toda esta serie de operaciones podrían atribuirse a separatistas ucranianos que actuaban por su cuenta, y no a una empresa financiada por el Kremlin. En aquel momento, el Grupo Wagner contaba- en teoría- con unos 2.500 efectivos que, a pesar de su escaso número, rindieron un servicio altamente satisfactorio.

Esto es lo último que al camarada Vladimiro se le habría
pasado por la cabeza el 23 de febrero de 2022
En febrero de 2022, el camarada Vladimiro considera que ha llegado el momento de dar un paso más y ordena invadir Ucrania a pesar de que el día antes juraba por sus muelas que esa idea jamás se le había pasado por la cabeza. Obviamente, el Grupo Wagner estaba invitado a la fiesta, y en esta ocasión con sus efectivos ampliados a 5.000 hombres, un 75% de los cuales eran de nacionalidad rusa. Y como seguían siendo oficialmente ilegales, pues era el momento de legalizarlos porque el desempeño de estos mercenarios sería en esta ocasión mucho más... vistoso, y no podrían colarse como simples operaciones llevadas cabo por separatistas en un país que, no solo no tenía separatistas, sino que odiaba a muerte a los rusos. Así pues, en junio de aquel mismo año se modificó la ley para especificar que la prohibición de crear grupos de mercenarios se aplicaría solo a los grupos armados que operasen contra los intereses rusos. Como es evidente, era una ley ad hoc para que el Wagner tuviera carta blanca para actuar en Ucrania como una fuerza de élite mercenaria en un momento en el que- en teoría- poderoso ejército ruso se mostró al mundo como una birria de ejército, con tropas mal entrenadas y peor equipadas que no cumplieron el vaticinio putinesco de tomar Kiev en 72 horas. No vamos a redundar en esto, pero ya sabemos que el ejército ucraniano no solo detuvo al "poderoso" ejército ruso, sino que lo rechazó y les llevan causadas ya más de un millón de bajas, una cifra simplemente astronómica en una guerra moderna, aparte de la ingente cantidad de material de todo tipo.

Prigozhin con dos de sus amados homicidas. Este tipo de líderes
suelen tener una gran capacidad para establecer fuertes
vínculos con su gente
El reconocimiento del Grupo Wagner como una empresa legal supuso una serie de cambios notable. Los entrenamientos los llevaban a cabo en instalaciones del ejército ruso, sus heridos o enfermos eran atendidos en hospitales rusos, y sus estipendios eran superiores a los miembros del ejército regular, cuyas familias incluso esperan hasta el infinito y más allá para recibir las indemnizaciones por la muerte en combate de algún pariente. El ejército da largas para no soltar la pasta, y si el pariente fue reducido a pavesas en un T-72 por culpa de un dron ucraniano y se le considera desaparecido o, más bien, desintegrado, pues la familia no cobra porque nadie puede demostrar que Ivan Ivanóvich está más muerto de Carracuca. Sin embargo, el Wagner paga generosamente a su personal. Los novatos cobran 80.000 rublos (unos 850 €) mensuales durante su período de entrenamiento en el campo de Molkino, una base dependiente del GRU al sudeste de la ciudad de Krasnodar. Si son enviados a Siria o Ucrania, la cifra sube a 120.000 del ala (unos 1.300 €), y si palman en combate la familia recibe puntualmente tres millones de rublos (unos 32.300 €). En un país dónde el sueldo medio es de unos 600 € no está nada mal.

Wagneriano manejando un dron. Esos chismes han
cambiado la guerra para siempre
Pero, ojo, que nadie crea que cualquier pelagatos entraba en el Wagner. Para eso ya está el ejército regular, dónde ya sabemos que no hay precisamente cola en las oficinas de reclutamiento y que decenas de miles de rusos se han largado antes de ser llamados a filas. De entrada, mientras que el camarada Vladimiro se ha visto ya forzado a indultar criminales con tal de que se alisten, el Grupo Wagner no admite a nadie que tenga un historial delictivo, al menos en cuestiones de cierta importancia. Los aspirantes son sometidos a un exhaustivo reconocimiento médico, y las exigentes pruebas físicas hacen que hasta un 20% de ellos sean rechazados, en cuyo caso se limitan a darle un billete de tren o autobús, una palmada en el lomo y los mandan a hacer gárgaras. Una vez dentro del grupo, se ejerce una disciplina férrea en la que no se duda en aplicar severos castigos y, lo que más duele, multas económicas. El personal es adiestrado en operaciones de asalto, conocimientos de artillería, de carros de combate, artillería antiaérea, manejo de drones, conocimientos sanitarios, etc. En resumen, una fuerza autosuficiente.

Miembros del Grupo Wagner durante su marcha hacia
Moscú
Sin embargo, y a pesar de su eficiencia, ya sabemos cómo acabó la cosa. La resistencia ucraniana y, aún más grave, la corrupción endémica del ejército ruso, hicieron ver a Prigozhin que la fiesta se prolongaría mucho más allá de la madrugada, y que las cosas no eran como le había prometido el camarada Vladimiro. Para más inri, el Wagner no era un grupúsculo que podía ser aplastado por el ejército ruso como si tal cosa, y el conato de golpe de estado iniciado por Prigozhin en junio de 2023 dejaron claro que era el momento de agradecerle los servicios prestados y prescindir de ellos. Los rusos no se cortan un pelo cuando necesitan librarse de indeseables, y en este caso ocurrió lo que tenía que ocurrir. Aparentemente perdonado por el Vladimiro por su pecadillo y aceptando exiliarse a Bielorrusia, el 23 de agosto de 2023, mientras viajaba hacia San Petersburgo, el Embraer Legacy en el que viajaba junto a Uktin y cinco personas más, aparte de tres tripulantes, se desplomó no se sabe cómo y no quedó títere con cabeza. Los miembros del Grupo Wagner aparecieron en las noticias llorando a moco tendido como si hubieran perdido a un padre, pero el camarada Vladimiro lo tenía claro: tres días más tarde, cuando el cuerpo de Prigozhin aún no había recibido sepultura, obligó a los miembros del Grupo Wagner a jurar fidelidad al estado, uséase, a él. A partir de ese momento, el Grupo Wagner era de su propiedad. Por cierto, ¿los han oído mencionar en las noticias desde entonces? Me da la impresión de que los han jubilado anticipadamente o los han enviado a hacer de señuelos de drones. Otras fuentes afirman que fueron transferidos a la Rosgvárdia, la Guardia Nacional rusa, donde igual los han enviado a vigilar las fronteras con Mongolia o China.

Exequias de Prigozhin. A la derecha de su foto aparece
la de Uktin
En fin, así ha sido la existencia del controvertido Grupo Wagner, que por cierto ha dejado pendientes de solventar mogollón de denuncias internacionales por violaciones de derechos humanos y por ser considerada organización terrorista. En lo que a mí respecta, infiero que Prigozhin vio que la guerra de Ucrania acabaría siendo la tumba del camarada Vladimiro, que la población rusa estaba un poco bastante harta de ver interminables listas de bajas, que la moral del ejército estaba por los suelos, y que quizás era un buen momento para hacer limpieza en el Kremlin y proclamarse mandamás de todas las Rusias. Por otro lado, el Grupo Wagner se estaba convirtiendo en una fuerza peligrosa, un avispón metido en el panal propio que, en cualquier momento, podía acabar con la colmena, así que, como es habitual en estos casos, lo más aconsejable es acabar con la amenaza y santas pascuas.

Bueno, con esto creo que ya pueden hablar del tema con propiedad ante sus odiosos cuñados en las interminables tardes estivales, de modo que acabamos aquí.

Hale, he dicho

CETERVM CENSEO PETRVM SANCHODICI ESSE DELENDAM

Típica foto de mercenarios feroces encaramados en un carro de combate. La ferocidad no les sirvió de mucho cuando fue el mismo estado ruso el que se les puso enfrente

lunes, 14 de noviembre de 2022

ENANAS MALVADAS

 

Octocoptero R18 en el instante en que deja caer su enana malvada sobre algún pardillo o, quizás, sobre algún transporte de tropas o carro de combate con todas las escotillas abiertas de par y par y que se presta a intentar colar la enana a través de una de ellas

DronesVision Revolver 860, made in Taiwan. Ese chisme puede
portar 8 granadas de mortero de 60 mm. y masacrar una pequeña
unidad de infantería en un santiamén. Tiene una autonomía de vuelo
de 20 minutos y un radio de acción de 20 km.

Las hordas del camarada Vladimiro siguen avanzando hacia atrás, y ya hay voces entre los más desaforados energúmenos rusos exigiendo que lo derroquen y, de paso, le metan una bala en el cráneo. Ahora, sin quererlo ni beberlo, el camarada Vladimiro se ha encontrado con dos enemigos a los que les cae fatal: los ucranianos y los sectores más ultranacionalistas de su país. Bueno, pues que se joda, no haberse metido en camisa de once varas. Y mientras tanto, pues seguiremos dando testimonios variados sobre el invento que ha revolucionado esta guerra: los drones y sus malvadas enanas que, a lo tonto a lo tonto, han escabechado ya a mogollón de hijos de Putin y sus onerosas máquinas de guerra de forma económica y eficaz. Aunque a más de uno se le pase por alto, no es un tema baladí porque esta nueva arma está a punto de enviar a los carros de combate a las cocheras para siempre. Estamos presenciando un tipo de guerra que, hasta hace poco, era cosa de ciencia ficción: máquinas manejadas a distancia dotadas de una gran potencia de fuego y capaces de destruir casi cualquier cosa sin que la vida del fulano que la maneja corra peligro porque está en la gran puñeta escondido en un búnker. Hace 20 o 30 años, esto solo se podía ver en las pelis del espacio, pero ya se ha hecho realidad; los drones cargados con enanas malvadas se están haciendo los amos del cotarro y están convirtiendo los campos de batalla en unos sitios aún más inseguros de lo que eran porque ya apenas quedan escondites donde meterse para pasar inadvertidos. En breve, lo temible no será una oleada de cientos de carros de combate, sino de miles de drones dejando caer sus bombitas y sembrando muerte y destrucción + IVA por un precio módico.

Probos homicidas ucranianos cargando una granada VOG17
en un DJI Mavic 3 de fabricación china. En Amazon se puede
adquirir por menos de 2.000 pavos

Con todo, aparte de los drones diseñados para uso militar, es justo reconocer que al fulano al que se le ocurrió echar mano de drones comerciales- baratos y muy pequeños- para sorprender a los enemigos y darles boleta ha sido fastuosa. Y no solo por sus evidentes efectos a la hora de dejarlos fuera de combate, sino por la enorme presión psicológica que supone el saber que, en cualquier momento, una enana malvada les puede caer al lado y liquidarlos. Ya no vale la seguridad que brinda el hoyo o la trinchera, donde nadie los veía. Ahora, un dron de 1.000 euros o menos se pasea como Pedro por su casa en busca de objetivos, te localiza y te deja caer una o dos bombitas drónicas y se acabó la fiesta. De hecho, y como hemos visto en articulillos anteriores, una de estas enanas bien colocada sobre un poderoso carro de combate puede destruirlo por un precio ínfimo. Hay cientos de imágenes en las que los vemos literalmente devorados por las llamas producidas por la dotación de proyectiles del carro, y todo con una pequeña granada que vale dos duros que se coló por una escotilla abierta.

T-80 en llamas tras ser alcanzado por dos enanas malvadas
que entraron por la escotilla del comandante. Tras el carro
le llegó el turno al vehículo de recuperación que vemos a
la izquierda
Puede que más de uno se haya quedado perplejo al ver como una de estas enanas malvadas no solo dejan en el sitio al hijo de Putin que le pilla más cerca, sino que pueda dejar fuera de combate a un transporte de tropas o un T-80 de más de 40 toneladas provisto de blindaje reactivo. Ciertamente, vemos no sin cierto asombro como la enana se introduce en la torreta y, en cuestión de segundos, furiosas llamaradas emergen por las escotillas, lo que indica que los atribulados tripulantes ya son historia y han pasado a adquirir la condición de pavesas. Pero no hace falta tener tanta puntería porque, como veremos a continuación, esos chismes pueden impactar sobre la parrilla del motor e inutilizarlos en un periquete. Al cabo, de lo que se trata es de anular la capacidad combativa de la maquinaria de guerra del camarada Vladimiro, que al día de hoy presenta unos números rojos bastante inquietantes. Inquietantes para él, naturalmente.

Para perpetrar estas suntuosas escabechinas, los ucranianos no han tenido que recurrir a armamento de ultimísima generación ni mucho menos. De hecho, dos de las granadas más empleadas para estos menesteres son modelos más viejos que el hilo negro que, con pequeñas modificaciones, se han mostrado terriblemente eficaces y, lo más importante, a precios ridículos. Hablamos de granadas que cuestan unas decenas de dólares que destruyen un carro de combate de más de tres cuartos de millón de pavos, así que la relación costo-eficiencia es sobresaliente. Veámoslas con más detenimiento...

Guripas soviéticos practicando el manejo de las RKG-3 hacia
finales de los años 70 del pasado siglo. Aunque la foto muestra
un lanzamiento hacia la proa del carro, en realidad se recomendaba
dejar pasar los vehículos enemigos y atacarlos por detrás, donde el
blindaje es mucho menos espeso
Paradójicamente, una de las enanas más malvadas de todas procede del arsenal de la antigua URSS. Hablamos de la RKG-3, acrónimo de Ruchnaya Kumulyativnaya Granata o, lo que es lo mismo, granada de mano de carga hueca. Este chisme entró en servicio nada menos que en 1950, por lo que lleva ya 72 años dando guerra y, a la vista de lo visto, aún tiene vida operativa por delante, y más sin tenemos en cuenta que en los arsenales de los países del antiguo Pacto de Varsovia y los segregados de la URSS debe haber aún millones de ellas. La RKG-3 surgió para aumentar la capacidad de la infantería en la lucha contracarro sin necesidad de recurrir a lanzagranadas y similares. Obviamente, en un hipotético campo de batalla de la época, en la que los carros de combate jugarían un papel clave, no era ningún desatino proveer a las tropas de armas sencillas y eficaces con las que destruir los vehículos enemigos. La RKG-3 era, además, un arma barata de la que se podían fabricar millones en poco tiempo y no precisaba de adiestramiento específico para su uso. Bastaba con tener un brazo para arrojarla.

Su aspecto, como vemos en la foto A, era el de una típica granada de mango. Sin embargo, en este caso dicho mango no era un simple palo, sino que albergaba en su interior el mecanismo de percusión y un pequeño paracaídas que tenía dos funciones: una, como estabilizador para procurar que la granada cayera de morro; y dos, actuar como seguro de distancia ya que al abrirse tiraba de una pieza que liberaba el percutor de inercia de la granada. De ese modo, si al tontaina de turno se le caía de la mano o la tiraba a poca distancia, no pasaba nada siempre y cuando el paracaídas no se hubiese abierto. El ciclo completo de lanzamiento consistía en retirar la anilla de seguridad y lanzar la granada, momento en que la carcasa del mango se desprendía y se abría el paracaídas. El alcance con un mínimo de precisión oscilaba entre los 15 y los 25 metros dependiendo de la fuerza de cada cual, considerando que el peso del arma es de 1.070 gramos, que no es ninguna tontería. En la foto B tenemos una vista en sección de la granada, en la que podemos observar sus partes más significativas. Lo más reseñable es la carga explosiva, compuesta por 567 gramos de RDX o trinitrotolueno. El detonador activaba la carga principal que, a su vez, detonaba la secundaria.

A pesar de su pequeño tamaño, apenas 362 mm. incluyendo el mango, la capacidad perforante de la RKG-3 era suficiente para destruir cualquier carro de la época, ya que el modelo original podía penetrar hasta 125 mm. impactando con un ángulo de 90º. Posteriormente se fue mejorando su potencia destructiva con la introducción de los modelos RKG-3M, RKG-3T y RGK-3EM, que atravesaban respectivamente 165, 170 y 220 mm. de coraza, por lo que cualquier carro moderno podría ser vulnerado con ellas. Obviamente, en estos tiempos eso de plantarse a pocos metros de un carro para arrojarle una bomba no es nada recomendable, y más si se hace con aviesas intenciones, por lo que las existencias del arsenal ucraniano están siendo recicladas en el modelo RKG-1600 que vemos en la foto superior. La cabeza de guerra sigue siendo la misma, pero el mango se ha eliminado y se ha sustituido por un estabilizador fabricado con una impresora 3D por la firma PJSC Mayac, que también ha desarrollado una espoleta de impacto especial para su uso como arma aérea. En el extremo se puede ver una pequeña hélice que actúa como seguro de distancia, como una bomba clásica convencional. Al caer, la hélice gira y activa la espoleta cuando haya realizado un determinado número de vueltas, lo suficiente para que, si explota de manera fortuita, no dañe al dron.

Como hemos mostrado- e incluso insistido varias veces- en artículos anteriores, la precisión que alcanzan los operarios de los drones es notable, de menos de un metro a una altura de 300. A esa altitud, el dron es prácticamente invisible y, por supuesto, inaudible. A la izquierda podemos ver a un probo homicida ucraniano con unas gafas de realidad virtual para dirigir con más precisión su aparatito. A este paso, la guerra se va a convertir en un vídeo juego donde la gente palma de verdad, lo juro...

Bien, esta granada que hemos mostrado en primer lugar es la responsable en gran parte de las espectaculares y dramáticas imágenes que nos muestran la crudeza y la implacable eficiencia de las mismas. Además, la operatividad de los drones permite un constante acoso al enemigo. Tienen, según el modelo, autonomía sobrada para realizar varios ataques en breve tiempo, por lo que pueden lanzar su carga, retornar, recargar y volver al ataque rápidamente. Son difíciles de localizar, de derribar, y sus operadores pueden actuar con casi total impunidad porque tienen un alcance de hasta 5 km. Y, mientras hacen de las suyas, pueden cambiar de posición para que el punto de retorno difiera del punto de partida, y así, ir moviéndose de un lado a otro para impedir que el enemigo los localice y les manden un misilazo.

Guripa yankee en Vietnam mostrando su M-79 y la granada
que dispara. Era una fórmula muy válida para sustituir a los
engorrosos morteros y las imprecisas granadas de fusil
Bien, veamos otra que, aunque aún más enana, no es por ello menos malvada: las granadas yankees de 40 mm. 
Estos chismes no se crearon como arma anticarro, sino para dar potencia de fuego a las secciones de infantería. Entraron en servicio en los años 60 de la mano del lanzagranadas M-79, esa cosa con aspecto de retaco de bandolero que tanta fama alcanzaron en Vietnam. Posteriormente se amplió su uso con el M-203, ese tubarro que se coloca debajo del guardamanos del M-16 hasta que, finalmente, se pueden usar en diversos sistemas de armas de disparo múltiple que las hace absolutamente devastadoras por la potencia de fuego que despliegan. Obviamente, las granadas de 40 mm. fueron ampliando su surtido a medida que pasaron los años, y actualmente se puede disponer incluso de pequeñas bombas termobáricas que deben ser más dañinas que un cuñado con hidrofobia.

Dron Mavic 3 armado con dos granadas de carga hueca M-430A1
Hoy día hay disponible un amplio abanico de este tipo de granadas, pero en el caso que nos ocupa debemos señalar dos modelos o, mejor dicho, cuatro, ya que cada uno tiene su versión mejorada. Por un lado tenemos la M-383 y la M-384 de alto explosivo, cargadas con 54'5 gramos de Compuesto A5, una mezcla que contiene un 98'75% de RDX y un 1'25% de ácido esteárico, un ácido graso saturado  con apariencia de cera que actúa como desensibilizante para hacer más estable el hexógeno de la carga principal. Estas enanas malvadas son las que se suelen arrojar sobre los hijos de Putin, y su carga explosiva las hace bastante dañinas porque, aunque la metralla no alcance al enemigo, la conmoción producida por la onda expansiva puede ser letal. La versión anticarro la vemos en la foto de la izquierda. Tenemos dos modelos: la M-430 y la M-430A1 de alto explosivo y doble propósito, ambas de carga hueca con capacidad para perforar 57 y 76 mm. respectivamente.

Considerando que los vehículos de transporte de tropas del camarada Vladimiro tienen un blindaje de unos 10 mm. por la parte superior, podremos comprender como con una sola de estas aparentemente birriosas granadas de apenas 86 mm. de largo incluyendo la vaina que, en este caso, no sirve de nada, puede destruir sin problemas un BTR o similar y, ya puestos, aniquilar a sus tripulantes. En cuanto a los carros, pues surten un efecto similar al de las RKG-3. Vean, vean...


La secuencia que mostramos apenas dura 6 segundos, o sea, el lapso de tiempo entre la primera y la tercera foto. En la 1 vemos a la enana en pleno descenso. En la 2 se puede apreciar la leve humareda que sale de la escotilla del tirador, por donde ha penetrado con una precisión admirable; en la 3, las furiosas llamaradas producidas por la dotación de proyectiles colocados en el suelo de la torreta formando un círculo, el talón de Aquiles de estas máquinas. Bien pues, como decimos, en apenas 6 segundos una enana malvada que cabe en la mano se acaba de pulir una máquina que, a plena carga, con su dotación completa y sus tres tripulantes se acerca al millón de pavos. No está mal, ¿no?

Pero no solo las enanas malvadas hacen de las suyas. Los ucranianos echan mano a lo que sea con tal de seguir haciendo la pascua al enemigo, y hasta recurren a granadas de mortero que, en este caso, tienen que lanzar con la ayuda de los drones más potentes con capacidad para soportar su peso. Aunque no son armas diseñadas para actuar como granadas anticarro, su potencia permite destruir sin problemas vehículos ligeros cuyo blindaje superior, como hemos dicho, apenas alcanza el centímetro de espesor.


No creo que haga falta hacer muchos comentarios a la vista de la imágenes, tomadas por cierto con infrarrojos. En la primera podemos ver el gran pepino cayendo a plomo. En la siguiente lo vemos aproximándose a su objetivo, un BMP-1. Finalmente, explota y lo deja bastante perjudicado. Y, como comentamos al principios, estos drones de gran capacidad también pueden portar varias granadas de las mostradas más arriba, por lo que se pueden permitir acosar con saña bíblica a enemigos correosos o, ya puestos, realizar un pequeño bombardeo de alfombra a escala para diezmar a un grupo de hombres o asegurarse la destrucción de cualquier vehículo.

En fin, con esto acabamos. Espero que les haya resultado ameno y, como siempre, que les sea una eficaz herramienta para chinchar a sus odiosos cuñados, que seguro que apoyan al camarada Vladimiro. Bueno, ya seguiremos.

Vladimiro, eres un infame, un genocida y un asqueroso. Así te ahorquen.

SLAVA UKRAINI, y que te den por el saco.

Hale, he dicho

Un enjambre de moscas cojoneras. Así será en breve la guerra moderna

jueves, 20 de octubre de 2022

MUERTE CIERTA, HORA INCIERTA 3

 

Hay que reconocer que la nieve añade un plus de dramatismo a las imágenes bélicas. Este desdichado soldado anónimo parece aún más solo y más patético casi sepultado por la gélida mortaja

Cadáveres de civiles ucranianos esperando su turno para ser enterrados
en el cementerio de Bucha, donde los hijos de Putin perpetraron una
matanza suntuaria entre el 27 de febrero y el 31 de marzo de este año.
Más de 450 personas liquidaron los orcos esos que Dios confunda

Me temo que la guerra de Ucrania no tiene visos de ser resuelta en breve. El camarada Vladimiro, que daba por hecho que la invasión sería un paseo militar en el que la población recibiría a sus esbirros con pétalos de rosa y palmas de victoria, ha podido constatar que han preferido darles la bienvenida en forma de balas y metralla. Pero el camarada Vladimiro, cuya supervivencia depende por entero de la resolución exitosa de su error garrafal, se empecina en seguir martirizando a civiles pensando que así logrará doblegar a los ucranianos por la despiadada mano del general Serguéi Vladimírovich Surovikin, un mal bicho con cabeza de huevo cuyo currículum no es precisamente el del casto José. Pero ni el camarada Vladimiro ni su feroz perro de presa parece que se hayan molestado en aprender de la historia, empezando por la de su propio país, para comprender que masacrar civiles es precisamente la mejor forma de hacerlos aún más obstinados por muchas penalidades y penurias que les hagan padecer.

Sus paisanos soportaron lo insoportable durante el férreo cerco que las tropas del ciudadano Adolf impusieron a la ciudad de Stalingrado, llegando hasta el canibalismo para subsistir. Cuanto más burradas perpetraban las unidades de la Wehrmacht y las SS, más aumentaba el sentimiento de odio y furia contra ellos hasta que, finalmente, lo que parecía imposible se convirtió en realidad, y los hijos del padrecito Iósif lograron romper el cerco y derrotar bonitamente a los enemigos. Fue una derrota tan contundente que, de hecho, marcó un antes y un después en el devenir de la contienda.

Miles de hombres en edad de combatir han preferido largarse con
viento fresco antes de que los llamen a filas. Ha quedado patente
que palmarla en Ucrania por el camarada Vladimiro no es nada
atractivo para el personal

Y tampoco parece que hayan tenido en cuenta cómo los ucranianos, que se tuvieron que tragar la primera embestida germana, se organizaron para hostigar sin descanso a los tedescos a pesar de las redadas, represalias y operaciones de castigo llevadas a cabo por los Einsatzgruppen de las SS. Cuanta más gente mataron, cuantas más aldeas destruyeron y cuantas más violaciones y crímenes perpetraron, más aumentó la resistencia de la población, que aprovechaba la mínima para devolverles el golpe aún a costa de ver cómo los malvados SS se cebaban en gente indefensa cometiendo las mayores atrocidades imaginables. Es más que evidente que si un ejército de primera clase como el tedesco no pudo someterlos, menos lo hará otro cuyos efectivos tienen la moral por los suelos y con gran parte de su material más obsoleto que los mosquetes de mecha. Ya hemos visto como el anuncio de movilización ha impulsado un auténtico éxodo de hombres en edad de combatir porque, aunque el camarada Vladimiro y sus palmeros se nieguen a reconocerlo, la mayoría de la población pasa totalmente de ir a palmarla para que el ex-agente del KGB pueda presidir un desfile de la victoria que cada día que pasa se antoja más utópico.

Los tres cachorros de Kadírov, con 14, 15 y 16 años, jugando a feroces
soldaditos bajo la tutela de un instructor. Imagino que la perspectiva
de que se los envíen de vuelta en bolsas de plástico le ha hecho
replantearse mandarlos a Ucrania

Y no es para menos, porque ya hemos visto testimonios de que en Ucrania la Parca se pasea tan campante, balanceando su címbara en cuanto se topa con algún o algunos desdichados enviados al matadero para mayor gloria del camarada Vladimiro o de psicópatas como el energúmeno checheno Ramzán Ajmátovich Kadírov, un mahometano que debe tener la sesera bastante averiada en vista de las chorradas que suelta. Este barbudo personaje aseguró que tres de sus hijos, menores de edad por cierto, irían a combatir al frente si bien tras divulgar un vídeo en el que los críos aparecían haciendo el gamba en un campo de instrucción no se ha vuelto a tener noticia de sus éxitos militares. Colijo pues que todo fue el enésimo montaje de la propaganda rusa para ver si así animaban al personal a no largarse echando leches del país, porque de haber ido a luchar supongo que habrían tardado medio nanosegundo en sacarlos en los noticieros devorando vísceras de bebés ucranianos. Pero no. Tras el vídeo propagandístico no se les ha vuelto a mencionar, y digo yo que hasta en Rusia es ilegal mandar a adolescentes al campo de batalla por mucho que su papaíto se empeñe en ser más cafre que nadie.

En fin, habrá que esperar la llegada del invierno y ver cómo evolucionan las cosas cuando el termómetro baje varias decenas de grados, que allí hace un frío que pela. En todo caso, y como la guerra no da tregua, haremos hoy una tercera compilación de testimonios gráficos que dejan claro una vez más que la muerte es cierta y la hora incierta. Veamos...

En la foto inferior vemos un T-80 ruso en una situación bastante extraña. Lleva varios minutos moviéndose en círculos porque tiene la oruga izquierda dañada. La flecha marca el fragmento de la misma que se ha salido del tren de rodaje. Pero no se detiene. Su tripulación no se ve por ninguna parte, y no sabemos si han palmado y están dentro del vehículo o han optado por largarse con viento fresco antes de que los rematen. Finalmente, el carro se detiene, momento que aprovecha Lavrenti Vladimírovich para auparse y asomarse por la escotilla del piloto para ver si el vehículo está habitado o, por el contrario, vacío. En el círculo aparece el fulano ese, del que apenas se atisba su figura confundida por el color del uniforme.


Lavrenti se yergue sin que podamos saber nada acerca del contenido del T-80, y se dirige a uno de los cofres externos de la torreta de donde coge un par de bultos. Quizás sean las raciones de combate de los tripulantes que, me temo, ya no necesitarán para nada. Pero Lavrenti no ha reparado en que un tábano mecánico con aviesas intenciones lo vigila, y antes de que le de tiempo a apearse ya le ha lanzado una enana malvada, que cae sobre él con una precisión escalofriante.


Una vez perpetrado su pequeño saqueo, Lavrenti se dispone a bajarse del carro. Avanza por la proa apoyándose en el cañón (círculo rojo) mientras que la enana malvada (flecha roja) cae sobre él con premeditación y alevosía. A Lavrenti le van a dar un susto de muerte, y nunca mejor dicho.


Y, en efecto, la pequeña bombita drónica le estalla literalmente bajo el papo cuando impacta sobre el extremo del guardabarros derecho. Lavrenti Vladimírovich se desploma como un títere al que han cortado los hilos de un fulgurante tajo y cae al suelo delante del vehículo, quedando inerte.


Pero el fulano que maneja el dron no parece haberse quedado convencido de que, en efecto, Lavrenti se ha llevado un susto de muerte literal, así que arroja otra enana malvada para rematar la faena. Ahí vemos al atribulado hijo de Putin, al que al parecer se le ha gripado el músculo cardíaco, mientras la enana cae con precisión inexorable. Ciertamente, el ucraniano tiene una pericia fastuosa porque, sin disponer de elementos de puntería, vuelve a acertar de pleno. 


Fin de la historia. Lavrenti Vladimírovich ya es baja definitiva en el ejército del camarada Vladimiro, que jamás tendrá noticia del final de nuestro hombre ni del de tantos miles y miles de vasallos enviados al matadero para saciar su insana ambición. 


Veamos otro testimonio que, en esta ocasión, demuestran el elevado nivel de preparación de las hordas del camarada Vladimiro. En la foto inferior podemos ver un MT-LB, un transporte de tropas acorazado de última generación. Bueno, era de última generación a principios de los años 50 del pasado siglo, cuando entró en servicio. Ahora ya está un poco obsoleto, pero da el avío. Su contenido cárnico lo forman dos tripulantes y once probos homicidas que, gracias a la inigualable pericia del conductor, van a causar baja en breve. Observen la imagen. El MT-LB se acaba de incorporar a la carretera, donde se pueden apreciar dos hileras de minas contracarro que no se sabe quién ha podido dejar ahí tan a la vista. Cualquiera pensaría que algo tan burdo es más bien una trampa explosiva ideada para que el primer panoli que pase por la carretera le de por apartarlas y le explote una en plena jeta. Pero Pavel Vladimírovich, un avezado conductor con años de experiencia, da por sentado que son minas de mentirijillas plantadas en el camino para hacer que los vehículos se salgan de la carretera para esquivarlas, siendo en realidad en las cunetas donde están las minas de verdad. Pavel Vladimírovich no lo duda y no corrige su rumbo ni medio centímetro. Nadie sería tan memo como para sembrar minas dejándolas a la vista.


Pero las minas eran de verdad. Las debieron poner ahí por si alguien tan sagaz como Pavel Vladimírovich daba por hecho que eran de mentirijillas y las pisaba, como así fue. La explosión producida por esos chismes es fastuosa, ciertamente...


Solo un superviviente ha logrado salir del vehículo (flecha roja). Ahí lo vemos en cuclillas intentando asimilar qué ha pasado y sin terminar de creerse que ha escapado razonablemente indemne, y más si observamos que la detonación de la mina ha hecho explotar a otras tres más. En el asfalto se pueden ver claramente los pequeños cráteres que han dejado.


Por cierto que la guerra no solo supone pasar privaciones de todo tipo incluyendo a sargentos chusqueros y cabos de vara con muy mala leche, sino que incluso no permite al personal descansar y reponer fuerzas. Ahí tenemos un ejemplo bastante elocuente: el soldado Iliá Vladimírovich se acurruca en un mísero hoyo sobre su compadre Alexey Vladimírovich. Ambos están un poco bastante agotados y necesitan imperiosamente descabezar un sueño, pero el dron alevoso de turno se planta sobre su agujero para fastidiarles la siesta. La cosa anaranjada que vemos en la parte inferior de la imagen es el morro de la enana malvada que porta el dron, y en el detalle podemos ver mejor a ambos compadres roncando plácidamente como si la paz reinase en el mundo.


El fulano del dron es un sujeto insensible y desconsiderado, así que no se lo piensa dos veces porque tiene muy claro que no puede dejar pasar la oportunidad de causar alguna baja más antes de la cena. Suelta la enana malvada y espera a ver sus efectos, como es habitual.


¿Se imaginan lo increíblemente irritante que debe ser que a uno lo despierten a bombazos, y encima que la bomba le explote en plena jeta? Algo así debió sentir Iliá, que sin quererlo salvó la vida de su compadre haciendo de escudo humano.


Iliá repta a duras penas fuera del hoyo. Su compadre Alexey aún no se ha terminado de despertar si bien tarda solo unos instantes en asimilar que el estruendo no era una pesadilla ni el sargento Ivanov berreando, sino una de esas enanas malvadas que caen sin avisar y que cuando uno se percata de su presencia es porque lo han acribillado con esquirlas de metralla.


Y con esta otra secuencia terminamos por hoy. La imagen nos muestra una trinchera bastante cutre si bien se han preocupado de cavarla en zigzag, como mandan los cánones. Si alguno aún no sabe por qué tienen esa forma, la misma secuencia de fotos les dará la respuesta: así se evita que si algo explota dentro de la zanja la metralla alcance a varios hombres apalancados a lo largo de la misma. Ese zigzagueo es lo que impide que la enana malvada que cae sobre Yuri Vladimírovich se lleve por delante a sus dos cuñados, situados a ambos lados.


El tipo del dron tampoco se lo piensa mucho y aprovecha el paseo para dar buena cuenta de otro hijo de Putin. Deja caer su enana malvada desde una altura notable, lo que no deja de ser todo un alarde para un chisme que carece de cualquier tipo de tecnología para lanzar objetos con un mínimo de precisión. Solo cuenta con la destreza y el buen ojo del "dronero" para acertar en el objetivo.


Y vaya si acierta. Observen la flecha, porque señala exactamente a la enana malvada justo en el instante en que se cuela en el interior de la trinchera, a escasos centímetros de la cabeza de Yuri que vemos cubierta con el casco. Insisto una vez más: es asombroso lo que estos fulanos logran hacer con un puñetero dron chiquitujo.


Y la enana malvada explota, como no podía ser menos. Yuri Vladimírovich cae redondo al fondo de la trinchera. Sus dos cuñados ni se inmutan. Saben que ya se ha marchado al paraíso de la Santa Madre Rusia, y rezan devotamente para que no los manden a hacer compañía al occiso.


En fin, ya vemos que estos chismes no dan descanso, y que cuando menos se espera dejan caer muerte y destrucción + IVA en forma de enana malvada para darle a uno el último gran susto de su vida. Y por si esto fuera poco, unos ingenieros ucranianos están desarrollando otra virguería volátil. Hela ahí:


Un hexacóptero chulísimo de la muerte que en vez de enanas malvadas porta una mini-ametralladora cuyo calibre y prestaciones no he podido averiguar, pero se me antoja que ese chisme en realidad no es más que un diseño a escala de otro mayor con capacidad para portar y disparar una máquina más poderosa. O sea, algo así como un helicóptero de ataque en pequeñajo que no solo podría ametrallar bonitamente a la sufrida infantería, sino también enfrentarse a drones enemigos y destruirlos ya que la ametralladora tiene capacidad de movimiento. Siempre lo digo: aunque pueda parecer una contradicción, las malditas guerras son las que más han favorecido la evolución del hombre y el desarrollo de todo tipo de inventos, desde la ingeniería a la medicina. Sí, no me levanten la ceja de las sorpresas repentinas... Por poner un par de ejemplos chorra, recuerden que la anestesia epidural la inventó en 1921 el médico militar español (cosa que nadie menciona jamás) Fidel Pagés para realizar intervenciones durante la Guerra del Rif; y, por otro lado, el cianoacrilato se desarrolló para cerrar heridas en el frente de batalla de forma rápida e indolora. Sí, el pegamento instantáneo ese con el que todos nos hemos pegado alguna vez los dedos intentando reparar la figurita esphantosa del salón, regalo de boda del miserable cuñado de turno.

Bueno, dilectos lectores, con esto concluimos por hoy, esperando que la musa retorne de una puñetera vez.

Vladimiro, eres un bellaco, un psicópata y un carajote. Así te mueras.

SLAVA UKRAINI, y que te den morcillas

Hale, he dicho